Indagaciones peruanas: El Legado Quechua                               

 

Raúl Porras Barrenechea

 

Apéndices
(Informaciones periodísticas)

 

POESÍA E HISTORIA ENTRE LOS INCAS* 

Ante nutrida y selecta concurrencia que ocupó totalmente la sala de actuaciones, pasillos y corredores del local de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas, el doctor Raúl Porras Barrenechea, ofreció anoche una interesante conferencia sobre Poesía e Historia entre los Incas, correspondiente al ciclo de "La Cultura en el Perú" programada por el Comité Organizador de la Primera Convención de Escritores y Artistas, ciclo que ha logrado despertar sumo interés entre los elementos de nuestras esferas intelectuales y que se demuestra con la crecida concurrencia que asiste a estas conferencias.

Anoche después de breves palabras iniciales del Presidente de la Asociación, doctor don Pedro Irigoyen, el doctor Estuardo Núñez, que tenía a cargo la presentación del doctor Porras Barrenechea, inició el acto manifestando que en esos momentos cumplía con el doble encargo, primero, de dar una cordial bienvenida en nombre de la institución al doctor Julio Mendoza López, poeta boliviano, delegado de la Asociación de Escritores de Bolivia , que se encontraba allí presente y luego hacer la presentación del doctor Porras Barrenechea, distinguido historiador y hombre de letras, bibliógrafo y maestro universitario en quien se reúne no sólo la capacidad del historiador, sino también una auténtica vocación literaria demostrada desde sus años juveniles. Manifestó que era pertinente resaltar esa faceta y la excelencia literaria del conferencista, pues el tema se refería a la Poesía e Historia entre los Incas que enfocaba esos dos aspectos de la cultura antigua del Perú y en consecuencia nadie más calificado que el doctor Porras para abordar un tema de tan integral valor cultural y terminó invitando al doctor Porras a que ocupara la tribuna.

El doctor Porras comenzó agradeciendo la gentil invitación de la ANEA para participar en este ciclo así como las amables palabras del doctor Estuardo Núñez con quien le unían especiales vínculos de amistad.

Luego entrando de lleno al desarrollo de su conferencia expresó:

Dijo que iba a ocuparse de un tema que era objeto de sus investigaciones históricas en la Cátedra de San Marcos, sobre el que había publicado diversos ensayos y sobre el que seguía trabajando. La literatura peruana vivió ausente del alma del Incario y de la cultura indígena en todo el primer siglo republicano. Las historias literarias peruanas comenzaban sus exégesis con los autores españoles del siglo XVI. Riva Agüero, en el primer panorama literario del Perú, que escribió en 1905, se ocupó, únicamente, de la literatura republicana. Desdeñó a los poetas coloniales y olvidó por completo la poesía indígena, aunque, dado su genio sincrético, reconoció, desde entonces, que el tipo literario nacional se integraba en el Perú, donde existió una gran cultura, por el aporte español y por el indígena. Idéntico planteamiento ofreció la Literatura peruana de Ventura García Calderón, publicada en 1915, que se iniciaba con la exégesis de Garcilaso, Diego Mexia de Fernán Gil y Amarilis. Fue el viaje de Riva Agüero al Cuzco, en 1912, el que determinó un vuelco fundamental. En sus Paisajes peruanos, Riva Agüero, el limeño de casta hispánica, reinvindicó, por primera vez, en nuestra cultura, el aporte fundamental de lo incaico en la historia y del paisaje andino en la literatura. le siguió entusiasta la generación Colónida, con More y Valdelomar. More, llevado de su genio polémico y siguiendo el ejemplo gonzalespradesco, disminuyó a Lima y a la costa y erigió un andinismo dogmático y excluyente. Valdelomar, que trabajó como secretario de Riva Agüero, se familiarizó con los temas incaicos y publicó Los hijos del sol. Desde entonces las historias literarias comenzaron a estudiar y a calar el aporte indígena.

Se refirió al proceso literario que significó la prosificación de los antiguos cantares incaicos en las críticas castellanas, semejante al que se realizó en el medioevo europeo con los cantares de gesta. Dijo que, para estudiar los testimonios poéticos e históricos de los Incas, era necesario ahondar en el conocimiento de las crónicas de la Conquista, en sus diversas etapas; de las crónicas conventuales: de los extirpadores de idolatrías y principalmente, los Vocabularios quechuas, que son verdaderos inventarios de esa cultura y poesía fosilizada. Entre las crónicas destacó, como las más representativas del transplante poético incaico, la Suma y Narración de los Incas de Betanzos, transcripción de un cantar del apogeo incaico sobre Pachacútec. La obra de Cieza, rica en veneros etnológicos, la de Sarmiento de Gamboa que podía considerarse como una Iliada incaica, la Relación del indio Santa Cruz Pachacuti, con sus elementos poéticos y maravillosos, guardados por los bardos collaguas, y la crónica bilingüe de Huamán Poma de Ayala, con sus tesoros folklóricos y su actitud mordaz y sarcástica que lo alinea en una posición contraria a la épica y a sus impulsos heroicos, y su burlesca descripción de incas y españoles.

Se ocupó enseguida, de los mitos incaicos y de su carácter sonriente y optimista, en los que no predominan el terror, la angustia ni las sombrías catástrofes de otros pueblos primitivos de América. Dijo que no podía hablarse estrictamente de "géneros" en la literatura incaica, por lo general indiferenciada y en la que lo característico era el taqui, una mezcla de canto, de danza, de música y expansión báquica de los impulsos vitales. Todas las formas de la cultura incaica, el himno religioso, el canto épico, la lírica, la representación dramática estuvieron asociados a la danza y a la música y tuvieron un carácter mágico, religioso y propiciatorio. En todos ellos predominaba el aspecto ritual de "sacrificio, agüeros y hechicerías".

Habló del haravi como la forma característica de la lírica incaica, de su carácter agrícola de su asociación a la flauta, su recitado incitante y su carácter, ya alegre, ya triste, que deviene melancólico únicamente después de la Conquista y se transforma en el yaraví. Dijo que la poesía oral se desarrolló principalmente por la casta militar y guerrera determinando las formas ya examinadas por él en anteriores ocasiones, el haylli...los cantares históricos que comenzaban con el sacramental ñaupa pacha, los cantos de las huaccapucuc o endechaderas y la famosa ceremonia del Purucaya con sus cantos roncos, sus vestidos desgarrados y cubiertos de ceniza y su tamboril melancólico. Dijo que los compositores de los cantares épicos eran los Hayllicunis y no los amautas, que es un adjetivo que significa "cuerdo o sabio". Habló de la historia encargada a los pacariscap villac y a los hucaripuni. Examinó enseguida las diversas formas dramáticas, el cuento, la fábula y la sátira incanistas, que se manifestó en los cuentos, consejas y fábulas. Debió haber una serie de bufones o graciosos –ayachucos, misquisimiyoc– truhanes que desvanecían el hieratismo de la clase superior y cuya expresión más característica después de la conquista es el indio Huamán Poma.

Terminó diciendo que la poesía incaica fue esencialmente aristocrática, cultivada por funcionarios oficiales y que el pueblo sólo tuvo el papel coral de repetir el estribillo y seguir acompasadamente, los movimientos o las palabras del corifeo o taquieta hucario. La poesía incaica fue realista y pragmática. Los himnos pedían el pan, el maíz, la juventud, la salud, el triunfo. La historia tuvo un carácter docente y moralizador. Otra nota primordial es la tendencia panteísta y bucólica, manifestada en el amor a las cumbres y a los cerros a y la intervención de los elementos agrícolas en los mitos. El ají, el pimiento, la quinua son personajes mitológicos incaicos. Otras notas características son la "gravedad y ternura", señalada por Riva Agüero y el tradicionalismo de los Incas. Del Incario provienen en el espíritu clásico y equitativo de los peruanos, su odio del exceso y la violencia, su señorío y su humanidad. Del Incario podrían provenir las normas capitales del espíritu literario peruano, del que dijo Diez Canedo que "el Perú guarda nostalgias de Corte, sabe historias del pasado, tiene la gracia de contar y en sus cuentos hay sangre, sensualidad y humor jocundo".

Cálidos y nutridos aplausos escuchó el doctor Porras Barrenechea al finalizar su erudita e interesante conferencia.


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