CANONIZACIÓN DE SANTA
ROSA DE LIMA
Después de ser beatificada solemnemente, Rosa de Santa María, el 5 de
abril de 1668 en la basílica de San Pedro en Roma, el pontífice Clemente X a los tres
meses de su Pontificado, el 11 de agosto de 1670, declaraba a Rosa Celestial Patrona no
sólo del Perú, pues ya lo era por decreto de Clemente IX, sino de toda la América,
Indias y Filipinas. Un año más tarde, después de haberse aprobado por la Sagrada
Congregación de Ritos cuatro milagros obrados por su intercesión y debidamente
comprobados, resolvió proceder a su canonización. Señalóse el día 12 de abril para la
augusta ceremonia. Fue voluntad del Papa que revistiera el acto inusitada pompa pues al
lado de Rosa iban a ser elevados al honor máximo que la iglesia concede a sus hijos,
otros cuatro luminares de su cielo: Cayetano de Tiene, Luis Beltrán, Felipe Benicio y
Francisco de Borja, Sólo habían transcurrido 54 años de su feliz tránsito y ya corría
por todo el mundo su nombre auroleado por celestiales luces. Un mundo, o mejor diré, una
gran parte de él aclamaba por su Patrona y su Gloria, siguiendo al sol en su carrera no
podía eclipsarse, pues le servirían de escabel dos continentes. No nos han dejado los
contemporáneos una relación tan sucinta de ellas como ocurrió en su beatificación.
Pero la supliremos citando las palabras que D. Pedro Peralta Barnuevo le dedica en una
nota de su prensa Lima fundada dice: "Celebró el Conde las canonizaciones de Santa
Rosa y San Francisco de Borja, hechas por Clemente X en el año de 1671, con la más
magnífica pompa que parece ser capaz la tierra. Las comparsas a caballo, las procesiones
numerosas, los carros y los arcos triunfales, los suntuosos altares, enriquecidos de
piedras preciosas y los adornos y colgaduras de las calles (de que algunas se empedraron
en barras de plata y otras se colgaron de costosas alhajas)... se añadió el ingenioso
aplauso de un certamen poético con singulares premios en este último, excedieron cuanto
supieron ostentar la devoción y la grandeza y pudieron expresar la historia y la
elocuencia".
De "Vida de Santa Rosa de Santa
María", por el R. P. Rubén Vargas Ugarte S. J.
Reseña de Leonor Hugo Canales