| DERMATOLOGÍA PERUANA -
VOL. 10, Nº 2, JULIO - DICIEMBRE 2000 |
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Tumores que simulan lesión vascular
Ballona, ROSALÍA; Cabrera, M.
CECILIA
Instituto de Salud del Niño.
Servicio de Dermatología.
HISTORIA CLÍNICA
Filiación
Lactante de sexo
masculino, de tres meses de edad, natural y procedente de Cajamarca,
producto de segunda gestación, embarazo no controlado y sin
complicaciones. Parto domiciliario, atendido por comadrona, aparentemente
normal, no datos de Apgar. Recibe controles de niño sano en posta
médica. Antecedentes familiares no contributorios.
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| DERMATOLOGÍA
PERUANA 2000; 10(2): 133-36 |
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Enfermedad actual
Desde el nacimiento
presenta una mácula eritematosa en la palma de la mano izquierda, de
aproximadamente 1 cm de diámetro, que crece rápidamente en tamaño y
volumen, motivo por el cual es traída a nuestro servicio.
Examen preferencial
Tumoración de apariencia
vascular lobulada, de color rojo vinoso, superficie brillante, con escasas
telangiectasias, no pulsátil, de consistencia pétrea, muy adherente y de
6 cm de diámetro, que compromete la muñeca y toda la palma de la mano
izquierda, con un crecimiento promedio de 0,5 cm por día, durante los
ocho días de permanencia en el Servicio.
Marcada limitación
funcional del miembro superior izquierdo debida al peso de la lesión y
pobre desarrollo pondoestatural (peso y talla por debajo de percentil 5).
El resto del examen dentro de los límites normales.
Exámenes auxiliares y
complementarios
Hematócrito: variaciones
de 34 a 28%, promedio 30%; plaquetas: 30 000/cm3; reticulocitos 2,3%;
bioquímica sanguínea y examen de orina normales. Radiografía de tórax,
normal.
Se realiza biopsia por losange,
y el resultado histopatológico informa: "Compromiso profundo hasta
hipodermis, agrupaciones celulares muy abundantes, formando nidos que son
rodeados de tractos fibrosos y gran vascularización. Los nidos celulares
de gran atipicidad, compuestos por células redondeadas con núcleo
vesiculoso y citoplasma eosinofílico abundante, patrón uniforme
monomorfo".
Estudio
inmunohistoquímico: antígeno leucocitario común, proteína S100,
vimentina y actina: negativas. Desmina positiva.
Evolución
Es evaluada por traumatólogos de nuestra
institución y del Instituto de Enfermedades Neoplásicas; se plantea la
resección de todo el miembro superior izquierdo. Tratamiento no aceptado
por los familiares. Tres meses después presenta mayor tamaño de la
lesión y metástasis pulmonares. Fallece por complicaciones.
Discusión clínica
Las consideraciones
importantes en nuestro paciente fueron: Lesión de apariencia vascular
desde el nacimiento; crecimiento rápido, agresivo; nódulo localizado,
duro, profundo adherente, con telangiectasias superficiales; no compromiso
del estado general del paciente.
De acuerdo a ello, los
planteamientos diagnósticos fueron:
– Anormalidades
vasculares: Por frecuencia de presentación, apariencia clínica y no
compromiso del estado general.
– Tumores de origen
vascular: Considerando edad, localización y evolución de lesión.
– Tumores no
vasculares: Por apariencia clínica y evolución.
Anormalidades vasculares
Son de un espectro tan
variado, que han motivado múltiples clasificaciones, la mayoría
descriptivas y los sinónimos multiplican el mal entendido.
En la actualidad se ha
aceptado internacionalmente la clasificación de Mulliken, basada en la
fisiopatología, clínica, histopatología y las diferencias
angiográficas y hemodinámicas. De acuerdo a ello se tiene: hemangiomas
clásicos y malformaciones vasculares1-3.
• Hemangiomas
clásicos
Sinónimos: hemangiomas
o angiomas inmaduros, o en fresa, o capilar. Son tumores benignos
verdaderos que ocurren en 1,0 a 2,6% de los neonatos; exhiben una fase
de proliferación y regresión; aunque es imposible determinar la
velocidad de desarrollo y duración de cada fase, en general, proliferan
durante la infancia e involucionan en la niñez3. Aproximadamente el 30%
involuciona espontáneamente a los tres años, el 50% a los cinco años
y el 80 a 90% a los 10 años4.
Las características
histopatológicas del hemangioma clásico son: endotelio abultado,
aumento de renovación celular, aumento del número de mastocitos y
membrana multilaminar. Representan un proceso de angiogénesis pura,
disbalance entre factores de crecimiento positivos, que actúan sobre la
piel y fomentan su proliferación (raro que actúen sobre vísceras). La
fase involutiva está dada por la ausencia de factores angiogénicos,
pérdida de receptores endoteliales para factores de crecimiento,
mensaje inhibidor proveniente de tejido conectivo circundante.
El factor de
crecimiento del fibroblasto (FCF) participa estimulando la
proliferación endotelial y la producción de proteinasas que degradan
la matriz extracelular. Se observa aumento de mastocitos y mayor
liberación de heparina, que estimula la proliferación de células
endoteliales al inicio de lesión, todo lo contrario a la fase de
involución4,5.
Inicialmente, los
hemangiomas clásicos tienen un color rojo brillante en fresa, que se
apaga lentamente y el componente firme y caliente se ablanda y se
encoge. La piel queda normal en el 50% de los casos y en otros quedan
secuelas: telangiectasias, piel amarillenta, hipoelástica, cicatrices o
un residuo fibrograso redundante6.
• Malformaciones
vasculares
Sinonimia: cavernomas,
hemangiomas o angiomas cavernosos, racemosos. Están presentes en la
mayoría de los pacientes al nacer. Crecen proporcionalmente con el
crecimiento del niño y son clasificados de acuerdo a caracteres de
flujo y del tipo de vaso afectado.
Son errores en la
morfogénesis que afecta alguna rama de la vasculatura neonatal,
incluyendo arterias, capilares, venas y linfáticos. Las malformaciones
capilares son típicamente planas, máculas rosadas o parches con
mínimo cambio epidermal. Las malformaciones arteriovenosas tienen alto
flujo y gran volumen, aparecen como masas rojo azuladas y pueden ser
pulsátiles7,8. No presentan involución, persistiendo toda la vida y
pueden degenerar7.
El diagnóstico está
basado en hallazgos clínicos, exámenes ecográficos, Doppler,
tomografía, resonancia magnética, angiografía y biopsia.
Tumores vasculares
• Hemangioendotelioma
kaposiforme
Es un tumor vascular
benigno, pero de crecimiento agresivo, que afecta los tejidos blandos
profundos.
Con frecuencia se hace
diagnóstico equivocado con hemangioma congénito. Tiene hallazgos
intermedios entre hemangioma y angiosarcomas asociado frecuentemente con
el síndrome de Kasabach Merrit, caracterizado por consumo de plaquetas
y factores de coagulación dentro de la lesión vascular, resultando en
trombocitopenia, anemia hemolítica microangiopática y coagulación
intravascular diseminada. Este síndrome constituye una verdadera
emergencia en dermatología, con una mortalidad de 20 a 30% de los
casos9.
• Hemangioendotelioma
de células fusiformes
Puede presentarse como
una placa vascular, de localización frecuente en las extremidades; puede
ser localizado, agresivo y tiende a recurrir en las zonas de resección;
no se reporta metástasis10.
Tumores no vasculares
Las lesiones tumorales
malignas son de presentación rara en el recién nacido, pero por lo que
presentó el paciente es necesario considerar la posibilidad de un
rabdomiosarcoma.
• Rabdomiosarcoma
Es una neoplasia
maligna, que se origina de los restos del tejido mesenquimal primitivo.
Existen cuatro variantes histopatológicas: a) embrionario, común en
niños, histológicamente simula al músculo; b) botrioides, de
localización en mucosas, tiene forma polipoide o mixoide; c) alveolar,
forma de presentación en músculos; y, d) pleomórfico, clásico en
adultos.
Los rabdomiosarcomas se
presentan como nódulos profundos solitarios que crecen progresivamente;
pueden ser lobulados, muy adherentes a piel y tejidos profundo.
El nódulo puede
comprimir y deformar estructuras adyacentes; han sido reportados
múltiples nódulos que dan la apariencia de un "blueberry muffin".
La epidermis que lo recubre puede ser eritematosa, hiperpigmentada o
adelgazada y puede mostrar telangiectasias. Esas lesiones pueden
confundirse clínicamente con hemangiomas o quistes; sin embargo,
tienden a ser firmes, inmóviles, profundas y no son dolorosas11-12.
El diagnóstico se
realiza teniendo en cuenta la clínica presentada, los hallazgos
histopatológicos y la confirmación inmunohistoquímica en la que se
descarta el componente vascular con antígeno leucocitario común
negativo, componente neural con proteína S100 negativo y filamentos
intermedios con vimentina negativa. La desmina positiva acerca al
diagnóstico de rabdomiosarcoma de tipo alveolar.
Comentario
El rabdomiosarcoma es
un tumor maligno de tejido blando de origen musculoesquelético;
representa aproximadamente el 3,5% de las neoplasias en niños menores
de 14 años de edad y 21,2% entre los de 15 y 19 años. Es el sarcoma de
tejido blando más común en los menores de 15 años (250 nuevos casos
cada año) y el tercer tumor sólido extracraneal más común en niños
después del neuroblastoma y el tumor de Willis. Casi el 50% es
diagnosticado antes de los cinco años de edad13. La relación de
incidencia varón/mujer es 1,4/1.
En los niños, en forma
primaria afecta la cabeza y el cuello en 60%, y el aparato
genitourinario en 20%, siguen en frecuencia las extremidades. Otros
sitios primarios menos frecuentes incluyen el tronco, la región
intratorácica, el tracto gastrointestinal y la región del perineo.
Desde el punto de vista genético, la
fusión de genes diferentes PAX3 y FKHR crea una oncoproteína o ARN
mensajero quimérico que parece ser la causa del
crecimiento celular
descontrolado y la transformación maligna. En más del 50% de
rabdomiosarcomas se detecta mutaciones del p53, aunque no se le ha
responsabilizado de la oncogénesis. El conocimiento de los genes
involucrados permite el uso de métodos diagnósticos muy finos, como
RT-PCR, que detecta la proteína mencionada.
Tradicionalmente se
clasificó en cuatro grupos histológicos: embrionarios, alveolares,
pleomórficos y los indiferenciados. Los tres primeros son las tres
categorías que considera la clasificación Rhabdomyosarcoma Study Group
(IRSG). Los sarcomas indiferenciados, conocidos como intermedios,
carecen de pruebas citológicas de diferenciación miogénica por lo que
son excluidos de la clasificación de los rabdomiosarcomas y se
consideran una variedad del tumor de Ewing. La forma alveolar
histopatológicamente presenta tabiques fibrovasculares, que forman
espacios como alveolos llenos de células redondeadas, citoplasma
eosinofílico y núcleo vesiculoso, muestran una gran atipicidad
celular14.
En el estadiaje de la
lesión se considera el sistema tumor-ganglio-metástasis, que incluye
el sitio de tumor primario, el diámetro mayor, la invasión de
estructuras adyacentes, la coexistencia de ganglios linfáticos
regionales y la presencia de metástasis a distancia.
Los factores
pronósticos asociados a la evolución del rabdomiosarcoma son el sitio
del tumor primario, el subtipo histológico y la extensión de la
enfermedad. El subtipo histológico alveolar es el más agresivo y de
pronóstico más sombrío.
El manejo se diseña según el estadiaje.
El tratamiento quirúrgico es de elección en el tumor localizado, en base
a resección amplia. La quimioterapia es combinada y los principales
agentes utilizados son vincristina, actinomicina D y ciclofosfamida. De
acuerdo a lo observado en nuestro paciente, queda precisar que en toda
lesión aparentemente vascular, sobre todo de crecimiento rápido, hay que
considerar una historia clínica y un examen preferencial minuciosos,
apoyo diagnóstico radioecográfico y, en algunos casos, un estudio
histopatológico.
VER
BIBLIOGRAFÍA
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