La exhibición de
libros y revistas, antiguas y modernas, que hoy nos muestra la Dirección de
Fondos Reservados de la Biblioteca Central de la Universidad de San Marcos ilustran
el rico y abundante material sobre Rosa de Lima (1586-1617), la primera
santa americana quien en 1670 fuera declarada Patrona de la Universidad de San
Marcos, de la Ciudad de Lima, del Nuevo Mundo y de Filipinas antes de su canonización en
1671. La vida, pensamiento y devoción a Rosa de Santa María puede reconstruirse
por diversas vías. Ya a fines del siglo XVII corroboramos la difusión
universal e influencia de su culto en más de un
centenar de biografías en latín, castellano, italiano, francés, inglés,
alemán, flamenco, polaco e incluso chino escritos en torno a los
informes de su Proceso Ordinario (1617-1618) y Apostólico (1630-1632) de
beatificación y canonización. Las relaciones de sus solemnes fiestas de
beatificación (1668) descritas en Roma por Francisco de Córdoba y Castro, en
Madrid por Jacinto Parra, en Lima por Diego de León Pinelo y en México por Pedro de
Arjona pormenorizan de manera ejemplar cómo sus fiestas, sermones, oraciones
panegíricas, devociones e iconografía ayudaron a articular lo que hoy
a todas luces puede entenderse como un culto político-religioso que articuló y
consolidó la conciencia criollista americana, comparable a lo que fue el culto
nacionalista mexicano a la Virgen de Guadalupe. "Con este patrocinio compita Lima con
Roma", predicó en Cuzco Juan de Espinosa Medrano según su Novena Maravilla
(Madrid, 1695). "Con sólo Rosa blasonará el Perú tanto como todo el Mundo
con sus Apóstoles". Fue por sus explosivas implicancias políticas que en 1671
las autoridades metropolitanas le denegaron al curaca de Lurín Guanca (Jauja)
Jerónimo Lorenzo Limaylla, la autorización de crear una orden nobiliaria de
caballería para descendientes de "ingas y moctezumas" bajo el patrocinio de la
protosanta de Indias.
El poema heroico Vida de Santa Rosa de
Luis Antonio Oviedo y Herrera, las anécdotas sobre ella de Ricardo Palma y Alberto Wagner
de Reyna, los estudios pioneros de José de la Riva Agüero, José Flores Araoz,
Domingo Angulo, Rubén Vargas Ugarte, Luis Antonio Eguiguren, Carlos Romero y Jorge
Bernales Ballesteros por no mencionar las obras de investigadores
más recientes como Teodoro Hampe Martínez y Luis Miguel Glave
nos invitan y obligan a profundizar en la bibliografía peruanista rosariana. La
santa limeña es un personaje clave no sólo para el estudio de la temprana
evangelización del Nuevo Mundo y la hagiografía indiana sino para rastrear los orígenes
religiosos e históricos de nuestra identidad y pensamiento nacional. Fue
su beatificación, después de todo, la que puso fin a un sinnúmero de
prejuicios raciales, europeocéntricos y antiamericanos. Tal como lo
recordaba José María de Córdova y Urrutia hacia 1839: "Santa Rosa de Santa
María, cuyas virtudes hizo acallar todas las universidades de Europa que promovían
acaloradas discusiones sobre si los americanos debían considerarse como entes
racionales".