Escritura y Pensamiento  2002, 5 (11): 59-71



EL INDIGENISMO CUSQUEÑO: 1920-1950

José Angel Paz Delgado(*)

 



RESUMEN


El <<Indigenismo Cuzqueño: 1920- 1950>> se enmarca dentro de un proyecto de investigación sobre la <<Escuela de Fotografía Cuzqueña y que nos permitirá entender el contexto socio-histórico y cultural del Cuzco, del desarrollo del Indigenismo y la influencia que ejerció sobre los intelectuales, artistas y en especial los fotógrafos cuzqueños de las primeras décadas del siglo XIX. Es una explicación sobre dos vertientes que polarizan la discusión del indigenismo: la de Luis E. Valcárcel y la de Gabriel García, dos divisiones del indio y sus implicancias en la vida del país y su futuro.


PALABRAS CLAVE

Indigenismo, fotografía cuzqueña, sociedad andina, historia regional


El presente trabajo, trata de explorar el pensamiento indigenista que se desarrolló en la ciudad del Cuzco (Perú) durante los años 1920-1950, y que significa una investigación inicial sobre la fotografía indigenista cuzqueña.


LA SOCIEDAD -CUZQUEÑA DE LA ÉPOCA

Para entender la sociedad cuzqueña de inicios de siglo, debemos dar una imagen general de los cambios históricos de la región del Cuzco y del Sur Andino. Desde inicios del siglo XVIII hasta 1830 Cuzco formó parte de un circuito comercial que abarcaba Perú y Bolivia, pero la exportación de las lanas desde mediados del siglo XIX hizo decaer el papel del Cuzco, reemplazado por Arequipa corno centro económico y social:

<<La inserción en el mercado inglés de lana castró las posibilidades de desarrollo... la demografía estancada es síntoma de la estructura económica no dinámica... y hubo en general una estructura precapitalista artesanal. La producción de la lana para exportación era feudal, a partir de haciendas ganaderas con mano de obra servil. Esto articulaba una relación entre terratenientes cusqueños y comerciantes arequipeños, usando éstos el ferrocarril a Mollendo de la Peruvian Corporation>>(1)


Por lo tanto, la economía antes comercial y luego exclusivamente lanera era servil, al lado de lo cual hubo una secundaria área agrícola. Jesús Guillén hace un balance de la agricultura cusqueña entre 1900 y 1933, que complementa los datos de Lynch. Este autor parte del análisis de los productos ofrecidos al mercado, que provenían de la producción de las haciendas y de la renta en productos de aparceros y arrendatarios, no estando el campesino articulado al mercado por su baja producción: 

<<Las relaciones entre los hacendados y los demás generaban excedentes...
la parte del producto social que sobrepasa las necesidades de consumo ... apropiada por otros grupos sociales. Nos interesa el proceso deformación de los excedentes y cómo afecta a la estructura agraria>>(2)


Identifica entonces tres tipos de relación. En la relación hacendado-colono, el excedente es lo que el primero obtiene con el trabajo de los colonos, incluidas sus jornadas de trabajo, sobre todo en la zona de Paucartambo: <<Entre 1900 y 1933 hay indicios que señalan que se usó el excedente en consumo suntuario, inversiones, inmobiliarias en la ciudad del Cusco y en la formación de capital humano. ... Los colonos trabajaban una semana para el hacendado y otra en su parcela>>(3) En la segunda relación, hacendado-aparcero, los costos de producción de los aparceros eran afectados por el nivel de producción: <<Si la producción entregada a los hacen-dados era grande, el excedente era mayor... y la renta subía. Los aparceros perdieron una parte de su producción y los costos, lo que afectó su capacidad de inversión>>(4)

La tercera relación, hacendado-arrendatario, implicó que los segundos tenían libertad para el nivel de producción, pero si los hacendados notaban el alza era por un incremento del uso de la tierra, <<y entonces se interesaron en aumentar el valor de la renta y/o recuperar las tierras arrendadas>>(5). Otras formas de extracción de excedentes fueron el comercio, ya que los hacendados obligaban a los productores de la hacienda a venderles a precios inferiores a los del mercado; las tasas de interés altos; y los sistemas de comercialización largos y complicados en los pesos y medidas, es decir abusivos.

En general, la expansión de las haciendas, sobre todo ganaderas, se hizo en detrimento de las tierras de las comunidades; lo que origina luchas campesinas desde inicios del siglo XX hasta 1930:

<<En Tocroyoc, Espinar, se protestó en 1921 contra la conscripción vial corrupta. La hacienda de Lauramarca en Quispicanchis tuvo una larga lucha de 1,920 a 1933 contra las obligaciones serviles, ocupándose la ha-cienda entre 1920 y 1922 y con movilizaciones entre 1926 y 1927>>(6)


Los hechos repercutieron en la ciudad del Cuzco, en donde ya se producía el surgimiento de la clase obrera cusqueña.

<<La actividad industrial en Cusco era pequeña, a inicios del siglo XX: 150 obreros en la industria cervecera propiedad de alemanes, y 350 obreros de las fábricas textiles de algodón Huáscar y La Estrella y de lana de Lucre, Urcos y Maranganí. Este proletariado de 500 fue la cuna del sindicalismo cusqueño>>(7)


Los conflictos sociales y económicos también coexistieron con las primeras movilizaciones estudiantiles cusqueñas, siendo la Universidad San Antonio Abad la pionera en la lucha por la Reforma Universitaria.

<<En 1909 la Asociación Universitaria encabezó la movilización, siendo reprimida. El movimiento de solidaridad logra la ley de reorganización y la llegada como rector del estadounidense Giesecke, que integra a investigadores como Valcárcel. La Asociación Universitaria edita la revista <<Sierra>> en 1910 y 1921. En marzo de 1920 la Universidad es sede del I Congreso de la Federación de Estudiantes, donde se elige a Haya de la Torre. Se da en 1924 la Constitución de la Universidad Popular>>(8)


ANTECEDENTES INDIGENISTAS

Hagamos primero una definición genérica del Indigenismo, en cuyo concepto hallamos ya una diferenciación importante entre el indigenismo político y el indigenismo cultural. A nivel básico, el Indigenismo es conceptualizado como <<una ideología política, desarrollada por los partidos de izquierda, que propone revalorizar los rasgos culturales de los pueblos indígenas americanos precolombino>>(9) Aquí hallamos una primera observación: Que el indigenismo tiene un claro matiz político. Pero su origen es cultural, específicamente literario.

<<La literatura indigenista es la corriente de la literatura iberoamericana que... aborda el tema de la vida indígena introduciendo contenidos de protesta social en favor de los indios americanos. Tal corriente se desarrolló desde fines del siglo XIX, influida por la novela de folletín y el tópico romántico del buen salvaje>>(10)


Vemos que estas definiciones dan un origen literario a un fenómeno que se considera aún vigente. Pero, si en sentido laxo es toda corriente de ideas en que predomina el interés por lo indígena, en sentido específico <<indigenismo es una etapa concreta de un desarrollo histórico, largo, ubicado en el Cuzco entre fines del siglo XIX y el Congreso Indigenista de 1948. Y así como hay un uso propio, también hay un uso figurado del concepto>>(11)

En el Perú se dieron antecedentes indigenistas desde aproximadamente la década del 40 del siglo XIX, en la forma de las obras literarias de autores como, Narciso Aréstegui y Clorinda Matto de Turner. Para Manuel Marzal esta literatura <<denunció la explotación del indio, y preparó el advenimiento, en primer lugar, del indigenismo político de Manuel Gonzáles Prada>>(12)

Narciso Aréstegui presentó por entregas en el diario El Comercio de Lima, en 1848, su novela El Padre Horán. Fue la primera narración del Perú republicano en comprender las costumbres y el estado social de los indígenas, describiendo su condición y apartándose del relato imaginativo, incidiendo en tópicos sociales y políticos.

<<Si bien esta obra es un esfuerzo por transmitir vivencias de sectores sociales del Cuzco, no llega a penetrar en el propio mundo indígena, observado desde fuera. Hay afirmaciones que evidencian una Protesta ciertamente singular para su época. El valor de esta novela no reside en la penetración del drama indígena. No hallamos una definición de qué o quién es ese indígena. Su valor se encuentra en el hecho de que un escritor cuzqueño a mediados del siglo XIX intentó una aproximación al mundo que lo rodeaba... y abre las puertas de la literatura indigenista en su forma de reivindicación socia>>(13)

Si bien es una obra paternalista y protectora, es veinte años anterior a la zarzuela de Juan Camacho ¡Pobre Indio!. En 1885 José Torres Lara escribe Trinidad del indio. Y en 1889 aparece en tres ediciones simultáneas Aves sin nido, 41 años después que El Padre Horán.

A diferencia de indigenistas posteriores, Clorinda Matto conoció al indio, lo trató familiarmente en haciendas cusqueñas, aunque no logró reflejar el carácter del aborigen a su obra literaria. Pero manifiesta su interés por el indio de manera exaltada y romántica en Aves sin Nido:

<<La obra señaló un momento básico del inicial indigenismo. Fue la novela de más influencia en la literatura moderna peruana. Con ella el indio deja de ser un adorno literario y ocupa el plano de personaje social. La intención de la obra fue revelar a los propios peruanos la grave existencia de este problema. La obra de Matto trata de manera poco, penetrante al indio. Pero tiene el valor de referirse a él en una época que estaba de espaldas a esta realidad Su descripción es simple... y recuerda a la de Bartolomé de Las Casas trescientos años antes>>(14)

Aunque desconoció la realidad psicológica y social del indio, y la interpretación política de las condiciones socioeconómicas del problema de la tierra, el valor literario precursor de esta novela es innegable.

EL INDIGENISMO POLÍTICO

El indigenismo peruano superó el típico matiz literario y pasó a ser en el siglo XX la reflexión sobre el indio y lo indígena; <<reflexión que se produce en el Perú entre 1920 Y 1970... y cuya década más importante es la de 1920-1930, aunque no fue llevado a la práctica como en México>>(15)

El indigenismo peruano, en sus formas política y cultural, fue producto de la evolución sociopolítica del país, ya vista en el capitulo anterior, y de la aparición de personas que vuelven a plantear el tema, retomándolo a partir de importantes precursores y pioneros. Consideramos dentro del indigenismo político a Manuel Gonzáles Prada, Dora Mayer, Hildebrando Castro, José Carlos Mariátegui y Víctor Raúl Haya de la Torre.

Gonzáles Prada, ensayista social, fundador del Partido Nacional, era positivista liberal y en su obra Nuestros indios, de 1905, muestra sus ideas sobre el mundo indígena: 

<<Excluyendo a los criollos, la población se divide en <<encastados>> mestizos y mulatos dominadores sobre los indígenas; haciendas que se forman por acumulación de lotes arrebatados a sus dueños, como reinos ilegales en el corazón de la república; oposición a la acusación de que el indio es refractario a la civilización; la cuestión del indio, más que pedagógica, es económica y social. El indio debe responder a la violencia con violencia, escarmentando al patrón. El indio se redimirá merced a su esfuerzo propio>>(16)

El ensayo señaló el carácter socioeconómico del problema indígena, aunque su positivismo creía en la educación y no decía nada sobre cómo se resolvería el problema, subrayando solo incompatibilidades étnicas. 

Dora Mayer fundó en 1909 la Asociación Pro-Indígena junto a Pedro Zulén y Joaquín Capelo. Sus logros fueron sobre todo jurídicos, logrando leyes y decretos protectores del derecho indígena, labor legislativa posible por ser Capelo senador. Las ideas protectores del grupo se manifestaron en Deber pro indígena, revista mensual publicada entre 1912 y 1916. De los ensayos de Mayer el mejor es El indígena peruano a los cien años de república libre e independiente, de 1921. Ahí denunció hechos pero no fue muy lejos:

<<Considera que tras un siglo la emancipación de la raza indígena no había ocurrido... examina el latifundismo, el peonaje, la complicidad de las autoridades, los abusos de los curas, los pongos y trabajos gratuitos, la leva militar, la explotación general de la mano de obra... es una enumeración de problemas, sin análisis, sobre todo el caso de beber chicha que considera alcoholismo provocado por la clase dominante>>(17)


Es un texto humanitario, de denuncia, elemental pero iniciador de una labor reconocida por el propio Mariátegui, quien comprende los esfuerzos y la utilidad de <<experimentos>>, como llama a la Asociación Pro-Indígena de Dora Mayer: <<La Pro- Indígena sirvió para aportar fundamentos al proceso del gamonialismo, determinando y precisando sus tremendas e impunes responsabilidades. Sirvió para promover en el Perú costeño una corriente proindígena, que preludió la actitud de las generaciones posteriores>>(18)

Esta discusión se planteará a nivel político en los años veinte, los más ricos del indigenismo peruano. Su primer exponente fue Hildebrando Castro Pozo, miembro del grupo leguiísta Germinal en 1919, fundador del Partido Socialista en 193 0 y constituyente en 1933. Su primer texto fue Nuestra comunidad indígena, de 1924, seguido por el ayllu al cooperativismo socialista en 1936.

<<El primero es un ensayo etnográfico sobre el funcionamiento de las comunidades, escrito dos años antes de ser reconocida la primera comunidad por la constitución leguiísta, y producto de la experiencia del autor como profesor y funcionario público; describe la sociedad comunal, la organización familiar el arte y actividades económicas, diciendo que todo se basa en la  propiedad común y la consanguinidad. Distingue tierras comunes y tierras individuales, y cuatro tipos de comunidad: agrícolas, agroganaderas, de pastos y aguas, y de usufructo. E identifica como, explotador al <<tinterillo>>.

El segundo libro es un ensayo histórico sobre la comunidad, desde la antigüedad hasta la república, identificando el trabajo como el principio socioeconómico principal, y proponiendo la transformación de las comunidades campesinas en cooperativas de producción. Ambas obras sugieren que el autor era político de oficio>>(19)

El aporte de Castro Pozo es sobre todo el segundo texto en, donde realiza una descripción del funcionamiento de la comunidad indígena, reflexionando sobre ella y plantando un proyecto cooperativista utópico que no se llegó a realizar en su época. Logros cualitativamente mayores se lograron en la obra política e intelectual de José Carlos Mariátegui, quien también jugó un papel catalizador en el indigenismo peruano.

Mariátegui se inició como periodista en La Prensa, de donde pasó a periódicos de izquierda, y en 1919 marchó a Europa, de donde envió crónicas sobre realidad europea, liberalismo, y fascismo; contacta al socialismo revolucionario que lo confirma en su postura marxista, y al regresar a Lima en 1923 colabora en las revistas Claridad, Mundial y sobre todo, en Amauta, fundada por él en 1926 y donde también escriben Uriel García, Luis Valcárcel y Haya de la Torre. Organiza el movimiento obrero y funda el Partido Socialista en 1928 como vanguardia obrera con conciencia de clase, oponiéndose a la tesis Hayista del partido de todas las clases dirigidas por la pequeña burguesía.

En 1928 publicó Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, donde aplica el marxismo a la evolución socioeconómica nacional. El punto de partida fue el comunismo, siendo la segunda etapa la conquista española, que no realizó una verdadera colonización:

<<El Imperio de los incas, agrupación de comunas agrícolas y sedentarias... el pueblo incaico, laborioso y disciplinado, vivía en bienestar material. Sobre las ruinas y los residuos de la economía socialista, los españoles... echaron la base de la economía feudal. Por la importación de esclavos... a la sociedad feudal se mezclaron elementos y características de la sociedad esclavista. La independencia es la etapa burguesa... pero enfocada sobre el plano de la historia mundial, independencia sudamericana se presenta decidida por las necesidades de desarrollo de la civilización... capitalista>>(20)


Mariátegui afirmó que pese al capital inglés y la burguesía costeña, hay en el Perú elementos de tres economías: <<Bajo la economía feudal subsiste en la Sierra economía comunista indígena. En la costa, sobre suelo feudal, crece una economía burguesa que... da la impresión de retardada>>(21) Este esquema orientó el segundo ensayo sobre el problema indígena: <<Todas las tesis que ignoran o eluden a éste como problema económico-social, no han servido sino para ocultar la realidad del problema. La critica socialista... busca sus causas en la economía... el régimen de la propiedad de la tierra>>(22) Por tanto, rechaza la solución administrativa por infructuosa, la solución jurídica por individualista, y rechaza la solución racial, la moral y la religiosa. Por eso el tercer ensayo es el problema de la tierra:

<<El problema agrario se presenta como el problema de la liquidación de la feudalidad en el Perú... que debió ser hecha por el régimen demoburgués Pero en el Perú no hemos tenido en cien años de república una verdadera clase burguesa capitalista. La solución liberal de este problema seria conforme a la ideología individualista, el fraccionamiento de los latifundios... La hora de ensayar el método liberal, ha pasado ya. Considero fundamental el factor concreto... de la supervivencia de la comunidad y de elementos de socialismo práctico en la agricultura y la vida indígenas>>(23)


Esta propuesta ideológica sobre la propiedad agraria lo lleva en su siguiente obra, Ideología y Política, a planteamientos explícitamente políticos, tratando de encajar nuestra historia agraria en el esquema marxista y proponiendo soluciones:

<<La comunidad puede transformarse en cooperativa. La adjudicación a las comunidades de las tierras de los latifundios, es en la Sierra la solución que reclama el problema agrario. En la Costa se tiende a la individualización de la propiedad. Los yanaconas deben ser ayudados en sus luchas contra los propietarios. Las reivindicaciones por las que hay que trabajar son: libertad de organización, supresión del enganche, aumento de los salarios. Y para la progresiva educación ideológica de las masas indígenas, la vanguardia obrera dispone de aquellos elementos militantes de raza indio que... entran en contacto con el movimiento sindical y político. Una vez que el indio haga suya la idea socialista, le servirá con una disciplina, tenacidad y fuerza en la que pocos proletarios podrán aventajarlo>>(24)


Mariátegui se opone a la formación de un estado indígena, rechazando el factor racial. Esto lleva a Marzal a decir que Mariátegui nunca consideró a los indios como una nacionalidad, apartándose por tanto de la ortodoxia marxista sobre todo stalinista, ya que no reflexiona sobre el indio como poseedor de una cultura diferente sino Como un siervo en una estructura, injusta>>(25)

Con estos planteamientos, es obvio que Mariátegui polemizó sobretodo a nivel político con otros lideres e intelectuales, sobre todo con Víctor Raúl Haya de la Torre y Luis Alberto Sánchez, ambos lideres del APRA. Haya de la Torre, líder fundador, tres veces candidato a la presidencia, desterrado y asilado, refiere en sus Obras Completas algunas referencias al problema indígena. En primer lugar, coincide en que el problema del indio es socioeconómico:

<<Nuestro indigenismo no es el simplista concepto racial... Para quienes tenemos la concepción marxista... resulta ridículo proclamar superioridad de los blancos. Nosotros concebimos el problema económicamente, clasísticamente. Las superioridades raciales son en realidad de orden económico(26)

Luego define al problema del indio como internacional y muy violento, enfrentando al latifundio y la comunidad:

<<El 75% de la población indoamericana es indígena. Lo internacional del problema está en que no es regional, sino de clase. Es el indio explotado por el señor feudal. La comunidad representa la nación, es la tradición social del Perú... el latifundio es lo extranjero, tuvo el poder político durante el coloniaje y lo retiene en la república... y sostiene la débil burguesía nacional(27)


Finalmente, Haya vincula el problema indígena al imperialismo, el cual penetra económicamente buscando materias primas y mano de obra barata, justificando moralmente su explotación. Haya comparte así muchas ideas con Mariátegui, pero también hay discrepancias y Haya no fue mucho mis lejos en su análisis. En su programa de 1931 expone:

<<Incorporaremos al indio a la vida del país. Legislaremos en pro de la modernización de la comunidad indígena. Protegeremos a la pequeña propiedad. Estableceremos las causales específicas que determinen la revisión de los pactos y contratos entre indígenas y terratenientes. Educaremos al indio usando su propio idioma. Introduciremos el cooperativismo agrario entre los propietarios indígenas de tierras. Crearemos el Hogar Agrícola indígena>>(28)

Con respecto a esto, Marzal opina con justa razón que Haya no plantío el problema indígena, como nacionalidad oprimida, y fue su estrategia de formar un frente de todas las clases explotadas hizo pasar a segundo plano la explotación de indios por los mestizos... el análisis del joven Haya no fue lejos y el indio estuvo ausente de los sucesivos planes del partido>>(29)

Concluyamos sin embargo que con las propuestas políticas de Mariátegui y Haya, el problema indígena llegó a su punto cualitativo más alto, planteado como un análisis de clase.

EL INDIGENISMO CULTURAL

Hallamos que al lado del indigenismo político, el de las propuestas políticas frente a un problema social y económico, hay un indigenismo cultural, originado también en aquellos antecedentes literarios del siglo XIX Este indigenismo, no sólo es literario, sino también ensayístico e intelectual, y sus mis importantes representantes son Luis Valcárcel y José Uriel García.

Luis Valcárcel, nacido en Moquegua, viaja al Cusco en donde participa del movimiento universitario, una de cuyas banderas era el indigenismo; fue corresponsal de la Asociación Pro Indígena que Dora Mayer fundó en 1909. Catedrático de historia en la Universidad San Antonio Abad, en 1930 se establece en Lima. Pero de su etapa cusqueña, indigenista radical, son sus estudios del hombre andino Del ayllu al imperio, publicado en 1925, y sobre todo Tempestad en los Andes, de 1927.

De la primera obra tenemos las referencias de Manuel Marzal, acerca de que una idea básica de Valcárcel es la existencia de dos nacionalidades distintas y no homologables:

<<Unos cuantos hombres misteriosos... legaron al gran imperio y lo destruyeron. Se formó entonces una doble nacionalidad, la de los vencidos, rota y maltrecha sin conciencia colectiva, la otra de los vencedores, hombres blancos dedicados al enriquecimiento individual... La dualización étnica del Perú se presenta como el más grave problema de su vida política y social; esta heterogeneidad, que los siglos no han podido conciliar, ni amenguar, es el peligro de que nuestro país no alcance en muchísimos años el grado de cultura de otros pueblos>>(30)


En su siguiente obra Valcárcel continuará esta idea de las dos nacionalidades vinculadas por un conflicto secular, y en donde el mestizaje resultó solución ineficaz, por lo que consideraba una <<salvación>> del indio venida del Cusco, siendo la sierra <<la nacionalidad>>, como plantea en su <<Ideario>>:

<<La raza del Cid y Pelayo mezcla su sangre a la sangre americana. Se han mezclado las culturas. Nace del vientre de América un nuevo ser híbrido: no hereda las virtudes ancestrales sino los vicios y las taras. El mestizaje no produce sino deformidades. El Cusco y Lima son... dos focos opuestos de la nacionalidad. El Cusco representa la cultura madre, la heredera de los incas milenarios. Lima es el anhelo de adaptación de la cultura europea. Y es que el Cusco preexistía cuando llegó el conquistador Y, Lima fue creada por él. ¿Cómo desde la capital va a comprenderse el conflicto secular de las dos razas y las dos culturas, que no ha perdido su virulencia... será capaz el espíritu europeizado de enorgullecerse de una cultura que no le alcanza? ¿Podría vivir en el mestizaje de otras razas exóticas el gran amor que sólo nutre y mantiene la sangre de los hijos del sol?>> (31)

Sin embargo las referencias más conocidas de la postura de Valcárcel se refieren al conflicto secular no resuelto, descrita en cuadros dramáticos que rechazan el mestizaje y condenan la asimilación de los indios, planteando una solución agresiva, reivindicativa y purificadora al inicio mismo de la obra:

Es la raza fuerte, rejuvenecida al contacto con la tierra, que reclama su derecho a la acción. La cultura bajará otra vez de los Andes. El indio... no pierde su espíritu. Un mueren las razas. Podrán morir las culturas... De ese rescoldo cultural todavía viven cuatro millones de hombres.. No ha de ser una resurrección de El Inkario con todas sus exteriores pompas. No vestire-mos el unku... No adoraremos siquiera al Sol. Mas, cuánta belleza, cuánta verdad, cuánto bien emanan de la vieja cultura... La Raza, en el nuevo ciclo que se adivina, reaparecerá esplendente, nimbada por sus eternos valores, con paso firme hacia un futuro de glorias ciertas... es el avatar que marca la reaparición de los pueblos andinos en el escenario de las culturas>>(32)


Finalmente, lo más cercano a un planteamiento ideológico y cultural es su conocida referencia de un «Andinismo» radical, como lo dice en «El Problema indígena, que es la conferencia que dio en Arequipa en enero de 1927:


«La única élite posible, capaz de dirigir el movimiento andinista, será integrada por elementos racial o espiritualmente afines al indio... Sólo dos alternativas tiene el advenimiento de la Raza resurrecta; significará o la ciega destrucción, demoníaca lucha de razas, o la evulsión creadora.., Los obreros intelectuales estamos obligados a buscar la segunda solución. Nuestro evangelio se sintetiza en una sola palabra: ANDINISMO. Es una expresión geográfica... agua purificadora, creadora, sangre tic, los antepasados. La doctrina andinista pretende ser un ensayo de ideo-logía aborigen>>(33)

Marzal opina que la visión negativa del mestizaje, en Valcárcel, es una manera de condenar al misti intermediario, y también producto de cierta confusión de los conceptos de raza y cultura, como es visible en las citas. A la vez tiene el concepto de cultura de la antropología culturalista, y sostiene la existencia de un espíritu de raza, todo esto planteando un «nuevo indio» base M renacimiento indígena (34)

El segundo mayor exponente del indigenismo cultural es José Uriel García, quien publicó en 1930 su ensayo El Nuevo Indio. En tres partes sobrias y firmes, desmitifica al incario y replantea al Nuevo Indio de Valcárcel, planteando que más bien es el mestizo, como parte fundamental de la nacionalidad. Incluye además la herencia colonial en la fórmula, como lo expone en el prólogo a la primera edición:

«Nuestra época va no puede ser la del resurgimiento de las «razas», ni del predominio de la sangre. Hemos llegado a la época del dominio del Espíritu, sobre la Raza la sangre. No será por la eugenesia... sino por la educación, el intercambio de ideas... resurgirá una cultura original. La época dezz las «razas» terminó. Por eso lo que llamamos «indio»... no puede tener hoy el mismo sentido. El indio antiguo era sangre pura' y espíritu cerrado. El indio (le hoy no es el indio histórico. El invasor hizo suya la tierra... su espíritu se concretó en valor positivo en el territorio. El Nuevo indio será una entidad moral. El indio tradicional, el mestizo y, el criollo... en sus momentos respectivos dieron algo de su personalidad, algo que ha enriquecido la vida americana. Se busca al hombre, no a la raza»"".35


Al desmitificar al Incanato, Uriel García sostiene que hay que diferenciar indianidad de incanidad, a la vez rescatando lo indio, lo mestizo e incluso lo español, no oponiendo las razas:

«Hay la cuestión de lo que es incanidad e indianidad... ver si lo incaico es síntesis fiel Y si aún posee el vigor para constituir un nuevo ideal. Entre incaico e indiano hay la misma diferencia que entre inercia y movimiento, entre lo concluido... y lo que sigue desenvolviéndose. Lo incaico ha muerto, lo indiano vivirá. Lo incaico es un momento de lo indiano, la fracción de una unidad o fase. Lo indiano es aptitud, posibilidad. Lo uno es la energía vital que configura lo otro, En el ciclo anterior a los incas se crearon los más altos valores de la cultura. La originalidad del incanato es su obra política y social. Lo incaico es la forma concreta y clara en que devino la indianidad. Lo inmortal fue la índianidad, ese ligamen del hombre a la tierra. Otro falseamiento es tomar por incaicos a indígenas actuales... oponiendo raza autóctona contra la mestiza y blanca. Como si mestizos y blancos no pudieran hacerse aborígenes y ser aún más indianos que los indios.

... El sentido más amplio de la indianidad es aquel que comprende a todos los hombres ligados a la tierra... sin necesidad del pigmento>>(36)


En estos planteamientos mestizos, amplios, culturales, vemos que el Nuevo indio de Uriel García es producto más de la actividad social y productiva de la tierra, y de la herencia social e histórica, que de la cultural racial o geográfica. Sucesivos grupos intelectuales, como el Resurgimiento en Cusco y Orkopata en Puno, continuarían esta senda indigenista intelectual, en los dos polos desarrollados por Valcárcel y García.

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(*) Bachiller y el titulo profesional de Sociólogo en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM. Siguió estudios de Maestría en Sociología en la Universidad Católica y Maestría de Investigación en Comunicación Social en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Actualmente labora corno Docente Asociado en la Escuela Académico Profesional de Comunicación Social y se desempeña como Director del Centro de Extensión Universitaria y Proyección Social de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNMSM.regresar

(1) LYNCH, Nicolás. La polémica indigenista y los orígenes del Comunismo en el Cusco. En: Critica Andina. Revista del Instituto de Estudios Sociales Cusco. No. 3. Enero - junio 1979. Pp. 5-46. Págs. 6-9. La mención a la demografía estancada la toma de la obra de Alberto Flores Galindo <<Arequipa y el Sur Andino>>.regresar

(2) GUILLÉN-MARROQUÍN, Jesús. La economía agraria del Cusco, 1900-1980. Cusco, Centro de Estudios rurales andinos Bartolomé de Las Casas, Debates Andinos 16, 1989. 416 pp. Págs. 104-105.regresar

(3) GUILLÉN. 105-106.regresar

(4) GUILLÉN. 108.regresar

(5) GUILLÉN. 108.regresar

(6) LYNCH, Nicolás. La polémica indigenista y los orígenes del Comunismo en el Cusco. Págs. 9-10.regresar

(7) LYNCH, Nicolás. Op. Cit. Pág. 11.regresar

(8) LYNCH. Op. Cit. Pág. 12.regresar

(9) DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO GRIJALBO. Barcelona, Grijalbo, 1986. Tomo 3. Pág. 1011.regresar

(10) DICCIONARIO. Págs.- 1011-1012. Aquí se cataloga de indigenistas a las novelas de Alcides Arguedas, José Maria Arguedas y Miguel Angel Asturias, No se mencionan otros autores.regresar

(11) TAMAYO HERRERA, José. Historia del Indigenismo cuzqueño. Siglos XVI-XX Lima, Instituto Nacional de Cultura, 1980. 398 pp. Pág. 69,regresar

(12) MARZAL. Manuel M. Historia de la Antropología Indigenista: México y Perú. Lima, Fondo Editorial PUC, 1981. 572 pp. Pág. 440. Marzal refiere además que Matto de Turner dedicó la segunda edición de Aves sin Nido al mismo Gonzáles Prada en 1889, vinculándose así una obra pionera del siglo XIX con el indigenismo político. regresar

(13) TORD ROMERO, Luis Enrique. El Indio en los Ensayistas Peruanos 1848-1948. Lima, Editoriales Unidas, 1978. 248 pp. Págs. 30-31.regresar

(14) TORD ROMERO, Luis Enrique. El Indio en los Ensayistas Peruanos. 1848-1948. Pág. 34-35.regresar

(15) MARZAL, Manuel M. Historia de la Antropología Indigenista: México Perú. Pág. 439. regresar

(16) MARZAL, Manuel. Op. Cit. Págs. 440-442.regresar

(17) MARZAL. Op. Cit. 444.regresar

(18) MARIÁTEGUI, José Carlos. Peruanicemos al Perú. Lima, Amauta, 1970 (1972) Pág. 104.regresar

(19) MARZAL. 445regresar

(20) MARIÁTEGUI, José Carlos. Siete ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana. Lima, Amauta, 1967. Págs. 9-11.regresar

(21) MARIÁTEGUI Siete ensayos. 22-23,regresar

(22) MARIÁTEGUI. Siete ensayos. 29-32. regresar

(23) Idem. 41-43. regresar

(24) MARIÁTEGUI, José Carlos. Ideología y Política. Lima. Amauta, 1969. Págs. 43-46. regresar

(25) MARZAL. Op. Cit. Pág. 457.regresar

(26) HAYA DE LA TORRE, Víctor Raúl. Obras Completas. Lima, Mejía Baca, 1976. Volumen 1, Pág. 183.regresar

(27) HAYA DE LA TORRE. Obras Completas. Volumen 1. Págs. 184-186.regresar

(28) HAYA DE LA TORRE. Obras Completas. Volumen V. Págs. 23-24.regresar

(29)MARZAL. Op. Cit. Págs. 483-484.regresar

(30) VALCÁRCEL, Luis. Del ayllu al Imperio. Lima, Gracilazo, 1925. Págs. 22-23, Citado en MARZAL, Manuel. Op. Cit. Págs. 464-465.regresar

(31) VALCÁRCEL, Luis. Tempestad en los Andes. Lima, Populibros Peruanos (1970). Págs. 115-118. Marzal menciona otra edición que no conocemos, editada en Lima por Universo en 1972.regresar

(32) VALCÁRCEL. Tempestad en los Andes, Págs. 22-24.regresar

(33) VALCÁRCEL Op. Cit. Págs. 135-137.regresar

(34) MARZAL. 466-467. regresar

(35) GARCÍA, José Uriel. El Nuevo Indio. Lima, Universo. 1973. 240 pp. Págs. 7-11.regresar

(36) GARCÍA, José Uriel. El Nuevo Indio. Págs. 85-90.regresar

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