Presentación
En todas las épocas y en diferentes
espacios, los seres humanos han buscado explicaciones para las circunstancias y fenómenos
de su entorno natural y social. La comprensión del mundo circundante les permitió tener
mayores posibilidades en la elaboración de estrategias y procedimientos adecuados para
vencerlos innumerables obstáculos que la naturaleza y la sociedad les presentaban.
En el marco geográfico y cultural
diverso, del Perú, los grupos humanos crearon sus propias concepciones del mundo y
organizaron sistemas de creencias que se expresarian y difundirían a través de complejas
prácticas y elaborados símbolos. Mediante estos sistemas de creencias y con el
desarrollo de las fuerzas productivas se lograría congregar y manejar a una ingente masa
laboral destinada a la construcción de templos y altares, a la práctica de ritos y a la
realización de ofrendas.
Con la institucionalización de estas
creencias y prácticas, la religión buscó garantizar el equilibrio en la interacción de
los diversos agentes sociales entre sí y frente al entorno natural circundante.
Sin embargo, la religión no sólo
estructuró el comportamiento social sino que sirvio de sustento a la estructura política
de la sociedad, proporcionándole los elementos necesarios para mantener el orden
establecido.
En la presente entrega damos a conocer el
hallazgo realizado en la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, de los restos funerarios de un
infante, que permite acercarnos a la comprensíón de las prácticas religiosas y los
rituales mortuorios de esa sociedad del Arcaico Tardío.
Seguidamente, presentamos un interesante
trabajo que busca destacar la carne del cuy, como una de las más importantes fuentes
proteínicas del Antiguo Perú.
|