DERMATOLOGÍA PERUANA - EDICIÓN ESPECIAL - SETIEMBRE 2000

 

Lupus eritematoso cutáneo: enfoque práctico terapéutico

Ricardo Pérez Alfonzo (Venezuela)

El lupus eritematoso (LE) es una enfermedad inflamatoria, heterogénea, crónica y recidivante, de naturaleza autoinmune, con potencialidad de afectación multisistémica.

Los cambios cutáneos son frecuentes y en muchas ocasiones parte de la sintomatología inicial, clave para un precoz diagnóstico y tratamiento.

Antes de seleccionar el plan terapéutico a emplearse en un paciente con LE es fundamental ubicarnos dentro de una enfermedad cuyas manifestaciones varían desde localizadas y leves, a sistémicas y fatales, a la manera de un espectro, tal como ha sido planteado en otras enfermedades como lepra y leishmaniasis. Por consiguiente, el enfoque terapéutico cambiará de acuerdo al tipo de compromiso, cutáneo y/o multiorgánico que se manifieste.

Los antimaláricos, constituyen la piedra angular del tratamiento de los pacientes con LE cutáneo (LEC). Poseen un rol innegable como ahorrador esteroideo y un claro efecto inmunomodulador y fotoprotector.

Los esteroides tópicos, incluyendo los fluorinados de alta potencia, son de poca utilidad, en el tratamiento de los pacientes con LEC. sobretodo en las formas extensas e hipertróficas. Siempre al usar terapia esteroidea tópica debe tomarse en cuenta los potenciales efectos de atrofia cutánea y absorción sistémica. El Liso de esteroides intralesionales siempre será una opción válida en pacientes con lesiones aisladas en las que se busque una acción reductora. Los esteroides por vía sistémica deben ser evitados por tiempo prolongado en pacientes sin afectación sistémica. Sin embargo, es nuestra experiencia que el uso de ciclos cortos de esteroides vía oral, podría ser de gran utilidad, aprovechando su efecto antiinflamatorio, mientras los antimaláricos desarrollan su acción terapéutica.

Todo paciente con LEC, sobretodo en sus variedades más fotosensibles, debe ser concientizado sobre la necesaria y permanente fotoprotección de amplio espectro tanto UVA como UVB.

En los pacientes en que no hemos obtenido una adecuada respuesta terapéutica, hemos recurrido a la talidomida, la diaminodifenilsulfona, la clofazimina, las sales de oro, la isotretinoina, el acitretin y a inmunosupresores como la azatioprina, ciclofosfamida y metotrexato.

 


Regresar