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Gestión en el Tercer Milenio
© UNMSM. Facultad de Ciencias Administrativas
ISSN versión electrónica 1728-2969

 

Gest. Terc.  Milen.    2000,  2  (4) : 105-106

 

LA LUCHA DE LAS CIVILIZACIONES

(*) Jorge V. Mayurí Barrón 




Las ideas claves que extraemos de la lectura del artículo de Samuel P. Huntington, "La Lucha de las Civilizaciones", son las siguientes:

  1. Que la política internacional no estará dominada más por los conflictos entre Estados, Naciones e Ideologías, sino por la lucha entre las civilizaciones. Afirma que Occidente debe llevar al límite la fortaleza militar de los Estados confucianos e islámicos, así como explotar las diferencias y los conflictos entre ellos.

  1. En el proceso de creación de las Naciones-Estado, y empezando con la Revolución Francesa, las principales tendencias del conflicto fueron entre naciones y no entre príncipes. En 1793 se acabaron las guerras entre príncipes y empezaron las guerras entre pueblos. Este patrón del siglo XIX duró hasta fines de la 1ra Guerra Mundial, Luego, como resultado de la Revolución Rusa y la reacción del comunismo en su contra, el conflicto de las naciones se rindió ante el conflicto de ideologías, entre el comunismo y la democracia liberal. Durante la Guerra Fría, este último patrón de conflicto se vio representada en la lucha entre dos superpotencias, ninguna de ellas constituía un Estado-Nación en el clásico sentido europeo, y cada una de ellas definía su identidad en términos de ideología.

  2. Huntington considera que la división de los países tiene mayor significado en términos de su cultura y civilización. Una civilización es una entidad cultural. Es la mayor agrupación cultural de personas y el nivel más amplio de identidad cultural que las personas poseen y lo que distingue a los humanos de las otras especies. La civilización se define tanto por elementos de objetivo común, tales como: el idioma, la historia, la religión, las costumbres, las instituciones, "como por la auto-identificación subjetiva de las personas". Por tanto dividir al mundo en: Primer, Segundo y Tercer Mundo, ya no son importantes. Así, la civilización occidental posee dos variantes principales: la europea y la norteamericana; la islámica posee sus subdivisiones árabes, turcas y malayas.

  1. Según Arnold Toynbee las civilizaciones del mundo contemporáneo son: la occidental, la confuciana, la japonesa, la islámica, la hindú, la eslavo-ortodoxa, la latinoamericana y posiblemente la africana. Los conflictos más importantes del futuro sucederán entre las líneas culturales críticas que separan éstas civilizaciones de las otras. ¿Por qué sucederá así-.

    Las civilizaciones se diferencian, una de la otra, por la historia, el lenguaje, la cultura, la tradición, y más importante aún, por la religión. Estas diferencias son producto de los siglos, y no desaparecerán pronto. Son mucho más fundamentales que las diferencias entre ideologías políticas y regímenes políticos.

    El mundo se está convirtiendo un lugar cada vez más pequeño. La interacción entre las personas de diferentes civilizaciones se incrementan cada vez más; estas interacciones crecientes intensifican la conciencia y el estado de alerta de las civilizaciones sobre las diferencias entre las civilizaciones y las comodidades dentro de las mismas. Así, la inmigración nor-africana a Francia genera hostilidad entre los franceses y al mismo tiempo, una mayor receptividad a la migración en los Polos Europeos Católicos "buenos". Los estadounidenses reaccionan de modo más negativo a la inversión japonesa que a las grandes inversiones de Canadá y de diferentes países europeos.

    Los procesos de modernización económica y cambio social en el mundo están separando a las personas de las identidades locales perennes. En la mayor parte del mundo, la religión se ha movilizado para tapar ese vacío, a menudo en las formas de movimientos denominados "fundamentalistas". Tales movimientos se encuentran en el cristianismo occidental, el judaísmo, el budismo e hinduismo, así como en el islamismo.

    El crecimiento de la conciencia de civilización se ve incrementado por el papel dual de Occidente. Por un lado es una potencia. Sin embargo, al mismo tiempo, y quizá como resultado, está sucediendo un fenómeno de retorno a las raíces entre las civilizaciones no occidentales: "asianización" en el Japón, la "hinduización" de la India, la "re-islamización" del Medio Oriente, y ahora un debate sobre la occidentalización contra la rusianización en el país de Boris Yelsin. Un Occidente en la cima del poder se enfrenta a países no occidentales que cada vez más tienen el deseo, el objetivo y los recursos, para organizar el mundo, en modos no occidentales.

    Las características y las diferencias culturales son menos mutables y son menos fáciles de comprometer y resolver que las políticas económicas. Así, en la ex Unión Soviética, los comunistas pueden volverse demócratas, el rico puede volverse pobre y el pobre, rico; pero los rusos no pueden convertirse en naturales de Estonia y los Azeris no pueden volverse ármenos. En los conflictos entre civilizaciones, la pregunta es "¿qué eres-", un hecho dado que no puede cambiarse. Y tal como sabemos, desde Bosnia al Cáucaso, hasta Sudán, la respuesta equivocada a la misma puede resultar en una bala en la cabeza. Más que el asunto étnico, la religión discrimina precisa y exclusivamente entre los pueblos.

    El regionalismo económico se está incrementando. Las proporciones del comercio total que fue intraregional se elevaron entre 1980 y 1989 del 51 % al 59% en Europa; del 33 al 37% en Asia del este; y del 32 a 36% en Norte América. Es probable que la importancia de los bloques económicos regionales continúen incrementándose en el futuro. La comunidad europea se basa en el fundamento compartido de una cultura europea y el cristianismo occidental. El éxito del Área de Libre Comercio de Norte América depende de la convergencia que se lleva a cabo de las culturas mexicana, canadiense y estadounidense. Por el contrario, Japón enfrenta dificultades en la creación de una entidad económica comparable en Asia del este ya que Japón es una sociedad y una civilización única en sí misma. Sin embargo, el fortalecimiento del comercio y la inversión une a Japón y permite el desarrollo con otros países del este asiático, sus diferencias culturales con dichos países inhibe y quizá, previene la promoción de la integración económica regional tal como la presentada en Europa y Norte América.

  2. Por el contrario, una cultura común está facilitando la expansión rápida de las relaciones económicas entre al República Popular de China y Hong Kong, Taiwan, Singapur y las comunidades chinas ubicadas en otros países asiáticos. Si la comuna cultural es un requisito previo para la integración económica, es probable que el principal bloque económico del este asiático del futuro esté centralizado en China.

    La cultura y la religión también forman la base de Organización de Cooperación Económica que une diez países musulmanes no árabes: Irán, Pakistán; Turquía, Azerbaiján, Kazakhistán, Kyrgystán, Turkmenistán, Tadjikistán, Uzbekistán y Afganistán. Un ímpetu para la revitalización y expansión de esta organización, fundada originalmente en la década del sesenta por Turquía, Pakistán e Irán, es la realización de los líderes de varios de éstos países sobre la imposibilidad de ser admitidos en la comunidad occidental. De igual modo similar, CARICOM, el Mercado Común de América Central y MERCOSUR, descansan en fundamentos culturales comunes. Sin embargo, los esfuerzos para edificar una mayor entidad económica a nivel de América Latina, han fracasado hasta el momento.

  3. Debido a que las personas definen su identidad en términos étnicos y religiosos, es probable observar una relación "nosotros" contra "ellos" que existe entre ellos mismos y las personas con una etnia y religión diferente. El fin de los estados ideológicamente definidos en Europa Oriental y la ex Unión Soviética permite destacar las identidades y animosidades étnicas tradicionales. Las diferencias existentes en la cultura y en la religión crean diferencias sobre los asuntos políticos, que varían desde asuntos sobre derechos humanos, inmigración, importación, exportación y hasta el medio ambiente. La proximidad geográfica origina reclamos territoriales conflictivos desde Bosnia hasta Mindanao. Aún más importante, los esfuerzos del Occidente para promover sus valores de democracia y liberalismo como valores universales, para mantener su predominio militar y avanzar, su interés económico genera respuestas contrarias de otras civilizaciones. Los gobiernos y grupos, cada vez más incapaces de movilizar el apoyo y formar coaliciones sobre la base de la ideología, se esforzarán en movilizar el apoyo haciendo un llamado a la religión común y a la identidad de la civilización.

    La lucha entre las civilizaciones ocurre, por lo tanto, en dos niveles. A nivel micro, los grupos adyacentes a lo largo de las líneas críticas entre las civilizaciones luchan entre ellos por el control del territorio. A nivel macro, los Estados de diferentes civilizaciones compiten por un poder militar y económico relativo, luchan por el control de las instituciones internacionales para promover sus valores políticos y religiosos particulares.

  1. Las líneas críticas entre las civilizaciones están reemplazando las fronteras políticas e ideológicas de la Guerra Fría. Esta se inició cuando la Cortina de Hierro dividió Europa política e ideológicamente. Terminó con el fin de la Cortina de Hierro, Así, la división cultural de Europa entre el Cristianismo Occidental, por un lado, y el Cristianismo Ortodoxo y el Islam, por el otro, ha vuelto a surgir.

    La línea divisoria más importante, tal como lo sugirió William Wallace, puede ser la frontera oriental del Cristianismo Occidental en el año 1500. Esta línea se extiende por los Estados Bálticos y Rusia, divide Balarus y Ucrania separando la Ucrania Occidental Católica de Ucrania Oriental Ortodoxa, se suspende hacia el occidente separando Transilvania del resto de Rumania, y de allí se dirige a Yugoslavia casi de modo exacto a lo largo de la línea que separa ahora a Croacia y Eslovenia del resto de Yugoslavia. En los Balcanes esta línea coincide con el límite histórico entre los imperios Hapsburgo y Otomano. Los pueblos ubicados al norte y al oeste de esta línea son Protestantes o Católicos; en general ellos están económicamente mejor que los pueblos del oriente. Y en la actualidad deben buscar incrementar el compromiso en una economía europea común y consolidar los sistemas políticos democráticos. En cambio, los pueblos de oriente y el sur de la línea son Ortodoxos y Musulmanes; pertenecen históricamente a los imperios Otomano y Zarista, y fueron tocados ligeramente por los eventos formadores que sucedían en el resto de Europa. Generalmente no están muy desarrollados económicamente y parece menos probable que desarrollen sistemas políticos democráticos estables.

  2. Tal como lo demuestran los eventos en Yugoslavia, no sólo se trata de una línea de diferencia, sino también una línea de conflictos sangrientos en el tiempo. Como consecuencia la OTAN planea dirigirse cada vez más a las amenazas potenciales y a la inestabilidad entre sus "países sureños". Es improbable que la vieja interacción militar de este siglo entre Occidente y el Islam disminuya. La Guerra del Golfo dejó varios árabes orgullosos de que Saddam Hussein haya atacado Israel y se haya levantado ante Occidente. También dejó a muchos sintiéndose humillados y resentidos por la presencia militar de Occidente, su sobresaliente dominio militar y su aparente incapacidad para formar su propio destino. Muchos países árabes, además de los exportadores de petróleo, están alcanzando niveles de desarrollo económico y social donde la forma autocrática de gobierno se vuelve inapropiada y los esfuerzos por introducir la democracia se fortalece. Esto puede ser un fenómeno transitorio, pero con seguridad, complica las relaciones entre los países Islámicos y Occidentales.

    Estas relaciones también se complican por el espectacular crecimiento demográfico en los países árabes, especialmente África del Norte, ha originado el incremento de la migración a Europa Occidental. La minimización de las fronteras internas dentro de Europa Occidental ha agudizado las sensibilidades políticas con relación al desarrollo. En Italia, Francia y Alemania, el racismo es cada vez más notorio, y las reacciones políticas y la violencia contra los inmigrantes árabes y turcos se han vuelto más intensas y más extendidas desde 1990.

    Históricamente, la otra gran interacción antagonista de la civilización árabe islámica ha sido con los cristianos paganos y los animistas de color que son cada vez más en el sur. La continua guerra civil en Sudán entre árabes y negros, en las luchas en El Chad entre los insurgentes apoyados por Libia y el gobierno, las tensiones entre Ortodoxos Cristianos y los Musulmanes en el África, y los conflictos políticos tumultuosos recurrentes entre los Musulmanes y Cristianos en Nigeria. Es probable que la modernización de África y la expansión del Cristianismo amplíen la posibilidad de violencia a lo largo de esta línea crítica, a tal punto el discurso del Papa Juan Pablo II en Khartoum en febrero de 1993, atacó las acciones del gobierno islamista de Sudán contra la minoría cristiana ubicada allí.

    En el límite norte del Islam, han surgido cada vez más conflictos entre los pueblos ortodoxos y musulmanes, incluyendo la carnicería de Bosnia y Sarajevo, la creciente violencia entre los Serbios y los Albaneses, las relaciones tenues entre los búlgaros y al minoría turca, la violencia entre osetianos e Ingush, la incansable matanza entre los ármenos y los azeris, las relaciones tensas entre los rusos y los musulmanes en Asia Central, y el despliegue de las tropas rusas para proteger sus intereses en el Cáucaso y Asia Central.

  3. El conflicto de las civilizaciones se encuentra profundamente enraizado en alguna parte del Asia. La lucha histórica entre musulmanes e hindúes en el subcontinente se manifiesta no sólo en la rivalidad entre Pakistán y la India, sino también en la intensificación de la contienda religiosa dentro de la India entre los grupos hindúes militantes y la minoría musulmana de la India. La destrucción de la mezquita Ayodhya en diciembre de 1992 destacó el asunto acerca de si la India continuará siendo un estado democrático secular o se convertirá en uno hindú. En Asia del Este, China tiene disputas notorias con la mayoría de sus vecinos. Ha seguido una política cruel hacia los budistas del Tibet, y está llevando a cabo una política igualmente inhumana con su minoría turco-musulmana. Con el fin de la Guerra Fría las diferencia subyacentes entre China y los Estados Unidos se han reafirmado en áreas tales como los derechos humanos, el comercio y la proliferación de armas. Es improbable que éstas diferencias se moderen. Deng Xaioping afirmó públicamente en 1991 que una "nueva Guerra Fría" está realizándose entre China y los Estados Unidos.

    La misma frase se ha aplicado a las relaciones cada vez más difíciles entre Japón y los Estados Unidos. Aquí las diferencias culturales fomentan el conflicto económico. Los pueblos de cada parte alegan el racismo por parte de la otra, pero al menos, por el lado estadounidense, las antipatías no son raciales sino culturales. Los valores, las actitudes, los patrones de conducta básicos de ambas sociedades podrían ser difícilmente más diferentes. La competencia económica entre Estado Unidos y las subcivilizaciones europeas de Occidente no son menos serios que aquellos entre Estados Unidos y Japón, pero no tiene el mismo valor político y la misma intensidad debido a que las diferencias entre la cultura estadounidense y la europea son menores que aquellas entre la civilización estadounidense y la japonesa.

    La violencia también se presenta entre los musulmanes por un lado, y los serbios ortodoxos en los Balcanes, judíos en Israel, hindúes en la India, budistas en Burma y católicos en las Filipinas.

  4. Los Estados que pertenecen a una civilización que se ve envuelta en una guerra con pueblos de una civilización diferente tratan naturalmente de reunir el apoyo de los otros miembros de su propia civilización como la base principal para la cooperación y las coaliciones. Veamos los siguientes ejemplos:

    En la Guerra del Golfo, un Estado Árabe invadió a otro, y luego combatió una coalición de Estados Árabes, occidentales y otros. Mientras que sólo unos cuantos gobiernos musulmanes apoyaron abiertamente a Iraq, los movimientos islámicos fundamentalistas lo apoyaron universalmente, en lugar de los gobiernos de Kuwait y Arabia Saudita apoyados por Occidente. La coalición occidental-soviética-turca-árabe, anti-lraq de 1990, se volvió una coalición de sólo Occidente y Kuwait contra Iraq en 1993. Los musulmanes contrastaron las acciones occidentales contra Iraq con su fracaso para proteger a los bosnios de los serbios e imponer sanciones a Israel por haber violado las resoluciones de las Naciones Unidas. Quedó claro que en un mundo de civilizaciones que luchan, los pueblos aplican un estándar para sus países parientes, y uno diferente para los otros.

    Los éxitos de las Fuerzas Militares armenias en 1992 y 1993, estimularon a Turquía para que se convierta en un defensor mayor de sus hermanos en religión, etnia y lengua en Azerbaijan. El gobierno soviético apoyó a Azerbaijan porque su gobierno estaba dominado por ex comunistas. Sin embargo, con el fin de la Unión Soviética, las consideraciones políticas dieron pie a consideraciones religiosas. Las tropas rusas pelearon por los armenios y Azerbaijan acusó al "gobierno ruso de cambiar su política en 180 grados" para apoyar a la armenia cristiana.

    En cuanto a las luchas en la ex Yugoslavia, los públicos occidentales manifestaron simpatía y apoyo por los musulmanes bosnios por los horrores que sufrieron en manos de los serbios ortodoxos. Sin embargo, se expresó una preocupación relativa de los ataques croatas sobre los musulmanes y la participación en el desmembramiento de Bosnia-Herzegovina. Cuando el Papa extendió su reconocimiento a los países católicos de Eslovenia y Croacia, Estados Unidos siguió la iniciativa europea. Por tanto, los actores principales en la civilización occidental se unieron para apoyar a los países que compartían su religión. Por otro lado, los gobiernos y los grupos islámicos castigaron a Occidente por no salir en defensa de los bosnios. Los líderes iraníes urgieron a los musulmanes de todos los países a brindar ayuda a Bosnia. Violando el embargo de las Naciones Unidas, Irán abasteció de armas y hombres a los bosnios; los grupos libaneses apoyados por Irán enviaron guerrillas para capacitar y organizar las fuerzas bosnias. En 1993, se informó que más de 4,000 musulmanes de más de una docena de países árabes se encontraban peleando en Bosnia. Los gobiernos de Arabia Saudita y otros países se sentían bajo una presión creciente por parte de los grupos fundamentalistas en sus propias sociedades para ofrecer un sustento más vigoroso para los bosnios. Para fines de 1992, Arabia Saudita había abastecido fondos sustanciales para armas y provisiones para los bosnios lo cual incrementaba sus capacidades militares frente a los serbios.

    También se presentan conflictos y violencia entre los Estados y los grupos de una misma civilización, Sin embargo, es probable que tales conflictos sean menos intensos y menos posibles de extenderse que los conflictos entre civilizaciones. El pertenecer a una misma civilización reduce la probabilidad de violencia en situaciones donde podría suceder lo contrario. Así ocurrió en el conflicto entre Rusia y Ucrania por la posesión del territorio de Crimea donde estaban ubicadas la Flota del Mar Negro y las armas nucleares de Rusia. Se trata de dos pueblos eslavos, básicamente ortodoxos, que han tenido relaciones estrechas el uno con el otro durante siglos. Para principios de 1993, a pesar de todas las razones para el conflicto, los líderes de ambos países se encontraban negociando y evitando problemas entre los dos.

  5. Occidente se encuentra actualmente en la cúspide del poder en relación con las otras civilizaciones. La superpotencia oponente ha desaparecido del mapa. Un conflicto militar entre los estados occidentales es impensable, y su poder militar no tiene rival. Aparte de Japón, Occidente no enfrenta ningún reto económico. Los asuntos políticos y de seguridad global se han establecido efectivamente mediante un directorio integrado por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia; los asuntos económicos mundiales, mediante un directorio conformado por Estados Unidos, Alemania y Japón. Todos ellos mantienen relaciones extraordinariamente estrechas, salvo los países no occidentales, Las decisiones tomadas en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas o en el Fondo Monetario Internacional que reflejan los intereses de Occidente se presentan al mundo como el reflejo de los deseos de la Comunidad Mundial, para dar legitimidad a las acciones que reflejan los intereses de los Estados Unidos y otras potencias occidentales. Occidente, en efecto, usa las instituciones internacionales, el poder y los recursos económicos para llevar al mundo por las vías que mantengan el predominio occidental, protejan los intereses occidentales y promuevan las ideas occidentales de individualismo, liberalismo, constitucionalismo, derechos humanos, igualdad, libertad, el cumplimiento de la ley, democracia, mercados libres, la separación de la iglesia del estado; que a menudo tiene poca resonancia en las culturas islámicas, confuciana, japonesa, hindú, budista u ortodoxa.

  6. En el futuro, debido que los pueblos se diferencian ellos mismos por la civilización, los países con numerosos pueblos de diferentes civilizaciones, tal como Unión Soviética y Yugoslavia, son candidatos para el desmembramiento. Otros países poseen un grado justo de homogeneidad cultural, pero están divididos en el asunto sobre si su sociedad pertenece a una civilización o a otra. Estos son países divididos. Sus líderes clásicamente persiguen una estrategia triunfal y hacen de sus países miembros de Occidente, pero su historia, su cultura y sus tradiciones son no occidentales. El país más dividido y más obvio y prototipo es Turquía. Un segundo país en México que ha parado de definirse a sí misma por su oposición a Estados Unidos e intenta ahora, imitar a aquel y unirse al área de Libre Comercio de Norte América. Un tercero es Rusia. La pregunta es si Rusia es parte de Occidente o el líder de una civilización eslava ortodoxa. El Presidente Yelsin está adoptando principios y metas occidentales, y busca hacer de Rusia un país normal y una parte de Occidente. Pero la élite y el pueblo ruso están divididos. Un indicativo de esta tendencia es la nueva popularidad de las ideas de Petro Savitsky, quién en la década del veinte, señaló que Rusia era una civilización euroasiática única.

    Para redefinir su identidad de civilización, un país dividido debe cumplir tres requisitos:

    Su élite política y económica tiene que ser defensora y entusiasta con el cambio.
    Su público debe estar deseoso de alcanzar esta redefinición.
    Los grupos dominantes en la civilización receptora tienen que estar deseosos de aceptar esta conversión.

    Estos tres requisitos existen en gran medida con respecto a México. Los dos primeros, con relación a Turquía, no están claro si cualquiera de éstos existe con relación a la unión de Rusia a Occidente.

  7. Aquellos países que por alguna razón de cultura y poder no desean, o no pueden, unirse a Occidente compiten con él desarrollando su propio poder económico, militar, y político. Lo hacen promoviendo su desarrollo interno y cooperando con otros países no occidentales. La forma más predominante de esta cooperación es la conexión confuciana-islámica que ha emergido para retar los intereses, los valores y el poder de Occidente. China, Corea del Norte y algunos Estados del Medio Oriente están extendiendo de modo significativo sus capacidades militares. El conflicto entre Occidente y los Estados islámicos-confucianos se centran en las armas nucleares, químicas y biológicas, misiles balísticos y otros medios sofisticados para llevarlo a cabo y la guía, inteligencia y otras capacidades electrónicas, para lograr dicha meta. Por lo tanto, una forma de competencia armamentista sucede entre los Estados islámicos-confucianos y Occidente. En una carrera armamentista a la antigua, cada lado desarrolla sus armas para igualar o superar al otro lado: en esta nueva forma de competencia, un lado desarrolla sus armas y el otro no intenta igualar sino limitar y revenir la construcción de armas y al mismo tiempo reducir sus propias capacidades militares.

  1. Es indudable que las hipótesis planteadas por Samuel P. Huntington adquieren actualidad para comprender lo que viene ocurriendo actualmente en los Balcanes, y hacer previsible los resultados finales de esta guerra, que a los latinos, a la distancia, nos parece incomprensible.

  2. Según esta visión, se reemplazan las fronteras ideológicas y políticas de la guerra fría por la división de los países en términos de cultura y civilización. Los procesos de modernización económica y de cambio social en el mundo, están separando a las personas de las identidades locales perennes a través de la religión en la forma de movimientos denominados fundamentalistas que se encuentran hoy enraizados en el cristianismo occidental, el judaísmo, el budismo, islamismo e hinduísmo.

  3. En el caso concreto de la ex Yugoslavia está claro que existe un guerra entre las civilizaciones: la Confuciana-lslámica que apoya a Servia y la Occidental que apoya a los católicos kosovares. Como Occidente tiene el poder militar mundial presidido por los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania y el Japón, en el fondo lo que pretenden es imponer sus valores culturales como son: el individualismo, liberalismo, constitucionalismo, derechos humanos, igualdad, libertad, el cumplimiento de la ley, democracia, mercados libres, la separación de la iglesia del estado, etc.; los que tienen poca resonancia en las demás culturas.

  4. Rusia, tiene problemas de identidad, y además, los problemas económicos no le permiten liderar al grupo de los Islámicos. China, aunque con problemas internos sabe que en el futuro, tendrá que enfrentarse a Occidente. Hacia allí apuntan su desarrollo económico, militar y político. Como las culturas, tiene valores diferentes, es indudable que la paz entre los pueblos, está lejos de ocurrir. Porque sencillamente tienen puntos de vista diferentes.

  5. La globalización del mercado, implica que las empresas tengan que adecuar sus sistemas de comercialización a través de productos estandarizados, lo que origina que por intermedio de la economía de escala se lograra la minimización de costos sin perjudicar la calidad de la producción y servicio.

    El análisis antes expuesto, pretende formar parte de un diagnóstico situacional, donde están circunscrito elementos como la cultura en la cual podemos involucrar los movimientos étnicos y religiosos como parte importante de los desplazamientos comerciales en el orbe.

    Hoy en día, logrando un profundo conocimiento de las culturas existentes, se podrán vencer barreras internacionales para permitir que el producto estandarizado sea aceptado, por consiguiente el análisis se enriquece para la aplicación de una Administración Estratégica.

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(*) Economista y Magíster en Economía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Docente Investigadora del UIE. Con estudios de Doctorado en Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México. Consultora de Empresa.

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