Presentación De acuerdo a los conocimientos arqueológicos actuales es un hecho innegable que las sociedades asentadas en los Andes Centrales lograron notables avances en las diversas disciplinas científicas a las que se dedicaron. Una de las posibles explicaciones de este precoz florecimiento se puede sustentar en la imperiosa necesidad, a la que se vio sometido el hombre, de sobreponerse a los rigores que le imponían el clima y el territorio. Esta firma de conocimiento tuvo dos dimensiones: una estrictamente racional y experimental y otra mágico-religiosa. Ambas constituían un todo que difícilmente el ser humano podía separar. Fue así que los, científicos oficiaron ceremonias religiosas y los sacerdotes hicieron detalladas observaciones y complicados experimentos. Esta particularidad del comportamiento, enteramente humano, hizo que se utilizara el conocimiento científico para aprehender un universo complejo e ignoto, pero al cual se podía "influenciar" mediante ancestrales prácticas religiosas. Esta cosmovisión permiti0 el desenvolvimiento de una idea total de hombre, donde la sabiduría y los sentimientos más íntimos e intensos hallaban su concreción en formas de organización social, manifestaciones artísticas y tecnológicas, que posibilitaron la adaptación a los retos del entorno. Del mismo modo, en consonancia con su filosofía, todos estos logros fueron conquistados a la par que se buscaba el favor de los dioses. Los edificios, lugares donde se discutía sobre ciencia, sirvieron de santuarios y adoratorios pues la fé y la razón no estuvieron separadas del afán de lograr una vida sin penurias. En esta edición presentamos los
resultados de las investigaciones realizadas en el Altar del Fuego Sagrado de la Ciudad
Sagrada de Caral-Supe; edificación donde se realizaban prácticas rituales. Con esta
informacíón ponemos al alcance de la comunidad científica y del público interesado,
una de las construcciones mas interesantes de este sitio arqueológico.
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