Folia Dermatológica Peruana
- Vol. 9 • Nº. 3 Setiembre de 1998

Lipoplastía ultrasónica y obesidad

Dr Carlos Montenegro(1), Dr. Olegario Polar(2)

(1) Cirujano Dermatólogo, Skin Medical Center, Clínica San Borja.
(2) Médico Cirujano, Práctica Privada.


Folia. Dermatol. (Perú) 1998; 9 (3): 27-9


INTRODUCCIÓN

Ya son casi 15 años desde que la técnica de la Liposucción fue primeramente introducida en la práctica de la cirugía estética. Luego de un inicial escepticismo y perplejidad, la Liposucción que le permite al cirujano eliminar la desagradable lipodistrofia y la adiposidad localizada, goza de la aprobación mundial y es ahora la mejor y ampliamente desarrollada cirugía a "campo cubierto".

En los últimos años, varios autores (Illoux, Fournier, Klein, Fisher, etc.) han implementado y refinado sus técnicas y muchos cirujanos alrededor del mundo se han esforzado por modificar sus técnicas y equipos con el fin de obtener mejores resultados.

Por lo tanto podemos observar la gradual evolución de la técnica y del equipo. Sin embargo, desde 1976 cuando Fisher tuvo la idea de usar un tubo conectado a un aparato de succión para remover el tejido adiposo de ciertas partes del cuerpo sin incisiones, los cambios después efectuados sólo han modificado marginalmente el principio original de la técnica.

En este artículo vamos a tratar de describir una técnica totalmente revolucionaria para no sólo remodelar la figura, sino que, bien puede emplearse como la gran solución para la obesidad, basada en el uso de un nuevo aparato, concebido y diseñado sólo para la destrucción del exceso de tejido graso de depósito o preferentemente, de la fracción de fluído que representa el 90% del volumen total, respetando la integridad de todas las estructuras vasculares, sean arteriales, venosas, linfáticas, nerviosas, etc., siendo su acción SELECTIVA sobre las células grasas.

En la liposucción tradicional, estos elementos son asaltados de manera indiscriminada e incontrolable, ocasionando una serie de efectos colaterales difíciles de evitar.

PRINCIPIOS FÍSICOS

En 1972, Alfred l. Loomis fue el primer investigador que reconoció el efecto químico-físico de fuertes ondas de sonido moviendo un fluído; pero a pesar de los resultados que obtuvo, esta rama de la química llamada fonoquímica, fue abandonada.

Los progresos de la electrónica permitieron desarrollar equipos ultrasónicos de intensidades superiores a los 16Khz. El ultrasonido es producido transformando la energía eléctrica normal en energía de alta frecuencia. Esta energía es transmitida a uno o más cristales piezoeléctricos o a transductores de cerámica o de cristal de cuarzo y transformada en vibraciones mecánicas, las cuales cuando son adecuadamente amplificadas y comunicadas inducen a complejos fenómenos físico-químicos, que son los que se aprovecharán en la técnica.

Las ondas ultrasónicas están constituidas por dos ciclos, uno de expansión y otro de compresión como todas las ondas de sonido.

Los ciclos de compresión ejercen presión positiva en los fluídos aproximando las moléculas, mientras los ciclos de expansión ejercen presión negativa, la cual tiene el efecto contrario de distanciarlas. Una adecuada intensidad de ondas de sonido general microcavidades durante los ciclos de expansión. En un fluído, o como en nuestro caso, en tejido biológico, existen fuerzas de atracción que determinan la cohesión molecular. Por lo tanto, para formar una cavidad, deberá existir una adecuada presión negativa combinada con una onda de sonido en su ciclo de expansión, la que desencadenará la cohesión molecular. La extensión de la presión negativa requerida es de acuerdo al tipo y densidad del fluído o tejido al que la energía ultrasónica es aplicado. En tejidos muy densos como músculos y huesos, la cohesión es tan fuerte que los generadores de ultrasonido no producen la suficiente presión negativa para producir una cavidad.

Al contrario en tejidos de baja densidad, como el tejido adiposo, donde la cohesión molecular es más débil, comparativamente, menor presión negativa es necesaria para lograr cavitación.

La frecuencia utilizada en los equipos de ultrasonido quirúrgicos es de 20 a 40 Khz. Y determina una dimensión crítica de la microcavidad que corresponde a un diámetro de 170 micrones, en este punto, las microcavidades crecen en forma logarítmica en el curso de los ciclos de la onda de sonido hasta llegar al punto de implosión, donde sucede la destrucción adipositaria.

Todas estas complejas reacciones son mejor conocidas por la física como el fenómeno de la CAVITACIÓN.

Resumiendo, podemos mencionar tres efectos que la energía ultrasónica tiene en la materia viviente, y particularmente en el tejido adiposo:



Foto 1
Pre-operatorio


Foto 2
Post operatorio

I Efectos micromecánicos: Por ejemplo, el daño causado por la unidireccional del ultrasonido en las moléculas orgánicas intracelulares, las cuales son violentamente desplazadas al espacio extracelular con una subsecuente ruptura de los cromosomas y macromoléculas.

II Efectos provocados por el fenómeno de la cavitación: Trae como consecuencia la intensa fragmentación celular que determina la difusión de la fracción lipídica del adiposito en el espacio intercelular que forma con la solución utilizada para la anestesia una verdadera emulsión. También por este fenómeno de lisis, se generan radicales libres que ejercen una acción lipolítica residual.

III Efectos térmicos: Se comprobó un leve aumento térmico e hiperemia sin mayores reacciones biológicas determinadas por ello.

TÉCNICA: Se basa en tres puntos fundamentales:

a. La preparación de las zonas a tratar mediante la técnica tumescente de Klein, modificada.

b. Tratamiento de las áreas arriba mencionadas aplicando energía ultrasónica a través de cánulas especiales de titanio insertadas en el celular subcutáneo.

c. Remodelación manual de las áreas tratadas para eliminar el resto del fluído aceitoso de la implosión de los adipocitos.

Esta nueva metodología se basa en la utilización quirúrgica de la energía ultrasónica que permite la destrucción específica y selectiva de la fracción líquida del adipicito que representa el 90% de su volumen.

LIPOLISIS ULTRASÓNICA Y LIPECTOMÍA POR SUCCIÓN PARA EL TRATAMIENTO DE LA OBESIDAD

En el tratamiento de la obesidad crónica se han usado numerosas técnicas, desde las laparoscopías gástricas mini invasivas para reducir el volumen gástrico, hasta las más agresivas en el tracto gastrointestinal, muy efectivas, pero con gran morbimortalidad.

Desde hace poco tiempo se viene usando el tratamiento quirúrgico combinando la lipolísis ultrasónica y la subsiguiente liposucción de la grasa subcutánea, obteniendo adelgazamiento muy satisfactorio y las repercusiones metabólicas del procedimiento son prometedoras.

El beneficio de esta técnica es que es poco invasiva, adelgazante y con buena aceptación por parte de los pacientes.

Los pasos a seguir son los siguientes:

a. Marcación de las zonas a tratar, según la cartografía usada en estos casos.

b. Infiltración de la solución de Klein modificada hasta llegar a la tumescencia.

c. Iniciación de la lipolísis ultrasónica con la sonda de titanio.

d. Después de la aplicación de la sonda ultrasónica, se procede a la succión del material con jeringa o con bomba de aspiración de baja intensidad.

e. Cierre de los orificios de la piel y vendaje compresivo de las zonas.

CONCLUSIONES

Varias son las ventajas básicas de este nuevo método comparado con la liposucción tradicional:

a. Destrucción selectiva de sólo los tejidos no deseados, respetando las estructuras circundantes que poseen distinta densidad, en lugar de una indiscriminada y traumática remoción de todas las estructuras en las áreas tratadas quirúrgicamente.

b. Eliminación de la fracción líquida del tejido adiposo (ácidos grasos) mientras otras sustancias más densas como la pared de adipocitos, sustancias intercelulares y los gruesos tejidos residuales, muy ricos en fibras de colágeno autólogo, se mantienen en su lugar, ayudando a crear una suave superficie de piel.

c. La posibilidad de realizar un verdadero lifting de la zona cutánea tratada, mediante una activa estimulación dérmica con beneficios para esos pacientes que presentan una piel maltratada.

e. La última pero no menos importante, es que este método no requiere que el cirujano ejerza ningún esfuerzo físico desde que las sondas penetran al tejido con gran facilidad.

Con esta nueva técnica podemos tratar a pacientes de una manera más extensa y segura ya que contraindicaciones que eran comunes para la liposucción tradicional, no son tomadas en cuenta. Por esta razón los obesos crónicos hoy, se benefician grandemente, como lo asegura repetidamente el Profesor Pierre Fournier, con la megaliposucción de salud.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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