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"Tal
como muchos estudiosos del Horizonte Medio han reconocido, la principal
área para comprender los desarrollos ocurridos en este periodo es la
región alrededor de Ayacucho y Huari en la sierra sur"(Menzel
1964:66).
En agosto de 2001 se efectuaron nuevas excavaciones arqueológicas en
Marayniyoq, sitio Wari ubicado en el valle de Ayacucho
(véase fig. 1).
Estas excavaciones son la continuación de iniciales investigaciones
realizadas en el sitio en 1999 y que se orientaron a evaluar la función
de un grupo de bloques de piedra plana, encontrado en posición
horizontal y que había sido expuesto por un bulldozer (Valdez, et al.
1999a).
Entre los varios hallazgos importantes de la primera temporada de
excavaciones destacó el descubrimiento de una serie de bloques de
piedra de superficie plana, ubicada en forma alineada y que presenta
varias depresiones ovaladas en uno de sus lados (Valdez, et al. 1999a:
véase
fig. 2). Tal como se dio a conocer en su oportunidad (Valdez, et al.
1999a, 1999b), los bloques de piedra son identificados como batanes, y
las pulidas depresiones que presentan son probablemente el resultado del
continuo uso, tal vez por un tiempo bastante prolongado (Valdez 200 1;
Valdez, et al. 2000). Otro aspecto importante de los bloques mencionados
es la presencia de una pequeña cresta al lado opuesto de las
depresiones.
Además de los bloques de piedra y sus depresiones, otro hallazgo
significativo de la primera intervención en Marayniyoq fue la
recuperación de cuatro moliendas (tunay), encontradas precisamente
sobre los mismos bloques. Una molienda adicional se halló sobre el piso
adyacente (lado oeste), asociada a unas vasijas rotas y a un kero
decorado al estilo Huamanga o Viñaque secular (Valdez 2001). junto a
las moliendas, también se logró recuperar varias manos de moler (qollotas),
las cuales están pulidas en sus partes activas (Valdez, et al. 2000).
Finalmente, en las inmediaciones de los bloques y sobre un piso bien
definido, se recuperaron varias vasijas fragmentadas y de diferentes
formas (Valdez 2001). El significado de estas vasijas ya ha sido
discutido en otra investigación (Valdez, et al. 2000), razón por la
cual no se repite aquí. Es suficiente señalar que funcionalmente las
vasijas parecen estar asociadas con la fermentación, transportación y
consumo de la chícha (Valdez 200 1; Valdez, et al. 2000).
La primera intervención, resumida brevemente hasta aquí, descubre la
posibilidad de que Marayniyoq fue un centro especializado orientado al
procesamiento de granos (Valdez, et al. 1999a). El descubrimiento de los
bloques de piedra, identificados como batanes, y de las moliendas, que
funcionalmente son las partes activas de los batanes, así lo sugieren.
Definir el producto específico procesado en el sitio, sin embargo, no
fue posible.
En agosto de 2001 se reanudaron las excavaciones arqueológicas en
Marayniyoq con la intención de esclarecer qué productos se procesaron
en este sitio. En la primera temporada se proyectó un total de siete
unidades de excavación de 5m por 5m, que no se excavaron en su
totalidad. En la reciente fase de investigaciones en el sitio, el aérea
del sector excavado en 1999 fue ampliada. Para su efecto, se
implementaron nuevas unidades de excavación de 5m por 5m de dimensión,
orientadas hacia las coordenadas geográficas. Las unidades de excavación1
fueron a su vez divididas en cuatro subunidades (NE, NO, SE y SO) y
excavadas siguiendo los niveles culturales (véase fig.
2). En la
temporada de 2001, además de las unidades parcialmente excavadas en
1999, siete nuevas unidades fueron establecidas y excavadas. De esta
manera, una extensión regular del sitio fue expuesta (véase fig.
3).
El principal objetivo de este reporte es dar a conocer los resultados de
la segunda temporada de excavaciones en Marayniyoq. Las nuevas
evidencias obtenidas servirán para discutir sobre las nociones
inicialmente adelantadas.
| LAS
RECIENTES EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS |

|
En la temporada de agosto de 2001, las nuevas
unidades de excavación se situaron en los alrededores de las realizadas
en 1999. Como ya lo mencionamos, seis de las unidades excavadas en
agosto de 2001 fueron sólo parcialmente excavadas en 1999; por lo
tanto, las excavaciones efectuadas durante la segunda temporada han sido
orientadas, además de esclarecer la función del sitio, a definir las
estructuras inicialmente expuestas en forma parcial.
Varias construcciones y hallazgos expuestos sólo en parte en 1999 han
sido totalmente esclarecidos durante la presente temporada. Sin embargo,
como se esperaba, otras estructuras fueron también descubiertas,
algunas de las cuales sólo parcialmente. Al mismo tiempo, y a
diferencia de la primera temporada, en los alrededores de los bloques de
piedra se logró definir un piso muy compacto (véase foto
1), que
mantiene asociación con los bloques de piedra antes mencionados. Además
del piso, se hallan varios muros que también guardan relación con el
referido piso y los bloques de piedra (véase fig.
3). Al extremo
noroeste de la unidad N l El, en 1999 se definió otro piso que todavía
es anterior al piso referido líneas arriba (Valdez, et al. 2001). Dicho
piso, en cuya superficie se recuperó cerámica perteneciente al
Horizonte Medio 1, representaría la primera fase de ocupación del
sector excavado, mientras que el piso que cubre los lados norte, este y
oeste, vendría a representar la segunda fase. Fue durante esta fase (véase
fig. 3) que los bloques de piedra se establecieron y entraron en
funcionamiento.
Los fragmentos de cerámica recuperados sobre el piso que representa la
segunda fase son generalmente identificables como pertenecientes al
estilo Huamanga y algunos al estilo Viñaque (véase fotos
2 y 3). Cabe
recordar que fue sobre este piso, al lado oeste, que en 1999 se recuperó
un kero decorado también en el estilo Huamanga. Junto al kero se ubicó
un tunay, además de varias vasijas fragmentadas (Valdez, et aL 2000).
Es importante resaltar que gran parte de la cerámica de Marayniyoq está
constituida por fragmentos no decorados. En tanto que la secuencia estilística
Wari (Menzel 1964) está definida básicamente por cerámica decorada,
la elaboración de una secuencia referencial que sirva de base para
evaluar la cronología relativa del sitio sigue siendo un asunto no
resuelto. Lo que todavía torna difícil la identificación,
considerando que la cerámica simple y de uso cotidiano es desconocida.
Si bien, estilísticamente, se puede distinguir el estilo Huamanga, éste
tiene poca utilidad de orden cronológico para diferenciar las diversas
fases del Horizonte Medio, porque parece que este estilo estuvo durante
todo el tiempo de la existencia Wari (L. G.Lumbreras, com. personal,
2001). En efecto Huamanga es el estilo que abunda en los talleres
alfareros de Conchopata, y que datan de la época 1 del Horizonte Medio
(Pozzi Escot 1985). El referido estilo también abunda en el sitio de Azángaro,
asignado a la época 2 del Horizonte Medio (Anders 1989). Todo esto
indica que Huamanga fue una tradición estilística local de 1arga
duración, por lo menos en el valle de Ayacucho. En efecto, en
Marayniyoq, en los niveles excavados sobre el piso de la segunda fase,
la cerámica Huamanga siempre está presente (véase foto
4).
En la temporada de 1999 se logró identificar unos muros construidos
encima de los bloques de piedra. En la reciente fase de excavaciones, se
pudo definir mejor la utilidad de estos muros. Tal como se había
sugerido, inicialmente (Valdez, et al. 2000), los muros representan la
tercera y la última fase de ocupación de Marayniyoq (Véase fig
4).
Están ubicados en la parte central y en el lado este del sector
excavado. Los muros, además de clausurar a los bloques (véase foto
1),
rompen el piso asociado a los bloques (véase fig.
5). En una instancia
se notó también la presencia de un tunay en uno de los muros. Estas
observaciones sugieren que durante esta fase la escala de producción de
Marayniyoq fue modificada; lo demuestra la presencia de batanes aislados
establecidos sobre los bloques y en asociación a los muros tardíos.
Evidentemente durante esta fase se siguió procesando granos en el
sitio, pero en una escala menor que en la fase previa.
Al parecer, fue durante esta tercera fase que un grupo de cinco pequeños
bloques de superficie plana fueron instalados en el lado sur del sector
excavado (véase fig. 4). Los bloques aparecen en un nivel más alto que
el piso expuesto en el lado sureste del sector excavado. Como se puede
notar (véase foto 1), este piso no se proyecta hacia el lado oeste. Los
bloques están asociados a un apisonado (¿piso?). En el lado sureste de
dichos bloques y sobre el apisonado se ubicó un tunay bien pulido. Al
lado oeste de estos bloques y sobre el mismo apisonado se logró
recuperar fragmentos de cerámica polícroma (véase fig.
5).
Inmediatamente en el lado norte de los bloques se hallaron varios
fragmentos de vasijas no decoradas, pertenecientes a formas medianas,
que después de su reconstrucción, son identificables como porongos o qípirís.
Desafortunadamente, en el lado norte de estos cinco bloques y sobre el
apisonado, se halló un cúmulo de huesos humanos que no mantenían ningún
orden anatómico. Esto sugiere que, en un tiempo posterior al abandono
del sitio, estos restos fueron esparcidos en el lugar después del
saqueo de una estructura mortuoria, ubicada a corta distancia del lado
noroeste de los bloques. Todo esto impide determinar con más precisión
la asociación estratigráfica del referido apisonado con el piso
ubicado en el lado sureste del sector excavado. No obstante estas
dificultades, fechados de carbono 14 habrán de esclarecer las
interrogantes en un futuro cercano2.
Para definir mejor la función del sitio, la tierra removida de las
inmediaciones de los bloques de piedra y también la encontrada sobre el
piso y apisonados fue cernida empleándose zarandas con mallas de 2 mm.
Desafortunadamente, el esfuerzo tuvo resultados insatisfactorios, porque
ninguna muestra vegetal fue recuperada, Como consecuencia, hasta la
fecha no se tiene un juicio concreto referente a los productos
procesados en Marayniyoq. Esto, desde luego, podría ser el resultado de
la pobre conservación de los restos orgánicos, especialmente de
plantas, que debido a la humedad desaparecen fácilmente (Morris
1979:27).
Es importante subrayar, sin embargo, que entre los restos de fauna
recuperados en Marayniyoq se hallaron huesos muy pequeños que parecen
de ratones. Hasta la fecha no se ha encontrado evidencia clara de una
ocupación de carácter doméstico en el sitio; por tanto, la presencia
de posibles ratones sugiere que Marayniyoq fue un lugar apropiado para
la existencia de estos roedores. Los granos, como se conoce a través de
fuentes etnográficas, siempre se encuentran desparramados cerca de los
lugares de procesamiento, es decir de los batanes. Los residuos tal vez
fueron una atracción para los pequeños roedores. Esta apreciación,
desde luego, es una señal indirecta que en el futuro deberá tener
evidencias adicionales.
| LA
ESTRUCTURA FUNERARIA |

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En el extremo suroeste de la unidad NlEl y extremo
noroeste de la unidad SI El se ubicó una estructura funeraria (véase
figs. 4 y 6), la cual, lamentablemente, había sido saqueada y como
consecuencia el contenido totalmente removido. Al lado este y sureste de
esta estructura se encontró una gran cantidad de huesos humanos
dispersos, que aparentemente fueron arrojados del interior de la cámara.
Se hallaron otros restos similares sobre y en el interior de la
estructura, aunque en menor proporción. No obstante, la colección ósea
todavía está esperando los respectivos análisis. En la referida
estructura se habrían depositado los restos de muchos individuos, entre
éstos infantes (incluidos, al parecer, fetos o recién nacidos),
adolescentes y adultos.
foto 5
Este hallazgo, no obstante su estado revuelto, es comparable a otras
estructuras mortuorias encontradas recientemente en Seqllas
(Valdez,Bettcher y Valdez 1999) y Posoqoypata (Valdez Valdez y Bettcher
2001), ambas ubicadas en el valle de Ayacucho. Estas estructuras son del
interior rectangulares, tienen paredes de piedra y un techo elaborado
con base de lajas irregulares. Además, las estructuras estaban dotadas
de un nicho pequeño y un acceso. En ambos casos, en el interior de
dichas estructuras se hallaron los restos de muchos individuos (Valdez,
Valdez y Bettcher 2001). La estructura recientemente encontrada en
Marayniyoq comparte muchos de estos aspectos. Por ejemplo, tiene forma
rectangular, las paredes estaban construidas de piedra y se hallaba
cubierta, en su lado norte, con dos bloques de piedras trabajadas y en
el lado sur con lajas irregulares. Tiene 2,08 m largo, 0,80 m ancho y
1,08 m de profundidad. Cerca a la esquina sureste, en el muro del lado
este, había un pequeño nicho, y el posible acceso estaba en el lado
norte (véase foto 6).
Un aspecto interesante de esta estructura funeraria lo constituye la
presencia de algunas muestras del ajuar funerario. Desde luego, gran
parte de las ofrendas probablemente se retiraron durante el saqueo. Sin
embargo, varias vasijas miniaturas (véase fotos 7 y
8) fueron
encontradas asociadas a los huesos dispersos sobre el apisonado,
mientras que otras todavía estaban en el interior de la misma cámara.
Las vasijas no presentan decoración alguna y tienen variadas formas.
Una vasija miniatura, también sin decoración, fue inicialmente
recuperada de Seqllas (Valdez, Bettcher y Valdez 2000); y de acuerdo a
Luis G. Lumbreras (com. personal, 2001) vasijas similares han sido
encontradas en estructuras funerarias Wari, en el sitio de Wari Willka,
en Huancayo. Por lo tanto, las miniaturas de vasijas parecen constituir
un diagnóstico de entierros Wari, por lo menos en la región de la
sierra central. Otros hallazgos recuperados del interior de la cámara
incluyen huesos de cuy y cinco pequeños aros de metal, probablemente de
oro.
| APRECIACIÓN
FINAL |

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La evidencia hasta aquí presentada refuerza la
inicial sugerencia planteada con respecto a la función especializada de
Marayniyoq. La presencia de batanes alineados, además de las mismas
moliendas encontradas en asociación a los batanes, sugiere que en el
referido lugar se procesó algún tipo de granos. Las depresiones
ovaladas sobre un lado de los batanes (véase foto
9) son indicadores de
una actividad relativamente intensa, efectuada por varias personas, que
al parecer trabajaron de manera simultánea. Las depresiones no pueden
ser otra cosa que el resultado de un continuo trabajo, desplegado tal
vez por un período bastante largo. Quienes hayan puesto en
funcionamiento esta facilidad, bien pudieron haber sido especialistas, o
personal rotativo similar a los mitayos del período Inca.
Cabe destacar que en el lado opuesto de las depresiones aparece una
pequeña cresta (véase foto
10), que debió haber servido para impedir
el fácil deslizamiento hacia el piso y el eventual desperdicio- del
producto procesado. Una cresta similar aparece también en el lado oeste
de los bloques expuestos en la unidad N2El en 1999, mientras que en el
lado este se ha notado la presencia de dos depresiones, detalles que no
se observaron durante la temporada de 19993.
Definitivamente, se puede descartar que la superficie plana formada por
los bloques de piedra haya sido un piso. Como se notó previamente, además
de las mismas depresiones, están las crestas elevadas, que fueron
intencionalmente creadas durante la elaboración de la superficie plana
de los bloques. Una cresta, desde luego, no es lo ideal para un piso.
Inmediato a las crestas se nota también la presencia de muros. Además,
la existencia de pisos de arcilla y diatomita, por último, es una
evidencia de que la superficie plana de los bloques de piedra no fue
usada como piso.
Durante la temporada de 2001 se volvió a exponer otro alineamiento de
piedras de superficie plana en el lado sur del sector excavado. La
superficie de estas piedras es también pulida y en ella se puede
apreciar ligeras depresiones. Estos batanes, por tanto, que aparecen
sobre un apisonado que no mantiene el mismo nivel con el piso expuesto
en el lado este de la unidad SIE2, al parecer fueron establecidos
durante la tercera fase de ocupación del sitio. Para entonces, los
bloques referidos en este artículo ya habrían sido clausurados, tal
como lo sugiere la presencia de construcciones levantadas precisamente
sobre los mismos bloques. Una razón para dicha clausura habría sido,
aunque no necesariamente, la pronunciada depresión de algunos batanes,
tal vez un detalle no ideal para realizar actividades de esta
naturaleza. Como se conoce de fuentes etnográficas, una superficie
plana es la preferida para moler granos.
En síntesis, y aun cuando se sigue desconociendo qué producto fue
procesado en Marayniyoq, las nuevas evidencias refuerzan las sugerencias
iniciales con respecto a la función especializada del sitio. Como se ha
discutido en otros trabajos (Valdez 2001; Valdez, et aL 2000), las
implicaciones de la función de Marayiiiyoq como un centro especializado
sólo se pueden apreciar cuando se consideran algunos datos indirectos,
como las vasijas de cerámica que, según ya se anotó, tendrían
directa asociación con la fermentación, transportación (distribución)
y consumo de la chicha. Esto también estaría explicando el porqué de
la presencia de un centro con las características de Marayniyoq. En
otras palabras, la importancia de la chicha tal vez está reflejada en
los mismos batanes de Marayniyoq. De ser así, la qora fue tal vez el
producto procesado en el sitio en mención4.
| NOTAS |

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1 Durante la primera temporada de investigaciones en
Marayniyoq, las unidades de excavación se designaron de A hasta G,
siguiendo el orden alfabético (Valdez, et al. 1999a:17). Durante la
temporada de 2001, esta designación fue modificada al sistema de
coordenadas. De este modo, las unidades anteriormente designadas como A,
B, C, D, E, F G se convierten en N2El, N3E1, NlEl, N201, NlE2, N2E2 y N
10 1, respectivamente. Las otras unidades establecidas durante la
reciente temporada fueron designadas en relación a las coordenadas,
para lo cual se estableció un punto referencial (punto cero).
2 Durante las excavaciones se han recuperado muestras de carbón que serán
sometidas al laboratorio para obtener fechados de carbono 14. Esto
ayudará a definir mejor la secuencia de eventos ocurridos en
Marayniyoq.
3 Las depresiones sólo se hicieron visibles después de una noche con
lluvias. Al día siguiente, cuando el equipo de trabajo llegó al lugar
de las excavaciones, se notó de inmediato la acumulación de agua en
las depresiones tal como se puede observar en la foto 12.
La ocurrencia de lluvias en la región de Ayacucho durante el mes de
agosto (estación seca), desde luego, no es normal.
4 Las investigaciones en Marayniyoq, en su tercera fase, están
programadas entre los meses de mayo y agosto de 2002. Para su realización
tenemos autorización del INC y el financiamiento de la Social Sciences
and Humanities Research Council de Canadá.
AGRADECIMIENTO
Durante las excavaciones efectuadas en Marayniyoq se contó con la
dedicada y eficiente participación de David Romaní, Teodardo Jaime,
Dennis Valdez, José Mendivil, Carlos Mendivil, Paolo Huanachín, Jhosep
N. Cavalcanti y Karina C. Valdez, para quienes van nuestros sinceros
reconocimientos. Además, extendemos nuestra gratitud a los trabajadores
de Marayniyoq, quienes en todo momento mostraron interés y voluntad.
Nuestras gracias también para las autoridades del Instituto Nacional de
Cultura por la autorización (C/0103-2001) cedida para efectuar las
excavaciones en Marayniyoq. Finalmente, el primer autor hace extensivo
su reconocimiento a la Social Sciences and Humanties Rescarch Council de
Canadá (SSHRC) por la financiación otorgada para llevar adelante los
trabajos en Marayniyoq, sin la cual todo intento de trabajo hubiera sido
simplemente imposible.
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University of Alberta, Canadá
** Arqueólogo, Universidad Nacional San Cristobal de Huamanga
Comunicaciones: lidio@ualberta.ca
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de contenido
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