Revista Peruana de Cardiología : Mayo - Agosto 1995

 

SEMBLANZA DEL
Dr. CARLOS RUBIO WATKINS

 


Rev. Perú Cardiol. 1995; XXI (2): 121-2

He sido honrado por la Academia Nacional de Medicina con el encargo de pronunciar las palabras de elogio al Dr. Carlos Rubio Watkins en el día en que debía realizarse su incorporación como Miembro Titular. La amistad que me ha unido a él en casi cincuenta años hace que asuma esta responsabilidad con gratitud y con emoción.

Nació Carlos Rubio en el departamento de Piura donde han visto el alba destacadas figuras del país, muchas de ellas ligadas a la profesión médica, y varias de ellas destacadas figuras de nuestra institución. Su padre fue piurano y su madre de ascendencia británica. Estudió en el Colegio San Miguel de Piura —institución de gran prestigio—, de la que é1 siempre gustaba comentar en nuestras tertulias, destacando el método de enseñanza que se aplicaba en ese colegio y cuya piedra fundamental era la eliminación del memorismo. Sus estudios médicos los realizó en la Facultad de Medicina de San Fernando de la UNMSM y en este año 1995 cumplía 50 años de profesional.

Desde antes de recibirse de médico concurría al Servicio de Cardiología, creado por nuestro maestro Víctor Alzamora Castro, en el Hospital Dos de Mayo. Allí lo conoce cuando en 1944 aún estudiante de Tercer Año de Medicina, me presenté al Servicio, integrándome al grupo que crecía día a día: R. Subiria, R. Abugattás, Teodoro Binder, J. Rodríguez Larraín, José Bouroncle, David Paredes, E. Santa María, Carlos Guibovich, César Zapata, E. Tafur, R. Agusti, S. Sialer, L. Segura, H. Sánchez y muchos otros que se incorporaron a la Cátedra de Clínica Médica del Hospital Dos de Mayo que Victor Alzamora asumió en 1958.

Ya desde la época de 1950 además del aspecto docente, se inician los trabajos de investigación. Carlos Rubio fue el colaborador principal de los múltiples trabajos de investigación clínica y experimental que fueron publicados en el país y en Argentina, México, Estados Unidos y Europa.

La inquietud científica de Carlos Rubio siguió activa: publicó trabajos, participó en Symposiums, conferencias. En 1972 optó el grado de Doctor en Medicina, con su trabajo «Anticoagulantes orales en el infarto del Miocardio».

Su labor docente se inicia en el Hospital Loayza en los años 1945-1946. En 1958 fue nombrado Profesor Auxiliar en la Cátedra de Clínica Médica de la Facultad de Medicina San Fernando, en la sede del Hospital Dos de Mayo; en 1961 Profesor Auxiliary Fundador de la Cátedra de Clínica Médica de la UPCH y en 1968 Profesor Principal de la misma Cátedra. Fue un maestro que unía a los conocimientos la capacidad para comunicarlos en forma sencilla a los jóvenes estudiantes, manteniendo sin embargo profundidad y alto contenido científico.

Carlos Rubio fue uno de los 23 miembros Fundadores de la Sociedad Peruana de Cardiología (1947) y su presidente en 1963. Participó como Miembro en varias Juntas Directivas; Vicepresidente del VIII Congreso Interamericano de Cardiología; Miembro Fundador de la Sociedad Peruana de Angiología, miembro honorario de la Filial de Piura de la Sociedad Peruana de Cardiología. A nivel internacional ha sido delegado ante la Sociedad Interamericana de Cardiología y ante la Unión de Sociedades de Cardiología de América del Sur. Miembro Honorario de las Sociedades Cardiológicas de Argentina, Chile y Uruguay y Fellow del Colegio Americano, de Cardiología. Ha recibido numerosas distinciones: Diploma de Honor al mérito Gremial, Diploma de Honor del Cuerpo Médico del Hospital Dos de Mayo; Homenaje Especial en el Viernes Médico; presidente honorario de la Sociedad Peruana de Cardiología, medalla de homenaje a los miembros fundadores de la Sociedad Peruana de Cardiología, medalla al mérito Extraordinario, otorgada por el Colegio Médico del Perú, Miembro Asociado de la Academia Nacional de Medicina, Medalla del Congreso Interamericano de Cardiología, Medalla de Oro por méritos extraordinarios otorgada por la Sociedad Peruana de Cardiología.

Pero falta hablar del aspecto más importante de la vida de Carlos Rubio, él fue sobre todas las cosas MÉDICO: ejerció su profesión con gran carga humana, con ética, trato amable y sincero sin discriminar por razones de raza, estado social o procedencia.

La medicina le dio muchas satisfacciones y no sólo los homenajes que merecidamente recibió durante su existencia. Gracias a ella conoció a su distinguida esposa Cecilia, cuando en los albores de su ejercicio, profesional acompañaba al maestro Víctor Alzamora a la visita domiciliaria de un paciente, el padre de Cecilia Arrese Vásquez de Velasco. Las visitas se realizaban periódicamente, a veces en unión del maestro y otras veces por delegación. Un día me dijo Víctor: «Las visitas menudean mucho más de lo común, me parece que pronto habrá matrimonio...»

Fundó un sólido hogar con Cecilia Arrese, su dignísima esposa y compañera de toda la vida y con su hija Cecilia y su esposo. Éste es el hombre al que me unió una amistad larga y sincera. No puedo menos que citar al distinguido Académico, César Zapata, quien en la semblanza que cerró su presentación ante la Academia en 1991, expresó: «Abrimos las puertas al clínico fino, al especialista profundo, al investigador, al maestro universitario, al humorista brillante y sobre todo a un genuino humanista».

Permitidme agregar que fue un médico completo, fue narrador de historias médicas, historiador de la Cardiología en el Perú y en su obra póstuma se ocupó de los Maestros de la Cátedra de Clínica Médica que lo antecedieron en la sede del Hospital Dos de Mayo donde el pasó su vida.

Soportó con estoicismo los frecuentes quebrantos de su salud, sabía de su destino, pero no por ello abandonó sus múltiples actividades. Alguna vez expresó que le gustaría morir en su consultorio, ejerciendo su profesión. Sus deseos fueron escuchados pues la separación de su cuerpo se realizó como fulminado por un rayo, en este local, rodeado de sus amigos de la profesión que el ejerció hasta el final; cumplió como médico el juramento que había profesado.

 

Discurso pronunciado por el Dr. Guido Batillana con motivo del "Elogio a Carlos Rubio", en la ceremonia de su homenaje por la Academia Nacional de Medicina.

 


La Sociedad Peruana de Cardiología cumple con el penoso deber de participar el sensible fallecimiento del:

Dr. Carlos Rubio Watkins

(Q.E.P.D.)

 

Miembro Fundador, Ex Presidente (1963-1965), Presidente Honorario de la Sociedad Peruana de Cardiología.

Acaecido el 26 de Julio de 1995. Al testimoniar su recuerdo póstumo, hacemos llegar a sus familiares, amigos y condiscípulos, nuestras sentidas condolencias.