GACETA SAN MARQUINA

Año IX - Nº 38 | Órgano Oficial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos | Enero - 2000

 

PROHOMBRES DEL SIGLO XX

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Alberto Tauro del Pino


Alberto Tauro del Pino

Alberto Tauro del Pino nació en el Callao en 1914, estudió en la Facultad de Letras de San Marcos, de la cual egresó optando el título de Bachiller y Doctor, y posteriormente completó sus estudios en la Facultad de Derecho.

Fueron más de 30 años dedicados a la docencia universitaria, en la cátedra de Historia. Sus contemporáneos y discípulos aseguran que San Marcos era su ilusión, sufría con sus problemas, confiaba en su recuperación y le dolía profundamente el saqueo de su patrimonio bibliográfico.

“El maestro Alberto Tauro del Pino ha partido al más allá. Lo ha hecho en el momento más cercano al evento de sus amores: el Centenario del Amauta. Quizá se sintió fatigado y ha pedido permiso para descansar", escribió Wilfredo Kapsoli sobre Alberto Tauro del Pino tras su desaparición física, en febrero de 1994.

Tauro del Pino partió antes de culminar la empresa que había empezado con mucho entusiasmo: la presidencia de la Comisión Nacional del Centenario de José Carlos Mariátegui. Mencionamos este detalle porque el tema del autor de los 7 ensayos de la realidad peruana fue una inquietud constante en su obra. A la bibliografía del Amauta siguieron fundamentales aportaciones mariateguistas.

"No había alcanzado a conocer a Mariátegui, pero en sus años de formación en San Marcos se familiarizó con toda la obra de este intelectual y sobre todo, con las páginas de la revista Amauta (1926-1930)", recuerda en uno de sus escritos el crítico Estuardo Núñez.

Entre las obras que nos legó Tauro del Pino sobre Mariátegui podemos citar un ensayo de ordenación de la obra total del maestro, y en los últimos años de su vida se dedicó a la recopilación e interpretación de los escritos de la etapa juvenil del Amauta (1914-1918).

La obra de Tauro del Pino no solamente se encasilla en este campo, pues como escritor, investigador y crítico literario también ha dejado grandes aportes en el campo de la historia, rama por la cual se sintió atraído como materia de enseñanza.

Su preocupación por el fenómeno social y su vocación historicista desembocaron prontamente en el campo del análisis y la investigación sobre los grandes acontecimientos de nuestra historia, sobre todo en el proceso del Perú Republicano.

Su tarea de empeñosa búsqueda de datos precisos y el aprecio por la buena forma literaria generó, en varias etapas, la gestación de su monumental obra Enciclopedia ilustrada del Perú. En sus páginas se registran apuntes de la vida intelectual y social, del lenguaje de los peruanos y de la producción nacional, así como antecendentes de toda índole de fenómenos relacionados con la realidad nacional.

El derrotero fundamental de Tauro del Pino está en su contribución bio-bibliográfica de la cultura nacional, editados en grandes tomos y cargados de miles de fichas, que los constituyen materiales invalorables. La literatura no estuvo ausente en su producción intelectual y una muestra de ello es su famoso texto Concepto del Perú.

Fuera del mundo de los libros y de las investigaciones colaboró con Jorge Basadre en la reconstrucción de la Biblioteca Nacional y contribuyó en la edición del boletín y la gran revista Fénix, fundada por Basadre con quien compartía la fe en la promesa de un Perú más libre, culto, justo y democrático.



Julio C. Tello

En las sesiones universitarias de San Marcos levantaba la mano para decir "Pido la palabra para oponerme". Actitud de independencia, personalidad insobornable, hombre de ciencia formado en Harvard, ése fue Julio César Tello Rojas considerado el Padre de la Arqueología peruana.

Nacido en Huarochirí el año 1880, Tello se inclinó por la arqueología desde el terreno de la medicina tras presentar su tesis La antigüedad de la sífilis en el Perú para optar el grado de Bachiller en Medicina en San Marcos.

Luego de recibirse en 1912 de médico, viajó becado a la Universidad de Harvard, donde recibió lecciones de grandes americanistas como Franz Boas y Ales Hrdlika. Poco después se trasladó a Berlín para cursar altos estudios en el Seminario de Antropología que por entonces regentaba el famoso científico Felix Von Luschan. Un año después volvió al Perú acompañando a Ales Hrdlika en sus exploraciones por la costa central.

Fue nombrado director de la sección arqueológica del antiguo Museo de Historia Nacional. Regentando este cargo separó las existencias arqueológicas que guardaba aquel recinto con la intención de formar un museo independiente dedicado sólo a la antropología y arqueología.

En 1919 se graduó de Doctor en Ciencias Naturales en San Marcos. Ese año emprendió su memorable expedición a Chavín, sitio arqueológico imponente que situó acertadamente en los albores de la civilización ancestral.

Con esta conclusión opuso sus propias teorías a las sustentadas anteriormente por Max Uhle. Tello afirmó que la cultura no fue introducida por efecto de una influencia centroamericana, sino fue una creación propia, original, que se inicia con la agricultura sin irrigación y con la explotación de las plantas tropicales.

El material arqueológico que logró identificar en Chavín y que trasladó a Lima fue la base para que fundara el Museo de Arqueología de la Universidad de San Marcos. Posteriormente, cuando en 1945 decidió crear el Museo Nacional de Antropología y Arqueología dispuso que los especímenes de San Marcos, junto a los de la valiosa colección del filántropo Víctor Larco Herrera y otros objetos que logró reunir, pasaran a los fondos, y archivos del famoso museo que hasta la fecha funciona en el distrito de Pueblo Libre.

En este lugar, más allá de las salas de exhibición y de las aulas, proyectó su interés hacia la exploración arqueológica para completar el conocimiento de las secuencias culturales del Perú antiguo.

Así, descubrió la necrópolis de Paracas en 1925; igualmente, efectuó excavaciones en el valle del Santa (1926-1934) y la quebrada de Chilca (1930), en la Hoya del Mantaro (1931), en el Valle de Nepeña (1933), así como en el valle del Marañón, Huánuco Viejo, Kotosh y en el valle del Urubamba.

Tello, más conocido por sus familiares y amigos como "Sharuko", dictó cátedra en la Decana de América y fundó en 1931 un Instituto de Investigaciones Antropológicas.

Es difícil enumerar en esta nota todos los libros escritos por Tello, sin embargo, es crucial por su valor documental señalar algunas como Introducción a la historia antigua del Perú, La reforma universitaria, Origen y desarrollo de las civilizaciones prehistóricas andinas, así como Chavín cultura matriz de la civilización andina, Paracas y Culturas Chavín, Santa, o Huaylas Yungay sub- Chimú.

Las tres últimas han sido publicadas bajo la supervisión de su colaborador Toribio Mejía Xesspe quien ha editado estos textos mediante una cuidadosa revisión de los manuscritos dejados por el autor.

Julio C. Tello

 


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