| La metafísica del poder:
excursus histórico sobre la identidad cultural a partir del estudio de la producción y
reproducción del capital religioso de las comunidades judía e islámica en Lima (1950 -
2000). Jaime Ballero, Martín O. |
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INTRODUCCIÓN
La Historia de la fe es la historia de la vida, y al intentar comprender la riqueza de las
manifestaciones religiosas de los pueblos, el antropólogo se expone a la comprensión de
los más elevados valores y expresiones de la cultura a partir de la cual puede definir
algunas consideraciones sobre la naturaleza y el desarrollo de la sociedades. El elemento
simbólico de la cultura expresa la riqueza creadora de la relaciones sociales, las cuales
están situadas en el eterno conflicto de la realidad; es decir, el uso de la praxis que
intenta realizarse mediante la constitución de un orden.
La vida humana, inserta en la irrealidad propia de la fatuidad del hecho, intenta
encontrar lo auténtico, lo seguro, lo constante; en esta búsqueda personal e íntima se
refleja la convergencia de innumerables circunstancias que dibujan las nuevas formas de
llegar a lo absoluto. De esta manera, todas las culturas encuentran su estabilidad social
mediante la creación de símbolos definidos por su características sociológicas; esta
estabilidad guía, a manera de un mapa, la conducta del ser humano, proporcionándole un
conocimiento, cierto y veraz, a partir del cual se transforma en agente y representante de
la acción social dentro de un conjunto de instancias que sirven como contexto discursivo
de la razón práctica.
Esta unidad simbólica, encarnada en el hombre, le permite crear una serie de estrategias,
las cuales se adecúan a diversos lugares y situaciones tanto históricas como
geográficas. Así pues, una comunidad encuentra maneras sólidas de llevar su mundo a
través de distintos marcos y estructuras de referencia, elaborando un sistema de acciones
yuxtapuestas e intercambiables.
Estas ideas nos permitieron acercarnos a la realidad de distintas comunidades que viven en
Lima, en un intento por estudiar sus tradiciones religiosas y sus interpretaciones
culturales. Los ortodoxos, los judíos y los musulmanes fueron parte de las primeras
indagaciones de este estudio, realizadas con el objetivo de circunscribir nuestro tema. En
esta etapa preferimos dedicarnos a las comunidades judía e islámica, con el fin de
realizar un estudio comparativo que nos permitiera vislumbrar algunas consideraciones
generales sobre el proceso de lo sagrado, debido al hecho que entre ellas existen
numerosos puntos en común , como por ejemplo la adoración a un mismo Dios, la
revelación mediante profetas y libros sagrados, similitud en muchos aspectos sociales y
culturales. Pero a la vez, encontrábamos una serie de conflictos y disputas surgidos a
partir de mediados del siglo XIX que han ido creciendo por supuestas causas religiosas. De
una u otra manera, este trabajo quería explicar cómo se entretejían las relaciones
interculturales en base a la definición cultural a partir de la producción y
reproducción del capital religioso de cada tradición.
Así pues, nos dedicamos a realizar el trabajo de campo con dichas comunidades en Lima y a
estudiar sus tradiciones, mediante conversaciones con los encargados religiosos sobre sus
creencias y sus prácticas. Estas conversaciones tuvieron como base la lectura de los
libros sagrados y algún conocimiento de los principales libros exegéticos.
Posteriormente, nos dedicamos a entrevistar a los miembros de las comunidades con el
objetivo de conocer las manifestaciones y las vivencias religiosas de la comunidad, para
comprender cómo se habían transformado y reproducido los símbolos sagrados. Además,
nos interesamos por estudiar las manifestaciones artísticas de cada grupo, para
comprender las actuales dinámicas culturales.
Por nuestra parte siempre ha habido interés en plantear este tema a partir de dos
supuestos: la importancia de la historia en el desarrollo de la tradición y por tanto la
necesidad de interpretar la actual situación de las comunidades peruanas como producto de
innumerables acontecimientos tanto de carácter sagrado como profano; y, la necesidad de
estudiar a estas comunidades en el proceso de su interacción y, principalmente, con la
sociedad occidental, por lo cual, consideramos necesario analizar algunas expresiones de
la cultura religiosa de Occidente, con el objetivo de comprender cuáles podían ser las
relaciones e intercambios culturales. Estas dos ideas estructuraron nuestro primer
acercamiento a las tradiciones judía e islámica radicadas en Lima. Por tanto, hemos
buscado desarrollar un línea de interpretación de la Historia de la Fe, que no se limite
a judíos e islámicos, si no que también analizara el proceso religioso a nivel general
relacionado con la creación de identidad.
Aunque de esta manera, siempre hubo interés en dedicar un espacio al análisis de todo el
conjunto de la creación religiosa, nos habíamos limitado por cuestiones de método a los
casos descritos. Posteriormente, en medio de nuestra investigación ocurrieron los
eventos, por todos conocidos, del 11 de septiembre pasado, el cual nos obligó a retomar
una serie de datos y análisis descartados. Así pues, aunque conscientes de nuestras
limitaciones de tiempo y de espacio, creímos conveniente realizar un estudio mucho más
amplio del que originalmente se planeó, tomando en cuenta nuestras notas sobre el
desarrollo de las tradiciones y su interacción con una cultura globalizada.
Este intento está basado en la comprensión de la dinámica religiosa de los casos
escogidos, proyectados a la realidad mundial. Para entender los actuales acontecimientos
era necesario ampliar nuestro espectro de análisis a la producción y manejo del capital
que se realiza en el mundo judío, islámico y occidental. Estos nos permitiría esbozar
algunas consideraciones sobre lo que se ha acordado denominar fundamentalismo,
el cual se desarrolla tanto en oriente como en occidente, el primero basado en la
tradición, el segundo en la razón, sea de estado, de mercado o individual.
Nos permitimos esta licencia, ya que es imposible tratar sobre religión aún en versiones
cientificistas sin tomar en cuenta algunas digresiones de talante filosófico sobre todo
cuando se habla de la existencia humana y del compromiso que esta debe asumir en el mundo.
Las actuales circunstancias han forzado, aunque desde el principio de la elaboración del
proyecto se estimó así, disertar sobre las implicaciones éticas del fenómeno
religioso.
Así pues, cumplimos con nuestro deber humano e intelectual de aportar algunos
lineamientos para comprender el misterio de la Fe, que cada día implica más vidas,
dejando de lado el solaz descanso del intelectual en el mundo de los ensueños. Si algo se
le debe a la fenomenología es, justamente, esta nueva actitud que impulsa al investigador
a comprometerse con el estudio, a cooperar con el mundo que le asiste y le brinda un lugar
donde divagar y entregar su espíritu a las gratificaciones del intelecto.
Por lo tanto, hemos estructurado el actual trabajo en base a una síntesis entre la
historia mundial de las tradiciones a partir del estudio de los casos peruanos y nuestra
perspectiva de la antropología de la religión. Así pues, sobre este doble seguimiento
de ambas tradiciones, hemos intentado organizar el material tanto bibliográfico como
etnográfico, por lo cual hemos dividido el trabajo en dos partes. De esta manera, la
primera parte llamada La Historia de la Fe contiene el primer capítulo, el cual habla
sobre nuestra visión de lo sagrado, desarrollada a partir de la crítica de los
tratamientos que la modernidad ha elaborado sobre el conocimiento de la experiencia de lo
divino, estableciendo las relaciones científicas entre la cultura y lo numinoso;
explicando el paso entre el Numen y el Nomen, en base a la cual podríamos comprender
cómo entienden los nuevos agentes de una u otra tradición su vida y su actuar en el
mundo.
Los dos siguientes capítulos son una sistematización de la experiencia de lo divino,
tomando en cuenta las hierofanías y su relación con la historia. El segundo capítulo,
específicamente, es un clasificación de las experiencias de la tradición en sus lugares
de origen: Europa y Medio Oriente, el cual busca explicar como se comprende el misterio en
cada etapa de su desarrollo. El tercero es una descripción de cómo se vive en Lima dicha
experiencia, modelada a partir del bagaje cultural traído por los inmigrantes y cómo se
ha desarrollado a través del contacto con la sociedad limeña.
Los capítulos cuarto y quinto buscan explicar cómo la experiencia religiosa se ha
sistematizado mediante la función del campo religioso, el cual se instaura por la
interacción entre los especialistas y los laicos (término que debe ser entendido de
manera general como aquellos que deben obedecer las limitaciones del capital religioso),
de fundamentar las innumerables creaciones que tienen como fuente lo sagrado, denominadas
capital religioso. El primero desarrolla esta dinámica mediante el análisis de las
formas asumidas por los pueblos dentro del contexto originario; el segundo lo hace
específicamente en el caso de las comunidades de Lima.
Prosiguiendo con el esquema, desarrollamos la segunda parte de la investigación, titulada
La Metafísica del Poder. Dentro de esta, se encuentra el sexto capítulo, el cual busca
establecer cómo a partir de la producción y reproducción del capital religioso y del
establecimiento de un habitus religioso se ha podido definir una manera de ser en cada
cultura. Esta relación está determinada por lo que hemos denominado Metafísica del
Poder. Definir cuáles son las características de este habitus, a partir de la vivencia
de la tradición, ha sido el objetivo de este trabajo, el cual esperamos haber satisfecho.
En el capítulo séptimo, en base a estas consideraciones hemos podido entender cómo se
desarrolla el proceso de la interacción de las culturas estudiadas, a los largo de la
historia, del mundo actual y de la convivencia en Lima. Así pues, estudiamos cómo a
partir de la constitución de una identidad cultural, cada grupo ha elaborado una serie de
estrategias mediante las cuales se relaciona entre sí, e intentamos realizar un balance
antropológico de las relaciones interculturales entre cristianos, musulmanes y judíos
dentro de los nuevos contextos mundiales.
De esta manera, nuestro intento por estudiar la riqueza de estas tradiciones en su
desarrollo histórico ha buscado entender cuáles son los fundamentos de cada cultura,
presupuestos con los cuales elaboran estrategias de convivencia entre ellos mismos y con
otros pueblos. Esta comprensión, esperamos, sirva para encontrar una manera sana de
convivir en un mundo plagado de diferencias que cada vez más se acercan virtualmente; la
irrealidad en la cual este mundo ha caído, su indiferencia ante el prójimo, ante el
rostro de nosotros mismos expresado en la vida del otro, por la irremediable pérdida del
sentido de la persona es la expresión más concreta de una total incomprensión alienada
del mundo moderno.
Esta incapacidad ha sido generada por la absurda suplantación de la realidad por la
prueba, de la existencia por el certificado. Esta irrealidad nos ha hecho imposible mirar
más allá de nuestro solipsismo y ha permitido nuestro encierro en arenas estériles. El
comprender el alma humana y sus deseos es un paso necesario para construir una nueva
sociedad justa y solidaria, pero no solidaria en base a la unificación vacía de los
esquemas si no en el reconocimiento de una experiencia de carne y hueso, que vive y siente
la triste realidad de la guerra y la destrucción. De ninguna manera debe entenderse esta
propuesta como el desconocimiento o la negación de los intereses políticos o económicos
nacionales o transnacionales, que siempre han existido, sino como un acto consciente que
busca establecer que los intereses deben estar dirigidos hacia el hombre y deben basarse
en el conocimiento de las diferencias reales y no simplemente rechazarlas a priori como
producto del fanatismo o de la sed de sangre.
Por lo tanto, si alguna colaboración hacemos a esta nueva necesidad que surge en el mundo
de aprender a convivir a partir del conocimiento íntimo de las diferencias, nos
sentiremos completamente satisfechos. La cultura tiene más elevados fines que prestarse
como justificación de matanzas y atropellos, ya que en ella se encuentra la única
oportunidad de remediar los conflictos e intereses inherentes a la condición humana
mediante la creación simbólica, una creación que parte de la conciencia de la
diferencia y que busca la unidad de los hombres. La búsqueda de la civilización es la
exigencia del nuevo mundo, en pos de la construcción de una ciudad en la cual puedan
habitar los hombres de buena voluntad.
Finalmente, por la realización de esta tesis, debo agradecer el financiamiento del
Consejo Superior de Investigaciones de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,
canalizado mediante el Instituto de Investigaciones Históricos Sociales de la Facultad de
Ciencias Sociales, que satisfizo buena parte de los gastos de la investigación. Además,
el importante apoyo de mi asesor el profesor James Regan, quien me brindó su apoyo desde
el inicio del trabajo. Desde luego, agradezco a todas las personas que me hicieron posible
enfrentar las responsabilidades asumidas en la factura de esta tesis, a Fátima Valdivia,
quien me brindo su ayuda para salir de muchas elucubraciones, a Gianina Pincilotti, quien
me asesoró en el perfeccionamiento del estilo de muchas traducciones, a Karina Yakushi y
Ernesto Frech, sin cuya ayuda hubiera sido imposible terminar satisfactoriamente este
trabajo en muchos sentidos, y a mis familiares, especialmente a María Teresa Ballero,
quien ha permitido con su incondicional estímulo y apoyo a que dedicara toda mi vida al
estudio de las expresiones del espíritu humano, la música, el arte y la filosofía. No
estarían completos estos agradecimientos si no mencionara al P. Jorge Mauchi, quien me
enseñó que lo más importante era aprehender una obra en su conjunto a partir de la
aplicación de una razón intuitiva dentro del quehacer filosófico, mediante el
desarrollo del sentido de humanidad, el cual se origina en la práctica estética y
religiosa del mundo. A ellos mi incondicional agradecimiento.
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