Rev. Peru. Biol.                        Vol. 7 • Nº 1 • 2000

 

TRANSGÉNESIS, ÉTICA Y NECESIDAD DEL CONTROL SOCIAL EN EL PERÚ

 

María Siles y Juana Marquina*

 

En el Perú el conocimiento y difusión de los logros de la biotecnología se encuentran restringidos a los especialistas, en tanto que en países como Estados Unidos y los de Europa la percepción pública sobre los diversos temas de biotecnología y en particular de los organismos transgénicos es mayor. Podemos definir un organismo transgénico (OGM) como cualquier organismo vivo cuya información genética ha sido modificada mediante la aplicación de técnicas de ingeniería genética; y por un producto transgénico, a un OGM o cualquier producto derivado de él.

Desde el nacimiento de la biotecnología se vislumbró como finalidad primaria asegurar el bien del género humano a partir de los productos que genera (Falla, 1999). Mientras que la biotecnología como ciencia se mantiene en el principio de la búsqueda de la verdad (Lavados et al., 1993), la bioética, por otra parte, es una rama de la ética que estudia los problemas que plantean el desarrollo de las ciencias biológicas y sus tecnologías (Mosquera, 1997).

Su campo de acción abarca las ciencias médicas y afines; comprende asuntos relativos a la vida de animales y plantas así como el accionar humano sobre la biosfera.

El presente trabajo señala los principios bioéticos que serían vulnerados en el Perú, si no se logra una clara y correcta difusión de los productos transgénicos y sus posibles consecuencias.

El estudio de la biodiversidad y de la biotecnología se hace con la finalidad de lograr el desarrollo sustentable. Sin embargo, este propósito inicial ha cambiado a favor de un mero fin lucrativo por parte de las compañías biotecnológicas (Altieri, 1999), lo cual ha generado un conflicto de naturaleza ética.

Aún no están claras las reales implicancias de los OGMs y sus productos derivados en los aspectos ecológicos, de seguridad, de salud y socioeconómicos. A pesar del desconocimiento, los productos transgénicos se difunden en la agricultura; así podemos señalar la soja Randoup, el maíz Bt, entre otros que pueden encontrarse en diversos productos de consumo humano. Por otro lado, se ha señalado que los cultivos de plantas transgénicas están relacionadas a riesgos al medio ambiente y la biodiversidad, al afectar a los insectos polinizadores (Lliteras Senties, 1998; Altieri y Rosset, 2000). La obtención de animales transgénicos aún no ha logrado ser aplicada con éxito a aspectos productivos, pero sí han concitado la curiosidad de la comunidad científica, así tenemos a "Misly", la llamada mascota ideal, que es una mezcla de genes de perro, zorro y mapache, y se comercializa en un cuarto de millón de pesetas; el onco-ratón de DuPont, patentado en 1988, desarrolla cáncer en 90 días, se utiliza con fines de investigación medica y se vende a $100 la unidad y la oveja-cabra, animal con cabeza de cabra y cuerpo de oveja, animal aparentemente creado sin algún fin específico (Pérez, 1997).

Esto nos lleva a reflexionar sobre el Perú, que como país megadiverso debe implementar la adecuada biotecnología para lograr el desarrollo sustentable, sin poner en riesgo la salud o nuestro patrimonio de biodiversidad, y no permitir el ingreso de OGMs o productos transgénicos fabricados en contextos e intereses distintos al nuestro.

Los principios fundamentales de la bioética son autonomía, beneficencia, equidad y no-maleficencia (Lavados et al., 1993; Mosquera, 1997 y versus Rospighosi, 1996).

El desconocimiento del uso de los organismos o productos transgénicos vulneran tres de los principios mencionados arriba:

1° Autonomía. Cuando se comercializan productos transgénicos que son consumidos sin conocimiento y sin consentimiento del público. Este principio se basa en el trato al ser humano como un ser autónomo, capaz de escoger y decidir lo que va a hacer con su persona. El conocimiento es un derecho fundamental que posibilita el acto de elegir y decidir.

2° Equidad. Son las compañías biotecnológicas las que mantienen el poder y control de sus productos mediante patentes; el agricultor tradicional se ve impedido de intercambiar y comercializar las semillas de su propia cosecha, o se encuentra obligado a comprar la semilla, cosecha tras cosecha (p. e. semillas terminales de Monsanto); cuando se realiza mejoramiento genético vegetal a partir de variedades tradicionales que han sido manejadas por las comunidades rurales; o cuando se patentan genes y/o fenotipos completos de esas variedades sin ningún beneficio para estas comunidades. Existe un impacto socioeconómico adverso con una distribución desigual de los beneficios.

3° No-maleficencia. Se puede observar en el caso de transgénesis en animales con fines de exclusivo beneficio humano, ocasionándoles sufrimiento físico, violando además, el Art. 8 de la Declaración de los Derechos Animales (UNESCO 1978). Por ejemplo, los cerdos utilizados como fábricas de órganos para transplante o las vacas manipuladas con la hormona de crecimiento bovina para producir leche; en ambos casos, los animales sufren porque desarrollan diversas infecciones, tumores o presentan abortos o muerte de las crías (Pérez, 1997).

Por último, violamos uno de los objetivos fundamentales del paradigma del desarrollo sustentable cuando no se tiene en cuenta el derecho de las generaciones futuras, tomando decisiones que afectarán a personas a las cuales no vamos a rendirles cuenta, lo que es considerado por la ética contemporánea como un acto injusto (Gafo, 1992).

Esto nos lleva a proponer una estrategia donde debemos ejercer control social velando porque la población sepa qué consume, además de informar adecuadamente sobre los logros de la biotecnología, así como de sus peligros latentes. Se debe incidir en la capacitación científica y tecnológica, para preparar especialistas que determinen el genotipo de nuestras especies nativas, con el fin de protegerlas. Promover la evaluación y manejo de riesgos en forma integral, considerando todos los aspectos de bioseguridad, incluyendo las interacciones en el ambiente, biodiversidad, aspectos socioeconómicos y culturales, la salud humana y la seguridad alimentaria.

La biotecnología no debe considerarse la única solución al desarrollo socioeconómico de este siglo; sin embargo, la sociedad no debe estigmatizarla como antinatural o artificial. La bioética es necesaria ante las urgencias que plantea la práctica científica, que no siempre reconoce límites.



Bibliografia

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* ONG BIODIVERSIDAD Y BIOÉTICA (BIODIV)
Independencia 220, Lima 4
http://www.biodiv.jumpeducation.com
mariasiles@hotmail.com
marquina@ec-red.com

 


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