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BOLETÍN. Museo de Arqueología y Antropología
© UNMSM. Museo de Arqueología y Antropología
ISSN versión electrónica 1609-8994



Bol. Mus. Arqueol. Antropol. (UNMSM)
    2001; 4 (3) : 69-75


ENTIERRO DE UN PÁRVULO EN URNA. 
RUIZ DE LOS LLANOS (VALLE CALCHAQUÍ , SALTA, ARGENTINA).


E. I. Baffl*, L. Baldini**, R. Pappalardo***  


SUMILLA

Durante las prospecciones realizadas en el valle Calchaquí, se efectuó el rescate arqueológico de un enterratorio de párvulo en urna, aparecido en forma fortuita en el sitio arqueológico SSalCac 10 - Ruiz de los Llanos del ' valle Calchaquí (Provincia de Salta, Re
pública Argentina). El caso resulta de interés por la escasa muestra de restos esqueletales de subadultos disponible para la región y porque constituye un aporte para el conocimiento de la salud de la poblaciones del Período de Desarrollos Regionales (1000-1480 años d.C.).

ABSTRACT

During surveys undertaken in the Calchaquí Valley, the skeletal remains of an infant in an urn were recovered at the archaeological site SSalCac 10 Ruiz de los Llanos in the Calchaquí Valley (Salta Province, Argentina). This case is of interest due to the limited number of children's skeletons available in that region and because the finding is an important contribution to knowledge about the health of the populations living during the Período de los Desarrollos Regionales (1000- 1480 A.D.).

 
 

El valle Calchaquí, uno de los grandes valles del noroeste argentino (NCIA), es una fosa tectónica de 200 km de longitud emplazada entre el macizo puneño y parte de la cordillera oriental. Está delimitado por cadenas de cerros con una alineación aproximadamente meridiana y sus principales rasgos geomorfológicos se componen de extensos depósitos de pie de monte, conos aluviales y bajadas, y varios niveles aterrazados de formación reciente.

Sobre la base de las características topográficas y fitogeográficas es posible distinguir tres sectores: a) Desde Cafayate hasta San Carlos el valle es amplio, con un pedemonte extendido, especialmente, en la margen oriental. En esta zona existen cursos de agua, generalmente temporales, y una planicie altuvial, más amplia que la occidental. Hacia el norte, el valle se angosta y a partir de Payogasta va adquiriendo, progresivamente, los rasgos que caracterizan a las quebradas del borde de puna. Con relación a la variación altitudinal, el tramo norte incluye vegetación de la provincia fitogeográfica Prepuneña hasta la altura de Payogasta-Cachi; desde allí hacia el sur la vegetación corresponde más netamente a la provincia fitogeográfica del Monte. En esta parte se da la presencia de bosques de algarrobo, especie de suma importancia económica para las poblaciones prehispánicas.

A lo largo de su recorrido el río Calchaquí presenta una serie de cuencas tributarlas a ambos lados. Las de occidente se caracterizan por tener cursos de agua permanente, producto, fundamentalmente, de los deshielos de los nevados situados en esa dirección. Este fenómeno geográfico ocasiona notables modificaciones en el entorno general semiárido y constituye un recurso crítico para el establecimiento de las poblaciones agroganaderas. En relación al río principal y sus tributarios permanentes se desarrollan franjas de suelos, apropiados para la agricultura. En estas franjas se presentan los bosques de algarrobo y especies afines, que pueden encontrarse inclusive en la localidad de La Paya.

Las cuencas tributarlas son, además, las vías de circulación en sentido Este-oeste. El valle principal está conectado por una vía natural, en sentido norte-sur, con otros valles de recorrido aproximadamente paralelo. Estas vías se emplazan hacia el ámbito de la puna al oeste y al valle de Lerma y las tierras más bajas al Este. En el sector central del valle se destacan por su magnitud las cuencas de los ríos Cachi, Molinos y Angastaco. Nuestra región de estudio corresponde al tramo comprendido entre las dos primeras.

El período de los Desarrollos Regionales (1000- 1480 años d.C.), caracterizado, por un proceso de concentración poblacional en asentamientos residenciales, con viviendas de paredes de piedra, aglutinadas, desarrollo artesanal y complejización económica y sociopolítica, se ha asociado en el valle Calchaquí a la entidad sociocultural Santamariana. Sin embargo, nuestras investigaciones en el valle Calchaquí central, en el sitio Molinos 1 particularmente, muestran que dicho proceso se presenta más tempranamente, hacia los siglos IX-X (véase Tabla 1) y, por el momento, sin asociación con la entidad Santamariana (Baldini, 1992, 1992a, 1996/97; Baldini y Raviña, 1999). Esta posibilidad fue insinuada por investigaciones exploratorias en Las Pailas, Cachi Adentro (Tarragó, 1980).

De todos modos, la información resulta insuficiente para analizar las vinculaciones de los grupos sociales que poblaban el valle Calchaquí central hacia los siglos IX y Ya, más allá de las diferencias cronológicas reconocidas hasta el presente, con los grupos sociales de la entidad Santamariana. En tal sentido, y a fin de incrementar cuantitativa y cualitativamente la dispar información arqueológica del área, se ha iniciado la prospección del sector comprendido entre las cuencas de Cachi, al norte, y Molinos, al sur, con el objeto de conocer la cantidad y variedad de los sitios arqueológicos entre los siglos IX y XVI integrarlos en patrones de asentamiento e indagar por la dinámica de interacción a distintas escalas espaciales -local, regional e interregional-, sin segmentar los procesos históricos en períodos cerrados, que los recortan y esquematizan1.

Durante una prospección preliminar en el sitio arqueológico SSalCac 10 - Ruiz de Los Llanos del Dpto. Cachi, Provincia de Salta (Tarragó y Díaz, 1972; Baldini s/£) en forma fortuita se halló un entierro de párvulo en urna.

Ruiz de Los Llanos se encuentra al norte de Cachi, sobre el plano inclinado de la terraza más baja de la margen izquierda del río, Calchaquí, entre las quebradas de los arroyos El Mollar al norte y Quipón al sur. Está atravesado longitudinalmente por la Ruta Nacional N- 40 y afectado por obras de diversa índole (véase Figura 1).

El asentamiento es un poblado conglomerado del período de los Desarrollos Regionales. Presenta conjuntos de estructuras concentradas, dispuestos en forma discontinua en un área aproximada de 30 ha. En los espacios de topografía relativamente regular entre los cursos temporarios que disectan la terraza, hay grupos de recintos de planta subrectangular y muros dobles de Piedra, aislados o adosados. En directa asociación a ellos existen áreas de montículos de dimensiones importantes, generalmente, de forma alargada, que suelen delimitar espacios con recintos en su interior. En el sector ubicado más al sur se observaron, además, vías de circulación de unos 2 m de ancho, que rodean conjuntos de recintos y una vía más ancha, adyacente a un muro de contención sobre una quebrada.

En la superficie del sitio se observan fragmentos cerámicos de tipo santamariano y ordinarios. A escasos metros al norte del entierro, se halló una roca con un petroglifo antropomorfo.

CARACTERÍSTICAS DEL ENTIERRO

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Durante el reconocimiento del sitio se observó la boca de una vasija que afloraba en superficie, a aproximadamente 2 km al norte del arroyo Quipón y a pocos metros al oeste de la Ruta 40. Dado que las características de los restos expuestos y su localización en un montículo entre recintos sugerían que era un entierro, se planteó una excavación de rescate (véase Figura 2).

Con una primera limpieza del contorno se observó que la boca de la vasija estaba deteriorada en la mitad que se ubicaba hacia el norte. El interior tenía un relleno con sedimentos, a causa del arrastre de material superficial. No se encontró indicios de la tapa. Una vez expuesta la porción superior de la pieza fue posible determinar que la vasija, de tipo ordinario, estaba en posición vertical, con las asas orientadas al norte y sur.

Hacia los dos tercios de profundidad de la vasija, se extrajeron algunos fragmentos del borde y dos piedras, la primera era plana y por debajo estaba la segunda, más pesada. Es relativamente común en sitios similares de la región que las urnas fueran tapadas con piedras más o menos planas. A veces utilizaban morteros agotados", pero en este caso nada indicaba que las piedras hubieran servido de tapa. Ambas habrían caído por arrastre de sedimentos, a causa de lo cual la boca estaría rota.

Debajo de las piedras aparecieron algunas espículas de carbón, una concreción de cenizas, una semilla carbonizada de algarrobo (Prosopis sp.)2, una ramita carbonizada, algunos fragmentos de hueso, entre ellos uno de cráneo (oído) quemado, dos de costillas, un fragmento de borde de un negro pulido, quedando expuesta la boca de un puco fragmentado a 20 cm de profundidad desde el borde conservado de la urna. A 30 cm de profundidad se hallaba la base del mismo fragmento y, en dirección norte, otra parte del mismo puco y varios fragmentos cerámicos pequeños. Ese material fue fotografiado in situ y la vasija se transportó al Museo Arqueológico de Cachi para efectuar su limpieza total.

Por debajo del puco fragmentado se hallaron restos de huesos de cráneo hacia el norte, costillas sobre la pared de la vasija ubicada al Este y de los miembros hacia el centro. La mandíbula, con su cara superior para abajo, estaba debajo de los huesos del cráneo. Ella conservaba algunos dientes, pero la mayoría, al igual que muchos huesos largos y falanges se hallaban desprendidos.

La conservación de los restos de esqueleto era variable, aunque siempre en mal estado. En muchos casos se habían deslizado y quebrado. Tenían un alto grado de fragilidad -en parte debido a su tamaño pequeño-, variaciones de color y se deterioraban en contacto con el aire. Sin embargo, pudo determinarse que el cuerpo se hallaba colocado a un lado de la urna, con la cabeza apuntando al norte, la columna sobre la pared, hacia el Este, y los miembros flexionados hacia el centro. A su lado estaban el puco y varios fragmentos cerámicos, algunos de los cuales habrían caído al azar con posterioridad al entierro.

La urna es una vasija ordinaria de cuerpo ovoide, borde evertido, base pequeña (8 cm de diámetro) y dos asas de sección subcircular, colocadas en posición vertical. Alcanza una altura máxima de 47 cm y su diámetro mayor es de 41 cm por debajo de las asas, desde donde las paredes se cierran hasta los 18-20 cm en la boca. Las superficies están alisadas de modo irregular. La externa, de color pardo o pardo rojizo con áreas gris-negro por deficiencias de cocción y manchas de hollín, está cepillada al igual que la cara interna del borde. Posee una pasta de tono variable, entre rojizo y gris, y textura porosa, con cavidades e inclusiones abundantes, compuestas por láminas de mica y granos de cuarzo blanco y cristalino, de formas variadas y distribuidos uniformemente.

El puco es una vasija restringida independiente, de sección ovoide y base cóncavo-convexa, con dos asas horizontales, en forma de trenza, en el borde, de labio convexo e irregular. Tiene una altura de 90 mm y un diámetro máximo de 220 mm a la altura del punto de tangencia vertical, 204 mm en la boca y 78 mm en la base. Las paredes son delgadas (4 mm) y presenta ambas superficies alisadas regularmente. La pasta, de tono gris hacia el centro y bandas rojizas hacia las superficies, es de textura media con porosidades pequeñas e inclusiones abundantes (litoclastos grises y rojos), láminas de mica y granos de cuarzo aislados.

La superficie interna conserva, en la mitad superior, restos de un baño rojo anaranjado cubierto en parte por manchas negras. La mitad más profunda se encuentra deteriorada, falta el baño rojo y en la base está expuesta la pasta, de color gris en este sector. La superficie externa, igualmente deteriorada, conserva restos de diseños pintados en negro; por debajo de una de las asas se distinguen dos líneas verticales que forman una franja vertical del color natural de la superficie delimitando dos frentes. A partir de una de esas líneas se desprenden cuatro trazos negros, curvos y superpuestos, sobre un baño blanquecino. El labio conserva algunos trazos negros transversales.

La morfología corresponde a los pucos convexos definidos por Ambrosetti (1907), para el material de La Paya, una forma asociada al grupo Cachi por Calderari (1991), aunque el estado de conservación impide determinar la decoración, que brindaría una mayor aproximación.

Por el tipo y el estado de conservación, ninguna de las piezas proporciona elementos diagnósticos para profundizar el análisis e intentar una mayor aproximación a la cronología del entierro dentro del período de los Desarrollos Regionales.

Con la intención de lograr un mayor ajuste cronológico se efectuó un fechado radiocarbónico de los restos de carbón hallados en el interior de la urna y en directa relación con el esqueleto y se comparó la pasta de las vasijas con los estándares de pasta definidos con otras muestras cerámicas del área.

La muestra de carbón (LP 1234) proporcionó una antigüedad de 540 ± 90 años a.p., que calibrada según el método de Stuiver y Reimer (1993), con un sigma de error, dio como resultado una fecha de 1311 a 1443 años d.C., fechado coherente con los materiales asociados (véase Tabla 2)3.

Desde el punto de vista de las variedades alfareras regionales, cabe destacar que la pasta con que se manufacturó la vasija, usada como urna, no se diferencia de los fragmentos ordinarios hallados en otros sitios de la región; coincide totalmente con el estándar de pasta registrado en distintos asentamientos emplazados en el sector central del valle Calchaquí, cuyas ocupaciones cubren el lapso entre los siglos IX y XY El tipo de pasta del puco, por el contrario, no coincide con ninguno de los estándares definidos hasta el momento, hecho que da cuenta de la variabilidad de manufactura de las vasijas de tipo santamariano en la región (Baldini y Balbarrey, 2000).

LOS RESTOS HUMANOS RECUPERADOS

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Los restos del esqueleto, que se limpiaron en el gabinete de Antropología Biológica del Museo Etnográfico, presentaron un estado de conservación regular. Como se trataba de restos de un subadulto éstos resultaron ser sumamente frágiles.

Se recuperaron ambas extremidades inferiores. El fémur derecho tiene rotas ambas epífisis, el izquierdo posee dos fracturas en la diáfisis y en la epífisis próximal; no se halló la epífisis distal. El fémur izquierdo tiene un engrosamiento en la diáfisis, que podría indicar una posible patología aún no determinada. Ambas tibias presentan roturas en la epífisis proximal y en la diáfisis.

Las extremidades superiores estaban muy fragmentadas; se identificó sólo el húmero izquierdo. Éste presenta señales de periostitis en una porción de la epífisis proximal y la diáfisis superior.

En las epífisis de los huesos largos presentes se pudo observar una tonalidad parda más acentuada.

La clavícula izquierda y el atlas están completos. Los cuerpos y arcos vertebrales se recuperaron en su mayoría. Algunos poseen una coloración más oscura. La mayoría de costillas aparecen fracturadas. Algunas presentan la mísma coloración más oscura, debido posiblemente al acercamiento a una fuente de calor (¿fuego?). Por otra parte, cuatro poseen en su cara interna una aparente periostitis.

El coxal está fragmentado y algunas porciones tienen la misma coloración más oscura, que la encontrada en las costillas y el húmero.

El cráneo apareció totalmente desarticulado. Algunos de estos fragmentos también poseen esa coloración más oscura; por otro lado, durante la limpieza, se observaron unas manchas azul-negruzcas. La mayoría de los fragmentos tiene espículas de concentración salina. Pudieron recuperarse los huesos timpánicos.

Con relación a los dientes, aparecen en el maxilar izquierdo dos incisivos y dos premolares deciduos; en el derecho hay sólo dos premolares, también temporarios. La mandíbula está fracturada. Conserva el primer premolar deciduo, además de dos gérmenes de los primeros molares definitivos. Por otro lado, se encontraron sueltos en el sedimento que contenía los restos, seis incisivos, tres caninos, dos molares deciduos y un germen de molar definitivo. Según Ubelaker (1978) la edad dental del individuo sería de dos años ± ocho meses.

Además, se realizaron medidas de longitud en el húmero y la clavícula, que fueron de 98 y 59 mm, respectivamente. Según estos valores la edad estimada del párvulo sería de un año (Johnston, 1962).

Consideramos más fidedigna la edad registrada a partir del análisis dental, por estar genéticamente más conservada. La diferencia en el resultado entre los dos análisis de edad, se debería, probablemente, a alguna instancia de estrés nutricional, sufrida en vida por el individuo. Este hecho se debería a una situación de estrés prolongado, relacionado, tal vez, con el período de destete o incorporación a las pautas alimentarías adultas asociados a un proceso infeccioso severo, que llegó a afectar a los huesos (huesos largos, costillas).

 figuras 3a y 3b

COMENTARIO FINAL

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En 1907, J. B. Ambrosetti sugiere la idea que las urnas toscas u ordinarias se emplearon para el entierro de individuos de muy poca importancia por su edad: abortos o neonatos. Esto explicaría la ausencia de restos óseos en muchas de las "urnas 11 que excavara durante sus exploraciones en La Paya (Ambrosetti, 1907). El caso que regístramos y las referencias de hallazgos seme) antes en otros asentamientos de la región, no dejan dudas que estas vasijas se emplearon para el entierro de niños de diferentes edades.

Tampoco es posible sostener, al menos por el momento, la hipótesis que las diferencias en el tipo de urna (una clase particular de vasijas decoradas o piezas de uso culinario) se correlacionen con diferencias de tipo social. Todos los autores coinciden en que los entierros múltiples corresponden a panteones familiares. Éstos incluyen, en algunos casos, entierros de niños en urnas decoradas, toscas, o de ambas clases.

En síntesis, este informe de caso se torna relevante por la ausencia de datos sobre subadultos en el período de los Desarrollos Regionales. No obstante, en el actual estado de la bioantropología y los comportamientos mortuorios de las poblaciones calchaquíes, no es posible realizar inferencias de tipo social entre un subadulto con estado de salud deteriorada y su entierro en una urna ordinaria, ya que carecemos de datos sobre la recurrencia de esta práctica.

NOTAS

1 La investigación se realiza con fondos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (PIP 0146).

2 La determinación fue realizada en el Laboratorio de Botánica Aplicada del Museo de La Plata.

3 La muestra fue procesada en el Laboratorio de Tritio y Radiocarbono (LATYR) del Museo de La Plata.

 

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* CONICETUBA
**CONICETUNW
***UBA

Comunicaciones: 
Ibaldini@netverk.com.ar



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