LAS ANTÍPODAS ENERGÉTICAS Y EJES
DE LA TIERRA
GOBIERNAN A LOS SERES VIVOS
Mag. Honorio Campoblanco Díaz*
Lic. Julia Gomero Torres**
RESUMEN
ABSTRACT
I. INTRODUCCIÓN
II. MARCO TEÓRICO
III. OBJETIVOS
IV. HIPÓTESIS
V. METODOLOGÍA Y DISEÑO DE
INVESTIGACIÓN
VI. FUNDAMENTACIÓN
VII. CONSIDERACIONES ENERGÉTICAS
VIII. ¿EVOLUCIÓN DE SERES VIVOS UNA CONSECUENCIA DE EVOLUCIONES ENERGÉTICAS-
IX. LOS DESASTRES NATURALES MARCAN EL FIN DE LA EXISTENCIA DE LOS
SERES VIVOS Y CIVILIZACIONES
X. CONCLUSIONES Y TEMAS DE DISCUSIÓN
La tierra en sus orígenes, tuvo la forma discoidal alargada en la dirección E-O;
posteriormente, fue tomando la forma elipsoidal hasta adquirir su nueva configuración, es
decir, geoide triaxial, el resultado de las fuerzas radiales de expansión originadas en
el interior de la Tierra (vulcanismo, magmatismo);esta nueva forma terrenal se reflejó en
la morfología discoidal aplanada de los primeros seres vivos que la habitaron, tal como
los invertebrados: Unicelulares y pluricelulares, luego fueron apareciendo los organismos
de formas ovoide a elipsoidal (vertebrados, aves, mamíferos), para finalmente surgir el
hombre con marcado desarrollo vertical, paralela a los ejes radiales de la tierra y del
sol.
Palabras Claves: geoide Triaxial, expansión, contracción, antípoda, fototropismo,
desastres, Big Bang biológico.
The earth in this origins had a fusiform to discoide lengthened form from east to west.
Later, It changed to an ovoid to elipsoid form until acquiring their configuration:
triaxial geoide as a consequence of radial forces expansion originated on earth´s core
(vulcanism, magmatism) The change on earth morphology was imited by development of
earth´s life morphology from invertebrate (straight discoide morphology), vertebrate
(ovoid and elipsoid morphology) to humans (vertical and paralell to radial earth and sun
axis)
Key Words: Three- dimensional Geoide, expansion, contraction, antipodal, fototropismo,
disasters, big bang biológico.
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La presente investigación de tipo descriptivo e inductivo, fundamenta que las antípodas
energéticas representadas por fuerzas de expansión y contracción energética asociadas
a la rotación terrestre, predominaron en determinados periodos del tiempo geológico,
permitiendo un cambio progresivo de los ejes de la tierra y su correspondiente
morfología, el mismo que se reflejó en la "Evolución Morfológica de los Seres
Vivos" que habitaron las diferentes eras y periodos del tiempo geológico. En el caso
del hombre constatamos que desde la etapa de su concepción, nacimiento e infancia lo
desarrolla en la posición horizontal (paralelo al eje primitivo E-0 de la Tierra); en la
niñez, juventud y madurez toma la posición vertical paralelo al eje radial de la Tierra
en íntima relación con la energía solar; mientras que en la etapa de la tercera edad
paulatinamente va perdiendo la posición vertical, así mismo durante las enfermedades y
el descanso toma temporalmente la posición horizontal y durante la muerte definitivamente
toma la posición horizontal, ambas paralelas al eje primitivo horizontal E-0 de la
Tierra.
Ocurrida la violenta explosión (Big-Bang) hace 15 000 millones de años, el universo y
todo los cuerpos estelares contenidos en ella fueron sometidos a intensas fuerzas radiales
de: contracción y expansión energética, las mismas que se desplazaron en el espacio
interestelar infinito, siguiendo la dirección radial de los cuerpos en el que se
originaron, y al ingresar a otros cuerpos estelares, conservaron dichas direcciones
radiales.
Al interior de los cuerpos estelares (como la Tierra) dichas fuerzas, se adicionan,
transforman e interactúan con las fuerzas internas existentes, provocando la aceleración
de las corrientes de convección, vigorizando las fuerzas radiales (vulcanismos,
magmatismos) que al llegar a la superficie de la Tierra se transforman, por efecto de la
rotación terrestre, en los desastres naturales con movimientos horizontales tales como
los huaycos, inundaciones, glaciaciones, vulcanismos, deriva continental, Tsunamis,
huracanes, fenómeno de El Niño, etc., que en su acelerado recorrido por la superficie
terrestre, derriban las estructuras dispuestas radialmente (es decir verticales) como
casas, edificaciones, árboles, animales, personas, haciéndoles tomar posiciones
horizontales (paralelas al eje primitivo de la tierra), constituyendo dicho instante, el
fin de su existencia sobre la Tierra. En dicha posición horizontal (a causa de enfermedad
o muerte); gradualmente las fuerzas vitales de los seres vivos se debilitan, sus elementos
constituyentes se descomponen, disocia, y dispersan tridimensonalmente al interior de la
tierra, sometiéndose nuevamente a las leyes de la expansión del universo.
Formular, que la Tierra en sus inicios
tuvo la forma discoidal aplanada, alargada según el eje primitivo este-oeste, como
producto de las poderosas fuerzas de contracción gravitacional, radiaciones cósmicas y
ultravioletas dominantes en ese entonces
Proponer que a inicios del Paleozoico
la Tierra generó sus propias fuerzas de expansión (vulcanismo, magmatismo), que
contrarrestaron las poderosas fuerzas de contracción gravitacional, permitiendo el cambio
gradual de la forma terrestre y la formación de la capa de ozono, ésta hizo posible la
multiplicación de la vida y el crecimiento de ciertas especies en sentido vertical.
Establecer, que la forma de la Tierra
es la resultante de la acción de dos grandes fuerzas opuestas: las fuerzas de
contracción y expansión energética que actúan en sentidos contrarios siguiendo
direcciones radiales y por efecto de la rotación terrestre, parte de dichas energías
cambian de curso desplazándose horizontalmente dando origen a los desastres naturales.
Los ejes radiales de la Tierra y el
Sol, los cuatro puntos cardinales, el cenit y nadir de la Tierra, constituidos por pares
de antípodas, gobiernan la vida de los seres vivos: las antípodas E-0, N-S gobiernan la
salida y puesta del Sol así como las etapas del inicio (nacimiento) y finalización
(muerte) de los seres vivos, ambas etapas desarrolladas en posición horizontal, paralelas
al eje primitivo E-0 de la tierra.
El reloj biológico de los seres vivos,
al igual que las manecillas de un reloj, se desplaza orientado por el sol, ya que ante su
salida por el este, hace que los seres más evolucionados se pongan de pie, ubicándose
paralelamente a la dirección radial (vertical, el cenit de nuestras vidas), para
asimilar, sintetizar la energía solar y cumplir sus actividades biológicas bajo la
égida M Sol y la Tierra; mientras tanto, durante la puesta del sol por el oeste, el
hombre deja la posición vertical y se dispone en posición horizontal paralela al eje
primitivo de la Tierra, para el descanso pasajero (sueño) o definitivo (muerte)
Durante el descanso definitivo (muerte)
los restos mortales son depositados al interior de la tierra (nadir de nuestras vidas,
antípoda del cenit y la vida), donde se opera la disociación y descomposición de los
elementos de nuestro organismo, sometiendo a las leyes de expansión del universo. Como
tal, perder la posición vertical para el hombre y gran parte de los seres vivos más
evolucionados, significa perder la vida y la dirección del flujo vital del Sol.
La presente investigación es resultado de un análisis descriptivo de tipo deductivo,
relacionando el principio de causa y efecto existente entre el desarrollo evolutivo de la
morfología de la Tierra y la dinámica morfológica que ocurre en los seres vivos que la
habitan. Los diseños gráficos elaborados para tal fin, corroboran lo sostenido en la
hipótesis, demostrando que existe una estrecha relación entre ellas, sujetas al influjo
de las diferentes antípodas energéticas.
El lento enfriamiento de una porción estelar desprendida durante la explosión de una
supernova, permitió formar los diferentes sistemas solares y sus planetas. La Tierra en
sus inicios tuvo forma discoidal aplanada, por efecto de poderosas fuerzas de contracción
gravitacional, radiaciones cósmicas, ultravioletas que saturaban y dominaban el ambiente
estelar de aquellos tiempos. Con el objeto de neutralizar dichas energías, encapsuló a
su interior el coágulo solar, cubriéndolo paulatinamente con material magmático
líquido, gaseoso, emergido radialmente de sus propias entrañas, mediante sucesivas
actividades volcánicas, dando origen paulatinamente a:
La hidrósfera, flujo líquido formado por la combinación
de los elementos químicos y el agua eliminada por los volcanes.
La litósfera o corteza sólida, paleoflujo formado por la
solidificación de¡ magma liquido (véase figura N.o 1 )
Las energías de dirección radial
provenientes del interior de la tierra, tuvieron el efecto de contrarrestar la enorme
presión energética de la contracción gravitacional, la radiación cósmica y
ultravioleta incompatibles con el desarrollo de la vida; condiciones que facilitaron que
la Tierra en sus albores tuviera la forma discoidal y alargada (véase figura N.o 2) -sin
mucho desarrollo vertical-, forma que conservó hasta el Precámbrico y parte M Paleozoico
inferior con sus polos este-oeste bien desarrollados: El polo oeste del pacífico:
constantemente expuesto al sol se mostró caliente; por su lado el polo este conformado
por África, Europa y Rusia alejados del Sol se mostró fría (Wachsmuth 1980),
disposición que permitió el flujo de la materia del y hacia el polo caliente.
Esta morfología primitiva de la Tierra,
tuvo influencia en la forma de los primeros seres vivos que la habitaron, tal como los
organismos unicelulares e invertebrados de formas discoidales, aplanadas y fusiformes. En
la actualidad este hecho se ve confirmado y reflejado en las diferentes formas ovoides,
alargadas a discoidales que toman los diferentes seres durante las etapas iniciales de la
vida (fase embrionaria) y posteriormente a medida que van creciendo se van diferenciando
en función a su crecimiento vertical (véase figura N.o 3).
Del Paleozoico a la fecha, viene
sucediendo un vigoroso desarrollo de las fuerzas radiales de la Tierra (vertical) que
amortiguan la enorme presión de la contracción gravitacional, facilitando la formación
de la capa de ozono, que condicionó el crecimiento de los seres vivos en sentido vertical
como: Aves, dinosaurios, mamíferos y finalmente el hombre adecuando sus actividades
vitales y orgánicas a la influencia energética del Sol cuyo flujo se desplaza también
en dirección radial (véase figura N.o 4)
Un breve análisis del comportamiento energético del hombre (considerado la especie más
evolucionada de la biósfera), muestra que al nacer deja su etapa embrionaria y emerge a
una nueva condición ambiental (etapa de la infancia), conservando por un buen tiempo la
posición horizontal de su etapa embrionaria, paralela al eje primitivo E-0 de la Tierra,
hasta cuando su organismo asimile paulatinamente las diversas sustancias y energías
transformadas por el Sol y la Tierra, posteriormente se pondrá de pie en el instante que
su sistema óseo y muscular adquiera la suficiente rigidez, sostenimiento y adecuada
capacidad, desplegando en dicha posición vertical una intensa actividad energética en
estrecha relación con el Sol (véase figura N.º 5)
Lo mencionado anteriormente, nos indica
que el desarrollo del eje radial (vertical o cenit de la tierra), permite a los seres
vivos y las plantas crecer en dicha dirección, captando la energía del espectro solar;
mediante la fotosíntesis, fotoquímica, fototropismo contribuyendo a que las plantas
asimilen, condensen y transformen la energía expansiva del Sol, convirtiéndolo en
energía potencia¡ almacenada en sus tejidos orgánicos, haciendo posible el desarrollo
de la vida. Por su lado, la posición horizontal tomada por el hombre es un estadío de
descanso, inactividad pasajera (sueño), o descanso eterno (muerte), ambas posiciones
dispuestas paralelamente al eje primitivo E-0 de la Tierra.
Perder la posición vertical para el hombre, significa: Debilitamiento de energías,
enfermedad, vejez, derrota o muerte, cuanto más fuerte y poderoso es, se yergue mejor
verticalmente; permanecer en dicha posición es símbolo de salud, dominio y poder; con
capacidad de enfrentar y afrontar al adversario; privándolo a veces de la vida (muerte)
momento en que el vencido toma nuevamente la posición horizontal paralela al eje
primitivo de la tierra.
Durante su quehacer diario, el hombre se pone de pie, asimila la energía solar, realiza
sus actividades vitales (cenit de la vida) manteniendo dicha posición y durante las horas
de descanso y reparación de energías perdidas se coloca en posición horizontal pasajera
paralela al eje primitivo de la Tierra. En los periodos de descanso eterno o muerte (nadir
de la vida), se disponen en posiciones horizontales definitivas; estadíos donde la
energía y los elementos químicos condensados en sus células se descomponen, se
desintegran y liberan en el interior de la Tierra, expandiéndose en direcciones
vectorialmente paralelas a la dirección radial de la expansión del universo.
(véase
figura N.º 5)
Llegado un momento, dichos elementos dejan de expandirse radialmente y son capturados,
asimilados y/o sintetizados por las plantas, bacterias y otros microorganismos para formar
otras estructuras orgánicas o celulares iniciando la vida un desplazamiento en sentido
contrario a la expansión del universo, sometiendo a la materia y energía a constantes
"Ciclos de expansión y contracción energética a lo largo de la cuarta dimensión
vectorial del tiempo geológico".
La actividad vital de los seres vivos (durante el cenit de sus vidas) está relacionada
estrechamente con las fuentes de energía procedente del Sol, del cosmos y la Tierra;
desarrollando el fototropismo, quimiotropismo, fotosíntesis y otras actividades
biológicas en íntima dependencia con la energía solar; para ello, aperturan sus flores,
hojas, raíces y otros órganos al influjo de dicho astro y cuando culminan sus
actividades se disponen horizontalmente o encapsulan sus hojas y flores.
Wachsmuth (1980) sostenía "... que la vida se generó a partir de aerosoles,
soluciones en suspensión coloidal y minerales que se fueron precipitando a partir de
energías de dirección radial emergentes del interior de la Tierra, sometidos
paulatinamente a reacciones termoquímicas y de intensa radiación lumínica del Sol, los
mismos que hicieron posible el desarrollo de la vida..."; en la actualidad podemos
ratificar esta postulación, por cuanto la evolución de los seres vivos es fruto de una
evolución energética continua,
Los seres no evolucionados, absorben y segregan elementos y formas de energía menos
transformadas que le permiten desarrollar formas anatómicas elongadas influidas según el
eje horizontal primitivo E-0 de la Tierra, donde sus funciones biológicas se limitan
sólo a la nutrición y conservación de la vida, desarrollando gran parte de sus
actividades vitales sin contacto directo con la energía del Sol; otros seres en el camino
evolutivo fueron dejando paulatinamente las formas aplanadas, para adquirir nuevas formas
con desarrollo vertical (aves, dinosaurios y mamíferos), mostrando gran capacidad de
movimiento, reproducción y desarrollo de nuevas facultades en estrecha relación con la
energía del Sol, apareciendo finalmente el hombre como la especie que absorbe y segrega
energías más elaboradas y transformadas, manifestando intensa actividad energética en
posición vertical en estrecha relación con el Sol, alimentándose de animales y plantas
con diferentes grados de evolución y transformación energética; emitiendo por tanto, un
conjunto de energías imperceptibles desde las no evolucionadas a las más evolucionadas y
sublimes tales como: el odio, la ira, rencor, diversos grados de inteligencia,
razonamiento, sensibilidad, y otras manifestaciones inherentes a los seres con mayor grado
de evolución.
En estadíos de evolución energética más avanzados se segregan energías mucho más
sublimes, dominados por la inteligencia, el raciocinio, justicia, comunicación
telepática, el poder mental, la espiritualidad expresión máxima de la evolución
energética.
Con la ocurrencia de los "Big Bang Biológicos", de tiempo en tiempo la vida
evoluciona, a veces, se dinamiza, involuciona o desaparece por la acción de flujos
energéticos expansivos procedentes del interior y exterior de la Tierra, que al llegar a
la superficie terrestre, por efecto de la rotación, se transforman en otras formas de
energía que toman direcciones horizontales y en dicho recorrido realizan diferentes tipos
y formas de trabajos como sismos, terremotos, volcanes, tsunamis, huracanes, huaycos,
glaciaciones, inundaciones, fenómenos de El Niño, rupturas de placas, inversión del
campo magnético y polos magnéticos, erosionando, transportando y derribando toda
estructura vertical inclusive al hombre y sus edificaciones, obligándolo a tomar
posiciones horizontales pasajeras o definitivas. El hombre y las plantas gozan de
vitalidad cuando se posicionan verticalmente, en dirección paralela a los flujos radiales
energéticos del Sol, cosmos y del interior de la Tierra, pero pierden dicha posición
cuando se activan las fuerzas horizontales (desastres naturales), consecuentemente, sus
restos quedan en posición horizontal paralela al eje primitivo de la Tierra.
Conforme se sostiene en la hipótesis de H origen del Fenómeno de El Niño bajo una
concepción geológica, de H. Campoblanco (1998), el origen del fenómeno de El Niño es
producto del accionar de las fuerzas radiales expansivas externas e internas de la tierra
ayudados por las fuerzas de rotación terrestre, que aceleran y refuerzan la dinámica y
velocidad de las corrientes de convección, generando vulcanismo sulfuroso y actividades
magmáticas que emergen radialmente a la superficie de la Tierra a través de las zonas de
descompresión energética (Océano Pacífico) y por la rotación terrestre se desplazan
horizontalmente sobre ella, provocando una serie de desastres, inundaciones, impactos
ambientales, alteraciones del clima, reacciones químicas, termoquímicas y energéticas,
con modificaciones del pH, temperatura, densidad de dichos medios, así como la salinidad,
acidificación y aumento de la temperatura de los mares y océanos, extinguiendo la flora
y fauna e interrumpiendo la red trófica en su recorrido (véase figura N.o
6)
Estas fuerzas radiales que
expulsan el material magmático a la superficie de la Tierra (vulcanismo sulfuroso)
escapan con facilidad a través de las zonas de decomprensión energética de la tierra,
conformada por la delgada y fracturada corteza del fondo del Océano Pacífico, originando
calentamiento de sus aguas con la consiguiente generación del Fenómeno de El Niño en
dichas latitudes (Círculo de Fuego del Pacifico); mientras tanto, a 1800 de ella en
Europa, África y Asia conformada por cortezas más gruesas y menos fracturadas actúan
como zonas de compresión energética (sin muchos escapes del calor interno),
manifestándose en ellas La Niña, la antípoda de El Niño, con sus efectos contrarios;
situación que nos tocó vivir en 1982-83, 1997-98 y nuevamente entre mayo y septiembre
del 2002 por cuanto, en gran parte de América del Sur (Chile, Perú) se manifestaba la
Niña con marcadas precipitaciones nivosas y enfriamientos, entre tanto a 1800 de ella, en
Europa, Alemania y China, se producía fuertes lluvias e inundaciones, es decir se
manifestaba El Niño, pero no en toda su intensidad (véase figura N.o 7)
Cuando ocurre el fenómeno de El Niño en una determinada latitud, a 1800 de él, ocurre
el evento opuesto La Niña por el principio de las antípodas energéticas; y la rotación
terrestre hace que dichos eventos oscilen desplazándose del extremo frío al caliente y
viceversa, durante dicho recorrido se manifiestan en otras latitudes de ¡a tierra, con
mayor o menor intensidad, conforme atraviesan zonas de compresión o descompresión
energética de la tierra (antípodas), mecanismos que permiten el equilibrio energético
en la Tierra.
La morfología de la Tierra, sus ejes
cardinales, las antípodas energéticas gobiernan y equilibran la vida, todos los actos
del hombre y de los seres vivos. A las fuerzas de expansión se oponen las fuerzas de
contracción energética, a la energía plasmática caliente de los volcanes se opone la
energía plasmática fría de los glaciares, al hemisferio occidental marino de la tierra
(Océano Pacífico) se opone el hemisferio oriental continental (Europa, África y Asia),
al polo norte con su Océano Ártico se opone el polo sur con su Antártica sólida, todo
un rosario de antípodas que permiten el equilibrio energético del planeta.
- A la luz del día emergida por el este se opone la
oscuridad de la noche surgida por el oeste, al cenit M cielo se opone el nadir del
interior de la tierra, al odio se opone el amor, a la posición vertical de la vida se
opone la posición horizontal de la muerte, todas estas formas de antípodas energéticas
conjuntamente con los ejes de la tierra gobiernan nuestro planeta y por ende a los seres
vivos.
- La disposición del hombre y algunos seres vivos en la
posición horizontal significa:
a. El inicio y el término de la vida en
la Tierra.
b. La culminación del día, del ciclo del reloj biológico diario y del accionar
energético del hombre, en estrecha dependencia con el Sol.
c. Los periodos de descanso temporal (sueño, debilidad o enfermedad pasajera).
d. Periodos de descanso eterno (muerte) que constituye la antípoda de la vida.
Los desastres naturales: inundaciones,
huaycos, huracanes, fenómenos de El Niño se desplazan horizontalmente sobre la
superficie terrestre, derribando casas, estructuras, edificaciones y también a los seres
vivos de sus posiciones verticales, obligándolos a tomar la posición horizontal pasajera
(heridos, enfermos) o la posición horizontal definitiva (muerte).
- Por su lado la posición vertical paralela al eje radial
de la tierra, representa:
a. Vida, salud, derroche de energía de
las plantas y el hombre.
b. Estados de fortaleza, poder, dominio, florecimiento, producción y energía.
c. Estrecha interrelación de los seres vivos con la energía del Sol.
d. Dirección de desplazamiento de las fuerzas radiales de expansión y contracción
energética procedentes del interior de la Tierra, del sol y/o del cosmos, que pueden
marcar el inicio o el fin de la vida en la tierra, mediante los Big- Bang Biológicos.
Ver
referencias
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Profesor Principal de la Facultad de
Geología (UNMSM) hcampoblanco@unmsm.edu.pe
Profesora Asociada de la Facultad de Tecnología Médica (UNFV)
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