| Revista Peruana de Cardiología
: Setiembre - Diciembre 1997 |
|
HIPERTENSIÓN Y GESTACIÓN
RICARDO ROMERO CANO*
* Profesor Principal de Medicina-Universidad Nacional de Trujillo
Jefe de Servicio de Cardiología: Hospital Regional Docente de Trujillo
|
| Rev. Perú Cardiol. 1997; XXIII (3): 65-8 |
|
La hipertensión arterial (HTA) es la complicación médica más frecuente de la
gestación , ocurre en 7% a 10% de los embarazo y constituye una causa importante de
morbimortalidad materna y perinatal1,3.
Clásicamente, la HTA en el embarazo ha
sido definida como el incremento, durante la gestación, de la presión arterial
sistólica (PAS) en 30 mmHg o más y/o la presión arterial diastólica (PAD) en 15 mmHg o
más comparado con el promedio de valores previos a la 20va. semana de gestación. Cuando
no se conocen valores previos, una lectura de 140/90 mmHg o mayor es considerada como
anormal4.
CLASIFICACIÓN
El "NHBPEP Working Group Report
on High Blood Pressure in Pregnancy"5 recomienda una clasificación
simplificada de los desórdenes hipertensivos del embarazo, agrupándolos en 4
categorías: 1) Hipertensión crónica, 2) Preeclanipsia - eclampsia, 3) Hipertensión
crónica con preeclampsia superimpuesta y 4) Hipertensión transitoria.
Hipertensión crónica: es aquella
presente y observable antes del embarazo o diagnosticada antes de la 20va, semana de
gestación.
Los embarazos que cursan con HTA
crónica, tienen un mayor riesgo de desarrollar preeclampsia, desprendimiento prematuro de
placenta y un pronóstico perinatal malo. La frecuencia de estas complicaciones está
particularmente incrementada en pacientes con hipertensión severa y en aquellos con
enfermedades cardiovasculares y renales preexistentes6.
Preeclampsia: es una condición
específica del embarazo, caracterizada por HTA, acompañada de proteinuria, edema o ambos
y a veces por anormalidades de la coagulación y pruebas de función renal y hepática,
pudiendo progresar rápidamente a una fase convulsiva: eclampsia.
La preeclampsia ocurre primariamente
durante el primer embarazo y después de la 20va. semana de gestación, pudiendo
superponerse en una hipertensión crónica preexistente7.
Su etiología es aún desconocida. Se ha
considerado la posibilidad de una placentación defectuosa4 y como consecuencia
de ella, una falla de la adaptación cardiovascular, produciéndose una disminución del
gasto cardíaco y volumen plasmático, con aumento de la resistencia vascular periférica1.
Estos cambios dan lugar a una disminución de la perfusión a nivel placentario, renal,
hepático y cerebral.
Hay pruebas, cada día más numerosas,
que la lesión de células endoteliales y la modificación de sus funciones tienen un
papel importante en la patogenia de la preeclampsias8,9.
El aumento de la resistencia vascular
periférica ha sido considerado como la causa primaria de la preeclampsia10,
llegándose a proponer que ésta es consecuencia de un estado de deficiencia relativa de
prostaciclina y predominio de tromboxano11.
Pareciera ser que una alteración en la
regulación de la actividad ECA pueda ser uno de los factores responsables para el
desarrollo de preeclampsia12.
En una revisión se estableció que la
preeclampsia es un proceso que depende del trofoblasto mediado por disfunción plaquetaria13.
Debido a que la plaqueta es la fuente
principal de serotonina circulante, la mayor agregación plaquetaria en la preeclampsia
quizá sea motivo de las cifras elevadas de serotonina que se encuentra en la sangre y
placenta de mujeres con preeclampsia en comparación con normotensas14.
Hipertensión crónica con preeclampsia
superimpuesta: es aquella HTA presente antes de la 20va de gestación que en la 2a
mitad del embarazo se complica con proteinuria y edema.
Hipertensión Transitoria: es una
condición clínicamente benigna caracterizada por HTA aislada al final de la gestación;
su importancia radica en la dificultad de distinguirla con el inicio de una preeclampsia.
PREDICCIÓN
En la literatura médica abundan
artículos sobre métodos pronósticos de la preeclampsia.
De los análisis de laboratorio usados
para predecir la aparición de preeclampsia, ninguno de ellos ha ganado aceptación
general15. Está bien definido que la concentración de ácido úrico
constituye un marcador importante en pacientes con preeclampsia, pero es poco probable que
tenga uso considerable como marcador inicial de la enfermedad porque parece
correlacionarse con sus etapas tardías15-17.
De los métodos más recientes, tal vez
el más estimulante sea el de la excreción urinaria de calcio, pues se ha encontrado que
las mujeres con riesgo elevado de preeclampsia tienen una anomalía de la excresión de
calcio en orina de 24 horas18.
Con el mismo fin han sido aplicadas
ciertas pruebas cardiovasculares reflejas como la maniobra de Valsalva19 el
llamado "Hand-Grip Test"19,20 y la prueba del Cambio de Decúbito o
"Rollover Test"21-29 siendo éste último el de mayor sensibilidad
del orden del 75% al 85%24 , por lo que se ha recomendado su aplicación a
todas las embarazadas entre la 26va. y 32va. semanas de gestación25.
A pesar de ello, se puede decir que no
existe en la actualidad ninguna prueba que reúna todos los criterios establecidos para
ser considerada como un buen predictor de los desórdenes hipertensivos del embarazo26,27.
PREVENCIÓN
Por muchos años, la restricción de
sal y los diuréticos han sido usados para prevenir la preeclampsia1,28. Hoy se
conoce que la restricción de sodio, durante la gestación reduce el volumen sanguíneo
sin disminuir la frecuencia de HTA29.
Se ha sugerido que la administración de
dosis pequeñas de aspirina podría disminuir la insidencia y severidad de la
preeclampsia, pero los resultados son aún controversiales1,4,30-34, pues
grandes estudios no han confirmado su efecto benéfico6.
Estudios epidemiológicos sugieren una
asociación inversa entre la ingesta alimenticia de calcio y la PA materna en gestantes1
lo que ha podido ser confimado por estudios clínicos31,35,36 en los cuales se
administró suplementos de calcio a las madres gestantes, pero su efecto sobre la
prevención de preeclampsia fue mínimo37.
TRATAMIENTO
La medida más importante en el
tratamiento de la HTA inducida por el embarazo (preeclampsia - eclampsia), es el
nacimiento del feto y de la placenta4.
El parto está indicado,
independientemente de la edad gestacional, si alguna de las siguientes condiciones está
presente: HTA severa que persiste después de 24 horas de tratamiento; Trombocitopenia;
Insuficiencia hepática (Ej. Aminotranferasas elevadas); Insuficiencia renal progresiva;
Signos premonitorios de eclampsia (Ej. Cefalea, heperreflexia o dolor epigástrico) o
evidencia de sufrimiento fetal30.
Pero hay que tener en cuenta que la
terapia antihipertensiva, no mejora el pronóstico, ya que aún modificando la P.A. no
mejora la enfermedad de fondo30.
En mujeres con HTA leve, no complicada,
se puede esperar un buen resultado perinatal, con tan sólo adecuados cuidados
obstétricos, sin necesidad de usar antihipertensivos38,39.
Los aumentos súbitos de la PA hasta
cifras graves (PAD > 120 mm Hg) se vinculan con una mayor morbilidad y mortalidad
maternas (agudas y a largo plazo). Tales episodios graves de hipertensión pueden causar
hemorragia intracerebral, encefalopatía hipertensiva, insuficiencia renal aguda,
insuficiencia cardíaca congestiva, arritmias ventriculares malignas o desprendimiento
prematuro de placenta normoinserta con coagulación intravascular diseminada resultante40
por ello los aumentos graves de la PA vinculados con preeclampsia - eclampsia constituyen
una urgencia hipertensiva. Tradicionalmente la hidralazina, debido a su efecto
vasodilatador anteriolar directo, ha sido utilizada en el manejo de las crisis
hipertensivas para la reducción rápida de la P.A., habiendo demostrado ser una sustancia
segura y confiable para el control de la HTA en la preeclampsia40.
El Diazoxido y el Nitroprusiato de Sodio
pueden también ser utilizados en el tratamiento rápido de la hipertensión arterial
severa40,41. En años más recientes han sido utilizados con éxito sustancias
como el Nifedipino41-43 y Captopril45 constituyéndose en terapia
alternativa de elección para el tratamiento agudo de la HTA en el 3er trimestre de la
gestación.
En el manejo de la HTA crónica durante
el embarazo, diversos fármacos antihipertensivos han sido ensayados, siendo la Metildopa
la más conocida y recomendada como sustancia de elección por el NHBPEP Working Group5.
También han sido utilizados con éxito algunos betabio-queadores: Propanololol, Atenolol,
Oxprenolol, Labetalol46-50, Isradipino51 y Nicardipino52,
entre otros.
Sin embargo, los inhibidores de la enzima
convertidora de la angiotensina y los bloqueadores de los receptores de la angiotensina
II, deben ser evitados al tratar la HTA en gestantes, pues han sido reportados serios
problemas neonatales como insuficiencia renal y muerte, cuando las madres tomaron estos
agentes en los 2 últimos trimestres de su embarazo6,53.
HIPERTENSIÓN
ARTERIAL EN EL EMBARAZO CLASIFICACIÓN (5) |
| 1. HIPERTENSIÓN CRÓNICA |
Presente antes del embarazo o diagnosticada
antes de la 20va semana de gestación |
| 2. PREECLAMPSIA-ECLAMPSIA |
HTA después de la 20va semana de gestación
acompañada de proteinuria, edema o ambos pudiendo progresar a una fase convulsiva:
eclampsia. |
| 3. HIPERTENSIÓN CRÓNICA CON PREECLAMPSIA
SUPERIMPUESTA |
HTA crónica que en la 2ª mitrad del
embarazo se complica con proteinura y edema |
| 4. HIPERTENSIÓN TRANSITORIA |
HTA aislada al final de la gestación |
ANTIHIPERTENSIVOS
USADOS EN EL EMBARAZO (6) |
FÁRMACO SUGERIDO |
COMENTARIO |
|
|
Metildopa es de elección, recomendada por
el NHBPEP Working Group |
|
|
Atenolol y Metoprolol parecen ser los más
seguros y efectivos al final del embarazo. Labetalol también parece ser efectivo. |
|
|
Por su efecto sinérgico con el sulfato de
magnesio pueden precipitar hipotensión. |
- Inhibidores ECA y Bloqueadores de los receptores de
Angiotensina II
|
No deben usarse en el embarazo porque pueden
causar anormalidades o muerte fatal. |
|
|
Recomendados en hipertensión crónica antes
de la gestación o en pacientes sensibles a la sal. No recomendados en preeclampsia. |
|
|
Hidralazina es la droga parenteral de
elección por haberse usado por largo tiempo con seguridad y eficacia. |
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1 . Wood AJ. Treatment of hypertension in
pregnant women. Drug Ther 1996;335(4):257-65
2. Williams K. Hypertension in pregnant.
Can Fam Physician 1995;41:626-32
3. Gallery ED. Hypertension in pregnancy.
Practical management recomendations. Drugs 1995;49(4):555-62
4. Pacheco RS. Concepto actual sobre el
manejo de la hipertensión inducida por el embarazo. Hipertensión 1995;1(3):110-19
5. NHBPEP Working Group on High Blood
Pressure in Pregnancy. Working Group Report on High Blood Pressure in Pregnancy. Am J
Obstet Gynecol 1990: 163:1689-1712.
6. The Sixth Report of the Joint National
Committee on Prevention. Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure 1997;
NIH Publication N0 98-4080
7. Sibai BM. Diagnosis and management of
chronic hypertension in pregnancy. Obstet Gynecol 1991; 78(3 Pt 1):451-61
8. Rappaport VJ, Hirata G, Kim Yap H,
Jordan SC. Anti-vascular endothelial cell antibodies in severe preeclampsia. Am J Obstet
Gynecol 1990; 162:138
9. Roberts JM, Tavlor RN, Musci TJ,
Rodgers GM, Huebel CA, McLaughin MK. Preeclampisa: an endothelial cell disorder. Am J
Obstet Gynecol 1989; 161:1200
10. Remuzzi G. Ruggenenti P. Prevention
and treatment of pregnancy-associated hipertension: what have we learned in the last 10
years?. Am J Kidney Dis 1991 ; 18(3):285-305
11. Walsh SW. Preeclampsia: an imbalance
in placental prostacyclin and thromboxane production. Am J Obstet Gynecol 1985; 152: 335
12. Li J, Hu HY, Zhao YN. Serum
angiotensin-converting enzyime activity in pregnancy-induced hypertension, Gynecol Obstet
Invest 1992; 33(3): 138-41
13. Redman CW, Platelets and the
beginning of preeclampsia. N Engl J Med 1990;323:478
14, Weiner CP. The role of serotonin in
the preeclampsia-eclampsia syndrome. Cardiovascular Drugs and Therapy 1990;4 : 37
15. Fay RA, Bromham DR, Brooks JA, Gebski
VJ. Platelets and uric acid in the prediction of pre-eclampsia. Am J Obstet Gynecol 1985;
152:1038
16. Mustaphi R, Gopalan S. Dhaliwal L,
Sarkar AK. Hyperuricemia and pregnancy induced hypertension- reappraisal . Indian J Med
Sci 1996;50(3):68-71
17. San Martín-Herrasti JM, Rojas-Ruíz
A. Vital-Ter n L. Variación de niveles de ácido úrico en los trastornos hipertensivos
del embarazo. Ginecol Obstet Mex 1997 65:59-63
18. Sánchez-Remos L, Jones DC, Cullen
NT. Urinay calcium as a marker for preeclampsia. Obstet Gynecol 1991;77:685
19. Ekholm E, Erkkola R, Hartiala J.
Comparison of cardiovascular reflex tests and blood pressure measurement iri prediction of
pregnancy-induced hypertension. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 1994: 54(1):37-41
20. Tomoda S, Kitanaka T, Ogita S. Hidaka
A. Prediction of pregnancy-induced hypertension by isometric exercise. Asia Oceania J
Obstet Gynaecol 1994;20(3):249-55
21. Schiff E, Tamarkin M, Ben Baruch G,
Goldenberg M. Mashiach S. Prediction of pregnancy-induced hypertension by a combination of
rollover test and Doppler flow velocity measurement. J Perinat Med 1991; 19(4):245-50
22. Lugones-Botell M. Valor de la prueba
de cambios de posición en la predicción de la hipertensión gestacional en la atención
primaria. Rev, Cuba Med Gen Integr 1993; 9(2):146-9
23. Lugones-Botell M, Quintana R, Tania
Y. Valor de la prueba de cambios de posición en la predicción de la hipertensión
gestacional en la atención primaria. Rev. Cuba Obstet Ginecol 1996; 22(1):29-33
24. Pulido-Magaña M. Valor predictivo
para hipertensión en la prueba del cambio de decubito. Ginecol Obstet Mx 1987; 55: 295-7
25. Conde A, Franco A, Cifuentes R.
Evaluación de la prueba de presión supina en la predicción de hipertensión inducida
por el embarazo en un grupo de bajo nivel socioeconómico. Colomb md 1990;21(1):26-9
26. Conde-Agudelo A, Lede R, Belizan J,
Evaluation in methods used in the prediction of hypertensive disorders of pregnancy.
Obstet Gynecol Surv 1994;49(3):210-22
27. Calvert SM, Tuffnell DJ. Haley J.
Poor predictive value of platelet count, mean platelet volume and serum urate in
hypertension in pregnancy. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol 1996;64(2):179-84
28. Collins R, Yusuf S, Peto R. Overview
of randomised trials of diuretics in pregnancy. Brit Med J 1985;290:17-23.
29. Steegers EA, Van Lakwijk HP, Jongsma
HW, et al. Physiological implications of chronic dietary sodium restriction during
pregnancy: a longitudinal prospective randomized study. Br J Obstet Gynaecol 1991:98:980-7
30. Cunningham FG, Lindheimer MD.
Hypertension in pregnancy. New Engl J Med 1992,326(14):927-932
31. Kincaid Smith P. Hypertension in
pregnancy. Blood Press 1994; 3(1-2):18-23
32. Lubbe WF. Treatment of hypertension
in pregnancy. J Cardiovasc Pharmacol 1990;16 Suppl 7:S110-3
33. Imperiale TF, Petrulis AS. A meta
analysis of low dose aspirin for the prevention of pregnancy-induced hypertensive disease.
JAMA 1991;266(2):260-4
34. Roy UK, Pan S, A study of use of low
dose aspirin in prevention of pregnancy induced hypertension. J Indian Med Assoc 1994;
92(6):188-91
35. Purwar M, Kulkarni H, Motghare V,
Dhole S.Calcium supplementation and prevention of pregnancy induced hypertension. J Obstet
Gynecol Res 1996;22(5):425-30
36. Tomoda S, Kitanaka T, Ogita S, Hidaka
A. Prevention of pregnancy-induced hypertension by calcium dietary supplement: a
preliminary report. J Obstet Gynaecol 1995;21(3):281-8
37. Carroli G, Duley L, Belizan JM.
Villar J. Calcium suplementation during pregnancy: a systematic review of randomised
controlled trials. Br J Obstet Gynaecol 1994; 101:753-8
38. Sibai BM. Chronic hypertension in
pregnancy. Clin Perinatol 1991;18(4):833-44
39. Rayburn WF, Zuspan FP. Portable blood
pressure monitoring for borderline or mild hypertension during pregnancy. Clin Obstet
Gynecol 1992;35(2):395-401
40. Sibai BM. Hipertensión durante el
embarazo. Clínicas Obstetr y Ginecológicas 1992;2:309-422
41. Levin AC, Doering PL, Hatton RC. Use
of nifedipine in the hypertensive diseases of pregnancy. Ann Pharmacother 1994; 28
(12):1371-8
42. Jegasothy R, Paranthaman S.
Sublingual nifedipine compared with intravenous hydrallazine in the acute treatment of
severe hypertension in pregnancy : potential for use in rural practice. J Obstet Gynaecol
1996:22(1):21-4
43. Sukerman-Voldman E, Rigano F,
Rodriquez S, Bin L. Nifedipina sublingual para el tratamiento agudo de la hipertensión
arterial en el III trimestre de la gestación y en el puerperio. Rev Obstet Ginecol
Venezuela 1985: 45(1):24-7
44. Prevost RR, Akl SA, Whybrew WD, Sibai
BM. Oral nifedipine pharmacokinetics in pregnancy-induced hypertension. Pharmacoterapy
1992:12(3):174-7
45. Angeli P, Chieza, M, Caregarao L, et
al. Comparison of sublingual captopril and nifedipine in inmediate treatment of
hypertensive emergencies. Arch Intern Med 1991; 151:678-82
46. Paran E, HoIzberg G, Mazor M, Zmora
E, Insler V. Beta adrenergic blocking agents in the treatment of pregnancy induced
hypertension. Int J Clin Pharmacol Ther 1995;33(2):119-23.
47. Fabregues G, Alvarez L, Varas-Juri P,
et al. Effectiveness of atenolol in the treatment of hypertension during pregnancy.
Hypertension 1992;19 (2 Suppl): II 129-31
48. Butters L, Kennedy S, Rubin PC.
Atenolol in essential hypertension during pregnancy. Brit Med J 1990;301(6752):587-9
49. Lenox JW, Uguru V, Cibils LA. Effects
of hypertension on pregnancy monitoring and results. Am J Obstet Gynecol 1990; 163(4Pt
1):1173-9
50. el Qarmalawi AM, Morsy AH, al Fadly
A, Obeid A, Hashem M. Labetalol vs. methyldopa in the treatment of pregnancy-induced
hypertension. Int J Gynaecol Obstet 1995;49(2):125-30
51. Wide Swensson DH, Ingemarsson I,
Lunell NO, et al. Calcium channel blockade (isradipine) in treatment of hypertension in
pregnancy: a randomized placebo-controlled study. Am J Obstet Gynecol 1995;173(3 Pt
1):872-8
52. Jannet D, Carbonne B, Sebban E,
Milliez J. Nicardipine versus metropolol in the treatment of hypertension during
pregnancy: a randomized comparative trial, Obstet Gynecol 1994;84(3):354-9
53. Lowe SA, Rubin PC. The
pharmacological management of hypertension in pregnancy (editorial). J. Hipertension 1992;
10 (3):201-7.
|