Boletín 3 - Museo de Arqueología y Antropología: 2000

Presentación

 

En todas las épocas y en diferentes espacios, los seres humanos han buscado explicaciones para las circunstancias y fenómenos de su entorno natural y social. La comprensión del mundo circundante les permitió tener mayores posibilidades en la elaboración de estrategias y procedimientos adecuados para vencerlos innumerables obstáculos que la naturaleza y la sociedad les presentaban.

En el marco geográfico y cultural diverso, del Perú, los grupos humanos crearon sus propias concepciones del mundo y organizaron sistemas de creencias que se expresarian y difundirían a través de complejas prácticas y elaborados símbolos. Mediante estos sistemas de creencias y con el desarrollo de las fuerzas productivas se lograría congregar y manejar a una ingente masa laboral destinada a la construcción de templos y altares, a la práctica de ritos y a la realización de ofrendas.

Con la institucionalización de estas creencias y prácticas, la religión buscó garantizar el equilibrio en la interacción de los diversos agentes sociales entre sí y frente al entorno natural circundante.

Sin embargo, la religión no sólo estructuró el comportamiento social sino que sirvio de sustento a la estructura política de la sociedad, proporcionándole los elementos necesarios para mantener el orden establecido.

En la presente entrega damos a conocer el hallazgo realizado en la Ciudad Sagrada de Caral-Supe, de los restos funerarios de un infante, que permite acercarnos a la comprensíón de las prácticas religiosas y los rituales mortuorios de esa sociedad del Arcaico Tardío.

Seguidamente, presentamos un interesante trabajo que busca destacar la carne del cuy, como una de las más importantes fuentes proteínicas del Antiguo Perú.

 


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