EN BUSCA DE UN
DIAGNÓSTICO TEMPRANO PARA ARTRITIS REUMATOIDE
Alfaro José.
La artritis reumatoide (AR) es una
enfermedad autoinmune sistémica, crónica, que produce una significativa morbilidad y
mortalidad. Se calcula que la prevalencia es de alrededor del 0.5 al 1% de la población.
Esta entidad fue descrita por primera vez en 1800 por Augustin Jacob Landré-Beauvais en 9
pacientes de las cuales 8 fueron mujeres, a la que denominó como "gota asténica
primaria" para diferenciarla de la "gota regular" descrita por Hipócrates1,
pero en el 2002 el Dr. Frank Wollheim reportó en el 29no Congreso
Escandinávico de Reumatologia que la primera descripción de casos de AR fue realizada en
Islandia por el Dr. Jon Petursson en 1782 2. En 1858 Garrod acuñó el término que se usa
hasta la actualidad. Es recién en 1909 que Nichols y Richardson3 diferencian
la artritis degenerativa (osteoartritis) de la proliferativa (artritis reumatoide) y hacia
fines de la primera mitad del siglo pasado se diferencia la AR de las
espondiloartropatías seronegativas (EASN). Erik Waaler en 1937 descubrió lo que se
llamaría en adelante el Factor Reumatoide (FR). En 1948 Rose y Ragan popularizaron el uso
del FR como método de ayuda diagnóstica para AR, pero como sabemos esta no es
específica para la enfermedad39.
La AR es una de las enfermedades más discapacitantes. Se considera que a los 10 años de
iniciada la enfermedad menos de un 50% de los pacientes continúa trabajando, y la
enfermedad condiciona una disminución de los ingresos económicos familiares de al menos
el 50%4. El impacto en costos, tanto para el sistema de salud como para el
paciente es sustancial5; en USA el año 1994 el costo para el sistema de salud fue de 1470
millones de dólares6. Las personas con AR condicionan un costo de tres veces
más en cuidados médicos, dos veces más hospitalizaciones y cuatro veces más consultas
médicas que la población sin artritis7.
Se ha demostrado además en diversos estudios que la intervención terapéutica temprana,
aún con los agentes modificadores de enfermedad (DARAL) considerados de menor eficacia,
como el auranofin y la hidroxicloroquina, reducen la actividad y progresión de la
enfermedad, y aún más importante, el retraso en el inicio de la terapia con DARAL de
sólo algunos meses condiciona un mayor daño radiológico y discapacidad15-20.
Se ha observado que la mortalidad ha disminuido con la instauración de terapia en forma
temprana47.
Debido a estos aspectos el diagnóstico temprano de la enfermedad es de gran importancia
para conseguir el mayor beneficio terapéutico. El diagnóstico en la enfermedad
establecida es sencillo para el médico especialista e incluso para el no especialista,
sin embargo, en los estadios iniciales de la enfermedad el diagnóstico puede ser muy
difícil, sobre todo en los tres primeros meses de enfermedad, ya que no existe una
caracteristica clínica patognomónica, ya que diversas patologias pueden simular a la AR
(artritis viral, EASN, enfermedades difusas del tejido conectivo, artritis por
microcristales, etc), los pacientes buscan consulta médica en forma tardía
(principalmente aquellos pacientes con forma de inicio insidioso) e incluso en fases
tempranas de enfermedad los reactantes de fase aguda pueden ser normales hasta en un 60% y
el FR positivo hasta en un 40%32,41. Debemos de considerar también que la AR
es una enfermedad heterogénea, con diversos patrones de presentación, diferente curso
(progresión), diferente respuesta a la terapia, y patrones de remisión difíciles de
predecir. Se ha planteado dividir a la AR en tres subtipos: Tipo 1 (autolimitada, con FRen
menos del 5%),tipo II (levemente progresiva, FR del 60-90%, buena respuesta a terapia) y
tipo III (progresiva, FR del 60-90%, con pr ogresión de enfermedad a pesar del
tratamiento)8. En cuanto al curso de la enfermedad, el 55-65% de los casos es
insidioso (de semanas a meses), el 20-37% es intermedio (días a semanas) y del 8-15%
agudo (en pocos dias). El porcentaje de remisión en los diversos estudios varían de
acuerdo a la localización del estudio (hospital, comunidad) y tiempo de enfermedad. En el
estudio de NorfoIk Artritis Register (NOAR) basado en pacientes vistos por médicos
generales y referidos a especialistas, se encontró una remisión del 32% de pacientes con
poliartritis inflamatoria y del 18% de pacientes con AR definida al final del estudio9;
Wolfe y colaboradores encontraron una remisión del 53.9% de pacientes con poliartritis
indiferenciada en aquellos con enfermedad menor de dos años. La dificultad para un
diagnóstico temprano es evidente, como lo es también la predicción de la remisión de
los mismos11.
Los criterios de clasificación para AR del Colegio Americano de Reumatología (ACR) de
198712 han sido y son utilizados no sólo para uniformizar criterios en la
inclusión de pacientes para estudios clínicos, sino también como herramienta de
diagnóstico. Sin embargo, el promedio del tiempo de enfermedad de los pacientes fue de
7.7 años. La sensibilidad en ese grupo de pacientes fue del 91.2% y la especificidad del
89.3%. Sin embargo, al aplicar dichos criterios en una población con enfermedad temprana
(4.9 meses de enfermedad como promedio) la sensibilidad fue de sólo el 62% y la
especificidad del 50%.13 Por lo tanto, estos criterios no son de utilidad para
un diagnóstico temprano22.
Se ha usado diversos aspectos clínico?radiológicos para definir a una AR como temprana;
una de ellas basada en el hecho que la presencia de erosiones se presenta dentro de los
primeros dos años de enfermedad, la definen como enfermedad poliarticular crónica menor
de dos o tres años de duración. Sin embargo, un grupo sustancial de pacientes presentan
erosiones articulares hacia el año de enfermedad, por lo que los ensayos terapéuticos
evalúa cada vez más a pacientes con menos de un año de enfermedad16,17. Se
ha usado también el término "artritis reumatoide muy temprana" a aquellos con
una duración de enfermedad menor de 3 meses. Como lo establece Marteen Boers, no existe
una buena definición de AR temprana hasta la actualidad21. Dadas las dificultades para
una definición adecuada o para la aplicación de criterios de clasificación, podría ser
más útil determinar el pronóstico de una artritis temprana22. La evaluación
de un paciente con artritis temprana, para efectos de determinar si presenta o no AR se
puede basar en criterios clínicos, marcadores biológicos o por imágenes.
Debido a que las manifestaciones clínicas características de la AR suelen presentarse
conforme transcurre el tiempo, la mejor variable para predecir si una artritis será
persistente o no es el tiempo de enfermedad. Se considera que los síntomas que duren más
de 12 semanas, compromiso de articulaciones metacarpofalángicas, interfalángicas
proximales, muñecas, grandes articulaciones y el sexo femenino son factores que pueden
predecir persistencia de enfermedad41. El estudio de Visser y cols en 2002,
evalúa diversas variables para predecir si una artritis evolucionaba a a) una forma
autolimitada, b) persistente y no erosiva o c) persistente erosiva, en pacientes con menos
de 2 años de enfermedad (promedio = 2.7 meses) y por lo menos con una articulación
inflamada. Las variables con mayor poder para diferenciar una artritis autolimitada de una
persistente fueron la duración de síntomas (OR 2.49 si > 6 semanas, OR 5.49 si > 6
meses) y el anticuerpo contra el péptido citrulinado cíclico (anti?CCP, OR 4.58); y las
que diferenciaban mejor una artritis erosiva de una no erosiva fueron nuevamente el
anti-CCP (OR = 4.58) y la compresión bilateral de las metatarsofalángicas ("squeeze
test", OR = 3.78). En el caso de la predicción de erosiones, el tiempo de enfermedad
tenía un valor limitado (OR 1.44 si > 6 meses).14. Se ha demostrado que la
aparición de erosiones se presenta de forma más temprana y más frecuente en los pies en
comparación con las manos, por lo que, de acuerdo al estudio de Visser, debemos evaluar
siempre los pies a un paciente con sospecha de AR. Se ha considerado también el uso de
precinisona a dosis bajas de como medio diagnóstico en artritis temprana; aquellos que no
respondan al mismo podrian corresponder a una artritis persistente41, sin
embargo este concepto está en debate44.
Ya que la confirmación del diagnóstico de AR en un paciente con poliartritis
inflamatoria temprana puede retardarse, ya sea porque el paciente llegó a la consulta en
forma tardía, sobretodo los de inicio insidioso, o porque la presentación es atípica
(inicio mono u oligoarticular, asimétrico, etc), y ya que la ventana terapéutica es
critica para prevenir o retardar el daño articuláry la discapacidad, se han buscado
diversos marcadores biológicos con la esperanza de encontrar una prueba más útil que el
FR para el diagnóstico precoz, ya que estudios en clínicas de artritis temprana muestran
una frecuencia tan baja como el 31% de pacientes FR positivos9. La mayor parte
de los marcadores bioquímicos que evalúan membrana sinovial, cartílago articular o
hueso, tales como el ácido hialurónico, MMP-3, COMP, epítope 846, desoxipiridinolina,
entre otros, no han sido de utilidad para diagnóstico de AR temprana, sin embargo pueden
ser útiles para predecir daño radiológico, aunque en la mayoría de casos no superan a
la VSG ni PCR23,24. Un estudio preliminar sobre YKL-40 sérico (glicoproteína
39 de cartílago humano), sugiere que en pacientes con poliartritis de inicio reciente,
los que cumplian criteriosACR-1987 paraARtenian niveles más elevados que aquellos que no
desarrollaron AR25, por lo que este marcador podría ser útil para diferenciar
AR en forma temprana de una poliartritis indiferenciada.
En un estudio posterior en ARtemprana (menos de 2 años), aquellos pacientes que tenían
una puntuación de Larsen 0 con PCR negativa, los niveles elevados de YKL-40 predecian
daño radiológico a los 3 años26. Se debe tener en cuenta que este marcador
no es especifico de cartílago, ya que también se ha encontrado elevado en pacientes que
desarrollan cirrosis27. Otros marcadores potencialmente útiles para la
evaluación de pacientes con AR temprana, en cuanto a progresión radiológica, son la
MMP3 (metaloprotei nasa de matriz) sérica28-30, y los telopéptidos C terminal de los
colágenos I y II (CTX-I y CTX-II), principalmente en aquellos que no presentan erosiones
al momento del diagnóstico de AR31.
Existe una serie de autoanticuerpos que se han evaluado en pacientes con AR, entre los que
se encuentra el factor reumatoide (FR), anti RA33 , anti Sa, factor
antiperinuclear (APF), anticuerpos antiqueratina (AKA), antifilagrina, y más
recientemente los anticuerpos contra péptidos anticíclicos citrulinados (anti-CCp)32,48.
El APF fue descrito en 1964, y el AKA en 1979; y se ha determinado que el antígeno que
reconoce el AFP y AKA es la filagrina citrulinada34 . La citrulina es un
aminoácido que se produce por la transformación de la arginina a través de una
deiminasa36. Estas pruebas son más específicas, pero menos sensibles que el
FR como método de diagnóstico33,3,39. El uso simultáneo de estos puede ser
útil en pacientes evaluados en una clínica de artritis temprana, pudiendo tener una
especificidad del 90-94% y una sensibilidad del 51-56% en ese grupo de pacientes36,37.
Sin embargo no se popularizaron debido a las dificultades en su procesamiento
(inmunofluorescencia indirecta), además que es necesario conseguir como sustrato epitelio
bucal de seres humanos, situación de por sí complicada. En el 2001 se consiguió
desarrollar una prueba menos costosa, más sencilla y reproducible, como es el ELISA para
anti-CCP38 . En un estudio de pacientes con diagnóstico definido de AR, menores de 2
años de enfermedad, se encontró que el 80% de aquellos que tenían progresión
radiológica presentaban FR y/o anti-CCP positivo (OR 4.7), pero un porcentaje
significativo de aquellos que no progresaron (50%) también presentaron los mismos
marcadore. Recientemente se ha descrito a los anticuerpos antienolasa en pacientes con
artritis temprana, como método de diagnóstico temprano, e inclusive para determinar
progresión de enfermedad40.
En cuanto al estudio por imágenes, se ha mostrado en diversas publicaciones que la
resonancia magnética nuclear (RMN) es útil para demostrar, de manera más temprana que
la radiografia convencional, e incluso que el mismo examen fisico, cambios articulares
caracteristicos de la enfermedad. La evaluación radiológica a los dos años muestra que
hasta un 48-90% de pacientes desarrollan erosiones41,45, pero en pacientes con enfermedad
reciente (menos de 6 meses de enfermedad) la evaluación radiológica evidencia erosiones
en un 13-15% de pacientes; la RMN lo hizo en un 45% de los mismos42,43. Uno de
los hallazgos por RMN que precede a las erosiones es el edema óseo, por lo que su
detección en pacientes con enfermedad temprana podría sugerir el inicio de una terapia
más agresiva para estos pacientes. Se ha determinado también que aquellos pacientes con
un control aparente de su enfermedad presentan sinovitis por RMN en áreas no detectadas
clínicamente. Sin embargo, el hecho que es un procedimiento costoso y todavía no
estandarizado, no permite actualmente que su uso sea difundido y tampoco permite tomar
decisiones fehacientes acerca de la terapia, pero tiene definitivamente un grar potencial.
Estudios en AR temprana muestran que la RMN incrementa el diagnóstico hasta en un 23% de
casos, si Io comparamos con los criterios de ACR 198743. El ultrasonido (US) ha
mostrado eficacia en detectar en forma temprana sinovitis y puede también detectar
erosiones en forma más temprana que la radiografía convencional pero es menos eficaz que
la RMN. Existe un potencia uso de estos métodos de estudio para evaluar respuesta a
tratamientos46.
Visser y colaboradores han planteado un grupo de siete variables que puede ser aplicada
para definir si una artritis temprana va a ser persistente o autolimitada, erosiva o no, a
saber: duración de síntomas por lo menos de 12 semanas, rigidez matutina > 1 hora,
artritis en > 3 grupos articulares, compresión bilateral de las metatarsofalángicas
FR IgM > 5 UI, anti-CCP > 92 UI y erosiones en las radiografías de manos o pies,
las cuales tienen una puntuación determinada (0-13 para persistencia, 0-9 pan erosiones).
Una puntuación de 9 da un 92% de posibilidae de persistencia y una de 13 da una
probabilidad del 99%14. Este es un primer esfuerzo por definir en forma tempram
una AR, pero necesita validación de la misma.
Las clínicas de artritis temprana empezaron a funcionar a inicios de los años ochenta
del siglo pasado en Europa, y constituyeron un avance importante en el reconocimiento de
la AR como problema de salud, además permitieron un mejor conocimiento del curso de la
enfermedad, y nos han enseñado que los tratamientos instaurados en forma temprana
modifican el curso de la enfermedad. Emery y colaboradores proponen que aquellos pacientes
que sean evaluados por médicos generales y que presenten por lo menos una de las
siguientes características: tres o más articulaciones tumefactas, dolor a la compresión
bilateral de metacarpofalángicas o metatarsofalángicas o rigidez arlicular mayor o igual
a 30 minutos, sean derivados a un reumatólogo44. Una meta que debemos
trazarnos como Sociedad Científica es llegar al médico no especialista y sensibilizarlo
para que todo paciente con sospecha diagnóstica de AR sea referido sin pérdida de
tiempo.
En conclusión, los principales avances en el diagnóstico de AR temprana se han dado en
el área imágenes (RMN, US) y autoanticuerpos (anti-CCP). La evaluación clínica sigue
teniendo un rol significativo en el diagnóstico, destacándose en este punto que el
médico reumatólogo tiene mayores posibilidades de llegara un diagnóstico más certero
que un médico no especialista.
Bibliografía
______________________________________________________________________________
Correspondencia: Av.
Grau 800. La Victoria.
e-mail: hngaireuma@amauta.rcp.net.pe
Médico Asistente del Servicio de Reumatología,
Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen EsSalud.
|