Folia Dermatológica Peruana - Vol. 6  Nº.1 - Marzo de 1995

 

INSTITUCIONALES

Conmemorando el centenario del Profesor doctor Enrique Encinas Franco

Por Zuño Burstein Alva*

* Profesor Principal Emérito (Dermatología - Medicina Tropical) Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Jefe Dermatología Sanitaria, Instituto de Medicina Tropical «Daniel A. Carrión», UNMSM.

El 21 de marzo de 1995 se cumplieron 100 años del nacimiento del Profesor Enrique Encinas, personalidad médica y gran maestro universitario, estrechamente vinculado con nosotros por haber sido el gestor inicial y principal propulsor de la constitución en el Perú del Instituto de Medicina Tropical «Daniel A. Carrión» de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, importante centro de investigación en el que, entre sus diversificadas actividades de investigación y docentes asistenciales, se estudia y atiende en forma preferente la Leishimaniasis tegumentaria, Verruga peruana, Micosis superficiales y profundas, Lepra y la gran variedad de patología dermatológica tropical de nuestro país. Cuenta, entre otros servicios, con un prestigiado Programa de Diagnóstico Confidencial y Consejería en Enfermedades Virales (PRODICEV), en el que se da información, consejería y diagnóstico confidencial del SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.

En el primer número de la «Revista Peruana de Medicina Tropical», órgano oficial del instituto de Medicina Tropical, publicado en 1972, la doctora Olga Palacios, ex Directora de ese centro de investigaciones, rinde homenaje al profesor Encinas, líder de la neuropatología peruana, fallecido el 29 de setiembre de 1971 a la edad de 76 años, víctima de un infarto cardíaco, expresándose en los siguientes términos:

«El Profesor Enrique Encinas, hombre de ciencia, gran médico, investigador y maestro, orientó y guió a jóvenes investigadores, cualquiera que fuese su especialidad. El cobijó en su laboratorio (Laboratorio de Anatomía Normal y Patológica del Sistema Nervioso del Hospital Psiquiátrico «Victor Larco Herrera») a un grupo de profesionales jóvenes y estudiantes dedicados al estudio de los problemas de la medicina tropical, a quienes los llamaba «anacoretas»; asistía a sus reuniones, los estimulaba y se empeñó siempre en conocer el contenido de sus inquietudes; quizá con el fin de realizar una ayuda más objetiva a esa juventud estudiosa, se dedicó a conseguirles un lugar adecuado para sus investigaciones. En la década del 60, en unión de los Profesores Nauck (de Hamburgo) y Pesce, logró interesar al gobierno alemán en la creación de un Instituto de Medicina Tropical en el Perú, lo que pronto se hizo realidad, bajo los auspicios de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos».

En efecto, el año 1966 se puso en funcionamiento en Lima el instituto que, inicialmente fue un «sueño», mediante una importante donación del gobierno de la República Federal Alemana y la contribución correspondiente del gobierno peruano, resultado exitoso de una campaña cuya estrategia fue trazada desde el año 1956 en Lima por el grupo profesional acogido por don Enrique Encinas en su laboratorio, liderado por el que suscribe esta nota, con el apoyo del doctor Hugo Pesce, Profesor Principal de Medicina Tropical de la Facultad de Medicina de San Fernando, y contando con la doctora Palacios, asistente del Profesor Encinas y del personal técnico, quienes además, procesaban nuestras muestras, tomaban nuestras fotografías y facilitaban las investigaciones experimentales en animales de laboratorio. Desde Hamburgo, el doctor Hugo Lumbreras, becado en el Instituto de Medicina Tropical «Bernhard Nocht», por gestiones del doctor Encinas, dirigía los contactos alemanes, apoyado por el doctor Víctor Manchego médico peruano quien desde su representación diplomática en Bonn logró, en el año 1957, la visita oficial del profesor Nauck a Lima, quien decidió la ayuda alemana.

Profesor doctor Enrique Encinas Franco

 

El Profesor Encinas, cuyo apellido de origen vasco proviene de una familia mestiza profundamente enraizada en el altiplano peruano, nació en la lacustre ciudad de Puno, situada a 3,880 mts. sobre el nivel del mar; hizo sus estudios médicos y obtuvo su título profesional en la Facultad de Medicina de San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y realizó su perfeccionamiento neuropatológico en Alemania, con el apoyo del doctor Honorio Delgado, donde permaneció 7 años, integrándose al Instituto de investigaciones Cerebrales de los esposos Vogt, en Berlín; hizo también, estudios en otros centros alemanes y pasó un tiempo con don Pio del Río Ortega, en Madrid. A su regreso a Lima y desde el año 1936 se hace cargo del Laboratorio de Anatomía Normal y patológico del Sistema Nervioso del Hospital «Víctor Larco Herrera», cuya dirección desempeñó hasta su muerte. Su dedicación plena durante toda su vida fue a la docencia e investigación, con exclusión de toda otra actividad, desempeñándose como Profesor Principal de Neurobiología de la Universidad de San Marcos y, posteriormente, de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.

El doctor Jorge Avendaño, al referirse al Profesor Enrique Encinas, lo califica como «una persona en que se sumaron el tesón de nuestra raza aborigen con el método y rigor germanos, innato el primero y adquirido el segundo, mediante su esfuerzo continuo durante su permanencia en el extranjero. Era el tipo del genuino investigador, acucioso, finísimo observador, muy cauto, acérrimo enemigo de conclusiones precipitadas, dotado de admirable paciencia y de notable habilidad técnica». El doctor Javier Mariátegui, al referirse a Enrique Encinas, maestro paradigmático, expresa que «Encinas fue en vida un maestro integral, suscitador de inquietudes, agitador de esperanzas. Vivía y sufría con intensidad la realidad profunda del Perú».
Recientemente, la distinguida educadora Aurora Encinas Franco, hermana de nuestro homenajeado, ha publicado con gran amor y competencia editorial el libro «Enrique Encinas Franco, una vida dedicada a la ciencia y valores humanos». Sobre él, Javier Mariátegui, en artículo publicado el 20 de marzo de 1995 en el diario «El Comercio» dice: «Aurora Encinas Franco ha publicado un libro sobre su hermano, el profesor Enrique Encinas, cuyo centenario se conmemora mañana, 21 de marzo de 1995. Contiene una semblanza biográfica muy bien lograda y perfila la personalidad cabal de su ilustre hermano y hace evidente algunos aspectos poco conocidos de una vida ejemplar, entregada totalmente a la investigación científica y al servicio de los demás».

Aurora Encinas termina su libro con las siguientes expresiones: «En el proceso de formación de nuestra nación muchos son los hombres que han concurrido para darnos una personalidad singular. Hay quienes silenciosamente han puesto su vida al servicio de los demás, uno de ellos es Enrique. No fue un político protagonista, ni escribió libros, era más bien callado y desde el anonimato construyó también el Perú. Si en verdad honrar honra, al honrar a Enrique se honrará también al Perú, porque nada es más justo que perpetuar el nombre de un hombre paradigmático».

Estamos totalmente de acuerdo con esta exhortación de Aurora Encinas: el CILAD-PERÚ, a través de la Folia Dermatológica Peruana, ha establecido como política, y así lo ha hecho, resaltar los reales valores nacionales como una obligación para consolidar nuestra propia historia y fortalecer la identidad nacional.

Pido públicamente disculpas a Aurora Encinas por no haber podido responder a sus reiteradas llamadas de colaboración con una semblanza personal al libro que ha editado, pero pienso que ahora estoy, aunque extemporáneamente para ella, cumpliendo con un deber de conciencia.

Aurora Encinas, en la parte final de su libro y en relación con el centenario del nacimiento de Enrique Encinas dice: «Quisiera que para esa fecha concurrieran todos los amigos de Enrique, todos los médicos que lo conocieron y, también, quienes no tuvieron la oportunidad de tratarlo. Que, por ejemplo, hubiera un homenaje en el que intervinieran los médicos que se dedicaron a la investigación y valoran los aportes que Enrique hizo a la medicina peruana. Pero mucho más que eso, sería importante que se conozcan sus preocupaciones humanas, su metodología de investigación y, finalmente, tener un lugar en la memoria de nuestro pueblo».

Transcribimos estas expresiones haciéndolas nuestras y comprometiéndonos a su realización.

 


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