DERMATOLOGÍA PERUANA - EDICIÓN ESPECIAL - SETIEMBRE 2000

 

Prúrigo asociado a neoplasia maligna pulmonar: Reporte de un caso en el HNGAI

Echegaray G., García Z., Catacora J., Junco M., Rivas U.
Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, EsSalud.

Numerosos cambios en la piel se correlacionan con malignidad interna y entre ellos, las dermatosis paraneoplásicas son las más importantes, en especial para el diagnóstico de neoplasias malignas en estadios tempranos. El prúrigo es un desorden cutáneo poco frecuente que se asocia con prurito en una piel aparentemente normal, siendo con frecuencia generalizado. En la mayoría de casos, se asocia con leucemia y linfoma, y, si bien puede preceder al diagnóstico, usualmente constituye un signo de enfermedad tardía. Su severidad sigue un curso paralelo al de la enfermedad y cuando es intenso anuncia un mal pronóstico. En caso de neoplasias viscerales, se relaciona más comúnmente con tumores pancreáticos y gástricos, pero también puede acompañar a la mayoría de los otros tumores sólidos. Presentamos el caso de un paciente de 78 años de edad, sexo masculino, natural y procedente de Apurímac, quien presentó lesiones papulares eritematosas, diseminadas en tronco, abdomen y extremidades, pruriginosas, de dos meses de evolución. Adicionalmente, había experimentado hiporexia, disminución ponderal y dolor torácico tipo hincada en hemitórax derecho durante este tiempo y refería tos no productiva desde hace dos años. Radiografía de tórax: imagen radioopaca esférica, de contornos irregulares en región subclavicular derecha hacia la pared posterior, efusión pleural derecha, imágenes osteolíticas del quinto al octavo arcos costales posteriores derechos. En la broncofibroscopia se realizó escobillado de secreción bronquial, cuyo examen citológico fue positivo a células neoplásicas, compatible con carcinoma epidermoide. Biopsia de piel: Dermatitis perivascular superficial leve con infiltrado inflamatorio mixto. Aunque la asociación causal entre un proceso maligno y prúrigo es rara, la aparición de este, sin ninguna explicación evidente en un paciente de edad mediana o avanzada, en general nos debería sugerir la búsqueda enérgica de un proceso maligno subyacente.

 


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