| Revista Peruana de Cardiología
: Setiembre - Diciembre 1997 |
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EL RIÑÓN EN LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL ESENCIAL
DR. CARLOS A. BATTILANA G.*
* Profesor Principal de Medicina, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
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| Rev. Perú Cardiol. 1997; XXIII (3): 26-1 |
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El riñón es el órgano encargado de
preservar la homeostasis del medio interno, es decir la normalidad de los diferentes
componentes hidroelectrolíticos y bioquímicos de ambos compartimientos corporales: intra
y extracelular. Para poder lograrlo el riñón recibe aproximadamente el 25% del débito
cardíaco por minuto y sus procesos metabólicos representan el 8% del total del consumo
de oxígeno corporal, por esta razón, es un órgano ricamente vascularizado. La
estructura funcional mas elemental es el glomérulo, pelotón capilar encargado de
ultrafiltrar el plasma (extraer de el, todos sus componentes con excepción de las
proteínas). Por su riqueza el lecho vascular renal es muy sensible a los cambios de
presión arterial sistémica. Para protegerse de ellos, el riñón es capaz de
autorregular el flujo sanguíneo que lo irriga, manteniéndolo constante dentro de un
amplio margen de fluctuaciones de la presión arterial, asegurando en esa forma la
normalidad de sus funciones y la filtración glomerular.
Durante muchos años el rol del riñón
en la génesis de la hipertensión arterial, en la fisiopatología y su importancia en el
tratamiento, han permanecido en discusión. Recientes avances derivados del mejor
conocimiento de su funcionamiento y biología molecular, han hecho cambiar dramáticamente
este concepto. El daño renal en la hipertensión esencial no se manifiesta súbitamente
sino más bien es un proceso que dura décadas y es probablemente por esta característica
que ha pasado inadvertido en los estudios que sobre sus complicaciones han sido publicados2.
Publicaciones recientes de los registros
de diálisis y transplantes de diferentes países, colocan a la hipertensión arterial
como la causa etiopatogénica más común de insuficiencia renal crónica, diálisis y
transplantes, más frecuente aunque todas las glomerulopatías y enfermedades
intersticiales juntas3-5.
Para comprender mejor las alteraciones y
rol protagónico del riñón en la hipertensión arterial esencial debemos comenzar por
entender su funcionamiento normal.
FISIOLOGÍA DEL RIÑÓN NORMAL
Tal como ya se ha mencionado, la
función principal del riñón es la homeostasis del medio interno, es decir mantener
constante la composición hidroelectrolítica de los fluidos corporales y desechar una
amplia gama de compuestos nitrogenados derivados del metabolismo intermediario celular.
Para alcanzar este objetivo, los riñones son perfundidos con aproximadamente el 25% del
débito cardíaco cada minuto lo que representa 600ml de plasma de los cuales se extrae el
filtrado glomerular: 100-120/ml/min/-1.73m2. Un cálculo aproximado sobre 1440'
en 24 hrs., resulta que durante este período de tiempo se filtran entre 1441-173/L de
orina potencial, y bajo condiciones normales solo se excretan 1.0-1,5/L, lo que representa
<1% del filtrado. Esto se logra gracias a la reabsorción de agua que acompaña a la
del sodio y al efecto modulador final de la hormona antidiurética en los segmentos más
dístales del nefrón. Cálculos similares para el manejo de sodio por el riñón
demuestran que diariamente se filtra entre 20,160 y 24,220 mMol de Na+ (estas cifras se
obtienen de multiplicar la concentración de sodio sérico/L, por la filtración
glomerular total en 24 hs) y se excreta +/- 180-200 mMol en la orina. Lo que representa
una excreción fraccional de Na+ < 1% valor muy similar al encontrado para la
excreción de agua.

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Abreviaturas: PAM:presión
arterial media; PG: prostaglandinas; AII: angiotensina II; NO: óxido nítrico; RA:
resistencia de la arteriola aferente; RE: resistencia de la arteriola aferente; RE:
resistencia de la arteriola eferente; PGc: presión hidrostática capilar; FG: filtración
glomerular. Bajo condiciones normales la resistencia arteriolar aferente depende del
balance entre las prostaglandinas y óxido nítrico como vasodilatadores y la AII como
vasoconstrictor. En la arteriola aferente el balance es fundamentalmente entre óxido
nítrico y la AII. La presión hidrostática capilar, depende de la PAM y del
balance del tono capilar entre las arteriolas aferente y eferente. La filtración
glomerular depende de la magnitud de la PGc. |
La homeostasis consiste en mantener un balance adecuado de la ingesta y la excreta de este
Ion. Su alteración conduce a la retención o déficit de sodio con las consecuencias que
luego discutiremos6.
El volumen diario de filtrado glomerular,
representa aproximadamente 89 veces el fluido extracelular, así como 50 veces el fluido
plasmático. El sistema está orientado entonces a preservar sodio y agua, habilidad que
filogenéticamente tuvieron que desarrollar las especies animales para adaptarse a vivir
fuera del agua y en la cual el llamado "Balance Glomérulo Tubular" es un
proceso muy importante7.
Este mecanismo permite regular el volumen
del filtrado glomerular dosificando la carga de sodio y agua ofertada a los diferentes
segmentos del nefrón. En esta función juega un rol preponderante la relación que existe
entre el Aparato Yuxta-Glomerular (AJG) y la Mácula Densa (MD). El AJG está constituido
por un grupo de células situadas en la pared de la arteriola aferente y que generan AII
la cual puede actuar en forma autocrina y paracrina. La MD está conformada por células
de la primera porción del túbulo distal que anatómicamente son vecinas del AJG, las
cuales son capaces de sensar la carga de cloro y sodio que alcanza este segmento del
nefrón y de acuerdo a la magnitud de ella estimular o inhibir la generación local de AII
en el AJG. La AII a través de su efecto contráctil sobre la arteriola aferente puede
regular el ingreso de sangre al glomérulo y por ende la cantidad de filtrado hacia el
nefrón8.
En resumen cuando se contrae la arteriola
aferente se disminuye el flujo de sangre que llega al glomérulo y también el volumen del
filtrado o viceversa si se dilata. El primero de los dos eventos trae como consecuencia la
reducción de la cantidad de sodio y cloro que alcanza los segmentos distales del nefrón
contribuyendo así al control fino de le excreción fraccional de estos iones evitando
pérdidas masivas de éstos en determinados estados patológicos9-10.
El glomérulo, es un pelotón capilar,
producto de la ramificación de la arteriola aferente, que se comporta como una pequeña
red de capilares comunicantes ubicados en el interior de la cápsula de Bowman. Está
constituido por la membrana basal capilar y 3 tipos de células con diferente morfología
y funcionamiento:
Las células endoteliales
Las células epiteliales
Las células mesangiales11-12
Las células endoteliales no solamente
son el tapiz del capilar sino que además cumplen con todas las funciones características
de las células endoteliales, entre ellas la producción de óxido nítrico elemento
fundamental en la regulación de la dinámica glomerular13. Así mismo a
través de diferentes receptores ubicados en su membrana celular reciben los estímulos
transmitidos por primeros mensajeros como la AII, Endotelina 1, Vasopresina, Kininas y
Serotonina con los que interactúan generando óxido nítrico y de esta manera influencian
una serie de mecanismos fisiológicos en el glomérulo. La integridad del endotelio
glomerular es tan importante como su integridad en otros territorios vasculares y la
alteración en su funcionamiento (Disfunción Endotelial) da origen a una fisiopatología
importante, causa del daño glomerular e intersticial en la hipertensión arterial14.
Las células epiteliales entrelazadas por
sus digitaciones o podocitos constituyen una envoltura alrededor del capilar glomerular.
Entre las digitaciones se encuentran sialoproteínas las cuales poseen carga eléctrica
negativa y actúan como barrera opuesta al pasaje de las proteínas plasmáticas al
filtrado glomerular. Cuando esta capacidad se pierde como sucede en numerosas enfermedades
glomerulares aparecen proteínas en cantidades anormales en la orina15-16.
Las células mesangiales tienen el mismo
origen filogenético que las células musculares lisas y poseen microfibrillas que les
confieren capacidad contráctil. Al igual que las células endoteliales y las células
musculares lisas las células mesangiales poseen en su membrana receptores para numerosos
primeros mensajeros similares a los anteriormente mencionados solo que el efecto
fisiológico es diferente y hasta puede ser totalmente opuesto al que se obtiene de la
estimulación de estos receptores en un endotelio normal13,17.
Las células mesangiales poseen varias
funciones, entre ellas la de fagocitar todos los elementos anormales que filtran a través
de la pared del glomérulo y pasan al mesangio, tiene capacidad de respuesta inflamatoria
con proliferación y migración y al contraerse pueden excluir zonas del glomérulo
reduciendo la superficie de filtración manteniéndola en reserva. Estos segmentos en
reposo pueden variar de un momento a otro según las necesidades de formación del
filtrado glomerular, y al entrar en funcionamiento aumentan el área de membrana expuesta
a la filtración y por lo tanto el volumen filtrado, este fenómeno se denomina
"Reserva Funcional Renal"18-19.
DINÁMICA DE FORMACIÓN DEL FILTRADO GLOMERULAR
El capilar glomerular, esta
diseñando para filtrar en todo su recorrido. La fuerza que gobierna el proceso de
filtración es la llamada presión efectiva de ultrafiltración (PUF). La PUF es la
resultante de la diferencia entre la presión hidrostática glomerular (PGc), fuerza de
filtración positiva derivada de la presión arterial media y la suma de dos presiones
negativas opuestas a la filtración, la presión oncótica (PIc) generada por la
concentración de las proteínas en el plasma del capilar glomerular y la presión
hidrostática tubular (PHt), presión que sobre la membrana basal del glomérulo ejerce el
liquido filtrado en la cápsula de Bowman.
La PUF resultante, actuando sobre la
pared del capilar y dependiendo del coeficiente de permeabilidad de esta (Kf) determina la
magnitud del filtrado20.
PUF = PGc(PIc + PHt) x Kf
PUF = Presión efectiva de ultrafiltración
PGc = Presión hidrostática capilar
PIc = Presión oncótica capilar
PHt = Presión hidrostática tubular
Kf = Factor de permeabilidad de la membrana basal del capilar.
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En la hipertensión arterial, predomina el
efecto de la AII sobre la arteria eferente debido a la disfunción endotelial y pérdida
de la producción normal de óxido nítrico. Por esta razón la PGc, se encuentra
aumentada (hipertención glomerular) y como consecuencia la filtración glomerular (hiper
filtración). |
Habitualmente la PUF es de 15-20 mmHg positivos. A diferencia de lo que sucede en el
capilar muscular 21 en el glomérulo la PGc se mantiene constante en todo el recorrido del
capilar permaneciendo mayor o igual a las fuerzas opuestas Plo y PHt, debido a la
regulación que sobre ella ejercen los dos esfínteres localizados en las arteriolas
aferente y eferente, (puertas de entrada y salida del glomérulo respectivamente)22.
ALTERACIONES DE LA FUNCIÓN RENAL COMO
CONSECUENCIA DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL
En el paciente hipertenso el concepto
más aceptado en la actualidad sostiene que el daño renal es causado por las alteraciones
morfológicas y hemodinámicas que la hipertensión causa en el glomérulo y en el
intersticio renal como son: hipertensión capilar glomerular, hiperfiltración y cambios
inflamatorios intersticiales.
La hipertensión arterial conduce a
disfunción endotelial caracterizada por una menor producción de oxido nítrico por las
células endoteliales. En el glomérulo normal la dilatación o contracción tanto de la
arteriola aferente como eferente dependen del balance entre las fuerzas vasodilatadoras y
vaso constrictoras generadas localmente. En la arteriola aferente las fuerzas
vasodilatadoras son: Las prostaglandinas E2, prostaciclina y él oxido nítrico. En la
arteriola eferente la fuerza vasodilatadora sería fundamentalmente él oxido nítrico. La
vaso constricción en ambas arteriolas es causado principalmente por la AII generada en el
AJG. Como consecuencia, la disfunción endotelial, al conducir a una disminución en la
producción de oxido nítrico, se traduciría en una mayor respuesta vasoconstrictora en
la arteriola eferente donde la All actuaría como única fuerza y causante de la
hipertensión capilar glomerular, la que produce cambios:
Funcionales y
Estructurales23.
Los cambios funcionales más importantes
son: la hiperfiltración glomerular y el aumento de la presión de flujo laminar, ambas
redundan en mayor disfunción del endotelio con todas sus consecuencias11,25.
Los cambios estructurales son
alteraciones morfológicas de las células endoteliales causantes del incremento de la
permeabilidad de la pared capilar al pasaje de macromoléculas proteicas y lipídicas al
mesangio. La alteración de las sialoproteinas en las digitaciones epiteliales, traen como
consecuencia la pérdida de la barrera eléctrica al pasaje de las proteínas
plasmáticas, dando origen a la microproteinuria primero y proteinuria clínica después26,28.
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La consecuencia de la Hipertensión
Glomerular y de la Hiper Filtración es el daño de la membrana filtrante glomerular y
como consecuencia el pasaje anormal de proteínas al nefrón y al mesangio. Estas
alteraciones conducen a la Glomeruloesclerosis. |
El pasaje anormal de macro moléculas proteicas y lipídicas al mesangio ocasiona
alteraciones locales induciendo mayor producción de AII y Endotelina 1, las cuales al
actuar sobre sus respectivos receptores dan inicio a un proceso estructural cicatricial
caracterizado por un incremento de la síntesis y depósito desordenado de colágeno que
conduce a la acumulación de este material en el mesangio y a la esclerosis del glomérulo29-30.
Por otro lado el pasaje en cantidades anormales de proteínas al tubo proximal del nefrón
se acompaña de una mayor reabsorción compensadora de estas, lo que induce a las células
proximales a producir cantidades elevadas de Endotelina 1, la cual causa estímulos pro
inflamatorios tanto en el mesangio como en el intersticio renal, caracterizados por
activación de macrófagos y monocitos con la consecuente liberación de citokinas y
radicales libres superóxido y oxidrilos dando origen a un circulo vicioso pro
inflamatorio conducente al proceso de esclerosis glomerular e intersticial.
Simultáneamente la AII en presencia de una disminución en la producción de óxido
nítrico favorece la producción de los factores de crecimiento derivados de las plaquetas
(PDGF) y el factor de crecimiento tisular (TGFb) los cuales al actuar sobre las células
mesangiales causan proliferación y migración de éstas. La resultante del proceso es una
mayor y desordenada síntesis de colágeno con las consecuencias anteriormente
mencionadas. Estas características hacen que el proceso sea irreversible, retroalimentado
por la persistencia de los cambios funcionales y estructurales en el glomérulo y su
resultante la proteinuria que conduce lenta pero inexorablemente a la esclerosis total del
órgano, forma terminal causante de la insuficiencia renal crónica31-39.
Adicionalmente al ir disminuyendo el
número de glomérulos los restantes desarrollan una hipertrofia compensadora tratando de
suplir la pérdida de función y mantener el balance de sodio, aumentando para ello la
tasa de filtración glomerular en cada nefrón remanente lo que solo se puede lograr en
base a un incremento adicional de la presión hidrostática del capilar glomerular,
presión efectiva de ultra filtración y presión de flujo laminar contribuyendo de esta
manera a generar y extender más el daño y la esclerosis glomerular, cerrando así el
circuito de retroalimentación del proceso8,20.
EL RIÑÓN COMO CAUSA DE LA HIPERTENSIÓN ARTERIAL
Recientes publicaciones sustentan
evidencia en relación al rol protagónico que el riñón tendría en la génesis de la
hipertensión arterial, las cuales discutiremos a continuación. Se ha postulado que
existiría un grupo de pacientes hipertensos denominados "No Moduladores"
incapaces de mantener el balance de sodio en condiciones normales de presión arterial y
en quienes el balance glomérulo tubular estaría recalibrado de manera negativa debido a
una desadaptación filogenética del AJG, lo que les impediría mantener una adecuada
natriuresis con relación a las cifras de presión arterial. Esta hipótesis recibe
confirmación experimental a partir de la observación hecha en ratas espontáneamente
hipertensas, las cuales al ser comparadas con las normotensas mostraron que frente a una
misma oferta de sodio y cloro a la MD las hipertensas contraen prematuramente la arteriola
aferente disminuyendo significativamente tanto el flujo plasmático como la filtración
glomerular y en consecuencia la excreción de sodio40-43. Estudios posteriores
han demostrado que en este grupo existe la incapacidad de suprimir totalmente la
generación de AII en respuesta a una sobrecarga de Sodio lo que se traduce en un balance
inadecuado entre la ingesta y la excreta de este ion conduciendo a la retención de sodio,
hipervolemia y posteriormente a hipertensión arterial. Una vez establecidas cifras
tensionales mayores la excreción de sodio se incrementa alcanzando el ansiado balance
pero al costo de elevar la presión arterial sistémica44.
Se especula que filogenéticamente el AJG
sufrió un proceso de evolución de millones de años desde el inicio de la vida en un mar
rico en sodio y donde la conservación de este elemento no era indispensable para la
supervivencia razón por la que el AJG no existe en los peces. Es entonces cuando algunas
especies acuáticas inician un proceso de adaptación para volverse terrestres, y la
conservación de sodio se torna fundamental para la vida, desarrollándose por esta razón
el AJG y el balance glomérulo-tubular como consecuencia. Nuestros ancestros simios y más
recientemente el Homo sapiens primitivo, consumían una dieta básicamente vegetariana muy
pobre en sodio y tenían el AJG adaptado a ahorrar este elemento debido a que la ingesta
del Ion no estaba asegurada. El progreso de la civilización y cambio de las costumbres
alimentarias volvió al hombre carnívoro y su ingesta de sal se incrementó notablemente.
El AJG debió recalibrarse positivamente, para poder alcanzar el balance de sodio sin
tener que incrementar la presión arterial y aunque esto se logro en un segmento
importante de la población, en otro sin embargo la recalibración no se dio y éstos
tuvieron que adaptarse logrando mantener el balance glomérulo-tubular de sodio. pero el
costo fue la hipertensión arterial. A los que se adaptaron se les denomina
"Población Sal Resistente," y a los que no, "Población Sal
Sensitiva"45.
Estos estudios se han visto reforzados
por las observaciones realizadas tanto en animales de experimentación como en humanos
donde al transplantar un riñón perteneciente a un donante normotenso, pero con carga
familiar hipertensiva, el riñón transplantado indujo hipertensión en el recipiente con
más frecuencia que cuando el donante tenía una carga hipertensiva familiar
En conclusión el origen de la
hipertensión arterial podría tener su origen en un defecto genético en la regulación
de la excreción de sodio en un segmento de la población. Las alteraciones a las que
posteriormente conduciría la hipertensión arterial serían las responsables de la
esclerosis glomerular, intersticial y la insuficiencia renal crónica terminal como
consecuencia de un proceso lento y progresivo a través de años o décadas.
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