SITUA      Año 10 , Nº 20,  2002


PÁGINA DEL DECANO

 

Dr. Waldo Amaru Callo Villa*


Es muy preocupante que las facultades y escuelas de Medicina del Perú, hayan sido sometidas a un proceso de acreditación, por el gobierno que en ningún momento de nuestra historia se ha preocupado por atender la problemática de la Educación en general y ha dejado en el abandono lo que corresponde a profesionalización universitaria.

En nuestra Patria, se dictan leyes que son letra muerta en muchos casos, en cuanto les convenga, por ejemplo los sueldos de los profesores universitarios deben estar por ley, equiparados a los magistrados.

Un gobierno dictatorial, anti-educación universitaria fue el que dictó la ley, el gobierno de transición, lo reglamentó y dispuso su cumplimiento y el actual implementa dichas disposiciones sin interesarle en absoluto cómo se está procediendo, y sin plantear alternativas de apoyo a los problemas encontrados en el proceso de acreditación.

Ningún gobierno, desde que tenemos conciencia, se ha interesado en los problemas que tienen las universidades, desde aquellos años de la Reforma Universitaria Americana, en los albores del siglo pasado.

En el año cincuenta, del pasado siglo XX, sólo existía una Facultad de Medicina: San Fernando. Las ciudades del interior (provincias) exigían la creación de otras pues la demanda de los postulantes venían en incremento para una sola universidad. Las exigen-cias de descentralización eran muchas, creándose algunas, incluyendo la nuestra. Esta tuvo largos años de gestación y un parto dificilísimo, gracias a que muchos colegas capitalinos, sub valuaban a los profesionales provincianos en especial a Cusco.

El tesón y la perseverancia de unos pocos, que en una página anterior nominé, consiguieron lo ansiado para el Cusco, Capital Histórica del Perú, cuna de la Cultura más importante de América, la creación de nuestra facultad. No nos cansaremos de agradecer a esos gestores de la enseñanza médica en la época republicana. Debo incluir entre ellos a un Señor Rector; Ing . JUAN JULIO MENENDEZ GARCÍA, que se enfrento con valentía a los burócratas centralistas.

Debo manifestar, también el agradecimiento de la familia médica antoniana, a las gestiones de las damas cusqueñas, componentes del Comité Femenino de Defensa de los Intereses del Cusco, quienes intercedieron ante la CONUP, para que tuvieran a bien de aprobar la creación de nuestra Institución, que ya había cumplido con todos los requisitos exigidos.

Debo hacer llegar mi reconocimiento a los docentes, trabajadores administrativos, a los alumnos y a los egresados, que día a día forjar el prestigio de nuestra facultad.

Han pasado veinticinco años.

Durante los primeros años se implementó la facultad, con el sacrificio de los profesores fundadores y de los alumnos de las primeras promociones, así como de otras autoridades. Por fin el año 1980, se da inicio a la actividad académica; la compresión y exigencia de los alumnos hizo factible que a pesar de algunos inconvenientes siguiera el proceso adelante. A mediados del año 1989, se gradúa el primer egresado; así se marca un hito en la Historia de la UNSAAC y de la Medicina Cusqueña, el anhelo de muchos se había cumplido, la Facultad de Medicina del Cusco estaba forjando médicos.

Han pasado 13 años de aquella graduación; en la región, la patria y el extranjero existen médicos «hechos en el Cusco», orgullosos de su procedencia que dan mucho que hablar en los niveles profesionales especializados así como en las actividades académicas.

Se ha demostrado al centralismo que los provincianos tienen capacidad, y que las oportunidades saben aprovecharlas.

Seguiremos lamentando, que el Gobierno exija más, pero no dé nada para que sus Universidades Nacionales, que son del y para el Pueblo Peruano; necesitan de mayor atención, salarios adecuados para sus docentes (sólo que cumpla la ley) y sus trabajadores, facilidades para la capacitación de los docentes sobre todo de las provincias, recursos económicos para equipar los gabinetes y laboratorios, para adquirir libros y revistas, que permitan llegar a los estándares mínimos que plantean para acreditar. Solo así nos pondremos al nivel que nos reclaman.

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* Decano de la Facultad de Medicina Huamana de la UNSAAC