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BOLETÍN. Museo de Arqueología y Antropología
© UNMSM. Museo de Arqueología y Antropología
ISSN versión electrónica 1609-8994



Bol. Mus. Arqueol. Antropol. (UNMSM)
    2005; 5 (2) : 50-55


ALGUNOS DATOS SOBRE LA OCUPACIÓN INCA EN EL VALLE DE CAÑETE

Enrique Ruiz Alba*; Gori Tumi Echevarría*


RESUMEN

Este estudio examina algunos aspectos sociopolíticos de la ocupación Inca en el valle de Cañete basados en la evidencia arquitectónica y usando un marco teórico comparativo. Se discuten, sobre la evidencia, el valor de un enfoque localizado de corta escala y el uso de categorías simples para estudios de sociedades altamente complejas y extendidas resaltándose la variación y personalidad de la ocupación cusqueña en el valle.

Palabras clave:
Inca, Horizonte Tardío, arquitectura, sociopolítica.


ABSTRACT

This research examine some sociopolitical aspects of the Incas' settling at the Cañete Valley, based on the architectural evidence and using a contrasting theory. It is discussed about the evidence, the localized Jocus value and the use of the simple categories for the study of high level societies, emphasizing the variation and personality of the "cusqueña" settling at the valley.

Key Words
Inca, Late Horizon, Architecture, Socíopolítics.

 
 

Este artículo es el resultado de los reconocimientos efectuados en el valle medio y alto del río Cañete entre los años de 1994 y 1997, que hicieran los autores con el propósito de estudiar la ocupación Inca del lugar mencionado.

Nuestro objetivo se centró en la comprensión del Horizonte Tardío y la política administrativa cusqueña en el río Cañete basados en una poco ortodoxa posición teórico-metodológica que utiliza la arquitectura como una variable dominante para establecer asociaciones y correlaciones arqueológicas (cf Kendall 1976), así como el uso de categorías sociales ambiguas.

Para la selección de las áreas de estudio se usó un arbitrario enfoque geográfico, pero sin reconocer ningún límite político preestablecido; por tanto, las variaciones en área implícitas de términos "región" o "provincia" no afectaron nuestro trabajo (cf Julien 1993).

Finalmente, la información etnohistórica básica fue contrastada con los datos obtenidos en los reconocimientos efectuados en el campo. De esta forma la evaluación fue realizada utilizando un marco teórico comparativo.

Teniendo las áreas de reconocimiento seleccionadas, nuestras variables analíticas en la estrategia de investigación fueron la disposición de los sitios, la arquitectura (entendiendo ésta como construcción) y la organización del asentamiento (diseño).

LAS ÁREAS DE ESTUDIO

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El área cubierta comprende dos zonas ubicadas entre el actual pueblo de Lunahuaná y el de Yauyos, lo que correspondería al final del valle medio y parte del valle alto (véase mapa 1).

Existe información histórica que caracteriza dos divisiones políticas en el área de Cañete, en este caso la "Guaranga" de Zúñiga y Pacarán en el valle medio, y la "Guaranga" de Yauyos en el valle alto.

Sin embargo, hay que puntualizar que etnohistóricamente una guaranga son mil unidades tributarias (jefes de familia), pero arqueológicamente aún no se ha definido con claridad de qué consta una guaranga (o una pachaca), y en especial cómo se realiza el cálculo de mil tributarios; asimismo, de qué estructuras consta; cuales son sus áreas arquitectónicas definidas, etc.

En este sentido, igualmente las categorías administrativas históricamente utilizadas y que identifican las formaciones sociopolíticas pírecoloniales son relativas: no sabemos con exactitud si fueron reinos, naciones, señoríos, provincias, curacazgos, etc; de ello es que preferentemente usaremos la categoría simple de "grupo".

EL GRUPO YAUYOS

Diego Dávila Briceño realiza en 1596 la descripción y relación de la provincia de Yauyos, donde especifica que los Yauyos eran grupos beligerantes y que estaban asentados en la sierra central, comprendiendo los valles altos de Cañete, Mala, Santa Eulalia, Rímac y Chillón. Evaluando esta información con nuestras observaciones podemos concluir en lo siguiente: como todo grupo macro, el grupo Yauyos se constituye de pequeñas formaciones, cada una asentada en un valle con sus propios rasgos:

1 . Rímac - Lurín: Repartimiento de Guarochirí
2. Chillón: Repartimiento de Chacalla
3. Mala: Repartimiento Atún Yauyo
4. Santa Eulalia: Repartimiento de Mama
5. Cañete: Repartimiento de Mancos y Laraos

La palabra Yauyos que unificó etnohistóricamente estas cinco formaciones sociales no determina grupos similares con relaciones comerciales o desarrollos homogéneos; por el contrario, cada grupo tenía su área bien definida y si existió algún pacto o unión entre ellos debe ser independientemente evaluado.

Por otra parte, diferenciamos arqueológicamente a estos grupos ya que no comparten los mismos rasgos culturales exteriorizados en sus materiales físicos. Así tenemos arquitectura mortuoria hecha en piedra que son contextos Chullparios compartidos en Rímac, Lurín y Santa Eulalia, constituyendo distintos patrones de los que observarnos en Chillón, Mala y Cafiete. No solamente diferenciamos estos grupos sobre la base de arquitectura arqueológica llamada Kulpis, Chucllas y Chaukallas (Bueno, 1992), sino que sus patrones de asentamiento en algunos casos son variables; tal es el caso de Chacalla en el Chillón, y Mancos y Laraos en Cañete, según lo creemos nosotros.

Dejando en claro que el grupo Yauyos no es más que la reunión ficticia de pequeñas formaciones asentadas en sus propios valles, es muy probable que esta reunión fue realizada por Dávila Briceño con fines administrativos, ordenados por políticas derivadas de la Colonia.


MANCOS Y LARAOS

En general, no existen trabajos arqueológicos que identifiquen y caractericen plenamente al grupo Mancos y Laraos, pero etnohistóricamente existe información que la circunscribe a un espacio determinado (ob. cit.). De otro lado, no sabemos si son un solo grupo o si comparten homogeneidad en su desarrollo cultural, y es posible que Laraos sea un grupo aparte y Mancos otro.

Según Dávila Briceño los Mancos se asentaron en la margen derecha del río Cañete y los Laraos en la margen izquierda. Es en las quebradas colectoras de la cuenca donde encontramos los asentamientos que deben corresponder a los grupos Mancos y Laraos.

Siguiendo el ordenamiento histórico tenemos los siguientes pueblos identificados como Laraos en la margen izquierda del valle:

1 . San Francisco de Vitis
2. San Agustín de Guaquis
3. Santo Domingo de Atún Lara
4. San Francisco de Guant
5. San Pedro de Cusi
6. Santa Magdalena de Pampas
7. San Bartotomé de Tupe

Y los siguientes son pueblos Mancos en la margen derecha del valle:
1. Santo Domingo de Ayauca
2. Santa Cruz de Sulcamarca
3. Santiago de Ichoca
4. San Cristóbal de Picamarca

Siguiendo el objetivo de nuestro estudio, ampliamos nuestro reconocimiento a estas dos quebradas seleccionadas: la quebrada de Curpacocha donde se ubica San Pedro de Cusi (Laraos) y la que brada de Santo Domingo de Ayauca (Mancos).

Reconociendo la quebrada Curpacocha (véase mapa 2) en el área que correspondería al grupo Laraos, aislamos un modelo consistente en agrupamientos de unidades arquitectónicas. Uno de estos sitios lo conforman 10 a 14 de estas unidades cercana una de otra, donde no existen áreas claramente diferenciadas por su arquitectura; por el contrario, todo haría indicar que los Laraos fueron grupos de pastores y agricultores que vivían en unidades familiares al lado de sus canales y terrazas. Es posible que estos sitios siguieran en actividad durante el Horizonte Tardío bajo la administración cusqueña, y dedicados por completo a su producción habitual.

Aquí tenemos el sitio de Patahuasi que lo asociamos al Horizonte Tardío (véase gráfico 1), edificado sobre una terraza artificial que domina toda la quebrada; por su ubicación, visualiza y controla los sitios de Torocaca, Mancuer, Ushco Chico y el sitio desaparecido que estaría en el actual pueblo de Cusi. Sólo Chaupecorral (véase gráfico 2) estaría fuera de su dominio, pero es posible que en la quebrada de Huañique, a la cual pertenece, también exista un sitio de control y administración del Tahuantinsuyo al que estaría sujeto. Tenemos hipotéticamente así un sitio de control que domina sitios de producción durante el Horizonte Tardío.

La quebrada Ayauca no la pudimos reconocer por lo que quedaría pendiente en nuestra investigación; sin embargo, en el mismo valle alto podemos encontrar los sitios de Ñaupahuasi y Achín, que son dos de los sitios principales y los más grandes. Pedro Villar Córdoba (1931) menciona también Andahuasi, Vichyca, Karíacha, Antarunga y Ñahumpiquio, sitios que no reconocimos.

Sólo visitamos Ñaupahuasi con sus diez hectáreas de extensión que tiene por característica dominar dos cuencas, Cañete y la quebrada de Yauyos (margen derecha). Es un complejo que, al igual que Apotara en el valle medio, posee áreas definidas: plaza semicircular enlosada con piedras trabajadas, pequeñas pucaras circulares, estructuras domésticas asociadas a hornos, áreas con estructuras de almacenaje agrícola, y también tiene detalles arquitectónicos cusqueños (nichos trapezoidales, etc.), además del uso de la planta rectangular similar a los sitios del valle medio.

EL GRUPO DE ZÚÑIGA Y PACARÁN

De acuerdo a la información etnohistórica que se tiene para este valle, aquí se habría desarrollado el Señorío de Lunahuaná que estaría entre la bocatoma de Palo y el pueblo de Zúñiga. (Rostworowski, 1978-1980), en el valle medio del río Cañete.

Si existió algún señorío, éste al parecer no tuvo alta densidad de asentamientos; por el contrario, la mayor densidad de asentamientos reconocidos pertenecen al Horizonte Tardío. Sólo en algunos sitios mencionados por Hyslop (1984), como Jacalla (véase mapa 1), es posible evidenciar una ocupación importante en este período, pero tampoco tenemos diferencias morfológicas claras entre los asentamientos para inferir un sistema de sitios que ayuden a creer en la existencia de un señorío como tal.

Es claro que la existencia de esta entidad sociopolítica no está derivada desde una perspectiva arqueológica, es decir, que no tiene un fundamento empírico, por tanto y debido a los alcances de este estudio no se niega ni confirma la existencia de ese Señorío durante el Intermedio Tardío.

Para el valle medio hemos reconocido los siguientes sitios entre Pacarán y Zúfilga (véase mapa 1): Antahualla, Romaní, Guanaco, San Marcos (que son dos sitios separados por un camino de linderos con muros perimétricos a su alrededor); San Antonio, Apotara (que es el complejo de mayor dimensión y el único que posee áreas definidas), Huagil (que son cuatro sitios en la quebrada de San Marcos); Huagil E (que son depósitos que se ubican en la ladera del cerro San Marcos), y un sitio que no posee denominación situado en la cima de, un cerro.

Doce de los trece sitios están constituidos por pequeñas unidades cerradas, muros perimétricos y un acceso en promedio (lo que Hyslop denominó "barrios", 1984). Los detalles arquitectónicos son típicamente cusquenos: vanos, accesos, y nichos trapezoidales, etc.

Logramos comparar la construcción de estos edificios con los que Hyslop menciona para Inkahuasi (adobes en la base de muros, piedra y adobe en las partes superiores y definiendo como elemento constructivo los soportes de cañas). Lo que nosotros encontramos es lo siguiente: cantos con mortero de barro en base de muros, cuando se quería levantar muros más altos recurrían al uso del adobón con los soportes de caña; uso de hiladas de adobes paralelepípedos, y para el revestimiento de muros enlucidos de barro con estuco rojo; además de soportes de molle para los techados.

Hyslop menciona a Jacalla y Cruz Blanca como sitios locales con posterior ocupación Tahuantinsuyu. De los trece sitios visitados, dos de ellos posiblemente hayan sido edificados anteriormente a la llegada cusqueña; los once restantes obedecen a un planeamiento claramente cusqueño, además de tener sus detalles arquitectónicos clásicos.

Los sitios del Intermedio Tardío son de ripio y mortero, con revestimiento tosco; no hay un planeamiento claro; existe aglutinamiento desordenado de estructuras que no guardan simetría de formas ni volúmenes, y lo que es importante destacar, hay una poca concentración de éstos.

La ubicación geográfica de los asentamientos se da en terrazas aluviales y laderas de cerros de poca pendiente; éstos, además, han sido aterrazados artificialmente. El promedio de dimensión de estos sitios es de media hectárea, lo que es modesto en comparación de otros asentamientos; sólo el complejo Apotara (véase gráfico 3) posee cinco hectáreas; y afirmamos que es un complejo por poseer áreas definidas, que pueden ser administrativas, rituales o domésticas.

Creemos, sin lugar a dudas, que la afirmación de Rostworowski, acerca de un señorío en Cañete (valle medio), debe ser tomada como un punto de discusión y el dato merece ser comprobado arqueológicamente.

Bajo nuestro punto de vista el valle medio debió poseer ciertas características especiales, por lo que a los cusqueños les interesó edificar un importante volumen de sitios; aunque no queda claro cómo se manejó esta zona del valle a nivel productivo y especialmente tributario

CONCLUSIONES

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Como se ha podido comprobar, existe la necesidad de un replanteamiento en la aproximación a los sistemas administrativos del Imperio cusqueño, e incluso en la definición de las categorías nativas que identifican volúmenes de tributación.

En el caso de nuestro estudio, está claro para nosotros que la variación en la estrategia de ubicación y construcción de sitios del Horizonte Tardío en un solo valle, evidencian una diferenciación en las estrategias de control mantenidas en ese valle; y que sólo pueden ser explicadas entendiendo la variación en una escala más corta.

Como hemos visto, existe una clara diferenciación en la morfología de sitios Tahuantinsuyo en el valle alto, lo que se debería al cambio de la estrategia de control y tributación del estado cusqueño por zonas geográficas de poca escala (quebradas colectoras de ríos, etc.).

Por otra parte, está claro que es muy difícil una caracterización de los grupos locales en términos sociopolíticos y regionales (tales como "señorío" o "provincia"), debido a la falta de una investigación de gran alcance y, especialmente, a la falta de una identificación de las formaciones sociopolíticas basadas en elementos materiales de la cultura sobre los datos históricos.

En este sentido, el uso de categorías básicas para reconocer formaciones sociopolíticas tardías (altamente complejas), puede facilitar la aproximación teóricometodológica a problemas donde las referencias históricas dominan conceptualmente (principalmente en forma de prejuicios)1 . Estas referencias pueden ocultar la variabilidad que pueden hacerse evidentes usando categorías más neutras como "grupo" .

En el caso concreto de nuestro estudio podemos ver que los Laraos (en la quebrada de Curpacocha) fueron grupos pequeños de pastores y ganaderos que se asimilaron a la política administrativa cusqueña netamente al nivel productivo, siguiendo en actividad durante el Horizonte Tardío.

En el valle medio (entre Pacarán y Zúñiga), durante el Período Intermedio Tardío no parece haber existido alta densidad de asentamientos ni diferenciación arquitectónica evidente entre éstos como para confirmar la existencia de un señorío local.

Por otra parte, las categorías existentes en la denominación de asentamientos del Horizonte Tardío, no son explícitamente aplicables en Cañete debido a alta heterogeneidad en la edificación de los asentamientos y en el diseño, que no siempre repite patrones preestablecidos y más conocidos (por ejemplo la presencia Kallancas Canchas, etc.), lo que le da a esta ocupación en el valle personalidad propia (c£ Marcus, Matos y Rostworowski 1983-1985).

NOTAS

1Lo que también se extiende a sociedades tempranas preestatales (cf. Nielsen 1995).

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* Enrique Ruiz Alba y Gori Tumi Echevarría
   Arqueólogos de la UNMSM


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