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Revista Peruana de Reumatología
© Sociedad Peruana de Reumatología
ISSN versión electrónica 1609-7181



Rev. peru. reumatol.
  2004; 10(3) : 20-33


MANIFESTACIONES REUMÁTICAS CLÍNICAS EN FAMILIARES DE PRIMER GRADO 
DE PACIENTES CON ARTRITIS REUMATOIDE

Barrantes Castillo, Moisés1 Barrantes Cabrera, Moisés2


RESUMEN

Problemas: ¿Son más frecuentes las manifestaciones reumáticas clínicas en familiares de primer grado (hijos) de pacientes con artritis reumatoide(AR) que en los de pacientes sin AR?

Objetivo: (1) Determinar las frecuencias y los tipos de manifestaciones reumáticas clínicas en hijos de pacientes con AR y grupo control; (2) Comparar ambos grupos.

Pacientes y método: Se realizó un estudio comparativo-prospectivo en el Hospital Regional Docente de Trujillo(HRDT) estudiándose 66 hijos de pacientes con AR (casos) y 67 controles. Se evaluó: edad, sexo, molestias articulares y hallazgos de compromiso articular y extraarticular.

Resultados: El 33,33% de los hijos de los pacientes con AR tuvieron alguna manifestación reumática, versus el 7,46% de los hijos de los pacientes sin AR, (p<0,001). las manifestaciones reumáticas más frecuentes obtenidas por anamnesis fueron rigidez matutina (25,36%) y artralgias en articulaciones lFP(1 6,67%; p = 0,0039)(casos), y artralgias en muñecas (4,4^ p=0,00007)(controles). Las manifestaciones reumáticas más frecuentes obtenidas por examen físico fueron hiperpigmentación de nudillos (p=0,01 5) y dedos fusiformes (p=0,0062) con 18,18% cada uno (casos) y con 5,97% y 4,48%, respectivamente (controles). El sexo femenino fue significativamente más frecuente entre hijos de los pacientes con y sin AR.

Conclusión: las manifestaciones reumáticas clínicas son más frecuentes en los hijos de pacientes con AR que en los de pacientes sin AR, lo que refuerza la característica heredogenética de esa enfermedad.

Palabras Claves: manifestaciones reumáticas, artritis reumatoide, familiares de primer grado.

ABSTRACT

Problem: Are clinical rheumatic manifestations more frequent in first-degree relatives (FDR) of patients with rheumatoid arthritis (RA)

Objective: (1) Determine frequencies and types of clinical rheumatic manifestations in FDR of patients with RA and control group; (2) compare both groups.

Subjects and method: We carried out a comparative-prospective study in Hospital Regional Docente de Trujillo and studied 66 FDR of patients with RA (cases) and 67 controls. It was evaluated: age, sex, and articulate nuisances and findings of articulate or extra-articulate commitment.

Results: 33,33% of FDR of patients with RA had some rheumatic manifestation, versus 7,46% of FDR of patients without RA (p<0,001). The most frequent rheumatic manifestation obtained by anamnesis were morning rigidíty (25,36%) and pain in proximal intephalangic articulations (16,67%; p=0,0039) (cases), and pain in wrist (4,4^ p= 0,00007) (control group). The most frequent rheumatic manifestations obtained by physical exam were hyperpigmentation of knuck1es (p=0,01 5) and fusiform fingers (p=0,002) with 18,18% each on (cases) and with 5,97% and 4,48%, respectively (you control). The feminine sex was significantly more frequent among FDR of patients with and without RA.

Conclusion: The clinic rheumatic manifestations are more frequent in FDR of patient with RA that in FDR of patient without RA, what reinforces the genetic characteristic of that illness.

Key words: rheumatic manifestations, rheumatoid arthritis, and first degree relatives

 
 

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria crónica, ubicada dentro del grupo de las enfermedades difusas del tejido conjuntivo, usualmente de carácter progresivo y destructiva, de etiología desconocida, multisistémica, multifactorial y poligénica (18). Aunque existe una amplia gama de manifestaciones sistémicas en esta enfermedad, la alteración característica de la AR es una sinovitis inflamatoria persistente que afecta habitualmente a las articulaciones periféricas con una distribución simétrica (1, 2, 4, 6, 8, 9). Algunos pacientes pueden presentar únicamente un proceso oligoarticular de breve duración con lesiones articulares mínimas, mientras que otros pueden tener una poliartritis progresiva e imparable que evoluciona hacia la aparición de deformidades articulares importantes (1, 2, 4).

La AR afecta aproximadamente al 0,8% de la población general (intervalo 0,3-2,1%), por lo que se la considera como el trastorno articular más frecuente (1, 2, 4, 6, 10-13). Aquella entidad suele iniciarse en adultos jóvenes, pero puede aparecer a cualquier edad con una incidencia máxima en la tercera y cuarta décadas de la vida; se estima que alrededor del 80% de los pacientes desarrolla la enfermedad entre los 30 y 50 años y las mujeres son afectadas con mayor frecuencia que los hombres con una relación de 3:1. Además, la prevalencia de la enfermedad aumenta con la edad, las diferencias entre sexos disminuyen en el grupo de población de edad avanzada, y ocurre en todas las razas y en todas partes del mundo (1, 2, 4, 6,10-14).

Existen múltiples evidencias del compromiso del sistema inmunológico en esta enfermedad. Un agente no conocido exógeno (probablemente un agente infeccioso) o enclógeno (probablemente proteínas del tejido conjuntivo o inmunoglobulinas alteradas) o ambos, inician el proceso que desencadena una reacción autoinmune en los individuos genéticamente predispuestos. Esta reacción produce, luego, una respuesta inflamatoria y proliferativa que se inicia en la membrana sinovial y en otros tejidos de diversos órganos responsables de las alteraciones articulares y sistémicas (1, 2, 4, 6, 15-18).

Al estudiar grupos familiares afectados se ha establecido una predisposición genética. Por ejemplo, la AR grave se observa con una frecuencia aproximadamente 4 veces mayor de la esperada en los familiares en primer grado de los pacientes con AR asociada con la presencia del autoanticuerpo, el factor reumatoideo; aproximadamente el 10% de los pacientes con AR tienen un familiar de primer grado que sufre la enfermedad. Además los gemelos monocigóticos muestran una concordancia cuatro veces mayor para la AR que los dicigóticos, cuyo riesgo de AR es similar al de los hermanos no gemelos- Sin embargo, sólo el 15-20% de los gemelos monocigóticos son concordantes para la AR, lo que implica que debe haber otros factores a parte de los genéticos- que desempeñan un papel etiopatogénico importante (1, 4,19-22).

Ha sido demostrada a cabalidad la relación entre AR y ciertos antígenos de clase II del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) desde 1974 (23), en particular los aloantígenos HLA-DR1, HLA-DR4, HLA-DR10 y HLADR14, pues su expresión en la superficie de las células presentadoras de antígenos es mayor en pacientes con AR, que en los individuos sanos (1,4, 6, 22, 24). El efecto de los antígenos HLA-DR sobre el desarrollo de la enfermedad (susceptibilidad o predisposición genética) depende tanto del subtipo como del número de copias del alelo en el genoma, y esta predisposición, dependiente del subtipo, para desarrollar la enfermedad varía entre las diferentes razas; por ejemplo, se ha encontrado, que hasta un 70% de los pacientes con AR clásica o florida expresan HLA-DR4 en comparación con sólo el 28% de los individuos de control (4).

Dado que la AR es una enfermedad multifactorial que afecta a diferentes órganos, sus manifestaciones clínicas también son variadas. Dentro de los síntomas más frecuentes y características tenemos: rigidez articular (en aproximadamente 98% de los casos), dolor articular, fatiga (80% de los casos), debilidad muscular y depresión, los signos más frecuentes son: hinchazón y entumecimiento articular (generalmente de articulaciones interfalángicas proximales y muñecas), eritema palmar, atrofia muscular, contracturas y deformaciones articulares, nódulos y pérdida de peso (1,2,4,7, 25-29).

Conociendo que la AR es una de las enfermedades difusas del tejido conjuntivo más frecuentes (30) y al no haberse hallado trabajos en familiares de primer grado con manifestaciones reumáticas reportadas específicamente, decidimos investigar la frecuencia de dichas manifestaciones reumáticas en los familiares de primer grado de nuestros pacientes con AR (casos) en comparación a la frecuencia de estas manifestaciones en los familiares de primer grado de las personas sin AR (controles), para resolver el problema de si las manifestaciones reumáticas clínicas en los casos son más frecuentes que en los controles. Por lo tanto, los propósitos del estudio fueron: (1) determinar las frecuencias de manifestaciones reumáticas clínicas en los familiares de primer grado (hijos) de pacientes con artritis reumatoide (AR) y en los de los pacientes sin AR; (2) comparar ambos grupos; y (3) determinar los tipos de manifestaciones reumáticas clínicas más frecuentes en ambos grupos de estudio.

PACIENTES Y MÉTODO

arriba

1. Pacientes:

1. 1 Población de estudio:

Se realizó un estudio comparativo - prospectivo en el que el universo estuvo constituido por todos los pacientes con AR y sus familiares de primer grado atendidos y captados en el consultorio externo de Reumatología del Hospital Regional Docente de Trujillo entre los meses de junio a diciembre del 2001 (ver anexo Nº 02). De este grupo se seleccionaron los casos; igualmente se consideró dentro del universo muestral a los pacientes sin AR y sus familiares de primer grado; de este último grupo se seleccionaron los controles (ver anexo Nº 03).

Para la conformación de los grupos (casos y controles) se consideraron los siguientes criterios de inclusión y de exclusión:

Criterios de Inclusión:

  • Identificar pacientes con AR según los criterios del Colegio Americano de Reumatología (31), debiendo haber iniciado su enfermedad después de los 16 años de edad (los menores de 16 años corresponden a AR juvenil).

  • Familiares de primer grado de pacientes con o sin AR, con domicilio en la provincia de Trujillo.

  • Ambos sexos.

  • Que acepte participar voluntariamente en el estudio previa información.

Criterios de Exclusión:

  • No cumplimiento de los criterios diagnósticos para AR que señala el Colegio Americano de Reumatologia.

  • Pacientes con AR menores de 16 años.

  • Pacientes que presenten AR como parte de una enfermedad mixta del tejido conjuntivo o del síndrome de superposición, excluyéndose a las formas de vasculitis primaria y a aquellos con evidencia de otra enfermedad coexistente de tipo autoinmune (enfermedad Graves - Basedow, tiroiditis de Hashimoto, cirrosis biliar primaria, hepatitis crónica, diabetes mellitus insulino dependiente, etc) (5).

1.2 Diseño estadístico del muestreo:

Unidades de análisis: Familiar de primer grado de paciente con o sin AR.

Unidades de muestreo: Paciente con o sin AR.

Tamaño de la muestra: El número de familiares de primer grado para cada grupo se determinó con la siguiente fórmula, por tratarse de un estudio comparativo (32, 33):



para lo cual se consideró el resultado de una prueba piloto realizada en la consulta externa de Reumatología, donde se identificó que el 40% (pl =0,4) de los familiares de primer grado de los pacientes con artritis reumatoide presentaron alguna manifestación reumática en comparación al 10% 02=011) de estas manifestaciones en los familiares de primer grado de los pacientes sin artritis reumatoidea. Además, fue necesario imponer niveles de confianza (Z" y precisión (Z$), decidiéndose por 95% (Z"/2, = 1,96) y 80% (Z$=0,84), respectivamente. De lo anterior se obtuvo que cada grupo de estudio debería estar conformado, como mínimo, por 29 familiares de primer grado. Pero, por utilizarse, además, el diseño de estudio de casos y controles se reajustó la muestra con la siguiente fórmula (33):


 

donde:
P = (P2 + rp1)/(1 + r)
Za/2 = 1,96 (valor de Z para una seguridad del 95%)
Zb = 1,64 (valor de Z para un poder de prueba del 90%)
P1 = 0,4 (proporción de hijos de pacientes con AR con manifestación reumática)
P2 = 0,1 (proporción de hijos de pacientes sin AR con manifestación reumática)
R = P1/P2 (relación entre casos y controles positivos),

obteniendo que n = 40 (como mínimo en cada grupo de estudio). Sin embargo, para lograr mayor adecuación de la muestra consideramos conveniente incrementarla, por lo menos, en un 10%, ingresando al estudio 66 familiares de primer grado de pacientes con AR (casos) y 67 familiares de primer grado de pacientes sin AR (controles).

2. Método:

2. 1 Protocolo de estudio:


Dado el interés de la investigación se usó el diseño de estudio de casos y controles. Para la conformación de los grupos se seleccionaron, primero, las unidades de muestreo (pacientes con AR) para el grupo de los casos, usando una técnica de muestreo aleatorio simple, con arranque sistemático. Según esto se eligió por sorteo el número 1 y a partir de ello se tomaron aleatoriamente los pacientes con AR, en orden de llegada durante los días de atención en el consultorio externo de Reumatología (lunes - sábado), haciendo un total de 19 unidades de muestreo (pacientes con AR) (ver anexo NI 02). Los familiares de primer grado (unidades de análisis) de estos pacientes fueron incluidos para el estudio hasta completar 66.

El siguiente paso de¡ estudio fue conformar e¡ grupo de los controles, para lo cual se seleccionó, también al azar, un paciente que no padezca artritis reumatoide (unidad de muestreo) de la misma edad y sexo que su par en el grupo de los casos, haciendo un total de 22 pacientes sin AR (ver anexo Nº 03). De estos pacientes se incluyeron en el estudio a sus familiares de primer grado (unidades de análisis), que fueron 67.

Para el estudio se define como familiar de primer grado al descendiente de primera generación (hijos) (34, 35).

Los casos y los controles fueron incluidos en el estudio y evaluados mediante una ficha de admisión que se detalla en el anexo Nº 01 y comprende las siguientes partes:

a) Anamnesis: datos de identificación (nombre, edad, sexo, ocupación y domicilio), antecedente familiar de AR y datos de presencia de alguna manifestación reumática pasada o presente.

b) Examen físico: en busca de hallazgos de compromiso articular y extraarticular relacionados con la artritis reumatoide.

Para el diagnóstico de los pacientes con AR se utilizaron los criterios de clasificación del Colegio Americano de Reumatología (31) que son los siguientes: a) Rigidez matinal por lo menos durante una hora.

b) Hinchazón o artritis de 3 o más áreas articulares: las 14 áreas posibles son interfalángicas proximales (IFP), metacarpofalángicas (MCF), muñeca, codo, rodilla, tobillo y metatarsofalángicas (MTF) del lado derecho e izquierdo.

c) Hinchazón de muñecas, articulaciones metacarpofalángicas (MCF) o interfalángicas proximales (IFP), al menos un área.

d) Hinchazón o artritis simétrica: compromiso simultáneo, a ambos lados del cuerpo, de la mismas áreas articulares; el compromiso bilateral de IFP, MCF o MTF es aceptable sin absoluta simetría.

Estos cuatro criterios deben estar presentes por más de 6 semanas.

e) Cambios radiológicos típicos de AR en las manos, que incluyen erosiones u osteopenia yuxtaarticular.

f) Nódulos reumatoides (subcutáneos) sobre prominencias óseas, superficies extensoras, o en regiones yuxtaarticulares.
g) Factor reumatoideo positivo.

La presencia de 4 de estos criterios tiene una sensibilidad del 91,2% y una especificidad de 89,3%.

Si en algún caso o control se encontró la sospecha de AR se aplicaron los mismos criterios arriba mencionados para diagnosticar AR.

Las personas que conformaron los grupos de casos y controles fueron examinados por los investigadores en sus domicilios, aplicándoles la ficha de admisión.

2.2 Análisis estadístico:

Los resultados fueron tabulados en porcentajes en relación a los hallazgos clínicos y sus tipos, y al número de casos o controles con estos hallazgos (manifestaciones reumáticas clínicas). De esto último se analizó el significado estadístico de la diferencia en la frecuencia de manifestaciones reumáticas en ambos grupos, usando la prueba Z para diferencia de proporciones, considerándose significativo a partir de 5% de probabilidad (p<0,05). Además se determinó los intervalos de confianza al 95% para ambos porcentajes (frecuencias relativas) con la siguiente fórmula: IC = p ±Za/2qp (1 -p)/n. También se aplicó la prueba de chicuadrado para determinar si existe dependencia o no de la presencia de manifestaciones reumáticas con el sexo y la edad de los casos y controles positivos (hijos de pacientes con y sin AR con manifestación reumática, respectivamente).

Se estudiaron 133 familiares de primer grado (hijos) entre 5 y 70 años de edad distribuidos en CASOS (66 hijos de pacientes con AR) y CONTROLES (67 hijos de pacientes sin AR), cuyos padres acudieron al consultorio externo de Reumatología de¡ Hospital Regional Docente de Trujillo entre los meses de junio y diciembre del 2001.

Para el grupo de los casos se excluyeron a tres mujeres y un varón y para el grupo de los controles, 2 mujeres y dos varones por tener residencia en lugares fuera de la provincia de Trujillo.

El grupo de los hijos de los pacientes con artritis reumatoide tuvo una media de edad de 30,29 " 13,11 años (rango: 5-57 años) y 42 hijos (63,64%) se ubicaron dentro del grupo etáreo de [15-40) años, seguidos por el de [40-60) años con 16 (24,24%) y el de [0-15) años con 8 hijos (12,12%) (Tablas Nº 1 y Nº 4).

La edad promedio del grupo de los hijos de los pacientes sin artritis reumatoide fue de 28,81 " 15,03 años (rango: 770 años) y el grupo etáreo de [15-40) años estuvo conformado por 43 controles (64,18%), seguidos por el de [40-60) años con 11 (16,42%), el de [0-15) años con 9 (13,43%) y el de 3 60 años con 4 hijos(5,97%) (Tablas Nº 2 y Nº 4).

Del grupo de los casos, 38 (57,58%) fueron mujeres y 28 (42,42%) fueron varones. Del grupo de los controles, 37 (55,22%) fueron mujeres y 30 (44,78%), varones (Tablas Nº 3 y Nº 4).

Al comparar la frecuencia de manifestaciones reumáticas entre los casos y los controles, 22 (33,33%) de los hijos de los pacientes con AR que tuvieron alguna manifestación reumática, de los cuales 2 (3,03%) cumplieron los criterios del Colegio Americano de Reumatología (incluyendo el factor reumatoideo positivo) para el diagnóstico de artritis reumatoide; mientras que en el grupo control la presentaron sólo 5 (7,46%), diferencia que resultó altamente significativa (p<0,0001; Z=3,65). Los intervalos de confianza al 95% para cada proporción fueron de +0,22-0,44, y de +0,0120, 14,; respectivamente (Tabla Nº 5 y Cuadro Nº 1).

Considerando la distribución de hijos con alguna manifestación reumática presente, observamos que, en los casos, el promedio de edad fue 36,59 " 12,48 años (rango: 17-57 años), el grupo etáreo de [15-40) años incluye a 13 (59,09% de los casos), seguidos M de [40-60) años con 9 (40,91 %). En los controles, el promedio de edad fue 3 7,4 " 11,15 años (rango: 25-54 años), el grupo etáreo de [15-40) años incluye a 3 (60% de los controles), seguidos por el grupo de [40-60) años con 2 (40%) (Tablas Nº 6 y Nº8, y Cuadro Nº2).

Ahora bien, si consideramos la distribución de hijos con alguna manifestación reumática presente de acuerdo al sexo, observamos que, en los casos, 19 (86,3 6%) fueron mujeres y sólo 3 (13,64%) varones; en los controles, las 5 fueron mujeres (Tablas Nº 7 y Nº 8, y Cuadro Nº 3).

De las manifestaciones reumáticas clínicas captadas por anamnesis, en el grupo de los casos, las más frecuentes son la rigidez matutina (31 h) y las artralgias en articulaciones interfalángicas proximales (IFP) bilateralmente con 17 (25,76%) y 11 (16,67%) casos, respectivamente. A continuación se encuentran las artralgias en muñecas con 7 casos (10,61%), seguidas de artralgias en articulaciones metacarpofalángicas (MCF), hombros y codos con 4 casos (6,06%) cada uno, artraigias en rodillas con 3 casos (4,55%) y, por último, antecedentes de nódulos reumatoides, síndrome de túnel carpiano e hiposecreción lacrimal (tests de Schirmer tipo 1 con valores entre 5-9 mm ' obtenidos de las historias clínicas en el HRIDT) con 2 casos (3,03%) cada uno (Tabla Nº 09 Y Cuadro Nº 4). En el grupo de los controles, las manifestaciones reumáticas clínicas halladas son: artraigias en muñecas en 3 hijos (4,48%) y artralgias en articulaciones MCF y en IFP bilateralmente con 2 hijos (2,99%) en cada uno (Tabla Nº 10 y Cuadro Nº 4).

En cuanto al examen físico, las manifestaciones reumáticas clínicas más frecuentes, halladas en el grupo de los casos, fueron la hiperpigmentación de los nudillos de los dedos de las manos y los dedos fusiformes con 12 casos (18,18%) cada uno, seguidos de nódulos reumatoides con 3 casos (4,55%), artraigias en articulaciones IFP con 2 casos (3,03%) y deformidad en dedos (dedo en cuellos de cisne) que fue hallada en sólo un caso (1,52%) (Tabla Nº 11 y Cuadro Nº 5). En los controles, las manifestaciones reumáticas identificadas por examen físico fueron la hiperpigmentación de nudillos en 4 casos (5,97%) y los dedos fusiformes en 3 casos (4,48%) (Tabla Nº 12 y Cuadro Nº 5).

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad sistémica e inflamatoria crónica que, entre otras características, destaca por ser de etiología desconocida, multifactorial (intervienen condiciones de] huésped, ambiente y posibles factores desencadenantes) y poligénica (1-8). Esto último se estableció al realizarse estudios en grupos familiares afectados (1, 4, 19-22). Sin embargo, las investigaciones realizadas a este respecto suelen limitarse a identificar, fundamentalmente, las condiciones inmunogenéficas del huésped que lo predisponen a desarrollar la enfermedad reumatoidea, sin llegara precisar la expresión clínica de esa predisposición genética.

Silman y col., y Mc Donagh y Walker realizaron dos estudios de cohorte, prospectivos, en Inglaterra con el propósito de estimar la incidencia de la AR. En el primer estudio se evaluó y se siguió a los familiares de primer grado de 65 pacientes con AR por 5 años, y en el segundo estudio se estudió el árbol genealógico extendido de 17 pacientes con AR, siguiendo a sus familiares por 10 años (36, 37). En ambos trabajos sólo se hizo hincapié en las caracteristicas inmunogéticas y clínicas de los familiares que desarrollaron artritis reumatoide a lo largo de los periodos de estudio. Sin embargo, la población estudiada en ambas investigaciones son similares en sexo y edad a la evaluada en el presente trabajo en el grupo de los casos (Tablas Nº 1, Nº 3 y Nº 4). Silman y col. estudiaron una población de 370 hijos, de los cuales 161 (43,51%) fueron varones y 209 (56,49%) mujeres, mientras que Mc Donaghg y Walker evaluaron a 133 familiares, de los cuales 58 (43,6%) fueron varones y 75 (56,4%) mujeres (36, 37). Nosotros estudiamos una población de 66 hijos de pacientes con AR, de los cuales 28 (42,42%) fueron varones y 38 (57,58%) mujeres. El grupo etáreo que predominó en nuestro trabajo fue el de [15-40) años con 42 (63,64%) hijos de pacientes con AR. Esto es similar a la población estudiada por Silman y col., quienes informan que el grupo etáreo mencionado anteriormente fue el predominante con 43,2%; sin embargo, Mc Donagh y Walker destacan al grupo de [40-60) con el predominante con 40,6% (3 6, 3 7).

Los hallazgos de nuestro estudio muestran que las manifestaciones reumáticas clínicas fueron más frecuentes en los hijos de los pacientes con AR (33,33%) en comparación con el grupo control (7,46%) (Tabla Nº 5 y Cuadro Nº 1), diferencia que resultó altamente significativa tras la aplicación de la prueba Z para diferencia de proporciones (Z = 3,65; p<0,0001), lo que fue reafirmado por el intervalo de confianza (IC 95%) que incluye a p, =0,33 0C1=§0,22; 0,44¨). Sin embargo, Silman y col. hallaron que la frecuencia de manifestaciones reumáticas al inicio de su estudio fue de 13,2% en los familiares de primer grado de los pacientes con AR. Esta marcada diferencia con lo reportado en nuestro estudio se puede explicar debido a que en la investigación realizada por Silman y col. se evaluaron a los hijos de los pacientes con AR que acudían al hospital o eran entrevistados en su propio domicilio por personal entrenado previamente sin que participen directamente los investigadores, lo que puede ser causa de subregistro de información. Además, en la misma investigación no se comparó la presencia de manifestaciones reumáticas con otro grupo (grupo control), lo cual también contribuyó a conformar un tamaño de muestra grande y a disminuir la proporción de hijos con manifestación reumática presente.

El estudio realizado por nosotros identificó, también, que 2 de los familiares de primer grado de los pacientes con AR, al aplicarse los criterios del Colegio Americano de Reumatología (incluyendo la presencia de factor reumatoideo positivo), tenían la enfermedad. Este hallazgo es equivalente a: 2/66 (3,03%) hijos de pacientes con AR o 2/19 (10,53%) pacientes con AR. Lo primero es similar a lo reportado por Silman y col. quienes identificaron a 14 personas con AR de 370 hijos de pacientes con la enfermedad, que equivale al 3,78% (36), mientras que Mc Donagh y Walker reportaron que 4/44 (9,09%) desarrollaron AR (37). La segunda equivalencia (2/19=10,53%) es un resultado semejante a lo reportado por Lipsky que identificó que aproximadamente el 10% de los pacientes con AR tienen un familiar de primer grado que sufre la enfermedad (4). Por otro lado, existe la posibilidad que algunos casos de nuestro estudio desarrollen la enfermedad en el futuro.

En la presente investigación se identificó, también, que tanto en los casos como en los controles, el grupo etáreo, con manifestaciones reumáticas presentes, predominante fue el de [15-40) años con frecuencias relativas de 59,09% (13/ 22) y 19,7% (13/66) para los casos (XI = 0,73; p = 0,393 7) y 60% (3/5) y 4,48% (3/67) para 105 Controles (XI = 0,20; p = 0,654); sin embargo, esto no fue estadísticamente significativo (Tablas Nº 6 y Nº 8, y Cuadro Nº 2). Y el sexo más frecuente fue el femenino con frecuencias relativas de 86,36% y 28,78% para los casos (XI = 11,64; p = 0,0006) y 100% y 7,46% para los controles (X2 = 5; p = 0,025), lo que fue significativamente estadístico (Tablas Nº 07 y 08, y Cuadro No 3). Este resultado puede explicarse debido a que la artritis reumatoide suele iniciarse en adultos jóvenes, con una incidencia máxima en la 30 y 40 décadas de la vida, y en la enfermedad reumatoidea las mujeres son afectadas con mayor frecuencia que los varones (1, 2, 4, 10-14, 2528). Además, estos resultados son concordantes con lo hallado por Silman y col., quienes reportaron que 5,6% de los varones y el 19,1% de la mujeres tuvieron alguna manifestación reumática (36).

Otros de los resultados obtenidos en nuestra investigación fue que, dentro de las manifestaciones reumáticas captadas por anamnesis (síntomas) en los hijos de los pacientes con AR (casos), las más frecuentes fueron: rigidez matutina (31 h) con 77,27%y el compromiso articular de articulaciones IFP (50%), muñecas (31,82%) y MCF (18,18%). Estos hallazgos son concordantes con lo informado por Mc Carty, quien reporta que la rigidez matutina (31 h) se presentó en el 97% de los pacientes con AR (28), por Pastor y col., quienes la identificaron como la más frecuente con 33,03% (38), y con lo descrito por lacoby y col. y Fleming y col., quienes identificaron que las articulaciones MCF se comprometen entre el 52-87% de los casos, las IFP entre el 45-63% y las muñecas se afectan entre el 48-82% de los pacientesconAR (26,27). Lo mismo halló O'Dell al reportar que las articulaciones MCIF se comprometen entre el 9095% de los casos, las muñecas entre el 80-90% y las IFP entre 65-90% de los pacientes (27). Si bien las frecuencias relativas presentadas en nuestra investigación no son semejantes a lo descrito anteriormente, las articulaciones comprometidas predominantemente en los hijos de los pacientes con AR son las mismas que se comprometen en la artritis reumatoide; incluso, el compromiso menor de las articulaciones grandes como los hombros, codos y rodillas (Tabla Nº 09 y Cuadro Nº 4). Dentro de¡ grupo de los controles, en los hijos de los pacientes sin AR que presentaron manifestaciones reumáticas también se evidenció la afectación de muñecas (Z = 4,33; p = 0,00007), articulaciones MCl (Z = 0,85; p = 0,1964) e IFP (Z = 2,66, p = 0,0039), pero en proporciones si gn ¡ficativa mente menores con respecto a los casos (Tabla Nº 10 y Cuadro Nº 4).

Las manifestaciones reumáticas clínicas más frecuentes captadas por examen físico, en el grupo de los casos, fueron la hiperpigmentación de los nudillos y los dedos fusiformes de las manos con frecuencias relativas de 54,55% (12/22) y 18,18% (12/66) para ambos (Tabla Nº 11 y Cuadro Nº 5).

No se encontraron referencias que describan la frecuencia de estas manifestaciones en los pacientes con AR. Los nódulos reumatoides se identificaron en 3 hijos (frecuencias relativas de 13,64% (3/22) y 4,55% (3/66», lo cual contrasta con la frecuencia de este hallazgo (20-35%) en los pacientes con artritis reumatoide reportada por Flores, Lipsky, Jacoby y col., Fieming y col., O'Dell y Mc Carty (2, 4, 26-28).

En el grupo de los controles, en los hijos con manifestaciones reumáticas presentes, se identificó, también, la hiperpigmentación de nudillos (Z = 2,16; p=0,01 5) y los dedos fusiformes en manos (Z = 2,49; p = 0,0062) como los hallazgos clínicos más frecuentes al examen, pero en proporciones significativamente menores que en los casos (Tabla Nº 12 y Cuadro Nº 5).

Finalmente, en el grupo de los hijos de pacientes con AR hubo 2 pacientes (frecuencias relativas: 9,09% (2/22) y 3,03% (2/66» que refirieron haber tenido manifestaciones clínicas de hiposecreción lacrimal definida como sensación de cuerpo extraño en el ojo, prurito ocular, inyección conjuntiva¡, ardor o fotofobia (Tabla Nº 10). Este hallazgo contrasta con lo descrito por Aguilar y col., quienes hallaron que el 11,5% de los pacientes reumáticos atendidos en consulta externa de Reumatologia del Hospital Regional tuvieron hiposecreción lacrimal (39). la diferencia con nuestro estudio se debe a que en la investigación mencionada se evaluaron a pacientes con alguna enfermedad difusa del tejido conectivo (dentro de las cuales se incluye a la AR) y no se informa la frecuencia de pacientes con AR que tuvieron hiposecreción lacrimal. Tampoco hemos encontrado información al respecto en la literatura nacional e internacional.

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1 Médico Cirujano. Universidad Nacional de Trujillo, Perú.
2 Profesor Principal de la Universidad Nacional de Trujillo. Jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Regional Docente.



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