Estudio de la correlación de la retinopatía hipertensiva y alteraciones oculares-sistémicas en pacientes atendidos en el Programa de Hipertensión Arterial del Hospital Alberto Sabogal Soluguren entre agosto 1999 y marzo 2000. Trujillo Muñoz, Agni Sita

 

INTRODUCCIÓN



    La hipertensión arterial es la elevación patológica de la presión arterial, presente en alrededor del 20% de los adultos (1) , en la gran mayoría, entre el 85 y 90% es de naturaleza esencial (6)., la que a su vez puede ser benigna o maligna, siendo la primera la más común, esta comienza en forma insidiosa, persiste entre 20 a 40 años, afecta a mujeres más frecuentemente que a varones y a la raza negra más que a la blanca.(7) La hipertensión esencial tiene una fuerte tendencia familiar y parece ser transmitida genéticamente en forma dominante. Las complicaciones suelen aparecer entre los 10 a 15 años del inicio de la hipertensión, en alrededor del 5% de la población (2) denominándose enfermedad hipertensiva, la cual conlleva, a altos niveles de morbimortalidad (4,5).

Richard Bright 1836 en Londres (13), comienza a reconocer la asociación entre disturbios visuales y enfermedades renales, en 1898 Marcus Gunn realiza un estudio detallado de la esclerosis vascular en la retina, reconociendo la existencia de diversos síndromes entre ellos el asociado a nefritis, y por último, Wagener, Keith y colaboradores en 1939 reconocen los efectos de la hipertensión arterial como una entidad separada y en asociación con enfermedad renal (14), elaborando una clasificación de los estadios de la retinopatía hipertensiva que es usada ampliamente, incluso en este trabajo:


-    Grupo I.- Esclerosis o adelgazamiento leve de las arteriolas. Leve a moderada HTA. Asintomática. No alteración de función cerebral, renal o cardiaca.

-    Grupo II.- Adelgazamiento más definido, constricción focal y esclerosis de las arteriolas, exageración del reflejo de luz, cambios compresivos arteriovenosos. PA más elevada. Pocos o ningún sínt: cefalea, nerviosismo. Funciones renal, cardiaca y cerebral satisfactoria.

-    Grupo III.- Se adiciona retinopatia: exudados algodonosos asociados con vasoespasmo, hemorragias pueden no estar presente, pero su presencia sola no es signo de retinopatia. La PA es mayor. Síntomas incluyen cefalea, vértigo y nerviosismo, hay leve compromiso cardiaco, cerebral y renal.

-    Grupo IV.- Hay edema neuroretinal incluyendo papiledema. Son evidentes la constricción arteriolar general con severa constricción focal y arterioloesclerosis. La PA está persistentemente elevada. Síntomas: cefalea, astenia, pérdida de peso, disnea y disturbios visuales. Hay daño de la función cardiaca, cerebral y renal. Cuando el edema se está resolviendo en la periferie, pueden ser vistos depósitos pigmentarios a lo largo de vasos coroidales ocluidos (manchas de Siegrist en una cadena) o pigmentos irregularmente dispersos (manchas de Elschnig).


    En estudios posteriores, la mayoría de los investigadores encuentra que alrededor de un tercio de hipertensos no muestra cambios en el fundus (15), sin embargo, cuando la presión diastólica supera los 100 mmHg, se ha encontrado que solo el 11% de ellos tiene el fondo de ojo normal (13).
    La relación entre disfunción renal y retinopatía hipertensiva se ha reportado en diversas comunicaciones (26,28,29,30), asociadas a presiones altas, con pobres pronósticos de vida, siendo la microalbuminuria considerada como un marcador temprano de cambios estructurales y funcionales a nivel cardiaco, renal y retinal, como fue descrito por Cerasola (44) . Las repercusiones cardiacas y cerebrales de la hipertensión arterial son ampliamente conocidas (31,32), en especial su relación a los grados de retinopatía hipertensiva (14) y la presencia de cruces arteriovenosos patológicos (17) .
   
    Existen evidencias de la asociación entre retinopatía hipertensiva y otras entidades oculares. Muchos estudios revelan que la presión arterial es significativamente mayor en pacientes con glaucoma primario de ángulo abierto que en los pacientes normales o aquellos que presentan glaucoma a presión normal (20), en otros estudios se reporta que la presión sistólica no controlada es el factor más importante en glaucoma primario de ángulo abierto (21). Se ha reportado además que la hipertensión arterial sistémica se asocia con progresión de defectos en el campo visual en glaucoma a presión normal (22). En general se afirma que la edad y la enfermedad cardiovascular pueden jugar un importante rol en el desarrollo y la progresión de la neuropatía óptica glaucomatosa independientemente de la presión intraocular (23) . La patogenia de la degeneración macular senil se ha relacionado con la hipertensión arterial y la enfermedad vascular arteriosclerótica por sus efectos sobre la circulación coroidal, sin embargo no existen datos concluyentes (3); una asociación positiva fue reportada entre la presión diastólica elevada en el primer análisis en el Framinghan Heart Study y degeneración macular en los sobrevivientes de la cohorte quienes participaron en el Framinghan Eye Study 20 años más tarde (5).

    El presente trabajo de investigación tiene por finalidad determinar la prevalencia de retinopatía hipertensiva en los pacientes con hipertensión arterial y sus factores de riesgo, la asociación entre la presencia de retinopatía hipertensiva y el compromiso sistémico renal, cerebral o cardiaco y por último, determinar la frecuencia de presentación de otras patologías oculares concomitantes a la retinopatía hipertensiva: glaucoma, degeneración macular senil y obstrucciones arteriales y venosas.

 

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