| Boletín 1 - Museo de Arqueología
y Antropología: 2001 |
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EL CONCHAL DE BELLAVISTA Y SU
RELACIÓN CRONOLÓGICA CON ANCÓN
César Cornejo Maya
INTRODUCCIÓN
A inicios del siglo XX, Max Uhle (1998: 236) reconoció en la costa central cinco sitios
que consideró como pertenecientes a pescadores primitivos, el primer periodo que
planteará para el Perú. Tres de ellos (Áspero y El Faro en Supe, y El Tanque en Ancón)
fueron excavados por él y por investigadores posteriores. Bellavista, uno de los sitios
registrados por Uhle y a su criterio, el más importante de todos, fue destruido en 1920
(Ravines, 1985: 96), sin haber sido investigado con mas detalle, por lo cual sólo quedan
breves referencias de él1.
En este artículo, aunque sabemos que la información disponible es insuficiente para
hacer mayores correlaciones, se intenta resaltar la información que existe sobre este
sitio y se trata de ubicar su posición cronológica en base al único material
diagnostico que se conoce de él, los bordes en forma de coma, comparándolos con los
encontrados en las diversas investigaciones realizadas en Ancón, lugar escogido, a pesar
de algunas críticas (Kaulicke, 1998b: 355), por ser uno de los sitios arqueológicos de
la Costa central que ha sido más intensivamente investigado y del cual se ha obtenido una
mayor cantidad de secuencias cronológicas. Además, al igual que Bellavista, esta situado
en el litoral.
Por último, dejamos en claro que en este trabajo no discutimos a profundidad las
implicaciones culturales de las secuencias propuestas para el Período Inicial y Horizonte
Temprano de Ancón, pues ello será parte de un futuro informe.
UBICACIÓN
Este conchal2 se hallaba ubicado en la costa del Callao, frente a la Mar Brava, en lo que
actualmente es el área circundante a la intersección de las avenidas Santa Rosa y
Costanera, en el distrito de La Perla3.
Según Uhle (1906: 8) ocupaba un área que se extendía al menos 300 m a lo largo de la
orilla y, aparentemente, una parte había sido destruida por el mar (véase Figs. 1 y 2).
MARCO GEOGRÁFICO Y RECURSOS NATURALES
Aunque debido a la expansión urbana esta zona ha cambiado casi completamente su paisaje
natural, se ofrecen algunos datos tomados in situ y recopilados de fuentes
bibliográficas.
Esta área, que corresponde a lo que se conoce como Bahía de Miraflores, es el punto
preciso donde la Costa se vuelve acantilada y de regular altura (Dirección de
Hidrografía y Navegación de la Marina, 1982: B1), por lo que se encuentra elevada con
respecto a los terrenos situados tanto al noroeste como al noreste, y a la misma altitud
que los del sureste. Se halla junto a un barranco de aproximadamente 18 m de altura, en la
base del cual hay una playa angosta formada por cantos rodados, que es permanentemente
sobrevolada por aves guaneras, especialmente piqueros. El mar del Callao posee una regular
variedad de especies marinas, tanto de peces (ayanque, bagre, lisa, caballa, chita,
lenguado, pintadilla, etc.), como de moluscos (caracoles y lapas), algunas de las cuales
ya eran consumidas en la costa central al menos desde el Precerámico Final (Quilter et
al., 1991: 18, tablas 1 y 2)4.

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Fig. 1 Sitios
arqueologicos costeros del Periodo inicial y horizonte Temprano de las provincias de Lima
y Callao mensionados en el texto |
Debido a que es una zona de mar abierto,
desde Bellavista se puede observar el litoral marina comprendido entre La Punta y Punta La
Chira (véase Fig. 1). Actualmente, el barranco está cubierto por desmonte y basurales
modernos (lo que hace difícil definir su estratigrafía). El área cercana, que hasta
mediados del siglo pasado estuvo bajo cultivo, se halla cubierta por construcciones
modernas y antiguas, aunque también hay amplios terrenos, donde nunca se ha construido
(véase Fig: 2)5.
La población que ocupó este lugar habría obtenido el agua dulce necesaria de los
numerosos puquiales que existían en el Callao. Entre los principales se contaban a los de
Miranaves (en los alrededores de la Plaza Fanning) y los de Chivato (cerca de La Legua),
los cuales formaban un arroyo que desembocaba en el mar, a unos pocos metros al norte de
la Plaza Grau (Regal, 1961: fig. superior de la pág. 14) y que era conocido con el nombre
de Río Callao (Regal, ibíd 4, nota 1, fig. sup. de la pág. 62; Costa Villavicencio,
1956: 10)6.
Regal (ibíd : 63-64, figs de las págs. 62 y 86) reporta, además, la existencia de una
pequeña laguna llamada Del Blanco, la cual quedaba al sur del actual Mercado Central,
cerca de la playa, pero, al parecer, esta se formó posteriormente por los desagües de
las acequias usadas para regar los campos de cultivo.
REFERENCIAS DEL SITIO
Hasta donde conocemos, la primera referencia sobre este conchal fue hecha por Charles
Darwin, quien llegó al Callao en julio de 1835 como parte de un viaje alrededor del
Mundo. En la costa, frente a la isla San Lorenzo, Darwin (1864:134 -136) observó
"[...] una extensa llanura horizontal a aproximadamente cien pies de altitud, cuya
parte inferior estaba formada por capas alternantes de arena y arcilla impura con un poco
de grava, y la superficie, hasta una profundidad de tres a seis pies, por una marga rojiza
que contenía algunas conchas marinas diseminadas y numerosos fragmentos pequeños de
cerámica tosca roja, más abundante en algunos lugares que en otros". Además, en un
lugar debajo de esta marga halló un piso formada con cantos rodados (ibíd: 136). El
interpretó este hecho de la siguiente manera: en un período anterior, cuando el terreno
estaba a un nivel inferior, existía una llanura sobre la cual había gente que
manufacturaba vasijas de cerámica y durante algún terremoto la llanura se inundó, con
lo cual el agua depositó barro que contenía fragmentos de cerámica de los hornos y
conchas marinas. Es decir, para el esta asociación de cerámica con conchas marinas no
tenía un origen cultural sino geológico.
Bellavista no volvió a ser mencionado hasta principios del siglo XX, cuando Max Uhle
(1906, 1913, 1998) se interesó en su estudio.
Uhle (1906: 12) señaló que en Bellavista observó "Capas de conchas y cenizas con
fragmentos de ollas y piedras puestas en fila, debajo de una capa gruesa de tierra
fértil, hasta una profundidad de un metro más ó menos de la superficie". A
diferencia de Darwin, le atribuyó un origen cultural a la asociación de estos
materiales.
Después Max Uhle (1998: 239) especificó que "A unos 30 metros del mar se eleva un
escarpado barranco del litoral de 17 metros de altura que está completamente expuesto.
Una capa de marga blanca, de aproximadamente cuatro centímetros de espesor, formada por
sedimentos de inundaciones fluviales, se extiende en el suelo a 14 metros sobre el nivel
del mar. En esta capa blanca de tierra se habían empujado piedras desde arriba
aparentemente con el propósito de asentarse sobre el suelo blando. Debajo de esta capa se
observan varios surcos de agua rellenados con tierra entremezclada con restos de moluscos
provenientes de conchales [kjökkenmöddings], algunas piedras que pudieron haber servido
como herramientas y tiestos de vasijas con borde en coma". En base al hallazgo de
estos bordes en forma de coma concluyó que este conchal pertenecía a pescadores
primitivos del litoral, el primer período de la secuencia cultural planteada para el
Perú (Uhle, ibíd.: 236). Además, contradiciendo su opinión anterior, consideró que
estos restos habían sido arrastrados desde un asentamiento ubicado en el interior por la
crecida de un río, pero esto queda descartado por la presencia de cenizas entre sus
hallazgos y por las diversas capas que formaban el sitio (Uhle, 1906: 5,12). Asimismo,
como ya se mencionó), Darwin (1864: 136) había observado un piso formada con cantos
rodados.
Algunos años después de la investigación de Uhle, en 1920, parte del sitio fue
destruido para construir la residencia de verano del entonces Presidente de la República,
Augusto B.Leguía, y la posterior expansión del casco urbano fue cubriéndolo
paulatinamente (Ravines,1985: 96; Stumer, 1954: 141). Es por ello que, aunque Bellavista
después de esta fecha ha sido frecuentemente mencionado en la literatura arqueológica
(Agurto Calvo, 1984: 48, fig. de la pág. 38; Buse de la guerra, 1973a: 309, 1973b: 951;
García Rosell, 1942: 37, 1967: 30, 38; Holmberg, 1989a: 17, 1989b: 49-50, fig. 22;
Huapaya y Roselló, 197475: 14; Milla Villena, 1989: 25; Morales, 1993: 189, fig. sup. de
la pág. 188; Ravines, 1985: 96; Romero, 1942: 210-211, 211- 212; Silva, 1989: 67; Strong
y Willey, 1943:11; Stumer, 1954: 141, fig. 45-mapa A y fig.46-mapa 1; Tello, 1940: 679,
1943: 157, 1960: 31, 1999a: 43, 1999b: 99; Villar Córdova, 1935a: 159, 1935b: 177, 237,
1938: 439-440, figs. entre las págs. 448 y 449; Willey, 1943: 196, 1951: 129, 136, 139;
Willey y Corbett, 1954: 154; Williams, 1980: 378, fig. 1.3), casi todas estas referencias
se basan en las breves descripciones proporcionadas por Darwin (1864: 135-136) y Uhle
(1906, 1910, 1913).

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Fig. 2 Ubicación
aproximada del conchal de Bellavista |
Sin embargo, estas citas no siempre son
exactas. Romero (1942: 210), quien acompañó a Uhle durante sus trabajos en la Isla San
Lorenzo, erróneamente señala que Darwin atribuyó las cenizas presentes en Bellavista a
erupciones volcánicas. Además (Romero, ibíd : 212), mencionó que en este sitio "[
...] bajo una gruesa costra de tierra de sembradío hasta de un metro de espesor, se
encuentran capas de conchas mezcladas con cenizas, fragmentos de ollas y algunos toscos
implementos de hueso". Pensamos que ésta es una mala referencia al trabajo de Uhle
(1910: 340), quien observó "[...] algunas piedras brutas que pueden haber sido
empleadas como utensilios" o una mala traducción del original en alemán o de la
versión francesa. Además, Romero no menciona las piedras que señala Uhle10. Buse de la
Guerra (1973x: 309) cita esta referencia aparentemente errónea de Romero.
Por su parte, García Rosell (1942: 37) menciona que en la Costa del Callao hay "[
...] numerosos shell mounds o basurales en distintos sitios [...los que] llegan a tener de
4 a 12 rn. de alto, y son ricos en restos alimenticios, huesos de pescados, aves marinas,
mamíferos, auquénidos'', utensilios de pescar, granos comestibles, tejidos sencillos y
cenizas." Posteriormente (1967: 38), señala que "[ ...] los basurales que
existen cerca del mar y en la desembocadura del Rímac (Shellamounds) [sic], lo mismo que
hacía la Mar Brava [...contienen] desperdicios de pescado, aves marinas y aún
auquénidos; tejidos y ranas comestibles"'.
Desconocemos a qué otros conchales se refiere García Rosell, pues hasta la fecha de sus
publicaciones, además del mencionado por Villar Córdova(1935a: 159, 1935b: 177) en
Chucuito, no se conocían otros en aquellas zonas (costa del Callao y desembocadura del
Río Rímac). Por tanto, hay que tomar con reserva estas referencias, aunque sus obras
básicamente son recopilaciones, cabe la posibilidad que él personalmente haya reconocido
estos sitios y observado sus materiales superficiales.
Finalmente, Williams (1980: 378, fig. 1.3 [citado por Agurto Calvo (1948: 48, fig. de la
pag. 38) y Morales (1993: 189, fig. sup. de la pag. 188)]) cambia el nombre de Bellavista
por el de La Perla, y de manera errónea lo considera como precerámico, pues encaja en su
modelo planteado para dichos sitios de la costa central.
LOS BORDES EN COMA EN ANCÓN
A continuación se hará una breve revisión de las investigaciones realizadas en Ancón
referentes al período Inicial y Horizonte Temprano con el fin de ubicar cronológicamente
el conchal de Bellavista. Para la correlación de las secuencias propuestas en cada uno de
estos trabajos ver el Cuadro 1 (cf Matos, 1962: tabla 1; Scheele, 1970: diagrama 1).
La primera referencia sobre los bordes en forma de coma nos la ofreció Max Uhle, quien en
1904 y 1908 realizó una serie de excavaciones en Ancón13". Acertadamente consideró
que los conchales o residuos de cocina, que descubrió en las Colinas y que llama
Sector14, eran mas tempranos que los entierros y conchales de la pampa (Necrópolis)15.
Aproximadamente estimó que estos depósitos tenían un volumen de 100000 m2, por lo cual
calculó que se necesitó de 20 000 personas al menos para formarlo. En un corte vertical
observó huesos, esqueletos, fragmentos de cerámica, piedras de fogón, cenizas, paja de
chozas, conchas, etc., y entre sus hallazgos en un sector de dichas colinas,
posteriormente llamado "El Tanque", señala la presencia de dos tumbas con
algunos añadidos y numerosos fragmentos de cerámica esparcidos sobre el suelo, muchos de
ellos con grabados y algunos con pintura. Ambas tumbas, además de los cuerpos, que
estaban en posición fetal, contenían una vasija llana y una cesta que la protegía de la
tierra. El borde de éstas vasijas era en forma de coma, semejante a los fragmentos que
previamente había observado en Bellavista (Uhle, 191 3: 30-32, lám. I-1, I-2, fig. 3,
fig. 4)16.
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Cuadro 1
Correlación de las secuencias cronológicas del periodo inincial y Horizonte Temprano,
propuestas para Ancón |
William D. Strong publicó en 1925 los
resultados de sus análisis de una parte de la cerámica excavada por Uhle en Ancón en
1904. De esta manera, establece una secuencia de cinco períodos. A la alfarería de las
colinas la situó como la más temprana, denominándola "Ancón Temprano". A
diferencia de Uhle, consideraba que este período era estilísticamente antecedente del
subsiguiente, llamado por él "Ancón Medio I".
A pesar que no Incluye el material "Ancón Temprano" en sus análisis
estadísticos, señala que su decoración, casi en su totalidad, consiste de patrones
incisos de forma curvilínea y rectilínea (Strong, 1925: 152-153, fig. 7, lam. 48-a), y
Además de los tiestos otros objetos que menciona son: fragmentos de figurinas, dos
torteros de huso (piruros), dos implementos de piedra (una cabeza de porra y un mortero),
un asta de venado, un fragmento de punzón (awl) de hueso, y una canasta tipo red (Strong,
ibid.: 154-156, fig. 5, lam. 48-c, d, g).
Sin embargo, Strong no hace referencia a los entierros ni a la olla con borde en coma que
Uhle excavó. Por el contrario, afirma que, a diferencia de los otros períodos, no había
vasijas enteras provenientes de entierros (ibid: 152, cuadro de la pág. 138), y sólo
ilustra (ibid.: lam. 47-f) un cuenco entero que señala como "Ancón Temprano".
Además, Strong (ibid: 175) hace unas citas de las notas originales de las excavaciones de
Uhle, donde este señala que "[en los conchales de las colinas] Las capas inferiores
contenían esqueletos, colocados de costado en posición de cuclillas [i.e. posición
fetal], pero como nigún objeto de importancia fue hallado con ellos, asumo que los
cuerpos enterrados en el interior del basural sólo representan la parte más pobre de la
población." Es decir que, al parecer, Uhle registró los entierros pero no las ollas
con borde en coma que mencionó en 1913.
En 1954 Gordon Willey y John Corbett publicaron los resultados de las investigaciones
realizadas por el primero de ellos y por el antropólogo físico Marshall Newman en enero
de 1942 en las Colinas dc Ancón, las cuales consistieron en doce pozos de prueba. Dos de
ellos (Pozos I y VI) fueron excavados por niveles naturales de 25 cm. Los pozos restantes,
a excepción del Pozo que fue abandonado por falta de tiempo, fueron estudiados con la
finalidad de encontrar entierros en los conchales, lo cual, finalmente, no lograron.
Sobre la base de estas excavaciones y otras previamente realizadas en el valle de Supe, en
los sitios El Faro, Áspero y Li-31 , ellos plantearon la existencia de una cultura que
denominaron "Ancón-Supe Temprano", la cual identificaron con el estilo Chavín
(Willey y Corbett, 1954: 153).
La cerámica asociada a esta cultura la dividieron en 13 tipos decorados y 7 tipos llanos
(Willey y Corbett, ibid.: 36-65). La descripción que hacen de uno de los tipos llanos, el
"Ancón Rojo Llano Tosco", corresponde a la cerámica observada por Darwin
(1864: 136) y Uhle (1998: 239) en Bellavista, e incluso mencionan que una de las pocas
formas representadas en este tipo son los cuencos en forma de grano (seed bowls), muchos
de los cuales poseen el borde en coma (Willey y Corbett, ob. cit: 55-56). De todos los
tipos reconocidos, este es el único que se halla a través de toda la secuencia
estratigráfica sin un claro incremento o disminución en su porcentaje de presencia
(ibid.: 56, tablas 1 y 2), excepto en los niveles inferiores del Pozo 1, posteriormente
atribuidos por Lanning (1960: 219) a la primera parte del Período Inicial y
caracterizados por el tipo Ancón Pebble Polished".
Entre julio de 1956 y junio de 1958, durante fines de semana ocasionales, Edward P.
Lanning (1960) y Ernesto Tabio (1965) excavaron dos pozos de prueba y un entierro tardío
en un sector de las Colinas de Ancón localizado al oeste del área previamente
investigada por Uhle, Willey y Newman. En los pozos hallaron material que asignaron al
estilo Ancón de fines del Horizonte Temprano, es decir, plantearon que era posterior a la
cerámica hasta entonces excavada en las colinas. A esta cerámica, que llamaron Colinas,
Lanning (o b. tit.: 229) la dividió en dos fases, señalando que ambas eran post-Chavin
(ibid : 522).
Como parte de su investigación, Lanning dividió las secuencias estratigráficas de los
Pozos 1 y VI de Willey y Newman en tres fases: Chira, Ancón Temprano I y Ancón Temprano
11, las dos primeras pertenecientes al Período Inicial y la última al inicio del
Horizonte Temprano (Lanning, 1960: 219-221). Además, agrupó los tipos llanos de Willey y
Corbett (Ancón Rojo Llano Alisado, Ancón Negro Llano, Ancón Rojo Llano Tosco y Ancón
Negro Llano Tosco) como un solo alfar llano, pues considera que las divisiones entre ellos
son arbitrarias y no significativas (Lanning, ibid: 92-94).
Por tanto, según las investigaciones de Lanning, el material que Willey y Corbett (1954)
denominaron "Cultura Ancón-Supe Temprano" se ubicaría al final del Período
Inicial e inicios del Horizonte Temprano, pues la parte final de este horizonte
correspondería a la Fase Florida, la cual no fue hallada en Ancón, pero que la sitúa
como, inmediatamente posterior a sus dos fases Colinas.
Esta misma cronología (fines del Período Inicial/ inicios del Horizonte Temprano) se
cumpliría para el tipo "Ancón Rojo Llano Tosco", pues, como ya se mencionó
éste aparece, con excepción de los niveles inferiores del Pozo I, de manera casi
invariable a través de toda la secuencia estratigráfica de Willey y Newman.
Sin embargo, investigaciones posteriores de Patterson y Moseley (1968: 120-121 , notas 39
y 40) señalan que las fases Colinas en realidad se adscriben a fines del Período Inicial
y las dividen en tres fases, que datan entre los 1300 y 1175 años a.c. Scheele (1970:
107) también es de la opinión que la cerámica Colinas corresponde a finales del
Período Inicial.
Ramiro Matos llevó a cabo investigaciones arqueológicas en las Colinas de Ancón entre
fines de 1960 y comienzos de 1961. Excavó una trinchera (N° 1) de 6 por 3 m hasta una
profundidad de 8 m, llegando hasta un estrato precerámico previamente identificado por
Muelle unos 200 m al Este.
Sus resultados los presentó en 1962, a manera de tesis de dotorado y en ella, además del
material de la Trinchera 1, analizó los de la Trinchera 2. Toma, asimismo, algunas notas
de los tres pozos practicados en el sector "Willey" y el conjunto de 8 pozos de
la zona de "El Tanque", proponiendo un ordenamiento cronológico tentativo
dividido en 6 fases (Ancón a - f). También, clasifica la cerámica llana y decorada en
diversos tipos, algunos dc los cuales coinciden con los propuestos por Willey y Corbett
(Mattos, 1962: _3665).
Entre los tipos llanos Matos (1962: 182-183) señaló uno que denomina "Ancón Rojo
de Pasta Gruesa", cuyas características son similares a las del tipo "Ancón
Rojo Llano Tosco" de Willey y Corbett (1954: 55-56), y por ende, con la cerámica de
Bellavista. También, mencionó que una de las formas más comunes dc este tipo es la olla
con borde en coma.
Matos (1962: tabla 2), además, presenta la frecuencia de los tipos llanos por niveles en
la trinchera y en el caso, específico del tipo Ancón Rojo de Pasta Gruesa se aprecia que
éste tiene una distribución uniforme en los niveles cerámicos inferiores e intermedios,
mientras que en los tres niveles superiores se observa un incremento notable. Sin embargo,
como el mismo reconoce (ob. cit.: 163), estos niveles estratigráficamente estaban
desnaturalizados y mezclados, por lo cual sería más apropiado señalar que este tipo, se
encuentra a todo lo largo de la secuencia, desde fines del Período Inicial, pero con mas
preponderancia en el Horizonte Temprano.
Finalmente, Matos (ibíd:250) especifica que los bordes en forma de coma no aparecen antes
de su fase d-1, con lo cual los fragmentos hallados en Bellavista no serían anteriores a
ésta fase, la cual describe como el momento inmediatamente anterior a la llegada de los
rasgos Chavín (Matos, Ibíd.:278), pero que ubica en el Horizonte Temprano.
En la década de 1960, durante tres temporadas (1961, 1962-63 y 1967), Herrnlio Rosas
realizó, excavaciones arqueológicas en Ancón. Sus resultados también los presentó en
forma de tesis en 1970. En ella analiza el material de los pozos 1 y 3 del Área 1 (sector
"Willey"), excavados por niveles artificiales de 20 a 50 cm, y de la Trinchera 1
del Área 3 (sector- El Tanque"), excavada por estratos naturales". En
base a estas excavaciones este investigador diferencia dos períodos: el Inicial, con sus
fases Chira, La Florida y Hacha, y el Chavinoide, el cual dividió en siete fases. Propone
(1970) una serie de tipos cerámicos y, a uno de ellos, el "Marrón Pulido
Opaco" lo equipara con los tipos Ancón Rojo Llano Tosco" de Willey y
Corbett (Ob. cit.: 55-56) _y "Ancón Rojo de Pasta Gruesa" de Matos (1962:
182-183).
Rosas (1970: 231) señala que el tipo "Marrón Pulido Opaco" aparece durante la
fase VI (II del Período Chavinoide), y en general se aprecia (Rosas, ibíd cuadros 4, 6,
8, 10 y 12) que con él casi exclusivamente se manufacturaron ollas, incluyendo las que
tienen borde en coma, y que aparece casi a través de toda la secuencia del período, que
Rosas denominara "Chavinoide", con una frecuencia ligeramente mayor durante la
fase VI (III del Período Chavinoide)".
Entre junio y septiembre de 1967, Thomas Patterson dirigió un proyecto de investigación
en el sitio El Tanque en Ancón, realizando 33 excavaciones que variaban de uno a ocho
metros de profundidad. En 1968 publicó un breve comentario de los resultados
preliminares, aislando cinco estilos alfareros que a su entender conformaban una secuencia
completa desde la aparición de la cerámica en Ancón hasta fines del Horizonte Temprano.
De esta manera, señala los estilos Florida y Colinas, correspondientes al Período
Inicial, el estilo Malecón, transicional entre el Período Inicial y el Horizonte
Temprano, y los estilos Balta y Abtao del Horizonte Temprano.
Al estilo Colinas, que se caracteriza por el punteado en zonas y delineado con incisiones,
lo divide en tres fases. Durante la primera fase la decoración consiste en punteados
pequeños que son de tamaño y forma irregular y junto con ella hay fragmentos con
pequeños círculos incisos en zonas, cuencos abiertos y ollas sin cuello con bordes
delgados en forma de coma. En la segunda fase los punteados son redondos y regulares tanto
en diámetro como en profundidad, están regularmente espaciados y son un poco mas grandes
que los de la fase precedentes. Ya en la tercera fase el estilo tiene punteados mas
grandes pero, al igual que en la primera fase, son irregulares tanto en el tamaño como en
la profundidad. Este patrón decorativo se halla en vasijas abiertas que están asociadas
con ollas sin cuello que tienen bordes engrosados en forma do coma (Patterson, 1968: 423).
Es decir, los bordes en coma son delgados al inicio del estilo Colinas y engrosados en la
parte final. Sin embargo, no hay manera de cruzar esta información con la cerámica
encontrada en Bellavista.
Ese mismo año, en un artículo publicado con Edward Moseley, Patterson presentó una
secuencia cronológica de siete fases para el Período Inicial (1750-1000 años a.C.), la
cual se apoyaba en una serie de fechados radiocarbónicos y difería ligeramente de la
anterior. Para la primera fase (1750-1650 años a.C.) no señala sin nombre específico,
mientras que a la segunda la llama Chira (1650-1400 años a.C.), a la tercera, que
corresponde a su anterior fase Florida, la denomina Chira Tardío (1400-1300 años a.C.),
las siguientes tres pertenecen al estilo Colinas (1300-1175 años a.C.), y a la última
(1175-1000 años a.C.) tampoco le señala un nombre particular (Patterson y Moseley, 1968:
119-121, notas 31-32, 35-42).
En una de las actas publicadas en 1971 sobre las conferencias que en 1968 había
auspiciado la Dumbarton Oaks sobre Chavín, Patterson (1971: 3134) hace un análisis sobre
la naturaleza de la difusión e influencia de Chavín desde la perspectiva de la costa
central. Menciona que los estilos Colinas y Curayacu aparecieron a mediados del Período
Inicial y perduraron, con algunas modificaciones, hasta las Épocas 1 y 2 del Horizonte
Temprano, tiempo este último durante el cual se difundió un estilo que llamó Yanamanka,
es decir, elementos Chavín representados en la alfarería, y surgieron estilos
innovadores (para los que ya no señala un nombre distintivo) que combinan rasgos del
estilo Yanamanka y de las tradiciones locales Colinas y Curayacu.
Por tanto, lo que Patterson sugiere en estos artículos es que el estilo Colinas, en el
que incluye el material que Willey y Corbett (1954) llamaron "Cultura Ancón-Supe
Temprano" y al estilo Colinas de Lanning (1960), apareció a mediados del Período
Inicial y perduró hasta la primeras partes del Horizonte Temprano. Lamentablemente, en
ninguno de ellos ilustra la cerámica que describe").
Harry Scheele fue miembro del equipo de investigación del proyecto dirigido por Thomas
Patterson, y como parte de su tesis, presentada en 1970, analizó el material de ocho
excavaciones estratígráficas (unidades 32, 33, 37, 48, 51, 53, 59 y 60), casi todas
ellas ubicadas al oeste del tanque de agua, a ambos lados del camino (Patterson, 1970:
fig. 3).
Como Scheele se concentró en el estudio del Horizonte Temprano, los análisis de la
mayoría de unidades sólo incluyeron las capas que contenían tiestos más tardíos que
el estilo local de la primera parte del Período Inicial, al cual llamó "Alfar
Delgado". Al material que se hallaba entre el tiempo de la introducción de "la
influencia Chavín" y las capas finales con tiestos del estilo "Altar
Delgado", lo denominó estilo Colinas, fechándolo aproximadamente a mediados del
Período Inicial.
Las seis fases subsiguientes fueron definidas principalmente en base a la estratigrafía y
seriación (esta última considerando, sobre todo, los elementos de diseño y las formas
de las vasijas). Además, de la continuación una serie de fechados radiocarbónicos para
las unidades 32, 37 y 60 (Sheele, 1970: tablas 2 y 3).
A la primera de estos fases la sitúa al final dcl Período Inicial, luego de la
introducción de la religión Chavín en el área. Además de la continuación de los
elementos del estilo Colinas, Scheele encuentra otros dos complejos estilísticos que
anteriormente habían sido sugeridos por Patterson ( 1968: 423). Uno de ellos es el estilo
Yanamanka, como ya se mencionó, elementos del estilo Chavín representados en la
alfarería. Los otros son los estilos innovadores que combinan elementos de los estilos
cerámicos locales y Yanamanka. la .El estilo innovador local para las primeras tres fases
definidas en El Tanque es llamado Balta, mientras que Abtao es de las tres etapas finales.
 |
Fig. 3 Bordes en coma
recuperados en Ancon y Huacoy
(a-e)Matos,1962:figs. 17-70,19-133,20-164,22-313,24-403;
(f-h)Rosas,1970:láms.V-5,V-7,V-8;(i)Ludeña,1970:láms I-10;(j-m)Sheele,1970:figs.
79-15,79-17,80-23,80-26. |
Sin embargo, Scheele no logró aislar
elementos del estilo Balta, lo que podría significar que este realmente no haya existido
y tan solo sea una abstracción teórica (Sheele, 1970: 36).
En resumen, lo que Scheele propone son seis subdivisiones tentativas de las capas que
contienen alfarería con "influencia Chavín" en el sitio El Tanque".
No obstante, como el mismo actor señala (Sheele, ibíd. 109) su estudio esencialmente es
un análisis más refinado de la cronología preliminar publicada por Patterson en 1968.
En base a su análisis (Sheele, ibíd: 40) no formula tipos de cerámica, sino que plantea
una serie de alfares como un medio para resumir de manera conveniente varias
características tecnológicas tales como pasta, temperante, color, acabado de la
superficie y manufactura. De esta manera, aisló siete alfares en El Tanque,
tres sin temperante (alfares A-C), dos con temperante de gravilla (alfares D-E) y dos con
temperante de arena (alfares F-G).
Además, Scheele (ibíd: figs. 79-83) dividió las ollas sin cuello (IIA)21 encontradas en
las colinas en 105 tipos de bordes, y en la tabla 22 señala la presencia de cada uno de
estos tipos en las fases aisladas. Nosotros asumimos que los bordes en forma de coma
están representados por los tipos 15, 17, 23 y 26 (véase Fig. 3), los cuales se hallan
en las seis fases con "influencia Chavín", pero con un ligero predominio en las
tres más tempranas (la fase 1 es la única en la que aparecen los cuatro tipos y en la
que estos se encuentran en mayor cantidad).
Sin embargo, hay que tener en cuenta que debido a que Scheele se centra en el estudio de
la "influencia Chavín" en la costa central, no reporta los bordes en coma más
tempranos, los que evidentemente existen en Ancón.
CONCLUSIONES
Aparte de Uhle que lo consideró como perteneciente a pescadores primitivos, este
sitio reiteradamente ha sido señalado como Chavín o Chavinoide (Stumer, 1954: 141;
Tello, 1940: 679, 1943: 157, 1960: 31; Willey, 1951: 129, 136, 139; Willey y Corbett,
1954: 154), pero en la actualidad se puede decir que la cerámica de Bellavista
corresponde a un estilo cerámico local, llamado Colinas, el cual se desarrolló en la
costa central a fines del Período Inicial y que perduró, con algunas influencias, por
varios siglos, hasta la primera parte del Horizonte Temprano (Burger, 1978: 383-384, 1981:
599; cf. Holmberg, 1989a: 17, 1989b: 50; Kaulicke, 1998a: 187; Ravines, nota del editor 8
en Uhle, 1970; Silva, 1989: 67), es decir, antes de la difusión del estilo Chavín.
Además, el término "Chavinoide", como lo señala Matos (1969: 274-275) no
necesariamente significa la identificación con el estilo Chavín de Chavín de Huantar,
sino que es un conjunto de estilos o modalidades estilísticas que reúnen caracteres que
los hacen parecidos a Chavín.
Si sólo consideramos las fuentes originales que se refieren a Bellavista, los
únicos datos rescatables nos lo ofrecen Darwin (1864: 136), quien menciona cerámica
tosca roja, y Uhle (1998: 239), que señala fragmentos con borde en coma, con lo cual
proponemos que esta cerámica observada por ellos pertenecía al tipo que posteriormente
ha sido llamado "Ancón Rojo Llano Tosco" por Willey y Corbett (1954: 55-56),
"Ancón Rojo de Pasta Gruesa" por Matos (1962: 182-183) y "Marrón Pulido
Opaco" por Rosas (1970: 155-157), pues es el único tipo aislado en Ancón cuyas
características coinciden con las de la cerámica descrita por ellos. Sin embargo, somos
conscientes que es improbable que en este sitio solo haya habido este tipo cerámico.
Bellavista, al igual que Ancón, fue una aldea costera cuya principal fuente
alimenticia fueron los recursos marinos, parte de los cuales intercambiaron con productos
agrícolas con los pobladores que ocupaban el área cultivable de los valles cercanos, o
también, quizás, ellos mismos hacían sus cultivos en las zonas circundantes. Rosas
(1970: 236-237) ya había planteado la existencia de otras aldeas entre Ancón y Curayacu.
Aunque sabemos que este sitio prácticamente se encuentra perdido para la
arqueología, creemos que aún quedan partes rescatables, sea junto al barranco o en los
terrenos que no presentan construcciones. Esto solo se podrá determinar si se realizan
pozos de cateo. Por otra parte, mas información de este conchal se podría obtener de las
libretas de apuntes dc Uhle, las que se encuentran en su archivo en el Instituto
Iberoamericano de Berlín o en su material depositado en el Museo de Antropología de la
Universidad de California, en Berkeley. La información que nos podría proporcionar este
sitio nos serviría para reconstruir el patrón de asentamiento de las aldeas costeras del
Período Inicial y Horizonte Temprano en la costa central, pues, al parecer, éstas no
siempre se establecieron en caletas de aguas tranquilas.
Las ollas con borde en forma de coma se han encontrado en diversos sitios de la
costa central además de Ancón (véase Carrión, 1998: 243, 2000: 253; Ludeña, 1970: 40;
Silva, 1998: 262), e incluso de la costa norcentral (Daggett, 1984: 158-159, 161),
pertenecientes al Período Inicial y Horizonte Temprano (véase Fig.3), con lo cual se
puede asumir que estas ollas son características de dichos períodos, mas no, como se
creía antes, de la influencia Chavín22.
La situación de los sitios arqueológicos del Callao no ha estado ajena a los
procesos destructivos acaecidos en Lima metropolitana. Es por ello que son muchos los
sitios que han desaparecido (Milla Villena, 1989; Ravines, 1985: 96; Silva, 1989) o que
están en pleno proceso de destrucción, especialmente en la zona de Ventanilla.
Finalmente, es lamentable que se haya destruido un sitio que nos pudo ofrecer
información adicional a la de Ancón para el estudio del Horizonte Temprano en la costa
central. Igual suerte han corrido otras sitios costeros con ocupación del Período
Inicial y Horizonte Temprano como Curayacu y Chira-Villa, aunque ellos si fueron objeto de
excavaciones arqueológicas (Lanning, 1960).
AGRADECIMIENTOS
Nuestra gratitud a la Dra. Gabriela Schw öerbel Hoessel por la
traducción de la fuente escrita en alemán que se reviso para este trabajo. Además,
agradecemos a Benjamín Guerrero y al personal de la Biblioteca de Estudios Precolombinos
del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia por su amable atención y
paciencia cada vez que requeríamos su asistencia.
NOTAS
1 El quinto sitio señalado por Uhle es Cerro Trinidad, Sitio E, en el Valle de Chancay
(cf. Uhle, 1998: foto izq. de la fig. 3 con Kroeber, 1926: lám. 86-C). Sin embargo, este
sitio claramente es posterior a los antes mencionados.
2 Aunque Uhle (1906: 8-9) utiliza el término "residuos de cocina" (kitchen
middens en inglés y hjockkenmöeddings danés), pues estos residuos, como en el caso de
Bellavista, no siempre forman montículos; ni están formados exclusivamente por conchas,
nosotros preferimos la denominación "conchal" por ser de uso más común.
3 Esta zona pertenecía a Bellavista antes que se creara el distrito de La Perla.
4 En la tabla hay un error de identificación, pues Sciaena deliciosa (que Quilter et al.
erróneamente escriben como Sciaena deliceosa ) es el nombre científico de la lorna y no
de la corvina, el cual es Cilus gilberti y anteriormente se le conocía como Sciaena
gilberti.
4 Hay dos casonas, además de la casa de verano de Augusto B. Leguía. Ésta se encuentra
casi totalmente destruida, y en gran parte de su área se ha construido el Colegio
Nacional "Miguel Grau Seminario".
6 Uhle (1906: 15), Willey y Corbett (1954: 5) y Matos (1962: 7) también reportan la
existencia de un puquial en Ancón.
7 Este último artículo de Uhle fue publicado originalmente en alemán en 1910 y ese
mismo año se tradujo al castellano a partir de una versión en francés. En 1970 se
editó nuevamente la versión en castellano. El original en alemán se volvió a traducir
en 1998.
8 No queda clara la fecha en que Uhle investigó este sitio, pues Ravines (1988: 22)
señala que esto se realizó en 1909, pero si tenemos en cuenta que ya en 1906 Uhle había
publicado una descripción detallada de sus observaciones en Bellavista y que la
publicación de 1910 es el acta de su ponencia Presentada al XVI Congreso Internacional de
Americanistas realizado en Viena en 1908, concluimos que sus trabajos fueron anteriores a
la fecha mencionada por Ravines, posiblemente entre 1904 y 1906.
9 Milla Villena (1974) señala varias fuentes donde se menciona este conchal, pero algunas
de ellas están erradas.
10 Aunque no lo dicen explícitamente, tanto Romero como Villar Córdova se basan en los
trabajos de Uhlle para sus descripciones de Bellavista
11 En la actualidad se considera erróneo el término "auquénido", usándose en
vez de él la denominación de "camélido sudamericano".
12 Esta mención claramente es un error de edición, pues debió decir "y granos
comestibles" (cf. García Rosell, 1942: 37).
13 Los resultados de estas últimas investigaciones nunca han sido publicados (Kaulicke,
1997: 15), por lo cual la información proporcionada por Uhle se basa en sus
investigaciones de 1904.
14 Sin embargo, ésta sectorización no aparece en el mapa publicado por Uhle (1913: fig.
2), sino en la reproducción del mismo hecha por Strong (1926: lam. 41).
15 En un inicio Uhle (1906) consideró que Bellavista correspondía a su período de los
vasos negro y blanco, el cual fechó aproximadamente entre 900 y 400 años a.C, mientras
que a Ancón lo correlacionó con su ProtoNasca.
16 Estos entierros no fueron mencionados en el listado que hizo Kaulicke (1997: tabla 1)
de los contextos funerarios excavados en Ancón. Por otra parte es lamentable que Uhle no
haya ilustrado tales vasijas en sus publicaciones.
17 Para la sectorización que Matos hace de Ancón ver el mapa de ubicación de las
excavaciones en la fig. 2 de sus tesis.
18 Rosas (1970: xxv-xxviii) dividió el sector de las Colinas en seis áreas.
19 Si tomamos en cuenta la cantidad total de fragmentos (bordes, no bordes y erosionados),
este tipo tendría una secuencia decreciente, pero si consideramos sólo el total de
bordes, el tipo Marrón Pulido Opaco alcanzaría su mayor porcentaje de presencia durante
la fase VI (III del Período Chavinoide), y si sólo se consideran los bordes de ollas se
observa que durante esta misma fase aparece la mayor cantidad dc ollas de este tipo.
20 Hasta donde sabemos, Patterson aún no ha publicado en detalle los resultados de sus
investigaciones en Ancón (cf Kaulicke, 1997: 16), pero existe un libro inédito escrito
conjuntamente con R. Burger y D.Wallace, el cual se titula "The Archaeology of Ancón
Shellmounds.
21 Sheele (1970:98)dividió las formas de las valijas en un sistema de códigos en el cual
el número II corresponde a las ollas y la letra A específicamente a las que carecen de
cuello .
22 Matos (1962:183)erróneamente señala que Willey encontró este tipo de borde en sus
excavaciones en Cerro Trinidad ,Sitio E ,en el valle de Chancay ,lugar perteneciente al
Período Intermedio Temprano (cf.Willey,1943:153,fig.59).
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Diseño que decora una
pieza de cerámica en Pativilca.
Tomado del libro La religión en el antiguo Perú de
Rebeca Carrión Cahot(Lima,1959:43) |
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