Indagaciones peruanas: El Legado Quechua                               

 

Raúl Porras Barrenechea

 


La Antología del Cusco de Raúl Porras Barrenechea

Por Jorge Puccinelli

Desde su juvenil viaje al Cuzco en 1920, como delegado de la Universidad de San Marcos al primer Congreso Nacional de Estudiantes, Raúl Porras quedó subyugado por el sortilegio milenario de la ciudad imperial y durante toda su vida dedicó largas horas de estudio y de investigación en torno a la que él denominó "primera ciudad y cabeza de todas las ciudades del Perú", así como al legado quechua de nuestra cultura, al que ofrendó notables indagaciones, libros y ensayos. Buena prueba de ello son sus trabajos capitales sobre "El Cuzco Imperial", "Los quechuistas del Perú", "Quipu y Quilca", "La leyenda incaica", "Garcilaso y los cronistas cuzqueños", "Notas para una biografía del yaraví", "El Ollantay", "Poesía e Historia entre los Incas", "Mito y épica incaicos", "El imperio incaico y el Cuzco en los recuerdos del Inca Garcilaso". Con motivo del IV Centenario de la fundación de la Universidad San Marcos editó diccionarios y gramáticas quechuas en su calidad de Director del Instituto de Historia y promovió el I Congreso Internacional de Peruanistas, con un amplio capítulo sobre la lengua y la literatura quechuas en el que participó activamente.

El año 1933, encontrándose en Río de Janeiro como miembro de la delegación peruana a la conferencia internacional sobre el diferendo de límites con Colombia, bajo la presidencia de Afranio de Mello Franco, descubre en la Biblioteca Nacional de esa ciudad la obra "Viagem da cidade do Cuzco a de Belem, no Grão Pará, pelos ríos Vilcamayu, Ucayali e Amazonas" del escritor cuzqueño José Manuel Valdez y Palacios, precursor romántico olvidado, ausente de nuestras historias literarias, quien se internó por los ríos de selva en una odisea amazónica que culminó en Río de Janeiro, donde habría de desarrollar una activa labor docente y de difusión de la historia y la literatura peruanas. La revelación de este insigne escritor y humanista cuzqueño tiene gran trascendencia para la historia de nuestra cultura porque evidencia, según advierte Porras, "el notable estado de la ilustración en el Cuzco, al iniciarse nuestra vida independiente, como reflejo de la cultura universitaria colonial: Valdez y Palacios es el continuador de la noble tradición literaria cuzqueña de Garcilaso, del Lunarejo, de Antonio Valdez o Ignacio de Castro, de Sahuaraura y Gallegos y de los esforzados redactores del Museo Erudito de 1837".

Porras retornaría dos veces más al Cuzco, en misión de estudio, aproximadamente por espacio de un mes en cada oportunidad. La segunda fue en 1944, por vía terrestre, presidiendo una delegación universitaria en la que participaron dieciséis estudiantes de la Facultad de Letras de San Marcos, entre los que se encontraban brillantes discípulos que habrían de sobresalir en el campo de la diplomacia y de la actividad académica, como Carlos García Bedoya, Juan José Calle, Carlos Fernández Sessarego, Jorge Morelli Pando, Enrique Fernández de Paredes y Félix Alvarez Brun, el cronista de la expedición, quien ha publicado un animado "Testimonio de una gira universitaria al Cuzco en 1944", en el "Boletín de Lima", Nº 46.

Diez años más tarde, en noviembre de 1954, Porras volvió, accediendo a la honrosa invitación de la Universidad Nacional de San Antonio Abad, para recibir el grado de Doctor Honoris Causa, y del Colegio de Abogados del Cuzco, que lo incorporó como miembro honorario de la Orden. En esa oportunidad ofreció varias conferencias, con asistencia multitudinaria, para exponer los resultados de sus investigaciones sobre cronistas cuzqueños y la ciudad imperial y para culminar pesquisas ya iniciadas sobre el drama Ollantay y el rastro biográfico de su autor, el cura Antonio Valdez. Recibió el reconocimiento público de maestros y estudiantes, de escritores y periodistas como José Gabriel Cosio, que expresaron en los diarios la gratitud al gran cuzqueñista que había encontrado y publicado en la "Revista Histórica" el Acta de fundación de la ciudad. Ofreció a la revista de la Universidad un legajo de facsímiles de documentos inéditos hallados por él en el Archivo de Indias, relativos a los héroes cuzqueños Túpac Amaru y Pumacahua, y recorrió los pueblos aledaños al Cuzco y al valle sagrado del Vilcanota, que interesaban a su investigación ollantina, como Urubamba, Yucay, Calca, Maras y Ollantaytambo, rastreando sus archivos parroquiales y notariales y "aprehendiendo en sus templos – según confiesa en un reportaje – las notas del admirable arte barroco de los artífices quechuas", porque "cualquiera de las iglesias de los poblachos indígenas del Cuzco, como Checacupe, Yucay o Andahuaylillas supera en primor y riqueza a los grandes templos capitalinos".

En la vida y en la obra total de Porras el Cuzco tiene una significación capital y un peso específico cualitativo. Hay una inocultable predilección amorosa por la ciudad imperial y por la cultura quechua que lo lleva a la indagación constante desde una visión pluridisciplinaria: historia, geografía, filología, mito, tradición, paisaje, lengua, literatura, arte, periodismo. Todo ello expuesto en su estilo vibrante, hablado, con la fuerza suasoria y la emoción del gran escritor y maestro.

La Fundación M. J. Bustamante de la Fuente cumpliendo cabalmente los fines trazados por su ilustre creador, para quien el campo de la historia tuvo particular predilección, ha querido editar y difundir – en estrecha cooperación con el Instituto Porras Barrenechea, Centro de Altos Estudios y de Investigaciones Peruanas, que desarrolla sus tareas en condiciones verdaderamente franciscanas – esta segunda edición de la Antología del Cuzco, agotada desde hace muchos años, cuyo prólogo es una síntesis magistral de sus indagaciones cuzqueñas de tantos años y cuya selección de textos es un hermoso y documentado florilegio de cronistas, viajeros y escritores, peruanos y peruanistas, acerca de la ciudad imperial. La presente edición se ve enriquecida con las fotografías del notable artista cuzqueño Martín Chambi que exornan sus páginas.


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