LUIS E. VALCÁRCEL Y EL MUSEO* Un testimonio de parte
Con motivo de su inauguración, recuerdo que presentamos una interesante muestra arqueológica, montada por el pintor Fernando de Szyszlo. Este museo fue una de las mayores contribuciones que hice a San Marcos. Tello lo había hecho desaparecer al llevarse sus materiales al de Magdalena; a nosotros nos tocó rescatarlo en 1956, aunque debo reconocer que muchas piezas, que eran originalmente de propiedad de San Marcos, nunca fueron devueltas. A través de la Comisión Fulbright, en 1957 logramos firmar un convenio para la venida de un grupo de arqueólogos norteamericanos como Dwight Wallace, David Kelly, Gary Vescelius y Louis Stumer quienes, con varios estudiantes sanmarquinos, realizaron una intensa campaña de exploración a lo largo de la costa peruana, desde Piura hasta Arequipa. Incorporados al Instituto de Etnología y Arqueología, llevaron a cabo el proyecto que duró por lo menos tres años y persiguió adelantarse a las obras de riego que se iniciaban en los valles costeños, que podrían acabar con valiosos testimonios precolombinos. Stumer trabajó en Cañete, Wallace en Chincha y Kelly en Piura, lamentablemente los resultados no fueron publicados. Por otro lado, al recién instalado Museo de Arqueología de San Marcos, en ese mismo año, se sumaron Edward P. Lanning y Richard P. Schaedel.
Cada uno de estos investigadores extranjeros contó con la colaboración directa e intensa de jóvenes peruanos como Luis Guillermo Lumbreras, Ramiro Matos, Rosa Fung, Duccio Bonavia, Rogger Ravines, que adquirieron una excelente preparación. Los trabajos contribuyeron a la mejor formación de estos notables arqueólogos nacionales, pues aparte de las experiencias de trabajo de campo propiamente dichas, los alumnos tuvieron contacto con las técnicas de investigación más modernas".
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