TRATAMIENTO PROFILÁCTICO DE SULFATO FERROSO Y SU EFECTO EN EL VALOR DE LA HEMOGLOBINA EN LACTANTES SANOS DE 3 Y 4 MESES  EN EL HOSPITAL DE SALUD

Antón Barreto, Javier Oswaldo

 

CAPITULO 4

4.1 DISCUSIÓN

Aunque en países industrializados la prevalencia de Anemia ferropénica ha disminuido considerablemente por su misma calidad de vida así como por sus programas preventivos, en muchos países en vías de desarrollo la prevalencia puede llegar hasta el 50% en niños pre-escolares(1)(2)(3). Sin embargo la anemia ferropénica debemos evitarlo ya desde la lactancia. 

Desde los dos meses de edad, 13.3% pueden ser deficientes de fierro(4), lo que les resultaría perjudicial a futuro si asociamos problemas en la ablactancia, la velocidad de crecimiento, el patrón sociocultural de la alimentación. Si dichos problemas no son superados nos encontraremos ante pacientes que llevarían consigo la enfermedad con problemas de conducta y comportamiento a futuro(5)(6).

Aunque la determinación de la hemoglobina no es el gold estándar para diagnóstico de Anemia ferropénica, su valor cobra importancia como detección temprana para dicha enfermedad.

 

Más aún cobra importancia el valor de la hemoglobina en el sentido de que pueden haber valores en límites normales pero que son deficientes en reservas de hierro y que podrían pasar inadvertidos a las complicaciones en el futuro(7)(8)(9)10).

El nivel más bajo de hemoglobina es alcanzado entre el 2° y 4° mes de edad al promedio de 11 g/dl(17)(20)(21). Sin embargo en nuestro estudio el promedio fue de 10.462 para los 3 meses y 10.832 para los 4 meses de edad. A pesar de ello no hay diferencia significativa con el valor estándar internacional, pero podemos decir que muchos factores que intervienen en estas diferencias mínimas como puede ser el factor racial, la aplicación de las inmunizaciones, o pequeños estados infecciosos virales que mellan en algo el valor de la hemoglobina se deben tener en cuenta.


Así mismo se puede decir que la realidad nuestra es muy diferente a otras regiones como la europea o países desarrollados en lo que respecta a los valores de hemoglobina.

Decir que a los 6 meses de edad el tener un valor menor de 11 gr/dl no necesariamente es anemia como lo determinan los estándares internacionales, pero sí deben tenerse en cuenta como datos referenciales de alerta.

Hay diferentes estudios acerca de la influencia de suplementación del sulfato ferroso sobre el valor de la hemoglobina en lactantes con leche materna exclusiva, en lactantes con leche maternizada, o alimentación mixta.

Así en el estudio de Honduras y Suecia(29) el efecto de sulfato ferroso se objetiva en el grupo de 4 a 6 meses de edad en el valor de la hemoglobina, ferritina y protoporfirina de Zn. En el grupo 6 a 9 meses solo en la población honduras se ve efecto significativo en la hemoglobina. En el grupo Suecia la suplementación de hierro no causó reducción en la poca prevalencia de anemia a los 9 meses.

Esto implica que en países pobres el valor de la hemoglobina está fuertemente relacionada con anemia y llegan a variar significativamente con el sulfato ferroso a diferencia que en países desarrollado.

En otro estudio (30) concluía que en infantes alimentados con leche materna exclusiva en un periodo más largo, sin haber recibido hierro medicinal, fórmula o cereales enriquecidos, correspondía al grupo de infantes no anémicos, sin embargo su población a los 12 meses de edad tuvo a un 30% con anemia.

Esto determina que no necesariamente el tener un valor aceptable de hemoglobina en lactantes amamantados a temprana edad indica que están libres de anemia. Es por eso la importancia de la profilaxis del sulfato ferroso por que ayudaría sobre todo en los depósitos de hierro que se van depletando progresivamente y no solo basta la leche materna.

En otro estudio(31) concluye que aunque la alimentación con leche materna fue suficiente para mantener las necesidades de fierro durante los seis primeros meses, el fierro suplementario necesario durante la segunda mitad de la infancia es de mucha importancia.

En este estudio que nos corresponde ampliamos el grupo poblacional para lactantes de 3 meses a pesar de que se refiere que no habría necesidad de la profilaxis con sulfato ferroso en menores de 4 meses.

La dosis de sulfato ferroso que se usa como tratamiento profiláctico es de 1 mg/Kg/d que comprende las variaciones de 7.5 a 15 mg/d durante un mes (24)(28). En este caso utilizamos este valor estándar de 7.5 mg/d a pesar de los diferentes pesos del lactante, para facilitar la metodología del trabajo, la comprensión de la madre en la dosificación (media cucharadita al día) y con el conocimiento de las necesidades bajas de este elemento en las dietas que es de 0.8 mg/día.

La administración de sulfato ferroso fue aceptada por la mayoría de lactantes, en un pequeño grupo hubo la necesidad de administrarla diluida con agua de anís.

La forma de presentación de la sal ferrosa fue en jarabe. Tiene un sabor muy dulce que para mejor aceptación se indicó su mezcla con agua de anís. Una alternativa importante para una mejor aceptación hay la presentación en gotas, que a la dosis de 0.3 ml equivale a 7.5 mg/d sería lo ideal, solo el costo lo diferenciaría.


De los 96 lactantes que iniciaron el estudio que nos dieron datos importantes en el análisis Pre-Test, como son los promedios de hemoglobina a los 3 y 4 meses de edad, cumplieron con el análisis Post-Test 68 lactantes a quienes al cumplir el 6to mes de edad ,se les tomó su último control.

Los 28 lactantes que desertaron al trabajo de investigación casi la mayoría faltó a su segunda cita de control por los problemas en la adquisición de la cita, a pesar de las diferentes maneras de evitar esto. Solo 6 rechazaron tácitamente el tomarse la segunda muestra y solo uno no terminó tratamiento.

Hubo flexibilidad en la toma del último control, en quienes se pudo tomar a finales del 6to mes de vida como a inicios del 7mo mes porque no habría mayores variaciones en los resultados. Se trabajó por separado tanto el grupo 3 y 4 meses ya que cada uno tenía su subgrupo control y experimental.

En un inicio comparamos si había diferencia significativa en el promedio de la hemoglobina Post-Test vs Pre-Test, al 6to mes de vida entre cada subgrupo del grupo 3 meses y 4 meses, que con la Test de Student a través del software SPSS 99 no mostró diferencias significativas al 95% de confiabilidad.

Para darle mayor peso estadístico al estudio se procedió a tomar en conjunto a las variaciones de hemoglobina Pre y Post - Test del grupo experimental y control tanto del grupo 3 y 4 meses por separado, determinándose nuevamente no haber diferencia significativa al 95% de confiabilidad.

Solo al 90% de confiabilidad sí hubo diferencia significativa en el grupo 3 meses en la que el sulfato ferroso aumentaría el valor de hemoglobina.

Los resultados obtenidos en este trabajo difieren a los diferentes estudios citados en cuanto a los niveles de hemoglobina y a su no variación con el estímulo experimental.

Se deduce que el nivel de hemoglobina entre los 3 a 6 meses en nuestra realidad no demuestra con exactitud la existencia de anemia verdaderamente o que sirva para demostrar que hay una mejoría del estado del hierro a través de la variación del nivel de hemoglobina.

Una de las causas es que a esas edades la maduración de la hemoglobina está en proceso y que una de las últimas manifestaciones de anemia es la caída de la hemoglobina(4)(21).

Es por ello la importancia de evitar la caída de las reservas de hierro y no esperar tener la anemia con todas sus manifestaciones clínicas y de laboratorio.

Existen diversos factores entre ellas las raciales que nos demuestra que cada grupo poblacional tienen sus niveles de hemoglobina a las edades en estudio.

Es por ello que aunque la OMS define anemia por valores menores de 11 gr/dl a partir de los 6 meses de edad(1)(21), eso no se cumpliría para nuestro grupo poblacional que es mestiza, que incluso con la profilaxis con sulfato ferroso no llega alcanzar a los 11gr/dl.

Lo que sí podría deducirse indirectamente, es que con la profilaxis con sulfato ferroso estaríamos evitando la depleción de las reservas de hierro a partir de los 3 meses y que sería importante puesto que la mayoría de lactantes inician su ablactancia a los 6 meses de edad teniendo muchas dificultades para su adaptación , la calidad del alimento, los factores higiénicos que derivan en casos de diarrea aguda infecciosa, así como la errónea suplementación con leche de vaca pasteurizada, que no es recomendable por su carencia en hierro.

Está determinado que la profilaxis debe iniciarse a los 4 meses de edad ya que a esta edad sus depósitos de hierro pueden llegar hasta el 50% de su valor(17).

Aunque se ha desestimado que la profilaxis con fierro no ha producido cambios en el valor de la hemoglobina tanto en lactantes de 3 y 4 meses de edad, lo que se enfatiza en este trabajo es la importancia de la prevención de la anemia a esta edad vital de la vida del desarrollo humano.

En grupos poblacionales del Perú en que se siguen todos los patrones preventivos ya sea higiénico dietéticos, inmunizaciones, nivel socioeconómico adecuado, complementación con leche maternizada hasta el año de edad o ablactancia enriquecida a partir incluso del cuarto mes de edad, cumple con los requisitos de prevención de anemia ferropénica y no necesitaría la profilaxis antes del 4to mes de edad.

Situación totalmente diferente con la población de nivel socioeconómico bajo en que la leche materna es la única fuente de alimento o complementada con leche pasteurizada o evaporada que no tienen fierro dentro de sus componentes, la pobre salubridad va en desmedro del estado nutricional del hierro.

Por ello el estudio propugna que la profilaxis se dé a partir de los 3 meses de edad ya que además de ser inocuo, nos adelantaríamos a prevenir esta deficiencia en grupos de riesgo de nivel socioeconómico bajo.

Por lo tanto, aunque este trabajo de estudio rechaza la hipótesis de investigación en que la profilaxis de sulfato ferroso en lactantes sanos de 3 y 4 meses afecta el valor de la hemoglobina, su administración sería importante a partir de los 3 meses de edad porque evitaría la depletación de las 
reservas de hierro.

4.2 CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

arriba

  • Los valores promedio de hemoglobina en los lactantes de 3 y 4 meses de edad aunque se diferencian de los valores estándares internacionales, éstas no llegan a ser diferentemente significativos.

  • La dosis profiláctica de sulfato ferroso durante un mes en lactantes de 3 y 4 meses de edad no llega a producir efecto importante en los valores de la hemoglobina.

  • La dosis profiláctica de sulfato ferroso en lactantes de 3 y 4 meses evitaría la depletación de la reserva de hierro corporal.

  • El uso precoz de sulfato ferroso en lactantes de 3 meses sería ideal en población de nivel socioeconómico bajo.

  • Se recomienda usar el sulfato ferroso en la presentación en gotas que en jarabe por su mejor aceptación.

  • Se recomienda al menos un control de hemoglobina entre los 6 y 9 meses de edad.

  • Se recomienda el uso de leche maternizada como complementación a la leche materna hasta el año de edad.

  • Se recomienda el inicio de la ablactancia o complementación alimentaria a partir de los 4 meses de edad.

  • El control del Niño Sano por consultorio de Crecimiento y Desarrollo es de mucha importancia para la detección temprana de alguna patología que se pueda presentar.

 

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