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Carlos
Alberto Seguín

Nació en la Ciudad Blanca de Arequipa en
1907. Sus padres fueron el periodista Alberto Gonzalo Seguín y doña Emma Escobedo. De
niño tuvo que abandonar su tierra natal para ir a Buenos Aires, Argentina, porque su
padre fue deportado por el gobierno de Augusto B. Leguía.
Graduado de Médico en la tierra de Jorge Luis Borges, Seguín publicó, a la edad de 24
años, en la prestigiosa editorial Ateneo, su primer libro titulado Tratado de
Farmacología y Terapéutica, un texto de necesaria consulta para estudiantes y
especialistas.
En la provincia de Formosa, ubicada al norte de la capital argentina, ejerció su
profesión por más de ocho años. En 1936 se casó con la bonaerense Dora Bellisconi, con
quien tuvo dos hijos: Alberto Gonzalo y María Cristina.
Si bien tuvo éxito como médico, Carlos Alberto Seguín sintió una atracción especial
por la Psiquiatría, especialidad que cultivó con profusión, la misma que reforzó con
las lecturas de las obras de Sigmund Freud y las observaciones que realizaba en sus
pacientes.
Curanderismo, psicoterapia, sugestión, fue el nombre de un artículo que escribió cuando
aún estudiaba medicina y que marcó el inicio de Seguín por continuar con sus
investigaciones sobre psiquiatría, psicoterapia y psiquitaría folklórica.
Al respecto, en una oportunidad, dijo: "Acaso la verdadera sabiduría se conserva en
las viejas tradiciones de la humanidad, que debemos redescubrir, una y otra vez, en una
especie de renacimiento que puede revitalizar nuestro mundo y ofrecernos nuevas
perspectivas".
De vuelta a casa
Al regresar al Perú en 1940, comenzó a trabajar en el Hospital Obrero de Lima como
psiquiatra adjunto al servicio de medicina. Posteriormente, viajó a los Estados Unidos
para incorporarse al Instituto Neuropsiquiátrico de Harford donde recibió un
entrenamiento sistemático en psiquiatría dinámica.
Su estada en el norte del Continente le permitió adquirir nuevos conocimientos y
experiencias que fueron plasmados en su trabajo clínico. Fue así como creó el Servicio
de Psiquiatría en un hospital general, el primero en toda Latinomérica y parte del
mundo.
Seguín, destacado personaje de la Psiquiatría en el Perú y Latinoamérica, trabajó por
largos años en el Hospital Obrero y, asimismo, fue maestro de jóvenes médicos con
quienes fundó el Centro de Estudios Psicosomáticos.
Otro de sus aportes fue la creación del departamento de Ciencias Psicológicas en la
Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1962. Pasaron dos
años y esta experiencia fue plasmada en el libro La preparación psicológica del
estudiante de medicina" que publicó esta Universidad.
También introdujo los grupos psicoformativos que "se constituyeron en la más seria
y sistemática respuesta para resolver el problema de las ansiedades movilizadas en los
estudiantes de Medicina por la tarea de su formación médica", señala José Alva en
el libro Carlos Alberto Seguín. Otros perfiles, otros frentes, de Max Silva Tuesta.
Pionero en el entrenamiento sistemático e integral de psiquiatras en el Perú, ha
publicado también Freud, un gran explorador del alma, Existencialismo y psiquiatría,
Introducción a la medicina psicosomática, Amor y psicoterapia, entre otros estudios.
Es autor, además, de numerosos ensayos, poemas, cuentos, como también de aproximadamente
de 500 artículos periodísticos, según revela Max Silva Tuesta, uno de los principales
seguidores de la obra de Seguín.
"Sentía una gran alegría cada vez que recibía una noticia sobre la publicación de
un libro suyo", confiesa Silva Tuesta.
Médico, viajero incansable, escritor, conversador, Carlos Alberto Seguín, quien murió
en 1995, batalló para sacar adelante numerosos congresos y seminarios sobre Psiquiatría
dentro y fuera de nuestro país.
Augusto Tamayo Vargas
Escritor, poeta, periodista, novelista,
crítico literario. Augusto Tamayo Vargas fue un hombre polifacético que nació en Lima
en 1914 y culminó sus estudios secundarios en el colegio jesuita de La Inmaculada, en
1930. Ingresó, al poco tiempo, a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde se
graduó de Doctor en Letras y Leyes.
Una de las mayores pasiones de Augusto Tamayo Vargas fue la docencia. Se desempeñó como
maestro en su alma mater, San Marcos, por muchos años, para ser más exactos desde 1939 a
1969. Durante todo ese tiempo desplegó esfuerzo y dedicación en las cátedras sobre
Literatura Antigua, Literatura Peruana y Literatura Hispano-americana.
La figura pulcra e intelectual de Augusto Tamayo Vargas era inconfundible cuando hacía su
ingreso al Patio de Letras, donde lo esperaban sus colegas y alumnos para nutrirse de la
capacidad intelectual de este notable crítico literario.
El renombre que adquirió Augusto Tamayo Vargas traspasó, incluso, las fronteras peruanas
y fue así como llegó a dictar conferencias y cursos sobre Literatura en universidades
americanas y europeas. Al respecto, mencionaremos sus visitas a los Estados Unidos, Chile,
Brasil, Puerto Rico, España, entre otros.
Asimismo fue Director de la Escuela de Estudios Especiales, Director de Extensión
Universitaria, Decano de la Facultad de Letras y Rector interino. También fue Director de
la Oficina de Relaciones Interinstitucionales.
Ejerció la administración pública durante el gobierno del doctor José Luis Bustamante
y Rivero a mediados de la década del 40. En ese entonces fue Director General de
Informaciones. Asumió después la Secretaría General de la Caja Nacional del Seguro
Social.
Fue un personaje sanmarquino que desarrolló una agotadora labor. Y esto le permitió ser
reconocido por instituciones culturales y educativas tanto del país como del extranjero.
Fue Profesor Honorario de la Universidad Federal de Río de Janeiro y también de las
universidades peruanas de Trujillo y de Piura, por citar algunas.
Recibió, además, el Premio Nacional de Crítica denominado "Manuel Gonzáles
Prada", Premio Nacional de Periodismo "Antonio Miró Quesada", Premio de
los Juegos Florales de Barranco, Premio Olímpico en Poesía otorgado en México, entre
otros.
Escritor notable
Los seguidores de la obra de Augusto Tamayo Vargas saben que se trató de un incansable
escritor. Por ello tiene más de 40 libros publicados, sin contar los numerosos artículos
sobre temas literarios aparecidos en distintas revistas y diarios del país.
En el campo poético publicó Ingreso lírico a la Geografía, Camino de poesía, Yo
también llego a ti, Río de Janeiro, Nuevamente poesía, Amor por América pobre, Arco en
el tiempo y Hallazgo de la vida. Escribió las novelas Una sola sombra al frente, Impronta
del agua enferma, etc. Con respecto a sus trabajos de crítica e historia literaria
debemos citar Perú en trance de novela, Mercedes Cabello de Carbonera y Apuntes para un
estudio de la literatura peruana. Esta última fue distinguida con el premio nacional a
los estudios literarios en 1948. Se trata de un valioso libro que, debido a su copiosa
información, fue ampliado y reeditado a fines de la década del 60 y principios del 70.
Sin duda, es una de las obras mayores de este renombrado intelectual sanmarquino.
Fue Director del diario La Crónica, del suplemento literario Garcilaso y también editor
de las revistas Prometeo y Palabra, donde colaboraron Ernesto Gastelumendi Velarde, José
Alvarado Sánchez, Alberto Tauro del Pino, como también José María Arguedas y Emilio
Champión, por citar algunos nombres ilustres.

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