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BOLETÍN. Museo de Arqueología y Antropología
© UNMSM. Museo de Arqueología y Antropología
ISSN versión electrónica 1609-8994



Bol. Mus. Arqueol. Antropol. (UNMSM)
    2005; 5 (2) : 31-42


INVESTIGACIONES ARQUEOLÓGICAS EN MARAYNIYOQ, 
AYACUCHO: INFORME DE LA SEGUNDA TEMPORADA

Lidio M. Valdez*; Katrina J. Betteher*; J. Ernesto Valdez**


RESUMEN

En este trabajo, los autores dan a conocer los resultados de la segunda temporada de excavaciones arqueológicas llevada a efecto en el sitio de Marayniyoq, ubicado en el valle de Ayacucho. Esta investigación ha puesto al descubierto nuevas evidencias del planteamiento sobre la función del sitio como un establecimiento especializado orientado al procesamiento de granos. La presencia de nuevos batanes y manos de moler refuerzan así la inicial hipótesis propuesta por los autores después de la primera temporada de excavaciones.

ABSTRACT

In this report, the authors present results of the second field season of studies carried out at the site of Marayniyoq, located at the Ayacucho Valley. This new data strongly suggest that Marayniyoq was indeed a specialized facility focused on grinding. The recent discoveries at the site also support the initial suggestion made by the authors, who after the first field season of studies at the site argued the Marayniyoq was a specilalized center.

 
 

"Tal como muchos estudiosos del Horizonte Medio han reconocido, la principal área para comprender los desarrollos ocurridos en este periodo es la región alrededor de Ayacucho y Huari en la sierra sur"(Menzel 1964:66).

En agosto de 2001 se efectuaron nuevas excavaciones arqueológicas en Marayniyoq, sitio Wari ubicado en el valle de Ayacucho (véase fig. 1). Estas excavaciones son la continuación de iniciales investigaciones realizadas en el sitio en 1999 y que se orientaron a evaluar la función de un grupo de bloques de piedra plana, encontrado en posición horizontal y que había sido expuesto por un bulldozer (Valdez, et al. 1999a).

Entre los varios hallazgos importantes de la primera temporada de excavaciones destacó el descubrimiento de una serie de bloques de piedra de superficie plana, ubicada en forma alineada y que presenta varias depresiones ovaladas en uno de sus lados (Valdez, et al. 1999a: véase fig. 2). Tal como se dio a conocer en su oportunidad (Valdez, et al. 1999a, 1999b), los bloques de piedra son identificados como batanes, y las pulidas depresiones que presentan son probablemente el resultado del continuo uso, tal vez por un tiempo bastante prolongado (Valdez 200 1; Valdez, et al. 2000). Otro aspecto importante de los bloques mencionados es la presencia de una pequeña cresta al lado opuesto de las depresiones.

Además de los bloques de piedra y sus depresiones, otro hallazgo significativo de la primera intervención en Marayniyoq fue la recuperación de cuatro moliendas (tunay), encontradas precisamente sobre los mismos bloques. Una molienda adicional se halló sobre el piso adyacente (lado oeste), asociada a unas vasijas rotas y a un kero decorado al estilo Huamanga o Viñaque secular (Valdez 2001). junto a las moliendas, también se logró recuperar varias manos de moler (qollotas), las cuales están pulidas en sus partes activas (Valdez, et al. 2000).

Finalmente, en las inmediaciones de los bloques y sobre un piso bien definido, se recuperaron varias vasijas fragmentadas y de diferentes formas (Valdez 2001). El significado de estas vasijas ya ha sido discutido en otra investigación (Valdez, et al. 2000), razón por la cual no se repite aquí. Es suficiente señalar que funcionalmente las vasijas parecen estar asociadas con la fermentación, transportación y consumo de la chícha (Valdez 200 1; Valdez, et al. 2000).

La primera intervención, resumida brevemente hasta aquí, descubre la posibilidad de que Marayniyoq fue un centro especializado orientado al procesamiento de granos (Valdez, et al. 1999a). El descubrimiento de los bloques de piedra, identificados como batanes, y de las moliendas, que funcionalmente son las partes activas de los batanes, así lo sugieren. Definir el producto específico procesado en el sitio, sin embargo, no fue posible.

En agosto de 2001 se reanudaron las excavaciones arqueológicas en Marayniyoq con la intención de esclarecer qué productos se procesaron en este sitio. En la primera temporada se proyectó un total de siete unidades de excavación de 5m por 5m, que no se excavaron en su totalidad. En la reciente fase de investigaciones en el sitio, el aérea del sector excavado en 1999 fue ampliada. Para su efecto, se implementaron nuevas unidades de excavación de 5m por 5m de dimensión, orientadas hacia las coordenadas geográficas. Las unidades de excavación1 fueron a su vez divididas en cuatro subunidades (NE, NO, SE y SO) y excavadas siguiendo los niveles culturales (véase fig. 2). En la temporada de 2001, además de las unidades parcialmente excavadas en 1999, siete nuevas unidades fueron establecidas y excavadas. De esta manera, una extensión regular del sitio fue expuesta (véase fig. 3). El principal objetivo de este reporte es dar a conocer los resultados de la segunda temporada de excavaciones en Marayniyoq. Las nuevas evidencias obtenidas servirán para discutir sobre las nociones inicialmente adelantadas.

LAS RECIENTES EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS

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En la temporada de agosto de 2001, las nuevas unidades de excavación se situaron en los alrededores de las realizadas en 1999. Como ya lo mencionamos, seis de las unidades excavadas en agosto de 2001 fueron sólo parcialmente excavadas en 1999; por lo tanto, las excavaciones efectuadas durante la segunda temporada han sido orientadas, además de esclarecer la función del sitio, a definir las estructuras inicialmente expuestas en forma parcial.

Varias construcciones y hallazgos expuestos sólo en parte en 1999 han sido totalmente esclarecidos durante la presente temporada. Sin embargo, como se esperaba, otras estructuras fueron también descubiertas, algunas de las cuales sólo parcialmente. Al mismo tiempo, y a diferencia de la primera temporada, en los alrededores de los bloques de piedra se logró definir un piso muy compacto (véase foto 1), que mantiene asociación con los bloques de piedra antes mencionados. Además del piso, se hallan varios muros que también guardan relación con el referido piso y los bloques de piedra (véase fig. 3). Al extremo noroeste de la unidad N l El, en 1999 se definió otro piso que todavía es anterior al piso referido líneas arriba (Valdez, et al. 2001). Dicho piso, en cuya superficie se recuperó cerámica perteneciente al Horizonte Medio 1, representaría la primera fase de ocupación del sector excavado, mientras que el piso que cubre los lados norte, este y oeste, vendría a representar la segunda fase. Fue durante esta fase (véase fig. 3) que los bloques de piedra se establecieron y entraron en funcionamiento.

Los fragmentos de cerámica recuperados sobre el piso que representa la segunda fase son generalmente identificables como pertenecientes al estilo Huamanga y algunos al estilo Viñaque (véase fotos 2 y 3). Cabe recordar que fue sobre este piso, al lado oeste, que en 1999 se recuperó un kero decorado también en el estilo Huamanga. Junto al kero se ubicó un tunay, además de varias vasijas fragmentadas (Valdez, et aL 2000). Es importante resaltar que gran parte de la cerámica de Marayniyoq está constituida por fragmentos no decorados. En tanto que la secuencia estilística Wari (Menzel 1964) está definida básicamente por cerámica decorada, la elaboración de una secuencia referencial que sirva de base para evaluar la cronología relativa del sitio sigue siendo un asunto no resuelto. Lo que todavía torna difícil la identificación, considerando que la cerámica simple y de uso cotidiano es desconocida.

Si bien, estilísticamente, se puede distinguir el estilo Huamanga, éste tiene poca utilidad de orden cronológico para diferenciar las diversas fases del Horizonte Medio, porque parece que este estilo estuvo durante todo el tiempo de la existencia Wari (L. G.Lumbreras, com. personal, 2001). En efecto Huamanga es el estilo que abunda en los talleres alfareros de Conchopata, y que datan de la época 1 del Horizonte Medio (Pozzi Escot 1985). El referido estilo también abunda en el sitio de Azángaro, asignado a la época 2 del Horizonte Medio (Anders 1989). Todo esto indica que Huamanga fue una tradición estilística local de 1arga duración, por lo menos en el valle de Ayacucho. En efecto, en Marayniyoq, en los niveles excavados sobre el piso de la segunda fase, la cerámica Huamanga siempre está presente (véase foto 4).

En la temporada de 1999 se logró identificar unos muros construidos encima de los bloques de piedra. En la reciente fase de excavaciones, se pudo definir mejor la utilidad de estos muros. Tal como se había sugerido, inicialmente (Valdez, et al. 2000), los muros representan la tercera y la última fase de ocupación de Marayniyoq (Véase fig 4). Están ubicados en la parte central y en el lado este del sector excavado. Los muros, además de clausurar a los bloques (véase foto 1), rompen el piso asociado a los bloques (véase fig. 5). En una instancia se notó también la presencia de un tunay en uno de los muros. Estas observaciones sugieren que durante esta fase la escala de producción de Marayniyoq fue modificada; lo demuestra la presencia de batanes aislados establecidos sobre los bloques y en asociación a los muros tardíos. Evidentemente durante esta fase se siguió procesando granos en el sitio, pero en una escala menor que en la fase previa.

Al parecer, fue durante esta tercera fase que un grupo de cinco pequeños bloques de superficie plana fueron instalados en el lado sur del sector excavado (véase fig. 4). Los bloques aparecen en un nivel más alto que el piso expuesto en el lado sureste del sector excavado. Como se puede notar (véase foto 1), este piso no se proyecta hacia el lado oeste. Los bloques están asociados a un apisonado (¿piso?). En el lado sureste de dichos bloques y sobre el apisonado se ubicó un tunay bien pulido. Al lado oeste de estos bloques y sobre el mismo apisonado se logró recuperar fragmentos de cerámica polícroma (véase fig. 5). Inmediatamente en el lado norte de los bloques se hallaron varios fragmentos de vasijas no decoradas, pertenecientes a formas medianas, que después de su reconstrucción, son identificables como porongos o qípirís.

Desafortunadamente, en el lado norte de estos cinco bloques y sobre el apisonado, se halló un cúmulo de huesos humanos que no mantenían ningún orden anatómico. Esto sugiere que, en un tiempo posterior al abandono del sitio, estos restos fueron esparcidos en el lugar después del saqueo de una estructura mortuoria, ubicada a corta distancia del lado noroeste de los bloques. Todo esto impide determinar con más precisión la asociación estratigráfica del referido apisonado con el piso ubicado en el lado sureste del sector excavado. No obstante estas dificultades, fechados de carbono 14 habrán de esclarecer las interrogantes en un futuro cercano2.

Para definir mejor la función del sitio, la tierra removida de las inmediaciones de los bloques de piedra y también la encontrada sobre el piso y apisonados fue cernida empleándose zarandas con mallas de 2 mm. Desafortunadamente, el esfuerzo tuvo resultados insatisfactorios, porque ninguna muestra vegetal fue recuperada, Como consecuencia, hasta la fecha no se tiene un juicio concreto referente a los productos procesados en Marayniyoq. Esto, desde luego, podría ser el resultado de la pobre conservación de los restos orgánicos, especialmente de plantas, que debido a la humedad desaparecen fácilmente (Morris 1979:27).

Es importante subrayar, sin embargo, que entre los restos de fauna recuperados en Marayniyoq se hallaron huesos muy pequeños que parecen de ratones. Hasta la fecha no se ha encontrado evidencia clara de una ocupación de carácter doméstico en el sitio; por tanto, la presencia de posibles ratones sugiere que Marayniyoq fue un lugar apropiado para la existencia de estos roedores. Los granos, como se conoce a través de fuentes etnográficas, siempre se encuentran desparramados cerca de los lugares de procesamiento, es decir de los batanes. Los residuos tal vez fueron una atracción para los pequeños roedores. Esta apreciación, desde luego, es una señal indirecta que en el futuro deberá tener evidencias adicionales.

LA ESTRUCTURA FUNERARIA

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En el extremo suroeste de la unidad NlEl y extremo noroeste de la unidad SI El se ubicó una estructura funeraria (véase figs. 4 y 6), la cual, lamentablemente, había sido saqueada y como consecuencia el contenido totalmente removido. Al lado este y sureste de esta estructura se encontró una gran cantidad de huesos humanos dispersos, que aparentemente fueron arrojados del interior de la cámara. Se hallaron otros restos similares sobre y en el interior de la estructura, aunque en menor proporción. No obstante, la colección ósea todavía está esperando los respectivos análisis. En la referida estructura se habrían depositado los restos de muchos individuos, entre éstos infantes (incluidos, al parecer, fetos o recién nacidos), adolescentes y adultos.

 foto 5

Este hallazgo, no obstante su estado revuelto, es comparable a otras estructuras mortuorias encontradas recientemente en Seqllas (Valdez,Bettcher y Valdez 1999) y Posoqoypata (Valdez Valdez y Bettcher 2001), ambas ubicadas en el valle de Ayacucho. Estas estructuras son del interior rectangulares, tienen paredes de piedra y un techo elaborado con base de lajas irregulares. Además, las estructuras estaban dotadas de un nicho pequeño y un acceso. En ambos casos, en el interior de dichas estructuras se hallaron los restos de muchos individuos (Valdez, Valdez y Bettcher 2001). La estructura recientemente encontrada en Marayniyoq comparte muchos de estos aspectos. Por ejemplo, tiene forma rectangular, las paredes estaban construidas de piedra y se hallaba cubierta, en su lado norte, con dos bloques de piedras trabajadas y en el lado sur con lajas irregulares. Tiene 2,08 m largo, 0,80 m ancho y 1,08 m de profundidad. Cerca a la esquina sureste, en el muro del lado este, había un pequeño nicho, y el posible acceso estaba en el lado norte (véase foto 6).

Un aspecto interesante de esta estructura funeraria lo constituye la presencia de algunas muestras del ajuar funerario. Desde luego, gran parte de las ofrendas probablemente se retiraron durante el saqueo. Sin embargo, varias vasijas miniaturas (véase fotos 7 y 8) fueron encontradas asociadas a los huesos dispersos sobre el apisonado, mientras que otras todavía estaban en el interior de la misma cámara. Las vasijas no presentan decoración alguna y tienen variadas formas. Una vasija miniatura, también sin decoración, fue inicialmente recuperada de Seqllas (Valdez, Bettcher y Valdez 2000); y de acuerdo a Luis G. Lumbreras (com. personal, 2001) vasijas similares han sido encontradas en estructuras funerarias Wari, en el sitio de Wari Willka, en Huancayo. Por lo tanto, las miniaturas de vasijas parecen constituir un diagnóstico de entierros Wari, por lo menos en la región de la sierra central. Otros hallazgos recuperados del interior de la cámara incluyen huesos de cuy y cinco pequeños aros de metal, probablemente de oro.

APRECIACIÓN FINAL

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La evidencia hasta aquí presentada refuerza la inicial sugerencia planteada con respecto a la función especializada de Marayniyoq. La presencia de batanes alineados, además de las mismas moliendas encontradas en asociación a los batanes, sugiere que en el referido lugar se procesó algún tipo de granos. Las depresiones ovaladas sobre un lado de los batanes (véase foto 9) son indicadores de una actividad relativamente intensa, efectuada por varias personas, que al parecer trabajaron de manera simultánea. Las depresiones no pueden ser otra cosa que el resultado de un continuo trabajo, desplegado tal vez por un período bastante largo. Quienes hayan puesto en funcionamiento esta facilidad, bien pudieron haber sido especialistas, o personal rotativo similar a los mitayos del período Inca.

Cabe destacar que en el lado opuesto de las depresiones aparece una pequeña cresta (véase foto 10), que debió haber servido para impedir el fácil deslizamiento hacia el piso y el eventual desperdicio- del producto procesado. Una cresta similar aparece también en el lado oeste de los bloques expuestos en la unidad N2El en 1999, mientras que en el lado este se ha notado la presencia de dos depresiones, detalles que no se observaron durante la temporada de 19993. Definitivamente, se puede descartar que la superficie plana formada por los bloques de piedra haya sido un piso. Como se notó previamente, además de las mismas depresiones, están las crestas elevadas, que fueron intencionalmente creadas durante la elaboración de la superficie plana de los bloques. Una cresta, desde luego, no es lo ideal para un piso. Inmediato a las crestas se nota también la presencia de muros. Además, la existencia de pisos de arcilla y diatomita, por último, es una evidencia de que la superficie plana de los bloques de piedra no fue usada como piso.

Durante la temporada de 2001 se volvió a exponer otro alineamiento de piedras de superficie plana en el lado sur del sector excavado. La superficie de estas piedras es también pulida y en ella se puede apreciar ligeras depresiones. Estos batanes, por tanto, que aparecen sobre un apisonado que no mantiene el mismo nivel con el piso expuesto en el lado este de la unidad SIE2, al parecer fueron establecidos durante la tercera fase de ocupación del sitio. Para entonces, los bloques referidos en este artículo ya habrían sido clausurados, tal como lo sugiere la presencia de construcciones levantadas precisamente sobre los mismos bloques. Una razón para dicha clausura habría sido, aunque no necesariamente, la pronunciada depresión de algunos batanes, tal vez un detalle no ideal para realizar actividades de esta naturaleza. Como se conoce de fuentes etnográficas, una superficie plana es la preferida para moler granos.

En síntesis, y aun cuando se sigue desconociendo qué producto fue procesado en Marayniyoq, las nuevas evidencias refuerzan las sugerencias iniciales con respecto a la función especializada del sitio. Como se ha discutido en otros trabajos (Valdez 2001; Valdez, et aL 2000), las implicaciones de la función de Marayiiiyoq como un centro especializado sólo se pueden apreciar cuando se consideran algunos datos indirectos, como las vasijas de cerámica que, según ya se anotó, tendrían directa asociación con la fermentación, transportación (distribución) y consumo de la chicha. Esto también estaría explicando el porqué de la presencia de un centro con las características de Marayniyoq. En otras palabras, la importancia de la chicha tal vez está reflejada en los mismos batanes de Marayniyoq. De ser así, la qora fue tal vez el producto procesado en el sitio en mención4.

NOTAS

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1 Durante la primera temporada de investigaciones en Marayniyoq, las unidades de excavación se designaron de A hasta G, siguiendo el orden alfabético (Valdez, et al. 1999a:17). Durante la temporada de 2001, esta designación fue modificada al sistema de coordenadas. De este modo, las unidades anteriormente designadas como A, B, C, D, E, F G se convierten en N2El, N3E1, NlEl, N201, NlE2, N2E2 y N 10 1, respectivamente. Las otras unidades establecidas durante la reciente temporada fueron designadas en relación a las coordenadas, para lo cual se estableció un punto referencial (punto cero).

2 Durante las excavaciones se han recuperado muestras de carbón que serán sometidas al laboratorio para obtener fechados de carbono 14. Esto ayudará a definir mejor la secuencia de eventos ocurridos en Marayniyoq.

3 Las depresiones sólo se hicieron visibles después de una noche con lluvias. Al día siguiente, cuando el equipo de trabajo llegó al lugar de las excavaciones, se notó de inmediato la acumulación de agua en las depresiones tal como se puede observar en la foto 12.

La ocurrencia de lluvias en la región de Ayacucho durante el mes de agosto (estación seca), desde luego, no es normal.

4 Las investigaciones en Marayniyoq, en su tercera fase, están programadas entre los meses de mayo y agosto de 2002. Para su realización tenemos autorización del INC y el financiamiento de la Social Sciences and Humanities Research Council de Canadá.



AGRADECIMIENTO

Durante las excavaciones efectuadas en Marayniyoq se contó con la dedicada y eficiente participación de David Romaní, Teodardo Jaime, Dennis Valdez, José Mendivil, Carlos Mendivil, Paolo Huanachín, Jhosep N. Cavalcanti y Karina C. Valdez, para quienes van nuestros sinceros reconocimientos. Además, extendemos nuestra gratitud a los trabajadores de Marayniyoq, quienes en todo momento mostraron interés y voluntad. Nuestras gracias también para las autoridades del Instituto Nacional de Cultura por la autorización (C/0103-2001) cedida para efectuar las excavaciones en Marayniyoq. Finalmente, el primer autor hace extensivo su reconocimiento a la Social Sciences and Humanties Rescarch Council de Canadá (SSHRC) por la financiación otorgada para llevar adelante los trabajos en Marayniyoq, sin la cual todo intento de trabajo hubiera sido simplemente imposible.

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* University of Alberta, Canadá
** Arqueólogo, Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga


Comunicaciones: lidio@ualberta.ca

 

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