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El uno y vario del arte vanguardista / Ántero Peralta

 

Oiga transeúnte: deténgase. Quiero descargarle una andanada de palabras. Présteme orejas:

Este tiempo que vivimos manipula un cambio en el sentido artístico. El pensamiento renueva su indumentaria; la emoción adopta una nueva fisiognómica; el arte —es decir, la literatura, la pintura, la música...— busca el sustento, no ya en la tradición clásica, sino en lo profundo de las profundidades humanas y geoanímicas, y, los ocho sentidos del hombre se muestran irremisiblemente desafiados para interpretar la nueva costumbre. ¿Cierto?

Entonces, amigo, acomodemos nuestros gustos al nuevo gusto. Digo mal: hagamos el arte de acuerdo con nuestra sensibilidad. No, ciertamente, por un mero snobismo, sino por satisfacer a esta necesidad orgánica que ha creado la historia para nuestra generación. Dejemos a los viejos estarse con su viejo sentido. Que no nos importe una miga los rezongos de las vetustas academias. Elevemos a ras de cielo, el milagro de NUESTRAS EXPRESIONES. Forcemos el motor de nuestras inquietudes para volar, ala con ala, con las escuadrillas vanguardistas. Releguemos lo simiesco al simio y formemos NUESTRA ESTETICA, con el barro de nuestro suelo y el aliento de nuestra raza.

 

La raza tahuantinsuyana de hoy, se entiende, constituida por la amalgama de indios, cholos y blancos nativos que comulgan con el nuevo espiritu del neoindianismo.

El vanguardismo, fíjese, en espíritu es uno, pero, en función es vario. El primero agita las conciencias por doquiera con el estímulo de la justicia social y el segundo crea la floración multiforme, especialmente en el arte. Mas, no se crea en la realidad del arte por el arte mismo, como quieren las retaguardias.

 

¿Qué hubiera sido la Iliada sin el tramo de la función social guerrera? ¿Qué la Divina Comedia sin el juicio de la corruptela social? ¿Qué El Fausto sin los conflictos de la siquis humana?

 

De aquí que la materia prima del nuevo arte esté en el aspecto más noble de la dinámica social: en el APOSTOLADO. De aquí también la rebeldía en la forma que rompe los casilleros para alcanzar la libertad. En último análisis, las nuevas formas son el fruto del intelecto y los nuevos motivos, las primicias de la emoción. En arte se puede oficiar de avanzado con las unas o con los otros o con ambos a la vez.

Ahora, amigo, si no está conmigo es que me escucha desde el ayer.

  

Chirapu, Arequipa, 1928, Nº 1:2

 


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