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Durante el período de 1969 a 1987 se tuvo 68 casos (46 varones y 22 mujeres) con el
diagnóstico de carbunco cutáneo. Cuatro de ellos presentaron como complicación asociada
compromiso meningoencefálico. La mayor frecuencia de casos (26/28) se registró entre
1977 a 1980, siendo los meses de enero a Mayo los de mayor frecuencia (42/68). La
población afectada estuvo comprendida entre 30 a 49 años (43/68), la ocupación que tuvo
una mayor asociación con la enfermedad fue la agricultura (25/68), Los casos se agruparon
en: diagnóstico definido (30/68)cuando se identificó al bacilo y de diagnóstico
probable (38/68) cuando se tuvo el antecedente y cuadro clínico compatible. Delos signos,
destacaron: úlcera con necrosis central (97.1%), umbilicació (94.1%), eritema
perilesional (72.1%), edema (88.1%) y ganglio regional doloroso (64.1%). Los pacientes
más comprometidos presentaron fiebre, compromiso del sensorio (7.4%) y signos
neurológicos (5.9%). Las lesiones se distribuyeron con mayor frecuencia en los miembros
superiores y en número preferentemente múltiple (66.2%). La evolución con tratamiento
antibiótico fue favorable, de respuesta rápida en los casos de carbunco cutáneo sin
complicaciones, favorable de respuesta lenta en los casos que bubo celulitisasociada y
desfavorable ell los casos de compromiso meningoencefálico. La mortalidad observada fue
de 4.4% y en los casos de meningoencefalitis carbonosa llegó al 75%.
Palabras clave: ántrax, carbunco cutáneo, meningoencefalitis.
Summary.-
Between 1969-1987, we studied 68 cases (46 males and 22 Women) With cutaneous anthrax,
four of thein bad meningoencephalic involvement as a complications. Almost a half of cases
(26/68) were reported between 1977-1980, mainly from January to May (42/68). The affected
Population was aged between 30-49 year-old (43/68). The agriculture (25/68) was the most
related condition. The cases were grouped in: definite diagnosis (30/68) when the bacilli
was identified and probable diagnosis (30/68) when there was a compatible clinical picture
The most important signs were: ulcer with central necrosis (97.1%); umbilication (94.1%),
perilesional erythema (72.1%), edema (88.1%) and pain ful regional node (64.1%). The most
compromised patients Presented fever, sensorium deficit (7.4%) and neurological signs
(5.9%). The lesions were distributed most frequently in the upper limbs and they
preferably were multiple (66.2%). In cases of cutaneous anthrax, without complications,
the clinical evolution with antibiotics was favorable with a rapid response; in cases with
associated celulitis was favorable with a slow response and in cases of meningoencephalic
involvement the response was unfavorable. The mortality was 4.4% and in anthrax
meningoencephalitis cases was 75%.
Key words: anthrax, carbunco, meningoencephalitis |
El carbunco es una enfermedad infecciosa conocida también con el nombre de
"ántrax", "edema maligno" o "pústula maligna". Es una
zoonosis producida por el Bacillus anthracis, adquirida por el ganado (bovino, caprino,
ovino, equino y porcino) siendo el humano el huésped accidental, contaminándose a
través del contacto directo o indirecto con animales enfermos o sus productos
[5,21,22,26,39,47,72,73].
En el hombre, el carbunco no es contagioso, no se transmite de persona a persona. Las
vías de transmisión más frecuentes en la infección zoonótica son la piel lesionada,
la inhalación de esporas o la ingestión de las mismas. Otra nueva fuente de infección
en el hombre, que se ha desarrollado a raíz de actividades terroristas, es la
diseminación del bacilo a sus esporas a través de paquetes, sobres, cartas, etc.
[42,86].
El compromiso cutáneo es la forma clínica más frecuente, la forma pulmonar o
inhalatoria es rara y la gastrointestinal poco frecuente. Las complicaciones son sepsis y
meningitis como la presentación más rara en la cutánea [18-19,28,30,73]. La enfermedad
fue descrita como "peste maligna" por los egipcios e hindúes. Hipócrates la
llamó "ántrax" (carbón) por la presencia de su característica escara negra.
En la Roma Imperial, Galeno y Celso la diagnosticaron con facilidad. Plinio reconoció a
la región de la Galia como área endémica. Entre los siglos XVI y XVII, Krishner [9]
reportó devastadoras epidemias entre animales y humanos provenientes de Europa Central.
Los primeros estudios morfológicos del bacilo corresponden a Oavaine (1850) y Pollander (
1855) entre otros [9], Koch estudió la enfermedad y su agente etiológico comprobando sus
clásicos postulados; así mismo, descubrió la capacidad del bacilo para formar esporas
[21]. Los avances hicieron posible que Pasteur y su grupo descubrieran la vacuna eficaz
contra la enfermedad [41,72].
Con el afán de curar estas dolencias se han usado muchos tratamientos, como sales
arsenicales, yodo y formol con resultados negativos [3,60]. Se obtuvo resultados exitosos
con el uso de suero de animales sensibilizados [3,28] y las sulfas pero sus efectos
secundarios hacían riesgosa la terapia. Con el descubrimiento, de la penicilina se
consiguió una gran disminución en la morbimortalidad [3,21,28,40,55,56,68].
El Bacilus antracis se colorea como grampositivo con un tamaño entre 4 a 10 micras por
1.0 a 1.5 micras y en los extendidos se dispone a manera de caña de bambú [5, 21, 32,
47, 57, 65, 72]. Su crecimiento es fácil en todos los medios ordinarios de laboratorio,
crece bien en agar sangre y no son hemolíticos. La virulencia depende de su capacidad
para formar cápsulas [29] y producir toxinas [16,20,21,51] ambas controladas
genéticamente. La exotoxina es producida sólo in vivo en los tejidos de los animales
afectados y presenta tres componentes: Factor I o Factor Edema (FE), Factor II o Antígeno
Protector(AP), Factor III o Factor Letal.
El animal no vacunado enferma al comer pastos contaminados con esporas desarrollando en su
cuerpo una forma generalizada y muriendo en un corto tiempo [58]. Si es degollado y se
abre el animal muerto se exponen las formas vegetativas del B. anthracis, transformándose
estas en esporas [8,55-56] las que a su vez serán arrastradas por el viento, el agua o
transportadas por insectos a otros lugares, esparciendo la infección, como fue observado
por Davies [17] McKendrick [48], Van Ness [79] y Webber [81], perennizando así la zona
como endémica. Es así que la capacidad de sobrevivir del bacilo en suelos favorables
para él y de infectar a huéspedes susceptibles han hecho posible que sea un agente
dentro de la guerra Bacteriológica [1,44-46,80,83-84].
La aplicación de las medidas de salud pública en los países desarrollados [13] ha
reducido la morbimortalidad ganadera y humana [47,87-84]. Para los países
industrializados es considerada como una enfermedad ocupacional rara y exótica [13,15,26]
relacionada a las actividades de manipulación y procesamiento de lana, cuero y harina de
hueso importada de zonas endémicas [5,13,21,37,47,84]. El éxito del control se debe a
las medidas epidemiológicas que incluyen vacunación de su personal expuesto, vacunación
de los animales, ambientes adecuados de trabajo y sistemas de lavado de lana antes de su
procesamiento [21,33,41,55-56] consiguiéndose que disminuya la frecuencia de casos
pulmonares y cutáneos [13,22,27,84].
Las zonas endémicas de África, Asia y América mantienen una prevalencia importante con
brotes epidémicos que afectan la salud y la economía de sus pobladores [2, 7-8, 17, 25,
31, 40, 68, 74-75, 84] y las medidas de control de esta zoonosis son insuficientes o no se
realizan.
El Perú es una zona endémica. Y varios estudios previos llaman la atención sobre el
tema [3,9,42-43,54,64]. El último informe del Ministerio de Salud reveló una incidencia
de 1,81 por 100 000 habitantes, valor que es casi el doble del reportado en 1966, 1,0 por
100 000 habitantes [68] aún considerando que este valor es menor al real por los
problemas de subestimación estadística que existen en el país. De 1990 a 1992 se
notificaron 460 casos de carbunco, 223 en 1992; en 1995 se comunicaron 25 y en 1996, 12
casos. Se ha descrito, la enfermedad en áreas rurales de Ica, Lima, Ayacucho, Cajamarca,
La Libertad, Huancavelica, Callao, etc, siendo Ica el que notifica el mayor número de
casos.
En la literatura nacional, el Dr. Tomás Salazar publicó en 1884 un trabajo sobre la
pústula maligna y propuso el uso de ácido fénico [67]. Luego, en 1889, el Dr. Maúrtua
recomendó el uso de la vacuna carbonosa para los animales enfermos y, en 1892, el Dr.
Escobar realizó su tesis de medicina y postuló el tratamiento quirúrgico del carbunco
[19,67]. El Dr. Ricardo Pazos, en 1904, escribió la seroterapia para el carbunco [86].
Hubo algunos trabajos en los años siguientes, Barcelli Soto tuvo los primeros con el uso
de la penicilina [3]. La mayor cantidad de trabajos se ha realizado en Lima. Pineda, en
1957, reportó casos en el Hospital Obrero [58]. Cárpena, en 1967, hizo un estudio de 10
años en varios hospitales de Lima [9]. Barcelli, en 1983, contribuyó con un estudio
clínico epidemiológico en Puente Piedra [4]. Centeno, en 1984, reportó la casuística
del Hospital Dos de Mayo, entre 1967 y 1984 [11] Maita, en 1985, revisó la incidencia en
el Hospital del IPSS Guillermo Almenara entre 1974 y 1983, demostrando la importancia de
la enfermedad [43]. Bernal y Lopera [6], en 1966, reportaron cuatro casos cutáneos en
Arequipa. Rebatta y Quispe, en 1986 [64] publicaron 51 casos de carbunco cutáneo tratados
con penicilina con una buena evolución. Sánchez [69] publicó una revisión de 10 años
del Hospital Regional de Ica. Flores del Pozo [22-23] estudió 68 casos en el HNCH entre
1969 y 1988. Y, Salinas estudió, en 1993, 23 casos en la sierra de Huancavelica [66].
Motivados por lo expuesto y deseoso de contribuir con la experiencia nacional de esta
enfermedad, decidimos evaluar los aspectos epidemiológicos y clínicos: contemplando los
factores de riesgo, fuentes y vías de contagio, caracterizando los síntomas y signos;
así mismo, se contempló los aspectos terapéuticos y evolutivos del carbunco en el
Hospital Nacional Cayetano Heredia desde la fundación hasta la actualidad.
El presente es un trabajo retrospectivo realizado en el Hospital Nacional Cayetano Heredia
con las historias clínicas cuyo diagnóstico final fue carbunco, en el periodo
comprendido entre 1969 a 1987.
De los 79 casos de carbunco a partir del archivo estadístico hospitalario, encontramos 68
casos, que se dividieron en dos grupos: los primeros con cuadros
clínicos-epidemiológicos se les llama de diagnóstico probable incluyendo a 38 pacientes
(55.8%) y en los segundos, con cuadro clínico-epidemiológico y hallazgo bacteriológico
(Gram y/o cultivo) incluyéndose a 30 pacientes (44,1%)
Los exámenes bacteriológicos considerados fueron: frotis directo de la lesión dérmica
que se coloreó por el método de Gram, cultivo de frotis de la lesión en agar chocolate,
hemocultivo en caldo nutritivo simple o tripticasa y soya (TSB).
Respecto a los síntomas y signos, se tomó de la historia clínica de la sala de
hospitalización o de la ficha de primera consulta en consultorio externo y se consideró
algunos como: úlcera cutánea; escara y/o necrosis central; eritema perilesional; rodete
perilesional: elevación del tejido circundante de la lesión, siendo esta no menor de 3
mm de altura; edema local: aumento de volumen del tejido celular subcutáneo en la zona de
la lesión o lesiones sin extensión a todo el miembro; edema regional: aumento de volumen
en la zona de la lesión comprometiendo la región corporal.
Hubo 15 casos en que adicionalmente al diagnóstico de carbunco se consideró
presuntivamente el de celulitis sobreagregada teniendo como criterio de inclusión un
cuadro clínico compatible de celulitis y además la presencia de secreción purulenta. En
7 casos se demostró bacteriológicamente la presencia de gérmenes sobreinfectantes.
Se consideró evolución favorable de respuesta rápida: cuando una vez instalado la
terapia antibiótica, el curso de la enfermedad se modificó hacia una pronta mejoría, en
menos de tres días. Como evolución favorable de respuesta lenta a los casos en que pese
al tratamiento se obtuvo una mejoría después del tercer día. Y se consideró evolución
desfavorable: cuando pese al tratamiento el cuadro, del paciente empeoró llevándolo a la
muerte.
Se registró un promedio de cuatro casos anuales, mostrando un pico de incidencia entre
los años de 1977 a 1980, registrándose en este período 26 casos (38.2%) del total de
68.
Correspondiendo 44 (67.6%) a varones y 22 (32.4%) a mujeres. Del total de casos, tres
fallecieron (4.4%) por presentar complicaciones severas del sistema nervioso central.
Fueron hospitalizados 58 (55.3%) y 10 (14.7%) se manejaron en forma ambulatoria. En el
período 1985-1987 se observó una tendencia a disminuir registrándose apenas 4 casos. La
frecuencia mensual de casos fue mayor entre los meses de enero a mayo con un total de 42
(61.8%) existiendo diferencia significativa en relación con el resto de casos registrados
en los meses siguientes (P< 0,01) (Figura
1).
El promedio de edades del grupo total fue
de 37 ± 12.8 años, el rango fluctuó entre 8 y 67 años. La mayor frecuencia estuvo
entre 30 a 49 años con un (43/68) 63.2%.
Entre los 46 varones el promedio de edad fue de 35 ±14.4 años, entre las 22 mujeres fue
de 42 ± 6.9 años, no existiendo diferencia estadísticamente significativa. La.
ocupación más referida fue la de los agricultores, 36.8% (25/68); seguidos de ganaderos,
25.0% (17/68); y carniceros, 14.7% (10/68).
La mayoría de los casos procedió de la provincia de Lima 92.6% (63/68); el distrito de
Puente Piedra tuvo 38.2% (23/ 68), seguido de San Martín de Porres con 24.0% (16/68).
La fuente de contaminación se determinó en el 94.1% (63/68), de los cuales 40.8% (31/68)
tuvo contacto directo con vísceras y carne relacionada con actividades de matanza y
degollaje; y, en el 38.2% (26/68) la transmisión fue por manipulación directa de carne
solamente. De esos dos grupos, el 33.8% (23/68) manifestó haber ingerido la carne
contaminada; en muchas de las veces el paciente compartía las actividades del beneficio
clandestino del animal acompañado de familiares y amigos, consignándose por ello el dato
que había otras personas con una enfermedad igual a la del paciente en el 38.2% (26/68).
La enfermedad se asoció con mayor frecuencia a la infección en ganado bovino, 77.8%
(53/68); también se encontró casos de contagio por ganado caprino en el 15% (10/68), y
porcino en el 7.5% (5/68).
El periodo de incubación se pudo determinar en 45 casos con un promedio de 5.7 días ±
3.91.
El inicio de la enfermedad en el 85.3% (58/68) fue insidioso, en 9/68 casos de
presentación brusca y en una historia no se consignó el dato.
El curso fue agudo en el 95.6% (65/68), en uno sobreagudo y en otro subagudo. El tiempo de
enfermedad promedio para la población estuvo en 6.1 ± 3.15 días, en los casos con
diagnóstico definido fue de 5.2 días ± 2.10 y en los de diagnóstico probable fue de
7.0 días ± 3.59, (P< 0.05).
Los síntomas se analizaron separándolos en compromiso local y general, y ambos síntomas
se presentaron en el 85.3% (58/68). Entre los locales, la presencia de una lesión
dérmica ulcerada se presentó en todos los cases, hinchazón en el 60.3% (41/68), prurito
en el 44.1% (30/68), dolor local en el 31.4% (22/68) (Tabla
1).
Entre los síntomas generales, la fiebre
se presentó en el 72.1% (49/68), seguido de malestar general en el 50.0% (34/68), y
cuatro pacientes presentaron convulsiones correspondiendo a los casos de meningitis
carbonosa.
Los signos clínicos se analizaron por separado en compromiso local y general
(Tabla 2),
de los cuales primero tenemos que la presencia de úlcera cutánea con necrosis central
y/o costra central que se presentó en el 97.1% (66/68), la úlcera fue umbilicada en
64/68, presentó eritema perilesional en 49/68.
Para descripción de la úlcera se tomó
la lesión más característica cuando se mencionaba varias simultáneamente. En 59
pacientes se presentó edema, en 41 fue localizado y en 19 fue regional. La presencia de
secreción purulenta fue en 14/68, correspondiendo a los casos de sobreinfección. Entre
los signos generales se encontró la mayor frecuencia de fiebre en el 22.2% (15/68), seis
fueron catalogados como tóxicos y cuatro presentaron signos neurológicos al examen.
En 15 pacientes, además de tener signos locales presentaron compromiso general.
En ninguno de los signos clínicos se encontró diferencia estadística entre los
diagnósticos definitivos y probables.
Las lesiones dérmicas fueron únicas en el 33.8% (23/68) de los pacientes, dobles o
triples en el 45.6% (31/68) e iguales o mayores de 4 en el 20.6% (14/68). Se distribuyeron
con mayor frecuencia en las zonas expuestas 87/183 (47.5%) en miembro superior derecho,
58/183 en miembro superior izquierdo y 17 en la cara.
Las lesiones generalmente comprometieron una región corporal (45/68) 66.2%, compromiso de
dos regiones aisladas hubo en el 32.3% (26/68) y de tres o más regiones en el 1.5%. No se
encontró diferencia estadística entre el número de regiones comprometidas con relación
a los casos en que hubo aislamiento bacteriológico. Tampoco se encontró correlación
lineal entre el número de lesiones con el tiempo de enfermedad y con el tiempo de
incubación.
Los exámenes auxiliares de laboratorio se solicitaron en el 85.3% (58/68) encontramos la
presencia de anemia, que en un caso fue moderada (hematócrito 29%) en el resto leve
(hematócrito entre 30% y 40%). Así mismo, se solicitaron 57 hemogramas, 18 presentaron
leucocitosis que nunca pasó de 20 000 x mm3 con desviación izquierda en 13
casos.
Los exámenes bacteriológicos fueron solicitados en sólo el 73.5% casos (50/68), el
frotis directo de la úlcera fue el examen más frecuente con una eficacia de 67% (26/39)
seguido por el cultivo de la secreción de la úlcera con un 32% (8/25) de aislamiento del
germen. El contaminante más frecuentemente encontrado fue: Staphylococcus albus (1),
Staphylococcus aureus (1), cocos grampositivos (2), Klebsiella Sp. (1).
En los pacientes de diagnóstico definitivo el examen directo con coloración de Gram fue
positivo al carbunco en 18/30 casos (60.1%) del total (Tabla
3), cuando además se
solicitó cultivo de úlcera se incrementa a 24/30 (80.2%).
En los cuatro casos de compromiso del
sistema nervioso central se realizaron punciones lumbares. En todos el líquido
cefalorraquídeo fue purulento y en 2/4 se encontró presión inicial mayor de 20 cm de H20.
La celularidad mostró presencia de abundantes PMN, 32 000 x mm3 con 96% PMN y
17 250 X mm3 con 90% PMN. Este último líquido presentó abundantes hematíes
sin que el procedimiento haya sido traumático (Tabla
4).
La bioquímica mostró valores de glucosa
de 15 mg/dL y 67 mg/dL y de proteínas de 370 mg/dL y 2,400 mg/dL, respectivamente.
En tres de los casos se aisló B. anthracis en el examen directo y fue cultivado. En un
caso no se aisló el germen siendo incluido sólo por el antecedente epidemiológico y por
el cuadro clínico. El aislamiento bacteriológico no encontró correlación con el tiempo
de enfermedad. El tratamiento antibiótico previo no influyó en el diagnóstico final, es
decir definitivo o probable
El carbunco como único diagnóstico final estuvo presente en el 64.7% de los pacientes
(44/68); en asociación con celulitis se encontró en el 22.1 % (15/68); la asociación
con una enfermedad intercurrente en 7/68, con los siguientes diagnósticos: dos de
tuberculosis -uno definitivo y otro probable-, uno de amigdalitis estreptocócica, anemia
moderada en un caso; un caso de sífilis, uno de acarosis y finalmente uno de parasitosis.
Hubo dos casos de carbunco y flebitis asociada al tratamiento endovenoso.
El tratamiento más empleado (Tabla
5) fue penicilina en 45/68 (66.2%), la mayoría de
estos pacientes (17/46) recibió la medicación durante 7 a 10 días. Se administró
penicilina sódica en dosis de 6 a 12 millones al día en los casos sin compromiso del
sistema nervioso central hasta que los síntomas remitiesen, usándose después penicilina
clemizol en dosis de 1 a dos millones por día o penicilina oral.
En los pacientes ambulatorios, cuando se
usó penicilina se prefirió penicilina clemizol. Cuando se empleó tetraciclina, en 7/68
se usó la vía intramuscular u oral según la necesidad del caso, en dosis de uno a dos
gramos por día.
La curva térmica, en los casos de carbunco sin celulitis volvió a la normalidad en
promedio a los 2.1 ± 0.60 días y cuando hubo celulitis asociada. fue en promedio 3.2 ±
1.14 días (P < 0.01).
El tiempo de hospitalización promedio en 55/65 casos fue de 10 días. En los que teman
carbunco cutáneo fue de 7.5 días y en los que tuvieron celulitis asociada fue de 9
días.
La evolución clínica (Tabla 6) fue favorable con respuesta rápida en 34/68 casos
(50.0%) perteneciendo a este grupo 33 pacientes de carbunco no complicado, favorable de
respuesta lenta, entre estos se cuentan 13 de celulitis y un caso de carbunco de
compromiso meníngeo que sobrevivió; en tres casos la evolución fue desfavorable,
producto del compromiso meningeoencefálico con la subsiguiente muerte del paciente. No se
siguió a cinco casos: uno se trasladó a otro hospital y cuatro se perdieron después de
la primera consulta.
La mortalidad general de nuestra serie
fue de 4.8% (3/63). Los tres que fallecieron tuvieron compromiso cutáneo complicado con
meningoencefálico.
La muerte en los tres casos se produjo antes de las 72 horas del ingreso: pese al
tratamiento antibiótico y las medidas de sostén.
De 4 pacientes cuya complicación fue meningoencefalitis sólo sobrevivió un caso lo que
dio una mortalidad de 75% (3/4).
Los pacientes ambulatorios tuvieron carbunco como único diagnóstico y la evolución fue
favorable de respuesta rápida en todos los casos.
Se encontró diferencia estadísticamente significativa en el tipo de evolución entre los
pacientes con carbunco y los que tuvieron celulitis asociada (P>0.01) presentando estos
últimos preferentemente una evolución favorable de respuesta lenta.
Una vez dado de alta el paciente hospitalizado, 27/54 (50%) se perdieron y sólo 21/54
(38.9%) se siguieron por dos semanas.
En el caso de los pacientes ambulatorios 10/68 (14.7%) se siguieron hasta por 4 semanas
6/10 pacientes (60) (perdiéndose después de la primera consulta cuatro pacientes).
El Carbunco sigue siendo un problema de salud para países de América (incluyendo el
Perú) Asia y África permanecen como zonas endémicas con perjuicio para la economía y
salud de las poblaciones [2,5,6,10,25,47,49,68,83]. El Perú es una zona endémica, según
la OGE [54] en su último informe de la semana epidemiológica, el número de casos de
carbunco cutáneo esta disminuyendo de un promedio de 300 a 350 casos en la década de
1980 a menos de 50 casos en La enfermedad se ha reportado en los departamentos de Piura,
Cajamarca, La libertad, Lima, Ica, Huancavelica y la provincia Constitucional del Callao;
en esta zona se han reportado brotes en 1995 que afectó a 25 personas y otro en
Pachacamac que afectó 8 personas. En el año 2001, se han reportado casos cutáneos en
Lurín, Villa el Salvador y el Agustino [54].
Nuestra serie es la más numerosa y la que comprende un periodo más prolongado de las
publicadas a nivel nacional.
En promedio hemos atendido 3.5 pacientes por año, en su mayoría provenientes de zonas
rurales cercanas a nuestro Hospital, algunas de ellas catalogadas ya anteriormente como
endémicas constituyendo lo que otros autores han llamado "distrito o campo
maldito" [4], donde la frecuencia de casos experimenta épocas de notable aumento al
igual que en otras zonas de Asia y África [2,8,1,7,31,50] que está en relación directa
con las condiciones ecológicas existentes, es decir, suelos alcalinos, temperatura mayor
de 15.5°C [79] condiciones que favorecen la infección del huésped como lo reporta
CARPENA [9], FRAGOSO en México [25], HEYWORTH en Gambia [31], MAITA [43], PINEDA [58],
SAMAD en Bangladesh [68] y WEBBER en Tanzania, hecho que nosotros también hemos podido
encontrar en nuestro, país puesto que la mayor frecuencia es en los meses de verano
(Enero-Mayo) en nuestra experiencia [22], con valores estadísticamente significativos.
Sin embargo en los últimos años la incidencia ha disminuido a casi uno por año,
pensamos que esta cifra ha tenido como uno de los factores que han contribuido, la
urbanización de las zonas rurales endémicas cercanas a nuestro centro hospitalario y no
a medidas de salud pública tomadas por las instituciones que tienen a su cargo esta
función.
Entre los animales de crianza existen grados variables de susceptibilidad siendo las
cabras y reses los más sensibles, y más resistentes los cerdos y perros [4,21].
Muchos autores asocian la existencia de brotes epidémicos humanos con casos en el ganado
[3,6,9,24,31,43,58,68,74,81], asociación que también hemos podido observar. En los
reportes, incluyendo el nuestro, existe como factor común la falta de educación en la
manipulación de las reses muertas por carbunco, y la consiguiente contaminación del
área y de las personas expuestas. De manera particular la manipulación del ganado
enfermo no es en camales sino en los terrenos de los dueños del animal, se obtuvo en
sólo cuatro casos el antecedente de manipulación de las carnes en un animal sacrificado
clandestinamente.
Cuatro casos no tuvieron fuente de contagio conocida, creemos por falta de información al
escribir la historia clínica. Por lo tanto determinamos la fuente de contagio en 64
casos. A diferencia de los reportes africanos y asiáticos [6,8,31,68,79] en donde la
ocupación más relacionada con la enfermedad son los ganaderos, en nuestro país al igual
que lo encontrado por otros autores nacionales [3,4,6,9,11,42,43,58], nosotros encontramos
que la mayor relación se da con los agricultores. Este hallazgo tiene su explicación en
el hecho que nuestros pobladores mantienen labores mixtas dedicándose principalmente a la
agricultura pero mantienen un grupo de animales domésticos. Cuando se trata de reses,
cabras o cerdos que enferman suelen descuartizar el animal con ayuda de familiares y
vecinos para su posterior ingestión corriendo, el riesgo de adquirir no sólo la forma
cutánea sino también la gastrointestinal aunque su frecuencia es excepcional la
mortalidad es muy alta [10, 35, 47, 52, 59].
La contaminación con ganado porcino no es frecuente: Uno de nuestros pacientes provenía
de Lurín, conocida como zona de crianza de este animal: MAITA [43] en su trabajo
encuentra 6 casos todos provenientes también de Lurín, hecho que nos llama a suponer la
falta de medidas sanitarias y de vacunación en esta zona.
En los trabajos nacionales se ha encontrado que el grupo de etáreo más afectado es el
comprendido entre 20-49 años [4,6,9,11,43,58], hallazgo que verificamos también en
nuestro trabajo; los dos pacientes pediátricos con una edad de 8 y 11 años estuvieron
relacionados con la manipulación directa de carne contaminada.
El cuadro clínico ha sido descrito mucho antes de conocerse el agente etiológico y su
tratamiento [19,67] y SAONA [70]. Experimentos hechos en ratones hacen ver que la
resistencia es variable [70], pese a ser estos animales una especie muy sensible. El
hombre es considerado como huésped relativamente resistente [21,24,39] presentando
principalmente formas cutáneas que en la era preantibiótica tenía una mortalidad que
oscilaba entre 5 a 20% [21,28] las formas meníngeas primarias son excepcionales en la
literatura [14,18,61,75,77]; hay razones para suponer que la resistencia en el hombre
también es variable, pudiendo existir formas sub-clínicas, pues en las zonas endémicas
existen personas que no hacen enfermedad pero mantienen títulos de anticuerpos en niveles
elevados [31] y con personas muy sensibles al bacilo que rápidamente desarrollan formas
sistémicas.
El tiempo de incubación reportado varía entre 12 horas hasta 14 días, siendo más
frecuente que sea de dos a cinco días [5,25,26,28,39,40,69,74,75]. Los trabajos
nacionales no difiere, de la literatura mundial [4,9,43,58]. En nuestros paciente el
tiempo de incubación varía entre 1 a 15 días con un promedio de 5-7 días. No se
encontró diferencia estadística entre las poblaciones con diagnóstico probable y
definitivo. Tampoco se encontró correlación entre el tiempo de incubación con el
número de lesiones, ratificado que la lesión carbunosa se desarrolla en el lugar de la
solución de continuidad que permitió su ingreso.
El tiempo de enfermedad varia entre 1 a 15 días con un promedio de 6.1 ± 3.15 motivo pro
el cual no fue frecuente encontrar en nuestros pacientes las lesiones dérmicas tempranas
descritas por GOLD [28]. El tiempo de enfermedad no se correlacionó con el número de
lesiones. Hallazgo bacteriológico, sobreinfección y meningoencefalitis. Con estos
resultados podemos entrever que las variables anteriormente expuestas dependen de otro
tipo de factores ligados a la naturaleza de la enfermedad y del huésped.
Entre los síntomas, el motivo de consulta fue la presencia de una lesión ulcerada,
muchas veces con hinchazón en el área y muy pruriginosa en sus primeros estadios. El
dolor local fue manifestado por la tercera parte de los pacientes, hecho que llama la
atención pues característicamente la lesión es indolora, salvo la presencia de
infección sobreagregada o de edema intenso de rápida instalación [3,4,26,32,39]. En
nuestra casuística tuvimos 14 casos con infección sobreagregada, el resto de los
pacientes presentaban edema. De esta manera daríamos una explicación de la presencia de
este síntoma en la tercera parte de nuestros pacientes.
La presencia de tumoración dolorosa presente no fue un síntoma prominente, estando
presente en sólo un 20% de los pacientes. Sin embargo, cuando, se analiza el síntoma
"presencia de tumoración axilar" este es significativamente mayor en los casos
de diagnóstico definido. En la comparación del signo "presencia del ganglio
regional" no hay diferencia entre los casos de diagnóstico definitivo con los de
diagnóstico probable. Para este hallazgo no tenemos una explicación clara.
Autores previos manifiestan que es frecuente la sintomatología general, siendo usual la
presencia de fiebre, malestar general y cefalea; adquiere importancia cuando los pacientes
presentan signos generalizados [3,4,6,9,11,28 40,43,47,58].
En nuestra serie la sensación febril fue el síntoma general más frecuente, sin embargo
en el examen clínico en sólo 15/68 tuvo importancia como signo (temperatura mayor de
38.5).
La presencia de convulsiones sugiere compromiso del sistema nervioso [61,75] por lo que
debe considerarse un síntoma de alarma. En nuestra serie se presentó en todos los casos
de compromiso meningoencefálico.
En relación con los signos al examen clínico, corresponden a los descritos tanto por los
trabajos nacionales [4, 5, 6, 9, 11, 27, 43, 66, 69] como los extranjeros [7, 20, 24, 26,
28, 31, 36, 38, 48, 74]. Para nuestro trabajo la descripción de la lesión carbunosa en
nuestra serie corresponde a una úlcera umbilicada, con centro necrótico y/o costra
negruzca central con eritema perilesional. Con frecuencia la lesión está rodeada por un
rodete, suele ser indoloro al examen.
Las lesiones cutáneas se pueden confundir con otras enfermedades como loxoscelismo
cutáneo, leishmaniasis cutánea, Esporotricosis cutánea fija, vasculitis (liveloide,
leucocitoclástica), piodermitis estreptocócica o estafilocócica, infecciones severas de
piel y partes blandas (gangrena, mionecrosis), úlcera de Buruli, peste cutánea,
angiomatosis bacilar, entre otras.
Es frecuente la presencia de edema que puede ser localizado si compromete el área de la
lesión y regional si compromete una región corporal. El ganglio o grupo ganglionar donde
esta localizada la lesión suele ser palpable y dolorosos. La clásica presencia de
vesículas perilesionales (corona de perlas) en nuestra serie fue un hallazgo de sólo 10%
de los pacientes.
La fisiopatología de estos hallazgos está en relación con la presencia de tres
componentes de la exotoxina bien tipificadas, llamadas: Factor letal (FL), antígeno
protector (AP) y factor de edema(FE). Cada uno por separado no produce ningún efecto en
el huésped, se presenta edema o es letal si se unen el AP al FE o al FL respectivamente.
El FE y el AP inhiben la fagocitosis de los leucocitos, y este efecto puede incrementar la
susceptibilidad al carbunco Estudios realizados en animales de experimentación han
demostrado tener un efecto tóxico tisular [3-4,20-21,28-29,35,82], así como comprometer
el sistema inmunitario disminuyendo la actividad de los neutrófilos [48,53].
Derivados de estas toxinas se han utilizado, con el fin de obtener vacunas eficaces para
la prevención de la enfermedad [16,20,33,36,41,62-63].
Al igual que otros autores [22,28,31,39], la presencia de celulitis sobreagregada. se
catalogó por la existencia de secreción purulenta en la úlcera así como el dolor a la
palpación. Nosotros tuvimos 15/68 casos con sobreinfección. En 7 de ellos se verificó
la presencia de gérmenes sobreinfectantes por frotis se los consideró con este
diagnóstico por los criterios clínicos directos de la úlcera o por cultivo.
Todos los pacientes con cuadros generalizados presentan signos generales correspondiendo
esta situación a los pacientes más sensibles al bacilo. La presencia de fiebre mayor de
38,5oC debe considerarse como presencia de invasión hematógena del bacilo [7, 10, 38,
61, 75].
El pasaje de los bacilos al torrente sanguíneo es a través del sistema linfático
[3-4,21]. La proliferación del bacilo comienza ya en el sistema linfático de tal forma
que al torrente sanguíneo van a llegar grandes cantidades del bacilo NIKIFOROV en 1960
demostró una fase transitoria de bacteremia en las primeras etapas de la enfermedad, que
corresponden a la invasión hematógena del bacilo [4].
En nuestro trabajo los dos casos que tuvieron hemocultivo positivo a Bacilus anthracis
presentaron signos y síntomas generales.
Se encontró que la frecuencia de los pacientes con signos generales es un hallazgo en
15/68 pacientes, La fiebre fue el signo general más frecuente. Los cuatro casos de
compromiso neurológico presentaron signos meníngeos y compromiso de conciencia. Sólo un
caso presentó somnolencia como alteración del estado de conciencia luciendo tóxico al
examen, el análisis del liquido cefalorraquídeo fue normal. Este paciente no fue
portador de compromiso meníngeo por carbunco.
El compromiso del sistema nervioso del Bacilus antbracis es una forma de meningitis
piógena que en la actualidad es rara [61]. Habitualmente se presenta asociados a casos
viscerales y entre estos los más importantes son las formas pulmonares como lo describen
Bachman y Albrink [38,47,75]. Sin embargo en el carbunco cutáneo la meningoencefalitis es
la complicación más temida, pues la mortalidad esta cerca al 95%. En los trabajos
nacionales el compromiso del sistema nervioso es la causa de muerte más frecuente
[4,43,69].
En nuestra revisión se ha encontrado cuatro casos con compromiso meningoencefálico.
Todos tuvieron síntomas y signos generales. La puerta común de entrada fue la piel, tres
de ellos presentaron la úlcera característica de la enfermedad. En todos los casos se
encontró un antecedente epidemiológico en relación con manipulación de productos
contaminados.
Todos los casos tuvieron compromiso de conciencia que llegó hasta el coma, presencia de
signos meníngeos, en dos casos hubo anisocoria. En el caso que sobrevivió se presentó
hemiplejía izquierda que se recuperó totalmente. Una vez iniciado el cuadro el curso se
instaló rápidamente. Entre los exámenes auxiliares fue común la presencia de
leucocitosis con desviación izquierda. El líquido cefalorraquídeo fue purulento en tres
casos y turbio sanguinolento en uno. La presión inicial en los dos casos que se midió
fue mayor de 18 mm de agua. La celularidad fue siempre a predominio de PMN's y en tres
casos la tinción Gram fue diagnóstico. En un caso además se obtuvo el bacilo por
cultivo.
Clásicamente se describe que el líquido cefalorraquídeo es hemorrágico [18] razón por
la cual el diagnóstico diferencial debe plantearse con entidades que producen una
meningitis hemorrágico [47]. En los casos en que se practicó autopsia se encontró edema
cerebral, meningitis hemorrágico y artritis con hallazgo del bacilo en la luz de los
vasos comprometidos.
Una vez instalados los signos meníngeos, compromiso de conciencia o convulsiones, la
muerte por compromiso meningoencefálico es un evento que sucederá en las siguientes 72
horas [4,18]. El tratamiento antibiótico una vez instalado el cuadro no disminuye la
mortalidad [54,64]. Las toxinas del bacilo juegan un papel importante en la
fisiopatología de la enfermedad [21]. En el caso del compromiso meningoencefálico se
sabe que los hallazgos dependen de estas toxinas [75]. El uso del suero heterólogo parece
tener mayor éxito terapéutico cuando es asociado con penicilina [61]. En nuestra
revisión tuvimos un caso de meningoencefalitis carbonosa que sobrevivió recuperándose
hasta quedar sin secuelas neurológicas. Este paciente estuvo en coma por 10 días. A los
15 días de hospitalización el paciente ya estaba consciente, orientado con hemiparesis
izquierda, a los 30 días la recuperación neurológica fue total. Recibió como
tratamiento Penicilina una dosis de 24 millones por 15 días. Este es el único caso
reportado en el Perú de carbunco meningoencefálico que sobrevivió. El resto de
pacientes que fueron tres murieron antes de las 72 horas de ingreso al hospital, pese a
las medidas terapéuticas instaladas desde el ingreso.
Los casos son sobreinfección determinaron mayor tiempo de hospitalización,
estadísticamente significativo con los diagnosticados de carbunco cutáneo
exclusivamente. Hubo un caso en que se aisló estafilococos aureus cuando ya las lesiones
carbonosas habían respondido satisfactoriamente al tratamiento específico.
En cuanto a los exámenes de laboratorio, Carpena 9 describe leucocitosis moderada (10
000-15 000) en 10/20 Centeno [11] en 13/16, Lamb [34] 4/16. En nuestra serie leucocitosis
presentaron 18/57. la presencia de desviación izquierda como parte del compromiso es
mencionada por Centeno que encuentran en 9/16 pacientes, nosotros encontramos en 13/57. La
frecuencia de leucocitosis con desviación izquierda esta en relación con pacientes que
presentan carbunco con signología general.
Los exámenes bacteriológicos son de gran ayuda en el diagnóstico definitivo de la
enfermedad, el frotis de la lesión es un examen confiable de alta eficacia diagnóstica
[5,20,21,26,63]. Los trabajos nacionales lo han utilizado con buenos resultados y a un
costo bajo [4,51,59]. En nuestro trabajo se solicitaron en 50/68 (73.5%) este examen fue
diagnóstico en 24.39 (67%) de los solicitados. Este valor es más bajo de lo esperado y
esta; en relación con el hecho de procesar una sola muestra a diferencia de otras series
que han sido realizadas en varias oportunidades. El cultivo de frotis de úlcera es la
forma eficaz para el diagnóstico bacteriológico de la enfermedad, en nuestra revisión
se ha empleado en sólo 25 casos.
El uso de la penicilina como tratamiento de elección fue empleado desde su ingreso a la
industria farmacológica en razón de la alta sensibilidad del bacilo y el bajo costo de
su tratamiento [3,21,28,56,60,74]. Ellison fue el primero en utilizarlo exitosamente [9].
Gold y Bachman en sus series lo utilizaron con gran éxito terapéutico logrando
reducciones en la mortalidad a menos del 1% [28,75].
En el Perú la primera experiencia reportada es de Baecelli [3]. El tratamiento con la
penicilina logra esterilizar la lesión en la mayoría de los casos en menos de 72 horas a
diferencia de las tetraciclinas, la eritromicina y el cloranfenicol que lo hacen al quinto
día [21,28].
En la actualidad se recomienda que el tratamiento de elección en la penicilina debe durar
entre 7 a 10 días. Hubieron casos en que se emplea por cuatro a seis días con éxito,
terapéutico correspondiendo estos a las formas más leves y localizadas de la enfermedad.
La presencia de celulitis sobreagregada hizo que se emplease penicilina parenteral por
más tiempo y en muchos casos que se añada otro antibiótico.
Estudios in vitro han demostrado una buena inhibición (CIM entre < 0.06-0.12 ug/mL)
para doxiciclina, penicilina, tetraciclina, ciprofloxacina; CIM < 0.03 ug/mL para
amoxicilina, < 0.5 ug/ml para clindamicina, rifampicina; < 1-2 ug/mL para
eritromicina, clindamicina y azitromicina en cambio no sirven los siguientes antibióticos
porque su CIM son muy altos < 16-32 ug/mL para cefuoxima, ceftriaxona y cotrimoxazol
[15].
En caso de meningoencefalitis carbonosa, como ya se dijo el tratamiento es con penicilina
a una dosis de 24 millones al día y las medidas de sostén que sean necesarias [18,32,38
61,62,75], con una duración de 15 días.
La evolución de los pacientes una vez instalado el tratamiento suele ser de respuesta
rápida y en forma favorable [17,25,26,32,47], en nuestros pacientes que sólo tuvieron
carbunco generalmente los síntomas se controlaron antes de las 72 horas cayendo la
fiebre, mejorando el estado general y controlándose la temperatura. En los casos que hubo
celulitis sobreagregadas la respuesta también fue favorable pero, la fiebre y el edema
disminuyeron después de las 72 horas.
La mortalidad de la enfermedad en la era pre-antibiótica varía entre 5 a 20%
[9,21,28,58], con el advenimiento de los antibióticos a valores menores del 1% [28,75].
En los trabajos nacionales Carpena [9] reporta una mortalidad de 6.24%; Pineda [58] de 6%;
Barcella [4] de 6.25%; Sánchez [69] 3.84%; Alarcón [43] 3.57%; Maita 43.0%.
En nuestra revisión la mortalidad fue de 44% y todos los fallecidos tuvieron compromiso
del SNC.
A raíz del terrorismo biológico, en los EU de A, se ha creado una psicosis colectiva,
hasta el 30 de octubre se han confirmado 16 casos de carbunco, 6 cutáneos, 10
inhalatorios y además 4 casos sospechosos. En los casos inhalatorios el tratamiento
precoz con antibióticos y cuidados intensivos ha disminuido la letalidad en forma
importante.
Para la profilaxis contra el carbunco inhalatorio se ha recomendado usar antibióticos
tipo: amoxicilina, doxiciclina y ciprofloxacina [15], pero el uso indiscrimado de algunos
de los tres puede generar en un futuro mediato resistencia a enterobacterias y
neumocococos.
1. El carbunco cutáneo en el Perú es
una enfermedad infecciosa que presenta mayor frecuencia entre 1977 a 1980, y desde 1984 ha
ido disminuyendo en el Hospital Nacional Cayetano Heredia.
2. La población afectada procedió especialmente de los distritos de Puente Piedra y San
Martín de Porres está en el grupo etáreo comprendido entre 20 a 49 años que tienen
como ocupación la agricultura, pero que crían ganado.
3. De los signos locales tanto en los pacientes con diagnóstico definitivo como probable
destacan: necrosis y/o costra central, úlcera umbilicada, eritema perilesional, ganglio
regional doloroso, edema localizado y rodete perilesional.
4. Los casos de Carbunco cutáneo no complicados (celulitis) tuvieron una respuesta al
tratamiento más rápida que los casos con celulitis sobreagregada.
5. La enfermedad ha tenido una evolución favorable en la gran mayoría de los casos
cutáneos. Cuando existió compromiso del sistema nervioso central la mortalidad fue muy
alta.
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1. Especialista en Enfermedades Infecciosas y
Tropicales y Dermatología, Profesor Principal de la Facultad de Medicina de la
Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH).
2. Departamento de Enfermedades Transmisibles y Dermatológicas del Hospital Nacional
Cayetano Herefia de Lima.
3. Médico Cirujano, Asistente del Hospital Nacional Cayetano Heredia de Lima.
4. Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt de la UPCH.