Revista Peruana de Reumatología : Volumen 4 Nº 2, Año 1998 LIMA-PERÚ

 

Antígeno Leucocitario Humano (HLA) en Artritis Reumatoide y
Lupus Eritematoso Sistémico

Rita Kuroiwa S.*, Inés Segami S.**, Raúl Díaz V.*, Carmen Torres F.*

 


Resumen

Objetivo: Investigar prevalencia de antígeno leucocitario humano (HLA) en pacientes con artritis reumatoide (AR) y lupus eritematoso sistémico (LES) y definir relación entre determinantes antigénicos y características más severas de la enfermedad que modifican el pronóstico del los pacientes.

Pacientes y métodos: 30 pacientes portadores de AR, 30 portadores de LES y 90 donantes aparentemente sanos, de riñón o médula ósea. Tipificación de HILA: se utilizó Test de microtoxicidad de Tarasaki. El HLA-DR y DQ fueron definidos en suspensiones de linfocitos enriquecidos en células usando columnas de nylon.

Análisis estadístico: resultados tabulados en porcentaje en relación a hallazgos clínicos y frecuencia de alelos y posteriormente el significado estadístico usando la prueba de chi-cuadrado o test exacto de Fisher, de acuerdo a las variable establecidas.

Resultados: En 26/30 AR y 29/30 LES se obtuvo suficiente población de linfocitos B para lectura. AR: edad promedio (43.2 años), tpo. de enfermedad (9.1 años).Edad de inicio AR (33.9 años), Capacidad funcional II (Steinbrocker) 46.5, vasculitis secundaria 11.54%. El HLA DR4 fue positivo en 11 /26 (42.37%) y 12/90 controles (p<0.01); DR1 positivo en 6/26 (23.07%) y DR3 en 5/26 (19.2%), sin significado estadístico. 4/5 pacientes con nódulos subcutáneos fueron DR4 positivos (80%) sin diferencia estadística significativa en pacientes con AR DR4 (+) sin nódulos.

En el grupo de LES: edad prornedio (39.7 años), tiempo de enfermedad promedio (5.8 años), edad de inicio de LES (33.9 años). HLA DR3 positivo en 9/29 LES (31.03%) y en 12/90 controles (p<0.05). DR1 positivo en 8/29 LES y 15/90 controles, sin diferencia significativa.

Conclusión: Se encontró diferencia estadísticamente significativa en relación con la población control en lo siguiente: 1) alta prevalencia de DR4 en AR, 2) DR3 en AR con vasculitis, 3) DR3 en LES, 4) DQ1 y DQ3 en LES, 5) RR para AR ante HLA-DR4 + es de 4.8, 6) RR para LES ante HLA-DR3 + es de 2.9.


Correspondencia: Dra. Rita Kuroiwa Samper
Servicio de Reumatología.
Hospital IPSS Edgardo Rebagliatti Martins
Av. Domingo Cueto s/n. Lima 11.


Rev. Perú Reum. 1998; 4 (2):55-2


Introducción

La Artritis Reumatoide (AR) y el Lupus Eritematoso Sistémico (LES), son enfermedades inflamatorias crónicas consideradas como prototipo de desórdenes autoinmunes, cuya etiología es multifactorial, involucrándose elementos genéticos y no genéticos. Muchos estudios realizados hasta la fecha han documentado que uno de los elernentos genéticos claves es el Complejo HLA o Antígeno Leucocitario Humano (1,2) que es el complejo de histocompatibilidad mayor de los humanos y que se encuentra localizado en el brazo corto de cromosoma 6. El complejo principal de histocompatibil¡dad está constituído por un complejo de genes que codifican glucoproteínas que se expresan en la superficie celular de todos los animales vertebrados. El interés inicial en el estudio de estas glucoproteínas surgió en la década de 1950, cuando se realizaron los primeros intentos serios en transplantar tejidos entre individuos de la misma especie o de diferente especie. Al estudiar los mecanismos de rechazo de los tejidos transplantados, se descubrió que ésta reacción era en realidad una respuesta inmune dirigida contra proteína expresadas en la membrana de las célulasde los tejidos transplantados.

De acuerdo a las características estructurales y funcionales, dichos genes se califican en tres regiones: los genes clase I codifican para las moléculas denominadas HLA-A , HLA-B y HLA-C. La asignación alfabética depende del orden en que han sido descritas y no de su secuencia en el cromosoma. Los genes clase II, también denominados genes de respuesta inmune, codifican para las moléculas denominadas HLA-DR, HLA-DQ, HLA-DP, HLA-DO y HLA-DZ, estos dos últimos en proceso de codificación. Las moléculas clase III son codificadas por genes situados entre las regiones clase I y II, y no tienen relación estructural ni funcional con las moléculas clase I y II; las moléculas codificadas por los genes clase III instituyen las fracciones C2 y C4 (C4a y C4b) de la vía clásica y del factor ocho de la vía alterna del complemento.

Las moléculas clase I y II están relacionadas estructuralmente con las inmunoglobulinas y otras moléculas de superficie relacionadas con la función del sistema inmune. Las moléculas HLA clase II tendrían un rol fundamental en la respuesta inmune al presentar los péptidos antigénicos al linfocito T ayudador (CD4+) e iniciando respuestas patogénicas autoinmunes. Luego, entonces, serían genes importantes para la susceptibilidad de enfermedad (3, 4, 5, 6, 7). Además de su asociación con la Artritis Reumatoide y Lupus Eritematoso Sistémico, también se describe en asociación a otras enfermedades autoinmunes, como la Enfermedad de Graves-Basedow y diabetes mellitus insulinodependiente (2).

La primera descripción de la asociación entre un antígeno HLA de clase II y enfermedad reumática fue dada por Stanstny et al, en 1976 (8) quienes describieron un aumento de frecuencia del HLA-D4 en artritis reumatoide. Estudios posteriores han confirmado esta asociación en poblaciones caucásicas, reportándose DR4 total positivo en 70% de los pacientes de raza blanca con artritis reumatoide seropositiva versus el 19% de la población control (9), mientras que el subtipo DW4 se encontró en 54%. Esto es variable de acuerdo a la raza estudiada, ya que se ha visto que entre la población judía y negra existe poca relación con el DR4, pero si con el DR1 (10). El DR1 ha sido asociado con AR también en indios asiáticos (11).

En una población china de Singapur se encontró una alta incidencia de DRW53 y DQ3 en pacientes con AR (12), que difiere del DR4 de la población caucásica. Entre los indicios Yakima del Pacífico Noroeste del DR4 es raro, y la AR se asocia con DW16 (13).

Con respecto a la progresión de la Artritis Reumatoide, se ha reportado que el mismo antígeno DR4 se asocia con casos de AR más severa (14), pero una asociación mucho más fuerte ha sido encontrada entre el entígeno HLA-DQW7 con casos de AR severa (15), a partir de lo cual se postula que la región DR se asocia con susceptibilidad a la enfermedad y la región DQ se asociaría a casos de enfermedad severa, lo cual tendría implicancias terapéuticas (14, 15).

En cuanto a latoxicidad por drogas remisivas utilizadas para el tratamiento de la Artritis Reumatoide, se ha reportado que las complicaciones renales, principalmente la proteinuria, más que debida a la acción de las Sales de Oro perse, estarían dadas por acción de inmunocomplejos. Se ha reportado un aumento de DR3 en ciertas nefropatías por Sales de Oro, y un mayor incremento de DR3 en las proteinurias causadas por D-penicillamina (16, 17, 18, 19, 20).

Del mismo modo, los accidentes hematológicos, como la leucopenia y la trombocitopenia causadas por drogas remisivas, muestran un incremento de DR3, así como las alteraciones cutáneas de tipo eritema y erupción, muestran un exceso de DR3 (20, 21).

En Lupus Eritematoso Sistémico, si se estudia la raza caucásica, las asociaciones más consistentes se dan con el HLA-DR3, DR2 y DQW1 (22). En pacientes de raza negra se encontró incremento de DR3 y DR7 (23, 24, 25). En Japón, donde el LES es frecuente, la frecuencia de DR3 es muy baja, y la asociación se hace más bien con el DR2 y DQW3 (26). En cuanto a la nefropatía lúpica, especialmente la forma membranoproliferativa, tendría mayor incremento de DR3 y DR2, y estarían en relación al pronóstico de la insuficiencia renal crónica.

La edad de inicio de enfermedad estaría en relación a determinantes genéticos; así en pacientes lúpicos de raza blanca de inicio tardío de la enfermedad se encuentra incremento de DR3 (27), mientras que DR2 y DRW1 son más frecuentes en pacientes que inician la enfermedad antes de los 22 años.

El Perú es un país caracterizado por haber acogido a través de su historia un gran número de emigrantes que resultó en su mestizaje. Gracias a ello, tenemos una gran variedad de costumbres, potajes y también de genes. No hemos encontrado estudios de tipificación de HLA clase II en nuestro medio, siendo la Artritis Reumatoide y el Lupus Eritematoso Sistémico las enfermedades reumáticas de tipo autoinmune más importantes, tanto por el mayor porcentaje de morbimortalidad así como por el impacto socioeconómico de los pacientes que la padecen y cuya etiología aún no es definida, decidimos investigar la prevalencia de antígenos HLA clase II en nuestros pacientes mestizos, y tratamos de establecer si existe relación entre determinantes antigénicos y una variedad de condicionantes de enfermedad más severa que modifican el pronóstico de nuestros pacientes.

Pacientes y Métodos

Ingresaron al estudio treinta pacientes portadores de Artritis Reumatoide y treinta pacientes con Lupus Eritematoso Sistémico, evaluados en consulta externa y/o piso de hospitalización del Servicio de Reumatología del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins (HNERM) del Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS) entre diciembre de 1992 y abril de 1993. Todos los pacientes cumplían los criterios del Colegio Americano de Reumatología para el diagnóstico de Artritis Reumatoide (28) o Lupus Eritematoso Sistémico (29), según el caso, debiendo haber iniciado su enfermedad después de los 16 años de edad en ambos grupos. Todos fueron de raza mestiza. Los pacientes eran incluídos al estudio en forma consecutiva. No se consideró a aquellos pacientes que presentaban AR o LES como parte de una enfermedad mixta del tejido conectivo o del Síndrome de Superposición, excluyéndose a las formas de vasculitis primaria y a aquellos pacientes con evidencia de otra enfermedad coexistente de tipo autoinmune (enfermedad de Graves-Basedow, tiroiditis de Hashimoto, cirrosis biliar primaria, hepatitis crónica activa, dientes mellitus insulinodependiente, etc).

Cada paciente fue entrevistado y evaluada su historia clínica. En el grupo de pacientes con artritis reumatoide se investigó principalmente los antecedentes familiares, la positividad al factor reumatoide (Prueba de Waaler-Rose >1/64), presencia de enfermedad erosiva en las radiografías de manos, estadiaje de la clase funcional de acuerdo a la clasificación de Steinbrocker (30), grado de severidad de enfermedad y manifestaciones extraarticulares, dentro de éstas príncipalmente, la presencia de nódulos reumatoides, vasculitis asociada y compromiso ocular. Se registró la terapia actual y las reacciones adversas medicamentosas a remisivos.

El grupo de pacientes con Lupus Eritematoso Sistémico se registró principalmente los antecedentes familiares, cuadro clínico predominante, compromiso de la función renal y el tipo de glomerulonefritis lúpica por biopsia renal (31); tipificación de los anticuerpos antinucleares y patrón predominante y la presencia de vasculitis secundaria asociada.

El grupo control fue constituído por noventa donantes aparentemente sanos, de riñón o de médula ósea, en quienes se determinó tanto las moléculas de clase I como de clase II para objeto de transplante; por tratarse en algunos de los casos de grupos familiares, se tomó en dicha situación a un sólo individuo.

Tipificación del HLA:

Se utilizó el Test de Microcitotoxicidad de Terasaki (32) para identificar las moléculas clase I (HLA-A, B, C) en los controles y clase II (HLA-DR y DQ) en los grupos de estudio y control.

El HLA-DR y DQ fueron definidos en suspensiones de linfocitos enriquecidos en células B usando columnas de nylon. Todos los procesos de las pruebas se realizaron íntegramente en el Laboratorio de Histocompatibilidad del HNERM-IPSS.

Análisis Estadístico:

Los resultados fueron tabulados en porcentajes, en relación a los hallazgos clínicos y frecuencia de alelos y posteriormente, fue analizado el significado estadístico de la diferencia en la frecuencia de alelos usando la prueba de chi-cuadrado o Test exacto de Fisher, de acuerdo a las variables establecidas.

Resultados

Características clínicas:

De los sesenta pacientes portadores de Artritis Reumatoide o Lupus Eritematoso Sistémico que ingresaron al estudio, no se logró obtener una población de linfocitos B suficiente para obtener una lectura satisfactoria en cinco pacientes (cuatro del grupo AR y uno del grupo LES), quedando raducido el grupo de estudio a 26 pacientes con AR y 29 pacientes con LES.

De los 26 pacientes con AR , 22 fueron mujeres y 4 varones. Todos fueron de raza mestiza. La edad promedio fue de 43.2 años (rango 18 a 71 años), con un tiempo de enfermedad promedio de 9.1 años (rango 6 meses a 23 años). La edad de inicio de la AR fue de 33.9 años (rango 17 a 58 años). El antecedente familiar para AR fue positivo en 11 pacientes (42.3%). El factor reumatoide estuvo presente en todos los pacientes, mientras que la enfermedad erosiva se determinó en 14 pacientes (53,8%), según se muestra en la Tabla 1.

 

Tabla 1

Características clínicas de pacientes con AR.

Relación mujeres/varones           22/4
Edad promedio                           43.2 años (rango 18 a 71)
Tiempo de enfermedad                 9.1 años (rango 0.5 a 23)
Edad de inicio AR                        33.9 años (rango 17 a 58)
Antecedente familiar de AR          11 pacientes (42.3%)
Factor reumatoide (WR >1/64)     26 pacientes (100%)
Enfermedad erosiva                    14 pacientes (53.8%)

 

 

De acuerdo a la clasificación de Steinbrocker, estuvieron en clase funcional II doce pacientes (46.15%), III once pacientes (42.31%) y en IV tres pacientes (11.54%), como se muestra en la tabla 2. El grado de actividad de enfermedad al momento del estudio fue leve en tres pacientes (11.54%) moderado en 20 pacientes (76.92%) y severo en tres pacientes (11.54%).

 

 

TABLA 2

Calificación funcional (Steinbrocker) del grupo de pacientes con AR

I. Capacidad funcional completa para realizar actividades cotidianas sin molestias articulares. 0 0
II. Capacidad funcional adecuada para realizar actividades cotidianas a pesar de limitaciones de una o más articulaciones. 12 46.15%
III. Capacidad funcional adecuada para realizar solo pocas actividades cotidianas o de cuidado personal por sí mismo. 11 42.31%
IV. Incapacidad total o parcial, con el paciente postrado en cama o en silla de ruedas, con poco o nulo cuidado personal por sí mismo. 13 11.54%

 

 

Dentro de las manifestaciones extraarticulares de la AR, tres pacientes presentaron vasculitis asociada (11.54%), correspondiendo un paciente a vasculitis del sistema nervioso periférico (mononeuritis múltiple), un paciente con vasculitis ocular (panuveítis) y un paciente con ambas manifestaciones (mononeuritis múltiple y panuveítis). Los nódulos subcutáneos se presentaron en cinco pacientes (19.23%). Doce pacientes (46.15%) tuviéron queratoconjuntivitis sicca secundaria a AR (Tabla 3).

 

TABLA 3

Manifestaciones extraarticulares de AR

Manifestaciones extraarticuulares AR

n %
-Vasculitis secundaria 03 11.54%
-Nódulos subcutáneos 05 19.23%
-Compromiso ocular (queratoconjuntivitis sicca) 12 46.15%

 

 

Las reacciones adversas a cualquier droga remisiva se presentaron en general en 14 pacientes (53.8%). Solamente a Sales de Oro un paciente, a Methotrexate tres pacientes, a Sales de Oro y Methotrexate cinco pacientes a Cloroquina dos pacientes, a D-penicillamina dos pacientes y a todos ellos un paciente.

Antígenos HLA:

El HLA-DR4 positivo estuvo presente en once de los 26 pacientes con AR (42.3%), mientras que de los 90 controles fueron positivos, doce (13.3%), obteniéndose una diferencia estadística significativa (p <0.01). Aunque el DR1 se encontró en seis pacientes (23.07%) y el DR3 en cinco pacientes (19.2%), no obtuvo significación estadística al compararlos con los controles.

El HLA-DQ1 fue positivo en ocho pacientes (30.7%) versus ocho de los individuos control (8.8%) y DQ3 en ocho pacientes (30.7%) versus seis controles (6.6%), encontrándose diferencia significativa en ambos alelos (p <0.01 y p <0.001, respectivamente), en resumen en la tabla 4.

 

TABLA 4
Relación de antígenos HLA en pacientes con AR comparados con grupo control
Antígeno HLA    AR (n=26) Control (n=90)
n % n % p
DR4 11 42.3% 12 13.3% P< 0.01
DR1 06 23.0% 15 16.6% NS
DR3 05 19.2% 12 13.3% NS
DQ1 08 30.7% 08 8.8% P< 0.01
DQ3 08 30.7% 06 6.6% P< 0.001

 

 

No se encontró correlación entre los antígenos HLA-DR4, DQ1 ni DQ3 con la edad de inicio de enfermedad, desarrollo de enfermedad erosiva, clase funciona¡ ni severidad de enfermedad.

Los tres pacientes que presentaron vasculitis asociada fueron DR3 positivos; al comparar los resultados con los pacientes con Artritis y DR3 positivo que no desarrollaron vasculitis, se obtuvo una diferencia estadísticamente significativa (p <0.007, Test de Fisher de dos colas para muestras pequeñas).

Cuatro de los cinco pacientes que presentaron nódulos subcutáneos fueron DR4 positivos (80%), también fueron DR4 positivos seis de los doce pacientes con queratoconjuntivitis sicca secundaria (50%), al compararlos con los pacientes con AR y DR4 positivos que no presentaron estas alteraciones, no hubo diferencias estadísticas significativas (Tabla 5).

 

TABLA 5
Relación entre HLA y manifestaciones extraarticulares de AR
Manifestaciones extraarticulares HLA % p
Vasculitis secundaria DR3 100% p< 0.007
Nódulos subcutáneos DR4 80% NS
Compromiso ocular (queratoconjuntivitis sicca) DR4 50% NS

 

De los once pacientes que presentaban antecedentes familiares de AR, seis fueron DR4 positivos (54,5%), no se obtuvo significación estadística.

En cuanto a las reacciones adversas a medicamentos remisivos, de los 14 pacientes que lo presentaron, seis (42.85%) fueron DR4 positivo y cinco (35,71 %), fueron DR3 positivo. No hubo correlación estadística.

En el grupo de pacientes con Lupus eritematoso sistémico, se logró la tipificación del HLA-DR y DQ en 29 pacientes, de los cuales 24 fueron de sexo femenino y cinco de sexo masculino. Todos fueron de raza mestiza. La edad promedio fue de 39.7 años (rango 18 a 62 años), con el tiempo de enfermedad promedio de 5.8 años (rango 3 meses a 22 años). La edad de inicio del LES fue en promedio a los 33.9 años (rango de 17 a 54 años).

Seis pacientes (20.68%) presentaban antecedentes familiares de enfermedades reumáticas: cuatro tenían familiares directos con Artritis reumatoide y tenían familiares con LES.

El patrón de los anticuerpos antinucleares (ANA) fue homogéneo en 19 pacientes (65.5%), moteado en 7 pacientes (24.1%) y periférico en 3 pacientes (10.3%), ningún paciente tuvo patrón nucleolar (Tabla 6).

 

TABLA 6

Características clínicas de los pacientes con LES

Relación mujeres/varones

24/5
-Edad promedio 39.7 años (rango 18 a 62)
-Tiempo de enfermedad promedio 5.8 años (rango 0.4 a 22)
-Edad de inicio de enfermedad 33.9 años (rango 17 a 54)
-Antecedentes familiares de enfermedad reumática:
          Artritis reumatoide 4 pacientes (13.79%)
          Lupus eritematoso sist. 22 pacientes (6.89%)
-Patrón de anticuerpos antinucleares:
         Homogéneo 19 pacientes (65.5%)
         Moteado 7 pacientes (24.1 %)
         Periférico 3 pacientes (10.3%)

 

 

El HLA-DR3 estuvo presente en nueve pacientes (31.03%), mientras que en los controles fueron positivos doce (13.3%), obteniendose una diferencia estadística significativa (p <0.05).

Aunque el DR1 se encontró en ocho pacientes (27.5) y en quince de los controles (16.6%), no obtuvo significación estadística.

El HLA-DQ1 fue positivo en seis pacientes (24.13%) versus ocho de los individuos control (8.8%) y DQ3 en seis pacientes (20.68%) versus seis controles (6.6%), encontrándose diferencia significativa en ambos alelos (p <0.05 en cada caso), el resumen en la tabla 7.

 

TABLA 7
Relación de antígenos HLA en pacientes con LES comparados con grupo control
Antígeno HLA

LES (n=29) Control (n= 90)

N % N % P
DR3 09 31.0% 12 13.3% p<0.05
DR1 08 27.55 15 16.6% NS
DQ1 07 24.1% 08 8.8% p<0.05
DQ3 06 20.6% 06 6.6% p<0.05

 

 

No se encontró correlación entre los antígenos HLA-DR3, DQ1 ni DQ3 con la edad de inicio de enfermedad, ni patrón de ANA con los diferentes alelos.

De los cuatro pacientes con LES que tenían familiares con AR, tres (75%) fueron DR4 positivos (p <0.01), de los dos pacientes con familiares lúpicos, ambos (100%) fueron DR3 positivos (p <0.01), en ambos casos se utilizó el Test de Fisher de dos colas para muestras pequeñas (Tabla 8).

 

TABLA 8
Relación entre HLA y antecedentes familiares de enfermedades reumáticas en pacientes lúpicos
Enf. Reumática en familiar HLA % p
Artritis reumatoide DR4 75% p<0.01
Lupus eritematoso sistémico DR3 100% p<0.01

 

 

No hubo correlación entre el desarrollo de vasculitis secundaria, ni del tipo histológico a la biospsia renal con tipos específicos del HLA.

El grado de asociación entre los alelos y la enfermedad es determinado usando en métodos de casos-controles, mediante la fórmula del riesgo relativo:

Enfermedad: -Gen presente 
                         - Gen ausente

Sanos:-Gen presente
             - Gen ausente

                               Gen e Enf. Presente/Gen de Enf. Ausente
Riesgo relativo=------------------------------------------------
                               Gen en sano presente/Gen en sano ausente

Para la Artritis reumatoide, en relación al HLA-DR4 la fórmula sería la siguiente:

           11/15
RR=------------------
= 4.8
          12/78

Para el Lupus Eritematoso sistémico, en relación al HLA-DR3:

           9/20
RR = ----------- = 2.9
         12/78

 

Una asociación positiva resulta de un número positivo, reflejando las probabilidades de desarrollar la enfermedad si es que el alelo en particular está presente. Por lo tanto, una persona que es DR4 positivo tendría 4.8 veces más posibilidades de desarrollar una AR que una persona que es DR4 negativo. Una persona DR3 positivo tendría 2.9 veces más posibilidades de desarrollar un LES que aquel negativo.


Discusión

En el presente estudio de antígenos HLA clase II en una población mestiza peruana de pacientes con Artritis reumatoide muestra una asociación significativa con los haplotipos DR4, DQ1 y DQ3. Aunque el DR1 y DR3 estuvo incrementado en pacientes con AR no alcanzó significación estadística. Este exceso de DR4 está de acuerdo con otros estudios que reportan un aumento de DR4 en AR, aunque los porcentajes son menores que los que se describen (8, 9, 11).

Para los antígenos DQ se presentó una alta prevalencia de DQ1 y DQ, este último de acuerdo a lo descrito en poblaciones chinas (12) y austríacas (33). Se ha sugerido que la severidad en enfermedad en pacientes con AR estaría en relación a la región DQ (15), mientras que otros investigadores sugieren que serían ambos, tanto DR como DQ (34, 35). No hemos encontrado en el presente estudio tal asociación. Tampoco se encontró una asociación entre el DR3 y la toxicidad a las Sales de Oro ó a D-Penicillamina como se reporta en algunos trabajos (16, 17, 18, 19, 20).

La presencia de DR3 en pacientes con vasculitis secundaria a AR fue estadísticamente significativo y requiere de más estudios al respecto, dada la pequeña población tomada. No hemos encontrado reportes previos de tal asociación.

En el grupo de pacientes con Lupus eritematoso sistémico, se encontró asociación significativa con el HLA-DR3, DQ1 y DQ3. Aunque el DR1 estuvo aumentando, no alcanzó significación estadística.

Un dato interesante lo constituye la presencia de DR4 en pacientes lúpicos con antecedentes familiares de AR y la presencia de DR3 en pacientes lúpicos con familiares lúpicos, ambos con valor estadísticamente significativo. Tampoco hemos encontrado reportes previos, al respecto, requiriéndose de posteriores estudios, dada la reducida población.

Los resultados obtenidos en proporción con la población control son coherentes con las tablas estimadas para las poblaciones caucásicas en análisis poblaciones (36), por lo cual los datos obtenidos en el presente estudio pueden ser comparables a los descritos por la literatura. El desarrollo de mejores técnicas de codificación genética para identificar los genes susceptibles de predisponer a una determinada enfermedad, proveerán respuestas a los diversos patrones genéticos en múltiples grupos étnicos de pacientes con Artritis reumatoide o Lupus eritematoso sistémico.


Resumen y conclusiones

Resumen:

Se evaluaron 26 pacientes con Artritis reumatoide y 29 pacientes con Lupus eritematoso sistémico en Consulta externa y/o piso de hospitalización del Servicio de Reumatología del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins del Instituto Peruano de Seguridad Social entre diciembre 1992 y abril 1993. A todos ellos se les realizó la tipificación del Antígeno Leucocitario Humano (HLA), en el laboratorio de Histocompatibilidad del HNERM - IPSS, tabulándose en porcentajes los resultados y se comparó con los obtenidos de un grupo control de 90 pacientes aparentemente sanos, donantes de riñón o de médula ósea.

Conclusiones:

1 . En el presente estudio el HLA-DR4 estuvo presente en el 42.3% de los pacientes con AR, mientras que en el grupo control estuvo presente en el 13.3%, la diferencia fue estadísticamente significativa. Aunque se encontró un exceso de DR1 (23.07%) y de DR3 (19.2%), no tuvo significación estadística.

2. Tanto el DQ1 como DQ3, presentaron valor significativo con respecto a los controles, cuando se evaluaron frente a la presencia de enfermedad.

3. No hubo correlación entre el DR4, DQ1 ni DQ3 con la edad de inicio de enfermedad, presencia de enfermedad erosiva, clase funcional ni severidad de enfermedad.

4. En los pacientes con AR que desarrollaron vasculitis secundaria, hubo predominancia de DR3, y la diferencia con los pacientes con AR que no desarrollaron vasculitis secundaria fue estadísticamente significativa.

5. Se encontró predominancia de DR4 en los pacientes con AR que presentaban nódulos subcutáneos, queratoconjuntivitis sicca y antecedentes familiares de AR, pero la diferencia no obtuvo valor estadístico.

6. No hubo correlación entre determinado HLA y desarrollo de reacción adversa a drogas remisivas en los pacientes con AR.

7. En el grupo de pacientes con LES, el HLA-DR3 estuvo presente en 31.03% de los pacientes y en 13.3% de los controles. La diferencia fue estadísticamente significativa. Aunque hubo también exceso de DR1, no tuvo valor estadístico.

8. La presencia de DQ1 y DQ3 presentó también en éste grupo diferencia estadística significativa.

9. No hubo correlación entre la edad de inicio de enfermedad, patrón de anticuerpos antinucleares, ni desarrollo de nefropatía, ni tipo histológico de nefropatía con tipos específicos de HLA. Tampoco hubo relación con el desarrollo de vasculitis secundaria.

10. De los pacientes lúpicos con antecedentes familiares de Artritis reumatoide hubo un exceso de DR4 y en los pacientes lúpicos con familiares lúpicos, hubo un exceso de DR3. En ambos casos alcanzaron valores estadísticos significativos.

11. El riesgo relativo para el desarrollo de AR frente a la presencia del HLA-DR4 es de 4.8, mientras que la presencia del HLA-DR3 para el desarrollo de LES da un riesgo relativo de 2.9.

12. Se requieren de estudios de codificación genética más amplios en nuestro medio. Con el advenimiento de mejores técnicas para la identificación de genes susceptibles para determinadas enfermedades, se proveerán mejores respuestas a los diversos patrones genéticos en múltiples grupos étnicos, tanto en nuestro país como a nivel internacional.

Ver Bibliografía