Editor:      Año 2   Número 4             Marzo, 2002


 

Precursor

En 1924, presentó su "Hipótesis sobre la constitución de la materia" en el Tercer Congreso Científico Panamericano en Lima, en la cual intuyó la existencia de un "elemento neutro" en la composición del átomo. Ocho años más tarde este hallazgo fue confirmado, en laboratorio, por el inglés James Chadwick (descubrió el neutrón). La gloria, entonces, se la llevó Inglaterra y Chadwick obtuvo el Premio Nobel. Paradojas de la vida, mezquindad científica.

Actualmente, en ninguna obra especializada sobre el neutrón se menciona la predicción de Antúnez de Mayolo, ni siquiera en Historia del Neutrón de Donald J. Hughes.

Santiago Antúnez de Mayolo fue un científico visionario. Predijo, asimismo, la presencia del electrón positivo en los rayos cósmicos poco antes de que lo demostrara en laboratorio el norteamericano Carl Anderson (que lo llamó positrón). Para presentar este trabajo en la Academia de Ciencias de París (vitrina de las investigaciones científicas en ese tiempo) pidió ayuda al dictador Sánchez Cerro y, por supuesto, le negó un pasaje. Pero lo envió gracias a Francisco García Calderón, que ocupaba un cargo de gobierno en ese entonces.

Más tarde, estos descubrimientos revolucionaron la física moderna. Otro que le ayudaba en ese afán era su amigo Louis de Broglio, Premio Nobel de Física.

 

Algunos proyectos de Santiago Antúnez de Mayolo para el Plan de Hidroelectrificación Nacional.

 

La característica principal de la producción intelectual de Antúnez de Mayolo fue su originalidad. Planteó hipótesis novedosas, abrió nuevas trochas en el conocimiento.

Su sabiduría abarcó los campos más diversos: física, matemática, química, arqueología, historia y más.

En su expedición a Chavín de Huántar, en 1915, hizo una descripción maravillosa de lo que después sería llamado OBELISCO. Fue amigo de Max Ulhe y de Julio C. Tello. El primero se interesó por los trabajos del sabio y quiso publicarlos en Alemania. El segundo le pidió prestado los mapas y los planos de sus expediciones a las ruinas de Chavín.

Asimismo, tuvo inquietud por la historia y lo demostró con un excepcional relato de las causas y acontecimientos principales de la sublevación indígena par Pedro Pablo Atusparia en Huaraz, en marzo de 1885.

Dejó en luto al Perú entero cuando saltó a investigar los misterios de la muerte, en 1967.

"La obra de Dios esta escrita en todas partes, pero está escrita en jeroglíficos que hay que saber descifrar."

Escribió el octogenario maestro Luis Jaime Cisneros, el 14 de agosto de 1959, en el 50 aniversario del sabio: "Los cincuenta años que cumple usted tiene que ser, ciertamente, para quienes hemos aprendido a admirarlo por su ciencia y a quererlo por su hombría de bien, acontecimiento que nos enorgullece como peruanos. Siento que la memoria de mi padre vuelve a recordarme muchas veces que tuvo su nombre listo para exhibírmelo como modelo de dedicación, de modestia, de patriotismo".