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Libros recientes / Jorge Basadre

 

El Poema de los Cinco Sentidos

Publicamos algunos fragmentos del prólogo escrito por Jorge Basadre para este libro de Carlos Alberto González.

 

Esta producción literaria post-Rubén Darío (a la poesía que huye, el puente de plata que Darío significa, ha dicho alguien), no merece por cierto ni alarmas como ante la peste ni devociones como ante el milagro. El vanguardismo ha sido útil como desinfectante de viejos tópicos; porque buscó la superación de lógica ciega de la realidad por lo lógica libre del espíritu; porque rompió con la sujeción a la métrica y a la rima, zapatos chinos a los cuales tenían que acomodarse los pies alígeros del ritmo; porque enriqueció la capacidad temática de la lírica, libertando a las palabras que eran pobres idiotas, sin ciudadanía poética, conectando el arte con los descubrimientos del siglo y con su vida acesante, iniciando la preocupación del subconsciente, trayendo —en fin— una remesa de movimiento, alegría, vida que será una base para las realizaciones del porvenir.

Ello no excluye que en las riberas de esta vertiginosa corriente, se haya sedimentado el detritus de todos los simuladores, cuya única obra creadora son los nuevos lugares comunes, más vituperables que los otros; que el nivel medio de la prolífica actividad acumulada hasta ahora, esté más o menos a una pareja medianía, donde los acentos personales suelen confundirse en una especie de comunismo literario; que haya que relacionar este movimiento con toda una generación, sin que en ella aparezca el genio de relieve continental, de obra eterna, comparable a algunas que dejó el "arte viejo". Tiene, eso sí, el vanguardismo estimables figuras (en nuestro continente entre otros, Borges, Marechal, Fernández, argentinos; Cardoza Aragón, guatemalteco; Maples Arce, Salvador Novo, mexicanos); no hay que juzgar tampoco al toreo por los aficionados "maletas".

En el momento en que aparece este libro, el movimiento vanguardista peruano no se ha contexturado. César Vallejo lo precedió inmediatamente; sobre todo, en Trilce, donde ya se desarticulan la rima, la métrica, la lógica en aras de una realidad subjetiva, aunque llena de reminiscencias típicamente románticas (el hogar, la madre, el terruño, el dolor cotidiano) que acaso son las más intensas notas de Trilce. Las revistas Flechas (1921) y más efectivamente Amauta, Poliedro, Timonel, Guerrilla (1926 y 1927) revelan pequeños grupos sin acción integral. Falta a los vanguardistas peruanos, hasta ahora, solidaridad para realizar su obra, frente a las formas artísticas finitas. Acaso ninguna generación escondió, bajo las dificultades editoriales y la anarquía intestina, tantos valores auténticos. Entre lo poco me ha hecho hasta ahora, [sic] el público se ha dado cuenta de la tendencia de un grupo a unir el vanguardismo poético con el vanguardismo social y de la aparición de un indigenismo cuyos mejores leaders, literariamente, acaso están en Puno, centro interesantísimo de vida intelectual en la actualidad.

La aparición de este primer libro deviene a aumentar la belleza adjudicable a nuestro vanguardismo. Aunque en verdad a González habría que clasificarlo como poeta de transición.

 

 

Jarana, Lima, oct. 1927, Nº 1:17.

 

 

 


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