Folia Dermatológica Peruana.         Vol. 13 • Nº 1  • 2002

EDITORIAL

NUEVAS TERAPIAS DEL NUEVO MILENIO

Aquellos que tenemos más de una década en la práctica de la Dermatología, hemos podido presenciar el impacto que las nuevas terapias han tenido en el ejercicio de nuestra especialidad. 
Al inicio de mi residencia, en 1987, sólo existían dos antimicóticos sistémicos, sólo existía un retinoide; el clobetasol dipropionato recién se introducía en el mercado; y, el láser de CO2 era el único disponible en el "armamento" quirúrgico. Ciertamente, se había avanzado mucho en el manejo del acné con la aparición de la isotretinoina, 10 años antes, pero aún existían ciertas áreas en las que poco o nada podíamos ofrecer al paciente, como por ejemplo las onicomicosis.
Hoy en día, si bien las tasas de curación no llegan al 100% y se habla de recurrencias, todos tenemos pacientes que sufrieron onicomicosis por largos años y hoy pueden lucir con orgullo uñas de aspecto normal. Y así, podemos dar muchos ejemplos más de condiciones a las que, en la actualidad, la ciencia les ofrece nuevas alternativas de tratamiento.
La Reunión Anual de la Academia Americana de Dermatología es uno de los foros internacionales más importantes, donde los dermatólogos podemos ponernos al día con los avances terapéuticos. La reunión de este año, en New Orleans, ha sido particularmente enriquecedora en ese sentido. Múltiples foros han sido dedicados a terapias emergentes, que pronto estarán a nuestro alcance. Resultó muy interesante escuchar las disertaciones sobre los nuevos inhibidores de las calcineurinas. Es a esta categoría a la que pertenecen el tacrolimus y el pimecrolimus, inmuno-moduladores formulados tópicamente, que han sido recientemente aprobados para su uso en dermatitis atópica. La calcineurina es una enzima necesaria para la síntesis de citoquinas por linfocitos T. Su inhibición se traduce en una inmuno supresión más selectiva, en comparación a la que se induce con el uso de corticoide. 
Si bien la potencia de dichos inmuno-moduladores no iguala a los corticoides más potentes disponibles en la actualidad, se prevé que en unos diez años más tendremos a nuestro alcance inhibidores de calcineurina de baja, mediana y alta potencia. La ventaja principal de estos productos radica en la ausencia de efectos secundarios, como atrofia e inducción de acné, lo que permitiría su uso prolongado. Ambos productos, tacrolimus y pimecrolimus, han sido probados exitosamente en niños con dermatitis atópica, tanto en el cuerpo como en la cara. Podemos extrapolar que, en el futuro, su uso se extenderá a otras formas de eczema, como son las dermatitis faciales crónicas, que de otra forma requerirían un uso sostenido de corticoides. 
Un segundo punto, discutido en varias oportunidades, ha sido el de las nuevas terapias basadas en anticuerpos dirigidos a bloquear citoquinas tales como el factor de necrosis tumoral. Los compuestos más citados en la literatura incluyen al infliximab y al ethanercept.
El infliximab es un anticuerpo monoclonal quimérico contra TNF a, que fue inicialmente diseñado para el tratamiento de la Artritis Reumatoide y la Enfermedad de Crohn. El curso de los acontecimientos siguió el camino inverso al que llevó al uso de metotrexate en Artritis Reumatoide. Al ver las respuestas espectaculares que lograba el Infliximab en AR, se extrapoló su uso en Artritis Psoriática, con resultados positivos. Curiosamente, se detectó que no sólo la enfermedad articular sino, además, la Psoriasis misma mejoraba. De allí se infirió que, Infliximab podría tener un rol en el manejo de esta afección.
Un estudio presentado en la Academia Americana demostró que un 82 % y un 73 % de pacientes que recibieron Infliximab endovenoso, a dosis de 5 mg/kg y 10 mg/kg, respectivamente, experimentaron mejorías de 75% en sus índices PASI, y más del 50% de estos pacientes mantuvieron dicha mejoría, sin tratamiento adicional, por períodos de 6 meses.
El ethanercept, medicamento similar al anterior, dirigido también contra el TNF a, es capaz de inducir remisiones notorias de la Artritis Psoriática, más allá de lo logrado con metotrexate u otros medicamentos inmuno-supresores.
Contra lo que podríamos creer, muchas de estas terapias están ya disponibles en el Perú, o lo estarán a muy corto plazo. Los altos costos podrían ser un impedimento para su uso masivo; sin embargo, el hecho mismo de su disponibilidad permitirá al dermatólogo del nuevo siglo ofrecer diferentes alternativas de tratamiento a sus pacientes. Parafraseando el título de una excelente película futurista de años atrás, el destino nos está alcanzando ya, hoy y ahora.

Dr. Francisco Bravo


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