Folia Dermatológica Peruana
- Vol. 9 • Nº. 3 Setiembre de 1998

Sobre los retrovirus humanos y algunos datos referentes al Perú

Dr. Juan Manuel Cuba(1)

(1) Unidad de Retrovirus, Unión Médica Franco-Peruana y Programa de Sida, Servicios Humanitarios Embajada de Francia y del Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas. Academia Nacional de Medicina y Unidad de Retrovirus UMFP y Fondo Contravalor Perú - Francia.


Folia. Dermatol. (Perú) 1998; 9 (3): 40-2


Este es un capítulo de la Biología, que en la última década de este siglo, ha desbordado la medicina y la ciencia incluyendo a la filosofía; en él toca desde el origen y "evolución" de las especies, hasta la acción de "inmortalización celular", por una parte el HTLV-1 y la apoptosis neuronal, y por otra, el VIH.

Entre las últimas clasificaciones, la familia de los retrovirus se divide en tres grupos: los Spumavirus, que no se les ha asociado a ninguna enfermedad; los Oncovirus en el hombre, el HTLV-I y el HTLV-II y muy próximo a ellos, los Lentivirus, los VIH- 1 y VIH-2.

El HTLV-I fue el primero que se estudió, inicialmente en el Japón y después en América Central. Desde el comienzo mostró dos características que serían propias de los retrovirus: una disposición geográfica particular y su transmisión por la vía sexual principalmente. Ambos hechos han sido establecidos en el Perú. Sobre la geografía, Trelles y nosotros mismos (1), en publicaciones anteriores, hemos mostrado su frecuencia en regiones a nivel del mar y su total ausencia, en regiones como Puno, 4 000 - 5 000 msnm, en donde predomina la raza autóctona.

Como se sabe, el HTLV-1 es un virus muy antiguo; así en el Perú, el primer dato, lo contempla la tesis de Magno Rodríguez, de la Facultad de Medicina San Fernando, hace más de 50 años.

Su poca patogenicidad se muestra en el Perú, por la incongruencia entre la notable proporción de seropositivos (Trelles y colaboradores) y la relativa ausencia de enfermos; particularmente Paraplejía Espástica Tropical (Médula Espinal) y linfomas; lo cual demuestra que en nuestro país, también existen seropositivos, que permanecen asintomáticos toda su vida.

El HTLV-1 se ha asociado a un síndrome piramidal sensitivo; ello se observa con frecuencia en el Perú, en donde el Síndrome piramidal evoluciona a una paraparesia espástica y el síndrome sensitivo corresponde principalmente al cordón posterior, en las muestras científicas (1).

Pero como ha sido señalado por otros autores Vernart y Smadja (2) y nosotros mismos (3), además de los transtornos urinarios y con frecuencia de nistagmus, se observan otros síndromes como: ictus medular, neuropatías periféricas y atrofias musculares que simulan la Enfermedad de Charcot.

Un hecho, a menudo no mencionado en las publicaciones sobre el tema, es la frecuente asociación con enfermedades sistémicas como síndromes reumatológicos, oculares y vasculitis, como nos señalan Vernart y Smadja.

Nosotros hemos señalado la fecuencia de los procesos infecciosos recurrentes, en las fases finales de la enfermedad y que estos pacientes fallecen generalmente por procesos respiratorios o digestivos.

Si bien los datos clínicos, de la enfermedad por el HTLV-I se precisan cada vez más como lo señalaban Vernart y Sinadja, así como su epidemiología, especialmente por Gessain; sin embargo, esta enfermedad es prácticamente ausente en algunas poblaciones importantes de la tierra y donde se le ha encontrado, gracias a la prevención; su frecuencia es cada vez menor, sin embargo, queda el misterio de por qué este retrovirus "inmortaliza" los linfocitos, en el linfoma; por qué en zonas muy precisas de la médula espinal, origina un proceso de desmielinización, aún cuando la cantidad viral sea mínima.

A este propósito Ozden y Col (4), de la Unidad de Virus Lentos del Instituto Pasteur (M. Brahic), sostienen que las lesiones que ocurren en el Sistema Nervioso Central, serían causadas por la presencia de linfocitos T, activados por la infección viral, los que atravesarían la barrera hematoencefálica y liberarían factores neurotóxicos en personas con predisposición genética.

Sobre el HTLV-II, estudiado por Barre Sinoussi y sobre el que en su aspecto clínico, aún poco se conoce, excepto que no sólo determinan paraplejias como señala Gessain (5).

Es el momento de señalar que los tres retrovirus humanos, el HTLV-I, el HTLV-II y el VIH tienen la misma estructura del genoma en tres regiones comunes. El grupo específico de antígenos, denominado "Gag"; que codifica las proteínas de la cápside, el grupo que codifica la polimerasa de la transcriptasa reversa, "Pol" que se integra en la endonucleasa, y el grupo que determina la enfermedad y la región que codifica las proteínas de la envoltura "Env".

Sin embargo, en este flan genómico general, existen variaciones en las proteínas para cada retrovirus, así el gen "Gag" para el HTLV-I, codifica las formas p19, p24 y p15 de proteínas; en cambio para el VIH, el mismo gen "Gag" codifica las formas p18, p24 y p15, de donde se deduce que son similares tanto para el HTLV-I como para VIH las formas p24 y p25, en tanto varía la forma "Gag" p 11, para el primero, de la forma "Gag" p18 para el segundo. A ello se agregan otras particularidades que individualiza a cada retovirus humano.

En lo referente a la denominación de HTLV--III (Human T - Limphotropic Virus type III) o LAV (Lynphadenopathy Associated Virus) finalmente han sido por el VIH o virus de inmuno deficiencia humana.

Casi en la misma época que se aislaba en un grupo de pacientes con SIDA este virus, en el Africa del Oeste, se aislaba otro. Por esto al primero se le denominó VIH-1 y al segundo VIH-2, donde las investigaciones de Barré Sinoussi (6) fueron importantes. Ambos, el VIH- 1 y VIH-2, son incluídos en el grupo de los "Lentivirus", a diferencia del HTLV-I y del HTLV-II que corresponden a los "Oncovirus".

Los primeros, los VIH, fueron conocidos en los animales, en los que tienen un tropismo por el Sistema Nervioso Central, como en el visón, o por los pulmones, sistema hamatopoyético o articulaciones, como en las cabras; actualmente se les ha descrito así en casi todos los mamíferos, comenzando por los ratones, los gatos, los monos y los bovinos. A este respecto, Didier (7) piensa que se debe estudiar la relación entre las cabras y el hombre, porque quizás a través de la leche, podría éste último alcanzar una cierta inmunidad, siempre relacionado con el gen.

De todas maneras, la principal diferencia entre VIH-1 y el VIH-2 reside en la antigenicidad de sus proteínas, particularmente en las proteínas de envoltura. Asimismo el VIH-1 es el más patógeno y está en todo el mundo. En tanto que el VIH-2 sólo en ciertas regiones del África y de América Latina, en Cuba. En el Perú no existe un estudio preciso sobre el tema, excepto los primeros intentos que con Cellis estamos publicando.

Se sabe también que existen casos de sujetos con VIH-1 de largas etapas sin la enfermedad. Sobre este punto Autran (8), del laboratorio de Inmunología Celular y Tisular de la Salpetriere, hace un análisis respecto a los nuevos datos sobre las respuestas de los CD4 auxiliares ante el VIH y refiere sus hallazgos que concuerdan con los de F. Hadida y col en una publicación en prensa, en la que se menciona que las respuestas CD4 a las proteínas de envoltura (env) gp 160 o gp 120 ocurren en las pruebas de inmunización en sujetos expuestos no infectados, lo que orienta hacia derroteros de inmunización contra el SIDA.

En este camino encontraremos el trabajo de Sicard y colaboradores (7), quienes creen que en la "investigación de la vacuna contra el VIH" debe pensarse una "aleación" entre la inducción de células citotóxicas y de anticuerpos. Así los virus vectores, de virus atenuados, inducen a las células citotóxicas; mientras que las proteínas o péptidos producen, sobre todo, anticuerpos neutralizantes. En los ensayos, las respuestas inmunitarlas son aún inconstantes y poco durables. Sin embargo, como el virus penetra rápidamente por la mucosa anal sobre todo, no se han obtenido hasta ahora respuestas inmunitarias suficientes de las mucosas.

En este camino de alta investigación sin reposo, gracias al frescor de las comunicaciones en estos tiempos, en "Nature" del 18 de junio y en el Science del 19 del mismo mes del presente año, aparecen los primeros resultados sobre la modelización tridimensional de la proteína gp 120. Es una poliproteína de las especiales proteínas de penetración común a todas las variedades de VIH; esta poliproteína, codificada por el gen Env, si bien desde hace un tiempo se conocía con el encadenamiento molecular de los aminoácidos, no se conocía su forma o configuración en el espacio, por tanto no se sabía de su función.

La forma tridimensional de la secuencia de aminoácidos se acaba de resolver y por tanto se podrá conocer la penetración del virus a la célula a través de la membrana exterior de los linfocitos y no en el núcleo celular. Sin embargo, quizás sea el sendero para la búsqueda de vacunas. Queda por resolver el problema de la glia y la transcriptasa reversa en el núcleo de los macrófagos .

Para terminar diremos, como Seilhean (9) que la más grave consecuencia de la infección por VIH, es la alteración de las funciones cognitivas. Aquí, en el Sistema Nervioso Central, los macrófagos peri vasculares son los reservorios del virus; así como las células gliales de la línea de los macrófagos, las microglías. Estas células producen metabolitos neurotóxicos como el TNF-a, el ácido araquidónico, el monóxido de nitrógeno. La asociación de macrófagos originan las células gigantes, la gliosis astrocitaria, la palidez de la mielina, la vacuolización y la apoptosis del Sistema Nervioso Central.

En fin, creemos que los clínicos y laboratoristas han realizado con brillo su función; queda ahora a los neurólogos y a los investigadores continuar la marcha, donde ha quedado.

 

*Agradecemos al Profesor Antonio Uzidos de C.R.I.P.S; París, por sus sugerencias.

Agradecemos al doctor Alberto Díaz, por su generosa colaboración y la entrega de éste, a los editores.

París, Junio de 1998.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. CUBA J. M. : Aproximación a las Enfermedades Asociadas al HTLV-I en el Perú. Folia Dermatológica Peruana 1995; 6:21-24.

2. VERNART J.C., SMADJA D.: HTLV-I et manifestations Neurologiques. Rev Neurol (París) 1997; 153: 723-726.

3. CUBA J. M: Historia Natural de la Infección por HTLV-I en el sistema nervioso. Revista Médica Peruana 1993; 50-52.

4. OZDEN S. CASCOY L. TANGY F. : Pathogénic de la maladie neurologique. Virologie 1997; 1: 61-66.

5. GESSAIN A.: Referencia Personal. 1997.

6. BARRÉ-SINOUSSI E: HIV as the cause fo AIDS. Lancet 1996; 348: 31-35.

7. SICARD D.: Comunicación personal. 1998.

8. AUTRAN B.: Nouvelles données sur les reponses CD4 auxiliares anti-VIH. Transcriptasa 1998; 63: 2-3.

9. SEILHAN D.: Correlations clinico-neuropathologiques dans les troubles cognitifs associés a l'infection par le virus de l’inmunodeficience humaine (VIH). Tesis doctoral, Paris VI. 1997.