Folia Dermatológica Peruana - Vol. 8  Nº.3 setiembre 1997

 

DERMOFARMACIA

Los Cosméticos para bebés

Dra. Bertha Pareja

 

Durante los últimos años ha aumentado en forma significativa el consumo y comercialización de las preparaciones para bebés debido a factores como el gran aumento poblacional, la mejora en los servicios de salud, factores educacionales, así como del aumento de la natalidad.

Entre los productos de mayor consumo están los polvos (talcos), las lociones, las cremas (emulsiones), shampoos, aceites, y otros como torundas de algodón, tohallitas para el baño, cepillos, peines y pañales descartables, cuyo empleo aumenta constantemente en todos los estratos sociales(3).

Si bien desde el punto de vista tecnológico, la producción de los preparados para bebés sigue las mismas pautas de calidad establecidas para las preparaciones farmacéuticas y cosméticas para adultos, desde el punto de vista biofarmacéutico necesitan consideraciones especiales debido a que la estructura histológica y fisiológica de la piel del neonato, el bebé y el niño, tienen características muy particulares.

La Biofarmacia considera como neonato, al recién nacido hasta las dos semanas de edad, bebé ó infante desde las dos semanas hasta el año de vida, y niño de 1 a 4 años de edad. En estas etapas la piel tiene características muy diferentes a las del adulto. Un neonato, un bebé y un niño, presentan una piel delgada, menos cornificada y con menos pelo. El análisis químico demuestra que la producción de agua es mayor, así como los minerales extracelulares. El estrato córneo es muy delgado y flexible debido a que las estructuras histológicas están solamente parcialmente desarrolladas. Durante las primeras semanas de vida la piel presenta tendencia a descamarse y pelarse. Después del desprendimiento, desintegración o eliminación de la vernix caseosa que es la membrana que recubre al recién nacido y que está formada por la descomposición lipídica de las células epidermales; la piel es rosada, sedosa, suave y de textura muy delicada, es más permeable para todas las sustancias con las que entra en contacto(4).

Todas estas diferencias estructurales posiblemente influencian la incidencia de ciertos tipos de dermatosis durante los primeros meses de vida.

De otro lado, las glándulas sebáceas en el recién nacido son prominentes en la nariz, las mejillas y la barbilla. Las glándulas sudoríparas están completamente desarrolladas y empiezan a funcionar muy temprano, posiblemente pocos días después del nacimiento; más o menos a los tres años todas las estructuras de la piel comienzan a hacerse más parecidas a las del adulto, sin embargo antes de la pubertad se observan diferencias en la secresión sudoral, la cual es más escasa.

La piel de los bebés en general y la de los recién nacidos en particular es muy susceptible a la irritación y a las infecciones, debido a que las funciones inmunológicas están poco desarrolladas. Autores como Potter y Abel(1) opinan que algunos bebés al nacer presentan la piel estéril, aunque la mayoría muestra cierto grado de contaminación de manera especial con microorganismos patógenos como el Micrococus piogenes, (var albus) y el Scherischa coli. Otros autores como Osborne(2), en contraste con los anteriores, opinan que la piel de los neonatos es estéril hasta después de los cuatro o cinco días después del nacimiento, tiempo después del cual los microorganismos empiezan a aparecer. Sin embargo es un hecho conocido que la flora normal de la piel es escencialmente saprofítica, incluyendo patógenos facultativos y que las enfermedades de la piel se producen cuando los mecanismos de defensa son alterados de algún modo o la piel es dañada. A pesar de estos riesgos , la piel está protegida por varios factores importantes como la marcada acidez de su superficie (ph 4-6), la armadura física constituída por la capa córnea, sus funciones excretorias y la continua descamación producida como consecuencia del proceso de keratinización que realiza una eliminación mecánica de los microorganismos y finalmente, la superficie, que mientras está seca impide el crecimiento bacteriano por su manto lipídico.

Los dermatólogos y los pediatras tienen opiniones divergentes acerca de los cuidados y la higiene del recién nacido, de manera particular en lo referente al baño, la limpieza con soluciones antisépticas, el empleo de aceites, jabones y emulsiones y por último de las llamadas técnicas secas, las que consisten en no bañar al neonato hasta el sétimo día. Todas estas prácticas están en función de lo establecido en las clínicas y hospitales y de los criterios de los pediatras y dermatólogos de acuerdo a su experiencia.

 


PREPARACIONES PARA BEBE

ACEITES

Entre las más utilizadas tenemos los aceites que están destinados a la limpieza del área del pañal, ya sea después de lavado con agua o una solución antiséptica o sin ella, su propósito es eliminar residuos fecales y lubricar el área. La composición de los aceites es muy variada, algunos consisten de vaselina ligera estéril, mezclas de aceites vegetales con alto contenido de poliinsaturados como los de maní, césamo, semilla de algodón, olivo y varios otros(3). No deben perfumarse y siempre deben ser estériles; se emplean para la limpieza de partes del cuerpo que presenten pliegues. Al presente se prefieren las emulsiones conteniendo antisépticos catiónicos, medianamente ácidas y fáciles de aplicar y eliminar(3).


LOCIONES

Considerando que los aceites presentan ciertos inconvenientes, se han popularizado las lociones, las que, en estudios comparativos han demostrado ventajas sobre éstos. Las emulsiones de aceite en agua formuladas con aceite mineral ligero, lanolina, un emulsificante noionico y un antiséptico como la 8 - hidroxiquinolina u otros igualmente compatibles con los ingredientes de la fórmula, han demostrado que desde el punto de vista fisiológico presentan ventajas debido a que la película que dejan sobre la piel no interfiere con la función respiratoria de la misma. De otro lado la evaporación de la fase acuosa del sistema da una sensación de frescura y alivio cuando la piel está irritada.

Otros antisépticos empleados en emulsiones para el aseo del bebé son el exaclorofeno que puede reemplazar a la hidroxiquinolina, el cual ha demostrado que su efectividad es comparable a la del sulfamidado. En lo referente al pH de las lociones, contrariamente a las ventajas del pH ácido generalmente aceptado, se ha demostrado que la piel tolera bien valores ligeramente alcalinos, lo que presenta ligeras ventajas en el tratamiento de algunos procesos patológicos frecuentes como el impétigo.

Desde el advenimiento de los emulsificantes catiónicos, el número de lociones ha aumentado significativamente debido a que éstas son compatibles con antisépticos modernos tales como los derivados de amonio cuaternario , los compuestos de piridium como el cloruro de cetyl-piridium, los cuales formulados en emulsiones tipo aceite en agua se emplean en el tratamiento de varias afecciones.

 


POLVOS PARA BEBES

Entre éstos posiblemente los talcos son los de mayor empleo. El talco presenta características especiales en lo referente a sus propiedades fisicoquímicas que lo hacen insustituible para el aseo del bebé. En comparación con otros polvos de origen minero o vegetal, presenta varias ventajas, así por ejemplo no ocluye los poros por la naturaleza característica de sus partículas, tiene exelentes propiedades de extensibilidad y dispersión, son buenos lubricantes no grasos para áreas con pliegues como el cuello, las axilas u otros. De manera general se les aplica después del baño. Durante los meses de verano su empleo es mayor ya que acelera la evaporación del sudor; son repelentes del agua y evitan las escaldaduras. En algunas formulaciones se les añade 3 % de ácido bórico en polvo para neutralizar la ligera acidez del talco cuando éste está mojado, así como para mantener el pH ácido de la piel, neutralizando los productos amoniacales en los pañales.


CREMAS PARA BEBES

Estas no son tan populares como las lociones, y se caracterizan por tener una relación aceite-agua mayor en las lociones por lo que tienen un mayor grado de emoliencia y lubricación por unidad de peso del producto. Se utilizan casi exclusivamente para el area del pañal aplicándolas después del baño o de una limpieza con agua y jabón para restaurar la película grasa normal, mantener la flexibilidad y proteger la piel de la fricción constante que podría producir irritación del área, así como para proteger la piel de los cambios climáticos y mantener la humedad(5).

Desde el punto de vista de la formulación, las lociones son siempre emulsiones del tipo aceite en agua, mientras que las cremas pueden ser de ambos tipos, es decir agua en aceite o aceite en agua. Estas cremas pueden contener aditivos tales como óxido de zinc, fungicidas, antibióticos, vitaminas, antipruríticos, anestésicos, protectores solares y filtros, así como tambien triglicéridos, ácidos grasos poliinsaturados, así como antisépticos como el exaclorofeno y algunos repelentes de insectos en las mismas concentraciones que en las lociones.


En lo referente a preparaciones para la higiene y cuidado del
cabello del bebé, se pueden emplear jabones sobreengrasados, shampoos neutros preparados a base de aceites sulfonados como el de olivo asociados a diferentes aditivos para dotarlos de características especiales. Lo más importante en estos productos es que sean neutros, que no produzcan irritación a los ojos, por lo que se formulan de tal manera que su pH varíe entre 7.2 y 7.4. A este respecto, hay opiniones divergentes, así por ej. en lo refernte al pH del fluido lacrimal, se dice que éste no es igual al de la sangre, sinó que es de 8.2, lo que haría pensar que los ojos pueden tolerar pH que varía entre 4.5 y 8.5 dando un mayor margen de tolerancia en la formulación. De todos modos durante la formulación en la etapa del control de calidad y la evaluación de los preparados que van a entrar en contacto con los ojos, éstos son sometidos a ensayos especiales que dan información acerca de los límites del pH de la fórmula.

Por último los requisitos de la materia prima y el cuidado de los procesos de manipulación, almacenamiento y distribución de los preparados para los bebés y los niños están ampliamente descritos en los tratados de cosmiatría así como en las farmacopeas.

 

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