Rev. Per. Neurol.            Vol. 7 •  Nº 1-2  •   2001

In Memoriam

LUIS TRELLES MONTERO

El Dr. Luis Trelles Montero, Director de Investigaciones del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas "Óscar Trelles Montes", falleció el 21 de febrero de 2001, en forma abrupta, mientras pasaba minuciosa y animada visita médica en la Sala San Luis de la cual era su jefe desde 1981. Al momento del percance fatal hablaba de la epilepsia experimental y hacia docencia como los grandes maestros. Falleció en plena actividad profesional, en su sala de hospitalización, con sus compañeros de trabajo, sus colaboradores, sus pacientes, sin sufrimiento, tal vez sin darse cuenta de lo que ocurría.

La noticia de su temprana desaparición ha sido un duro golpe para su familia, para sus compañeros de trabajo en el Instituto de Ciencias Neurológicas cuyo epónimo lleva la figura de su padre, en la docencia universitaria, en el mundo neurológico peruano e internacional, en fin, en sus amigos que fueron incontables. Noticias de este calado nos ha llevado a interrogantes sin respuesta del por qué un ilustre profesional, en la cúspide de sus capacidades humanas nos tuviera que dejar aún teniendo tanta grata experiencia personal que brindar.

 

 

Lucho, como le decíamos todos, había nacido en Lima el 3 de setiembre de 1943, e inició sus estudios primarios en el Colegio SS.CC. Recoleta, donde culminó la secundaria en 1958. Entre 1959 y 1965 estudió las ciencias básicas y la medicina en la Universidad de París, y culminó en 1967 la carrera médica en la Universidad Peruana Cayetano Heredia de Lima, y el internado en la misma Universidad en 1968. El maestro Julio ÓscarTrelles Montes, su padre, director y forjador de la neurología peruana en el antiguo refugio de incurables de la calle Maravillas, en los Barrios Altos, orientó la sólida formación neurológica de su primogénito, y así Luis Trelles dejó huellas de su capacidad médica desde 1970 en el Instituto Born Bunge de Amberes con el profesor Ludo van Bogaert, en los servicios del profesor Francois Lermithe y del profesor Dominique Laplane, ambos en el Hospital La Salpetrière de París hasta 1973. En el mismo hospital se inició en neurorradiología con el profesor Bories durante un año, para en 1974 ser médico asistente en el servicio del profesor Francois Lermithe, en la Salpetrière de París hasta 1976 año en que retorna a Lima.

Su ingreso ruidoso, alegre, entusiasta aún lo recuerdo cuando una mañana de octubre de 1976 lo hizo a la sala Santa Ana del Hospital Neurológico de Santo Toribio de Mogrovejo a saludar al profesor J.M. Cuba. La rapidez con que solía hacer amistad también se dio desde el primer momento con el Dr. Conrado Castro y el suscrito que acompañábamos en la sala mencionada a nuestro jefe. En tanto se hacían los arreglos para su nueva jefatura del Departamento de Investigaciones que la iniciáramos los tres en 1980, los planes y entusiasmos corrían a raudales. La actividad asistencial, docente y de investigación fue ardua durante dicha década, siendo su experiencia nacional e internacional, sobre todo francófila la directriz de su fructífera labor. En 1990 sin dejar la docencia e investigación fue nombrado director general del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas "Oscar Trelles Montes", a los pocos meses del fallecimiento del profesor, cargo que culminó en marzo de 1993. En el plano personal y familiar, así como en el profesional se vivió esa grata satisfacción que el refugio de incurables que encontró y trasformó el maestro ÓscarTrelles desde 1934 a Hospital Neurológico de Santo Toribio de Mogrovejo en 1943, ya era Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas desde 1981, y era su hijo Luis Trelles Montero el que tomaba las riendas de la cuna de la neurología peruana.

El Dr. Luis Trelles también brilló por su capacidad docente, heredada de su padre y de las escuelas francesa y peruana. Sus sólidos conocimientos de neuroanatomía adquiridos con el profesor André Delmas en la Universidad de París en 1971 y 1972 fueron trascendentes en los años siguientes. Dirigió los cursos de neurociencias en la Facultad de Psicología de la Pontificia Universidad Católica del Perú desde 1969, y fue profesor principal de neurología de la Universidad Peruana Cayetano Heredia desde 1983. Se le recuerda también como forjador de psicólogos y neurólogos en su sala San Luis del tricentenario instituto de Ciencias Neurológicas.

Entre las diversas actividades han destacado las societarias, habiendo pertenecido a la Sociedad Francesa de Anatomía, Sociedad Francesa de Neurología y a la Sociedad Francesa de Neuropatología; a la Academia Americana de Neurología, Academia Americana para el Avance de la Ciencia, Academia Científica de Nueva York, Sociedad Real de Medicina del Reino Unido. Finalmente, fue miembro y luego presidente de la Sociedad Peruana de Neurología en el Período 1996-1998, y recientemente incorporado a fines del año 2000 como miembro de la Academia Nacional de Medicina. También tuvo las responsabilidades gubernamentales como director de las Beneficencia Pública de Lima entre 1980 y 1984, y como viceministro de Salud Pública en 1985.

Son más de 80 artículos publicados por el Dr. Luis Trelles, producto de su interés en la investigación, habiendo sido sus temas favoritos la neurocisticercosis, la mielopatía asociada al virus HTLV-I, temas neuropsicológicos, para culminar en su pasión de los últimos ocho años en las imágenes por resonancia magnética. Para ello hizo capacitaciones en el año 1992 en los hospitales Gregorio Marañón en España y en la Universidad de Amiens en Francia. Fue el iniciador en el Perú de los estudios por imágenes de resonancia magnética en 1993, incursionando desde 1999 en las modernas técnicas de difusión-perfusión y en la resonancia magnética funcional.

Esa vida plena de actividades exitosas, también lo ha sido en el plano familiar y de la amistad. Su esposa Cecilia Thorne de Trelles y sus adoradas hijas María Verónica, María del Pilar y María del Carmen colmaron plenamente su cotidiano quehacer. Del mismo modo ha sido ejemplar su capacidad de generar y cultivar la amistad. Siempre se dio abierto a la conversación, a su comentario versado, su respeto a todos, sus grandes aficiones: la tabla hawaiana, el cine, las corridas de toros; en fin, tantos dones bien cultivados, que aún dificulta mucho el conseguir completa resignación de su nefasta y temprana partida.



Juan Altamirano


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