Boletín de la Sociedad Peruana de Medicina Interna - Vol. 9 Nº 2 - 1996

EDITORIAL

La educación sexual y el SIDA en el Perú

Eduardo Gotuzzo H.*

* Director del Instituto de Medicina Tropical "Alexander von Humboldt".
  Universidad Peruana Cayetano Heredia.

La epidemia del SIDA a nivel mundial sigue a pasos crecientes. Ya se reconocen cifras impresionantes para países africanos, donde se estima que en las grandes ciudades entre el 20 y 25% de adultos están contagiados y por lo tanto, la población económicamente activa se va a perder en los siguientes 5?10 años. También se conoce que aunque las cifras más altas están en Estados Unidos y en algunos países europeos, la velocidad actual do crecimiento do los casos do SIDA está fundamentalmente en los países del tercer mundo y, dentro de ellos, América Latina y el sudeste asiático están siguiendo un ritmo de conversión importante y notable.

La epidemia en el Perú está tomando algunos rasgos novedosos que deben merecer estrategias rápidas y eficientes. Al inicio, esta epidemia correspondía a población homosexual y bisexual y tenía mucho que ver con el haber vivido en las grandes ciudades de Estados Unidos. Ahora que hemos pasado ya los 13 años de haber reconocido el primer caso, el patrón de transmisión es absolutamente diferente.

En las notificaciones recientes de nuestro hospital encontramos que casi el 60% do casos son de transmisión heterosexual, es decir de hombres que transmitieron a mujeres y mujeres a hombres; que la población que más está siendo afectada, entre los pacientes infectados, ahora corresponde a personas entre 15 y 25 años de edad que desarrollaron el SIDA entre los 26 y 30 años de edad. Además, la población femenina está creciendo de una manera importante; hace 10 años había de 10 a 20 hombres por cada mujer, hoy en día esta relación es de prácticamente 3 hombres por cada mujer infectada. Y finalmente, que los grupos adquieren esta infección en sus primeras experiencias sexuales. Esto, muchas veces por estar absolutamente desinformados sobre el tema del SIDA y su prevención.

Un efecto terrible de esta epidemia es que al afectar a la población joven que está sin síntomas en los primeros años, las mujeres se embarazan y comienzan a tenor hijos con SIDA y aparece la siguiente generación infectada. Estas condiciones, que ya se conocen en otros países, son las que están apareciendo en el Perú; por lo tanto, las medidas correctivas que nosotros debemos implementar son urgentes y cualquier demora solo determinará tener cada vez más casos de SIDA.

La "doble moral", habitual en el Perú, muchas veces aceptada en el sentido de que los hombres pueden tener experiencias previas, pero no las mujeres, ha condicionado que la monogamia femenina no las protegió como práctica segura para evitar el SIDA, pues el 75% de mujeres peruanas con SIDA son monógamas y lastimosamente vemos escenas como una joven de 19 años de edad, casada, con 2 hijos, un niño de 3 años (sano) y otro de meses en los brazos, victima del SIDA; ella infectada y viuda de un joven de 23 años que falleció con SIDA hace 3 meses. El futuro de esta familia es nefasto y el niño de 3 años sano quedará huérfano antes de los 10 años de edad.

Los riesgos de adquirir el VIH en una relación sexual entre un hombre y una mujer, siendo uno de ellos infectado, se estiman en 1 por cada 1,000 relaciones; sin embargo, si uno tiene el riesgo estimado es de 1 por cada 700 y si ambos tienen úlceras genitales, es de 1 por cada 50 relaciones. Estas úlceras habitualmente producidas por otra enfermedad sexual, permiten entender por que debemos controlar las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el SIDA en forma simultánea. Obviamente, las relaciones anales aumentan de 7 a 14 veces el riesgo de contagio. Asimismo, la ausencia de circuncisión en África ha potenciado la transmisión del VIH Estos dos?factores adicionales, la ausencia de circuncisión y relaciones anales, propagan el VIH en la población peruana.

Cualquier duda o retardo en los programas solamente aumentará los casos que dejamos de prevenir, por no darles una buena educación y una buena información a las poblaciones de riesgo, que son los jóvenes peruanos, especialmente de los barrios más pobres, ya que la clase media habitualmente más informada a través de radios, de programas internacionales, revistas, etc., conocen bastante más del tema y ya saben protegerse. Estas razones son la clave para insistir en la necesidad imperiosa de que en nuestros colegios se enseñe educación sexual.

En tal sentido, creo que el consenso es que sí debemos enseñar educación sexual, para lo cual muchos grupos estamos interviniendo en capacitar a maestros en la educación sexual para que ellos, en conjunto con los padres de familia y en discusiones abiertas con sus alumnos, discutan el problema de educación sexual y el problema del comportamiento sexual en relación a sus riesgos de adquirir el SIDA y otras enfermedades sexuales.

Si estamos de acuerdo en que hay que enseñar educación sexual por ser una consideración de emergencia para responder a la epidemia del SIDA, la pregunta es ¿qué enseñamos?

Hay 3 líneas que promover y opino que no son excluyentes, a pesar de que algunos religiosos pretenden ello:

1. Recomendar abstinencia sexual.
2. Monogamia como una práctica saludable y de gran valor moral y religioso.
3. El uso del preservativo como medida preventiva en grupos de riesgo.

La tasa de transmisión de una enfermedad sexual tiene 3 variables: (1) Grado de infecciosidad; (2) Tiempo de ser contagiante; (3) Número de parejas. Podemos reducir el número de parejas hasta 1 con la monogamia. No podemos cambiar el tiempo de contagio del VIH (que es permanente) pero sí podemos reducir el grado de infecciosidad, diagnosticando y tratando rápidamente las enfermedades sexuales (venéreas) y utilizando condón en prácticas sexuales riesgosas, con lo cual se reduce de 80?100%.

Si estimamos que habrá 40,000 casos peruanos de SIDA notificados en el año 2000 y una cifra total estimada de 100,000 infectados, ¿cómo no utilizar todas nuestras opciones para reducir el SIDA, aún "sólo el 80%" en estos? "nuevos grupos de riesgo"? En conclusión, debemos enseñar educación sexual a nuestros jóvenes y ésta debe ser informativa en todas las opciones de prevención, sin exclusión. Los aspectos morales y religiosos de la sexualidad deben ser discutidos en cada centro por profesores y padres de familia y por los propios alumnos que son el objetivo final. Si no deseamos jóvenes con SIDA debemos enseñarles Educación Sexual con profundo realismo nacional que nos permita reducir los estimados que nos esperan para el año 2000 si no hacemos algo rápido y eficiente.

 

 


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