APÉNDICE

 

En prensa ya este libro1, he podido conocer otro documento relacionado con Mariano Melgar; el testamento de su padre don Juan de Dios. El documento no aporta cambio en lo esencial, pero precisa detalles menudos y conforma la modestia económica de la familia de Melgar. No se le había buscado antes, porque –al parecer por desconocimiento de la misma familia– en la partida de defunción se anotó que había muerto intestado:

"Año del señor de 1816, día 11 de abril, yo José Ant. Montoya, Tte. de Cura Menor de esta I. Catedral de Arequipa, entregué con cruz alta, tres capas, tres posas y ocho sobrepellizas, como cofrade de la Purísima Concepción, en la Iglesia de San Francisco, el cuerpo mayor de Juan de D. Melgar, casado con Andrea Valdivieso, quien murió repentinamente intestado, y para que conste lo firmo. Fecha ut supra. José Ant. Montoya." (Parroquia del Sagrario de Arequipa.)

El testamento de don Juan de Dios, del 3 de agosto de 1803, se guarda en el Archivo Departamental de Arequipa, Sección Notarial, protocolo de Hermenegildo Zegarra, año de 1803, fojas 344-350, y debo y agradezco su copia xerográfica al Director de ese Archivo, don Guillermo Galdos Rodríguez.

Don Juan de Dios, "vecino y natural de esta Ciud." (Arequipa), declara ser hijo legítimo de Pedro Melgar (ya fallecido) y de Josefa Sanabria (entonces aún con vida).

Declara también que estuvo casado dieciocho años con doña María Domínguez y Perea, hasta la muerte de ella ocurrida en 1784 (o sea que, como era sabido, el enlace se contrajo en 1766). Cuando falleció doña María vivían siete hijos: "Da. Antonia, Da. Petronila, el Presv. Dn. Josef, Dn. Manuel, Dn. Josef, Dn. Silvestre y Da. María", pero añade que otros habían muerto "en tierna edad". Posteriormente, fallecieron el segundo Josef (que seguía estudios en Chuquisaca) y la menor, María. Se corrigen así en algo los datos aportados por el Doctor Santiago Martínez que recojo en el capítulo I de este libro. No hay otra María Josefa –en lo que ya sospechaba un error– sino un segundo Josef.

Doña María Domínguez no llevó bien alguno al matrimonio. En cambio, don Juan de Dios tenía 1.600 pesos en plata sellada y labrada y algunos muebles. Durante el matrimonio se aumentaron los bienes. En el inventario que se hizo al morir la esposa, en febrero de 1784, ante el escribano Pedro Josef Salazar, aparecieron: 7,000 pesos depositados en el Monasterio de Santa Rosa de Arequipa para comprar una chacra, "la casa de mi morada apreciada en quatro mil ps." y 51 marcos de plata labrada. Cumplidas varias disposiciones, se repartió el remanente entre los hijos, a cada uno de los cuales correspondieron 614 pesos y 2 y medio reales; y las mujeres recibieron además las "Alagittas de oro, Perlas y Ropa del uso" de la madre.

A principios de diciembre de 1786 (el día 3, como ya se sabía), don Juan de Dios casó en segundas nupcias con doña Andrea Valdivieso y Gallegos. En 1803 (fecha del testamento) tenían seis hijos: "Dn. Mariano (el poeta), Da. Josefa, Dn Juan de Dios, otro Dn. Mariano (o José Mariano), Da. Ynes, Dn. Joseph (José Fabio), y el Póstumo que huviere de salir á luz respecto a estar la citada mi Muger ensinta". Es decir, habían fallecido niños (y por eso no se les menciona) María Eustaquia, Narciso y José Toribio; el que se esperaba fue Juliana y faltaba aún por nacer Fermín.

Como la primera esposa, doña Andrea tampoco aportó bienes. Don Juan de Dios le dio "en Arras mil dosientos ps. atendida su virtud y virginidad, los mil en platta sellada, y los dosientos en Labrada, y Alhajitas de oro". Para evitar "tropiezos y confusiones" entre los dos grupos de hijos, antes de efectuar el segundo matrimonio se hizo Capital de Bienes ante el escribano Pedro de Figueroa, y la suma ascendió a 22.000 pesos, incluida "la chacrita del Pago de Porongoche, apreciada en tres mil ps.", comprada no con dinero propio sino con el que dio "siertta persona piadosa", y de los cuales 1.000 se consideraron pertenecientes al hijo Mariano, "no en clase de Capellanía, ni otro cargo, ni gravamen alguno, sino en propiedad, por haverlo así dispuesto el benefactor, con cuio dinero lo compré".

Es interesante el testamento por lo minucioso de los datos sobre los bienes de don Juan de Dios; bienes modestos, pero no tan escasos como se suponía.

Con el mayor valor económico aparece la chacra de Paucarpata que se menciona en el capítulo II de este libro. Don Juan de Dios expresa: "la chacra que tengo y poseo en el Pago de Taraguaia Jurisdicción del Pueblo de Paucarpata, la que compré al S. D. D. Antonio Ventura de Valcárcel Dean que fue de esta Santa Iga. Cathl. en poco menos de dies mil ps., y con la vivienda y demás oficinas que fabriqué, compostura de Andenes, Bordos, etc., ascendió a dose mil ps. y al presente vale catorse mil ps. la que se halla libre de censo, carga, empeño ni hipoteca". No se hubiera podido repartir entre los hijos, porque "por su situación, como por el Agua, humanamente no se puede dividir".

Pero la propiedad más conocida de don Juan de Dios era sin duda la casa de Arequipa. En el terremoto de 1784 "se derribó la sala principal, y demolió toda la casa"; aunque ésta parece sólo una exageración del testamento. En todo caso se refaccionó, y en 1803, como se ha visto, su valor se apreció en 4.000 pesos.

Don Juan de Dios detalló también los bienes muebles. En su propio cuarto tenía: "dos rinconeras en su mesita: una Mesa Embarnisada: otra de Cajón: una caxa de sedro: dose sillas, la cuja de mi uso, algunos Liensos". En el de su mujer, mejor dispuesto: "una Lamina de vidriera; un marco dorado: quatro espejos con sus marcos dorados: su cuja Embarnisada: una caja grande: una Papelera"; y en el estrado "unos coginsitos, unas Baxillas y algunos Liensos".

Poseía también algo de platería. "Declaro así mismo por mis Bienes trese Platillos, dos Fuenttesitas: Cucharitas y Tenedores: una Ollita: un salerito: una Bacinica: un Calentador: una Confitera: un par de Espuelas, y algunas Chapittas de Freno, que en todas estas especies habran settenta Marcos poco mas o menos". Además, "una Lamina de Platta, que pesa nueve Marcos", que debía venderse para reimitir su importe a "la hermandad de nuestra señora de la O., que se venera en la Iglesia de San Felipe Neri de la Capital de Lima"; o sea la que había sido iglesia –y lo es ahora– de los padres jesuitas.

Don Juan de Dios nombró como albacea: "en primer lugar al S. D. D. Francº Xavier Echeverria, Dignidad de Arcediano de estta santta Iglesia Cathedral, en segundo al Presvitero Dn. Jacinto Meneses, como también por tenedor de mis Bienes, y en tercero a su hermano Dn. Josef Meneses". Como tutora y curadora de los hijos menores quedó la esposa, Doña Andrea. Y firmó el testamento "en la muy Noble y Leal Ciud. de Arequipa a tres dias del mes de Agosto de mil ochosientos y tres años", actuando como testigos don Teodoro Pastor, don Juan de Dios Zegarra y don Pedro Josef Palmer.

 


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