ENSAYOS

 

 

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS

(1) Revista sociocultural fundada por el padre del escritor; de 1908 hasta 1912 publicó 38 números. En 1909, en el n° 6, fue publicado el manifiesto futurista de Marinetti; poco después, en el n° 20, la Proclama futurista a los españoles del mismo maestro del futurismo.

(2) F. Gómez Redondo, Ramón: Greguería y novela, Cuadernos para la investigación de la Literatura Hispánica, n°. 11,1989, p. 142.

(3) Su primera obra tiene el significativo título de Entrando en fuego (Trabajos literarios, Imprenta del «Diario de Segovia»,1905).

(4) R. Gómez de la Serna, Automoribundia (1888-1948), Ediciones Guadarrama, Madrid,1974, p.171.

(5) Dado el volumen de la bibliografía ramoniana, nos limitaremos aquí a recordar al lector sólo algunos de los estudios más significativos. Consideramos fundamentales, además de los varios escritos de Carolyn Richmond, las siguientes obras: N. Dennis (ed. de), op. cit.; F. López Criado, El erotismo en la novela ramoniana, Espiral Hispano Americana, Madrid 1988; R. Mazzetti Gardiol, Ramón Gómez de la Serna, Ball State University, Twayne Publishers, Inc. New York 1974; M. González-Gerth, A Labyrinth of Imagery: Ramón Gómez de la Serna’s Novelas de la Nebulosa, Tamesis Boks Limited, London 1986; J. E. Serrano Asenjo, Ramón y el arte de matar (El crimen en las novelas de Gómez de la Serna), Caja General de Ahorros de Granada,1992.

(6) Se trata de un exhaustivo estudio (Editorial Verbum, Madrid, 1992) de las novelas y de sus características técnico- estructurales, de los temas y de la ideología del escritor; incluso se dedica un capítulo a plantear los errores más frecuentes en los que ha caído la crítica. Haremos referencia a este ensayo a lo largo de nuestro trabajo en más de una ocasión.

(7) Camón Aznar, José, Ramón Gómez de la Serna en sus obras, Espasa-Calpe, Madrid, 1972, p. 300 (citado por Rey Briones, op. cit., p. 13).

(8) Eugenio de Nora, Ramón Gómez de la Serna, en La novela española contemporánea, t. II, Gredos, Madrid 1968, pp. 94- 154.

(9) Op. cit. p. 104.

(10) Ibidem, p. 101.

(11) F. Umbral, op. cit., p.72.

(12) Op. cit. p. 179.

(13) Ibidem.

(14) Op. cit. p. 41.

(15) Op. cit. p. 51.

(16) Op. cit. p. 80.

(17) Un estudio atento sobre las greguerías y la relación existente entre Gómez de la Serna y la poesía de la Generación del 27 lo encontramos en C. Nicolás, Ramón Gómez de la Serna y la Generación del 27, (Tesis Doctoral, Facultad de Letras, Cáceres, 1983). Asimismo son interesantes para una comprensión de las greguerías la Introducción a Greguerías, selección 1910-1960, Espasa-Calpe, Madrid, 1990, del mismo crítico y el artículo de R. Senabre, Sobre la técnica de la greguería en «Papeles de Son Armadans», n. 134, mayo 1967, pp. 121-145.

(18) Gómez Redondo, F., art. cit.

(19) Ibidem, p.148.

(20) Ibidem.

(21) A. del Rey Briones, op. cit., p. 16.

(22) A la difícil clasificación de las obras narrativas del autor está dedicado el estudio de Herlinda Charpentier Saitz, Las ‘novelle’ de Ramón Gómez de la Serna. Tamesis Book Limited, London,1990.

(23) A. del Rey Briones, pp. 32 y 37.

(24) R. Gómez de la Serna, op. cit., p. 9.

(25) R. Gómez de la Serna, Nuevas páginas de mi vida, Alianza Editorial, Madrid, 1970, p. 186.

(26) A este propósito afirma Rey Briones: «pese a su individualismo y singular personalidad literaria, se incardina de lleno dentro de las corrientes literarias, e ideológicas de su tiempo. Por ello no es aventurado hablar de existencialismo para rotular el contenido de esta obra (El hombre perdido), pues en ella pueden encontrarse los principales tópicos de esta corriente filosófica».(p. 97). Si bien el crítico se refiere a una obra específica, es posible extender tal afirmación a la totalidad de la producción ramoniana, caracterizada por la constante búsqueda del significado de la existencia y del porqué de la muerte.

(27) Bourneuf y Ouellet escriben al respecto: «Nato dalla satira popolare, al contrario dell’epopea, più che risultato della sua descomposizione, genere a-canonico, profondamente originale nella sua indistruttibile modernità, il romanzo si iscrive nel tempo presente (tempo dell’incompiuto) come forma aperta, in corso di costituzione, e come primo testimone del divenire letterario dell’epoca nuova» (R.

Bourneuf, R. Ouellet, traduc. italiana, L’universo del romanzo, Einaudi, Torino, 1972, p. 208). Por eso mismo sostenemos que no se puede juzgar la novela ramoniana en base a su mayor o menor adhesión al género.

(28) La primera función de una novela es obtener una total inmersión del lector en su mundo ficticio; y esto sólo es posible si el escritor está en disposición de «primero atraernos al ámbito cerrado que es su novela y luego cortarnos toda retirada, mantenernos en perfecto aislamiento del espacio real que hemos dejado» (J. Ortega y Gasset, «Ideas sobre la novela», en Meditaciones del Quijote/Ideas sobre la novela, Espasa-Calpe, Madrid, 1976, p. 200; 1ª ed. Revista de Occidente, Madrid,1925)

(29) Mis siete palabras (Pastoral), Imprenta de J. F. Arias, S.A. (1909; el año puede desvelarse por una nota del autor que versa: «En Madrid, a los veintiún años después de mi nacimiento»; p. 16).

(30) Ibidem, p. 5.

(31) Ibidem, p. 14.

(32) EI concepto de la nueva literatura, Memoria leída en el Ateneo, Imprenta Aurora, Madrid, 1909. Desde este momento indicaremos únicamente el número de página de cada cita.

(33) Muchos años después, Gómez de la Serna expondrá el mismo concepto, al hablar del «Punto de vista de la esponja», en «Las palabras y lo indecible», Revista de Occidente,51, CLI, enero 1936, pp. 56-87.

(34) Poco después afirmará que la nueva literatura es «individualista» (31). La importancia de la influencia de Nietzsche, citado en estas páginas como símbolo, la examina Gonzalo Sobejano en Nietzsche en España, Gredos, Madrid, 1967.

(35) EI mismo concepto vendrá expuesto en «Novelismo». Libertad, para el escritor, significa también someterse a las leyes químico-físicas. La oportunidad viene dada por el juego: «Podíamos jugar, éste fue nuestro descubrimiento» (26).

(36) «Yo en cada novela corta emprendo una nueva vida, pero no voy tan lejos que asesine de cansancio al que me siga. La vida queda vista pronto y a otra vida» (R. Gómez de la Serna, «Novelismo», en Ismos, Guadarrama, Madrid,1975; p. 351. Desde éste momento indicaremos sólo la página).

(37) Afirma el escritor: «La novela para mí, desde hace muchos años, ha sido este superrealismo, esta suposición atestiguada de la libertad en la tierra».

(38) «Yo cuando vivo plenamente es en la novela, en su vida suelta, por sus caminos libres. ¡Habrá más hermosa misión

que hacer la novela libre, que fabricar el mundo que no podremos alcanzar por mucho que vivamos!»(353).

(39) «Las palabras y lo indecible», p. 63. Poco después Ramón ratificará su confianza en las leyes de la lógica para llenar este vacío: «No creemos en las cosas lógicas que hay para llenar el vacío, y por eso nos precipitamos en respuestas incongruentes, en palabras sueltas, en frases inauditas, con las que esperamos a conminarle» (pp. 63-64).

(40) EI texto constituye, al mismo tiempo, el prólogo a la novela El hombre perdido, Espasa Calpe, Madrid,1962 (1ª ed. 1947). A partir de este momento indicaremos sólo la página de las citas.

(41) Sobre este tema puede verse: J. H. Hoddie, «El programa solipsista de Ramón Gómez de la Serna», Revista de Literatura, 81-82,1979 (pp. 131-148) y V. Ouimette, Automoribundia and Historical Solipsism, en N. Dennis, (al cuidado de), Op. cit., pp. 45-70.

(42) Revista de Occidente, 28. LXXXIV, junio 1930, pp. 348-391. En 1931 este ensayo se incluirá bajo el título «Humorismo», en Ismos, cit. Citaremos siempre esta edición.

(43) Más adelante, en la tercera parte, al hablar de humorismo en Europa, define a Pirandello como el «más cercano a la listeza moderna para comprender lo que es humorismo» (214).

(44) R. Gómez de la Serna, Nuevas páginas de mi vida, Alianza Editorial, Madrid,1970, p. 8. Al respecto del descubrimiento de la finitud del hombre, de «la no importancia del hombre, su situación marginal en el Universo», subraya Pedro Salinas, «la actitud que toma es una actitud de desesperación alegre, de lento y jocundo suicidio. Hay que divertirse. La palabra diversión cobra en Gómez de la Serna un sentido puro; hay en realidad que desviar el espíritu y su atención de la terrible realidad aniquiladora. (...) esta diversión será tan sólo una terrible forma evasiva del dolor y, desprovista de toda frivolidad y espuma de superficie, revelará en su fondo el más dramático conflicto humano: la lucha del hombre solo e inerte, por no estar al margen, por entrar en la vida, por cobrar vida; en suma, por ser.» (Citado en el Apéndice a Automoribundia, cit, pp. 784-785).

(45) J. A. Marina, Elogio y refutación del ingenio, Círculo de Lectores, Madrid,1993 ( 1ª ed. Anagrama, Barcelona,1992)

(46) R. Gómez de la Serna, Quevedo, Espasa Calpe, Madrid,1962 (1ª ed.1953), p.165.

(47) Para Quevedo, como para Gómez de la Serna, la muerte se inicia en el momento del nacimiento: «¿Murió? No; acabó de morir, que cuando nació comenzó a morir»; «Ninguno puede vivir sin morir, porque todos vivimos muriendo; ‘Nace el hombre y vive sin saber que vive, y empieza a vivir y a morir juntamente’» (ibidem, pp.145, 149 e 151).