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Las sociedades experimentan cambios más rápidos o lentos para pasar del subdesarrollo al crecimiento. El desarrollo económico (bienestar) dependerá del enfoque moderno del proceso de aprendizaje; en otras palabras, estará sujeto a la concepción de organizaciones aprendientes.
Las organizaciones aprendientes propiciarán el desarrollo del talento humano, ampliando su capacidad de crear e innovar, generarán un ambiente de mayor libertad para experimentar, correr riesgo y evaluar sin temor a los resultados permitirá una mayor integración y respeto por las ideas de los demás.
Las organizaciones tradicionales inspiradas o enfocadas en el rendimiento a corto plazo han creado las condiciones ideales para generar un desempeño mediocre. Todo ello implica un reto impostergable y un nuevo rol para los líderes empresariales; construir una visión compartida, desarrollar e implementar estrategias de aprendizaje en todos los niveles de la organización, a través de una comunicación asertiva, buscando altos estándares de calidad en productos o servicios, optimizar el desarrollo individual de sus trabajadores, propiciar trabajos en equipo, etc.
Entonces podemos reflexionar ¿cómo enfrentar esta enorme tarea en nuestras comunidades, escuelas, universidades y cualquier otra
organización?
La Comisión de las Naciones Unidas sobre la Educación para el siglo XXI, con motivo de la tercera reunión en París (noviembre 1994) concluye que existen cuatro tipos de aprendizaje necesarios para lograr la Nueva Filosofía de las Organizaciones Aprendientes: "Aprender a aprender, aprender a hacer, aprender a ser, y aprender a convivir".
La nueva concepción y praxis de las organizaciones o management requieren de un aporte o complementación para su desarrollo y aplicación eficiente, pues las últimas concepciones filosóficas de gestión moderna, lo que serán las organizaciones aprendientes.
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