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BOLETÍN. Museo de Arqueología y Antropología
© UNMSM. Museo de Arqueología y Antropología
ISSN versión electrónica 1609-8994



Bol. Mus. Arqueol. Antropol. (UNMSM)
    2001; 4 (3) : 59-68


ALPACAS EN EL CENTRO CEREMONIAL NASCA DE CAHUACHI

Lidio M. Valdez (*)  


SUMARIO

Este trabajo presenta el resultado de los estudios osteométricos practicados en la colección de huesos de camélidos provenientes del centro ceremonial nasca de Cahuachi. Este análisis es un complemento de los estudios arqueozoológicos efectuados anteriormente, los cuales determinaron que un mayor número de animales consumidos en Cahuachi corresponden a especies adultas. Este estudio dejó en evidencia que los animales habían sido conducidos vivos hasta ese sitio. Los estudios osteométricos sugieren que gran parte de los camélidos sacrificados y consumidos en Cahuachi fueron alpacas, además de algunas llamas. Esta información indica que durante el tiempo de auge de Cahuachi la ganadería andina estaba orientada a la producción de lana.

ABSTRACT

This paper presents the results of the osteometric studies carried out on the camelid bones unvovered from the early Nasca ceremonial center of Cahuachi. This complements previous zooarchaecological studies, which showed that a great number of the camelids concumed at Cahuachi had been adult animals. Considering that all the bone elements are found at the site, there is little doubt that the camelids were brought live to Cahuachi in order to be slaughtered. The osteometric studies strongly suggest that a larger portion of the camelids utilized at Cahuachi were alpacas, with perhaps some llamas included. Finally, this evidence strongly indicates that during the time of Cahuachi's apogee Andean camelid (alpaca) herding was primarily oriented to wool production.

 
 

En los estudios arqueológicos efectuados entre 1952 y 1953 en el sitio Nasca Temprano de Cahuachi (ca. 1-400 años d.C.), ubicado en el valle de Nasca (véase Figura 1), William Duncan Strong notó la presencia de una considerable cantidad de huesos de camélidos. De acuerdo a este investigador (1957: 31), los huesos de camélidos fueron encontrados en las excavaciones practicadas cerca a la "Gran Pirámide" y estaban asociados a una variedad de objetos como antaras rotas, plumas multicolores, cerámica polícroma (Nasca A) y muchos otros materiales provenientes, posiblemente, de las actividades rituales realizadas en Cahuachi. Esta colección faunística, lamentablemente, no recibió el debido estudio, y quedó como única referencia la observación hecha por Strong, quien identificó huesos de llamas (Lama glama). 

Tres décadas después, en 1983, Cahuachí fue objeto de nuevos estudios arqueológicos. En ese año Helaine Silverman (1986, 1993) condujo trabajos de excavación con el fin de verificar el supuesto carácter urbano de Cahuachi. En 1984, Giuseppe Orefici, director del Centro Italiano Studi e Ricerche Archeologiche Precolombiane (CISRAP), inició un largo programa de excavaciones arqueológicas con el objetivo principal de estudiar la evolución arquitectónica de Cahuachi (Orefici, 1987). Estos trabajos (que aún continúan) han puesto a la luz una enorme cantidad de material arqueológico, tal vez, nunca antes visto para la cultura Nasca. Éste incluye un considerable número de huesos de fauna terrestre, entre los cuales destacan los restos de camélidos (Valdez, 1988).

En el presente artículo, nuestro propósito se orienta a discutir los resultados de los estudios osteométricos llevados a cabo en las colecciones de huesos de camélidos provenientes de Cahuachi. Las muestras fueron recuperadas en las excavaciones de 1986 y 1987. En estas páginas se pretende dar a conocer cuál, o cuáles, de las cuatro variedades de camélidos fueron consumidas en Cahuachi. Para dilucidar esta interrogante, haremos en primer lugar, una breve referencia a la función que cumplió Cahuachi, por cuanto es de mucha importancia comprender el contexto social de los restos estudiados (Silverman, 1993).

EL CENTRO CEREMONIAL NASCA DE CAHUACHI

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Cahuachi es uno de los sitios arqueológicos más extensos del valle de Nasca y constituye uno de los sitios que se ha mencionado con mayor frecuencia en la literatura especializada (véase Strong, 1957; Rowe, 1963; Lanning, 1967; Proulx, 1968; Lumbreras, 1974; Moseley, 1992; Silverman, 1993). De acuerdo a los trabajos más recientes, el sitio fue ocupado inicialmente en el período Precerámico (Isla, 1990) al establecerse una pequeña aldea. Aún se mantiene en duda si Cahuachi siguió siendo ocupado en el Período Inicial. Entretanto, Strong (1957) y Orefici (1996) han dado a conocer que hay evidencias de ocupación Paracas Tardío en Cahuachi. Johny Isla (com. pers., 1998), quien ha participado por varias temporadas en las excavaciones, también da referencia sobre la presencia de material Paracas Tardío en Cahuachi, así como en muchos otros sitios de la cuenca del Río Grande de Nasca. Prevíamente, Silverman (1993) afirmó que no se había encontrado material Paracas en Cahuachi y que, en general, la presencia de estos objetos era rara en toda la región ubicada al sur del valle de Ica (véase Silverman, 1994).

A inicios del Período Intermedio Temprano, Cahuachí se constituyó en un centro de especial significado. En 1987 el equipo dirigido por Orefici descubrió el Templo Escalonado, perteneciente a la fase Nasca 1, que se encuentra sólo a escasos metros al norte del Corte 9 de Strong (1957). Esta información brinda la posibilidad, a la vez, de considerar que Cahuachi constituía un sitio de particular importancia en el Formativo (Paracas) Tardío. Su emergencia, por lo tanto, parece estar íntimamente ligada al surgimiento del mismo estilo Nasca, así como a la pérdida de prestigio de la tradición Ocucaje. Cahuachi, mientras tanto, habría sido un centro de culto de carácter local que, con posterioridad, restó importancia a otros centros similares del valle de Ica (¿Áminas Alta?), para luego convertirse en el principal centro ceremonial de toda la costa sur.

Durante la fase Nasca 2 el prestigio de Cahuachi rebasó los límites del valle de Nasca. La presencia de cerámica Nasca 2 en el valle de Acarí (Valdez, 1998: 169), por ejemplo, sugiere que Cahuachi ya se había transformado en un centro ceremonial de carácter regional. En la fase Nasca 3, Cahuachi no sólo alcanzó su máximo apogeo como centro ceremonial, sino que fue el único centro con esas características en toda la costa sur (Silverman, 1993: 318). Su influencia llegó, por lo menos, hasta el valle de Pisco por el norte (Silverman, 1997) y el valle de Acarí por el sur (Valdez, 1998: 170-171, 1999). De acuerdo al escenario sugerido por Silverman (1993), Cahuachi habría acogido cíclicamente a una numerosa población que habría llegado en peregrinaje.

Las personas que acudían hasta Cahuachi habrían llevado una gran variedad de productos, que luego fue procesada y consumida en el sitio. Durante las excavaciones de 1987 se descubrió un horno muy cerca al Templo Escalonado que, a modo de pachamanka, debió servir para preparar los alimentos (Valdez, 1994). La ceniza acumulada en el interior del horno y los materiales encontrados en los alrededores dejan poca duda que este horno fue utilizado en muchas oportunidades y por un tiempo prolongado. En las inmediaciones se encontraron fragmentos finamente decorados, que, tal vez, habrían sido de vasijas quebradas de manera intencional. Los fragmentos recuperados corresponden a las fases Nasca 2, 3 y 4. Esto indica que el horno inicialmente fue construido alrededor de la fase Nasca 2 y utilizado hasta mediados de la fase Nasca 4. Además, se halló una concentración de huesos de camélidos y una vasija grande que, posiblemente, se utilizaba como depósito de chicha, de productos alucinógenos (san pedro), de maíz y semillas de algarrobo.

En la fase Nasca 4, Cahuachi perdió su prestigio regional y quedó reducido a un centro ceremonial de carácter local (Silverman, 1987: 12). Es posible que, a partir de esta fase, la cultura Nasca haya tomado diferente rumbo, donde el rol de Cahuachi como centro ceremonial ya no fue de mucha trascendencia como en las fases anteriores. De todos modos, Cahuachi no parece haber sido del todo abandonado. Se tiene entendido que a finales del desarrollo nasca este centro ceremonial continuó cumpliendo su rol de sitio "sagrado". La presencia de Pacheco, muy cerca a Cahuachi, parece no ser una simple coincidencia. Es posible que Pacheco fuera construido con el propósito deliberado de sustituir a Cahuachi y/o restar importancia al viejo centro ceremonial nasca (Valdez, 1994: 679, 1998: 171-172).

LOS HUESOS DE CAMÉLIDOS

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Los huesos de camélidos son los restos arqueológicos que aparecen con más frecuencia en las excavaciones de Cahuachi e incluyen todas las partes del animal1. Con la intención de conocer el papel de estos animales en la subsistencia nasca, se hicieron estudios arqueozoológicos en la colección de fauna terrestre recuperada en 1986 y 1987 (Valdez, 1988). El resultado de los análisis arrojó que la mayoría de los restos óseos animales de Cahuachi lo componían huesos de camélidos (Tabla 1, Figura 2). Como la presencia de huesos de venado es insignificante, es muy probable que aquellos considerados en la tabla como mamíferos mayores" también correspondan a camélidos, incrementándose la representatividad de éstos. Esta información nos permite afirmar que los camélidos constituyeron la principal fuente de carne en Cahuachi. Asimismo, los estudios condujeron a la demostración que una gran proporción de los huesos de camélidos pertenece a especies adultas (Figura 3). De acuerdo al número mínimo de individuos (NMI), en la colección analizada está representado un total de 154 animales adultos y 65 animales jóvenes (Valdez, 1988: 32). Esto, a su vez, indica la existencia de un control racional sobre los rebaños e implica que ellos fueron valorados -primero- como animales de carga (llamas) y/o como proveedoras de lana (alpacas). En otras palabras, los camélidos habrían sido criados primero por su producto secundario, y sólo a una edad avanzada eran valorados por su producto primario (carne).

Al lado de los camélidos, otras especies animales también fueron consumidas, pero en forma limitada. Restos de cuyes (Cavia sp.) aparecen regularmente, pero no dejan de ser escasos. Sobre este caso particular, sin embargo, se podría observar que la escasez sería producto de la intervención de los perros, que, como se sabe, destruyen fácilmente los pequeños y frágiles huesos de ese roedor (véase Valdez, 1995; Valdez y Valdez, 1997). Esta suposición sería corroborada al observar las marcas de dientes de perro dejadas en los mismos huesos de camélidos, lo que sugiere que en Cahuachi los canes tuvieron acceso a los restos óseos de los animales consumidos por los habitantes.

No obstante que el estudio arqueozoológico dejó en claro que los camélidos fueron una de las principales fuentes de carne en Cahuachi, quedaba por determinar cuál de las cuatro variedades de camélidos fue la que se consumió. La mayor aparición de huesos de especies adultas, así como la rara ocurrencia de restos de ejemplares silvestres en la colección, abre la posibilidad que animales como llamas y alpacas (Lama pacos) hayan sido domesticados (Valdez, 1988: 33) y que solamente éstos se hayan consumido (Valdez, 1994: 677); queda por determinar si llamas o alpacas, o ambas, fueron las preferidas.

Tomando como base las observaciones de Wheeler (1984: 78-79) se pudo verificar algunas de las posibilidades discutidas líneas arriba. Wheeler sostiene que hay una marcada diferencia entre los dientes incisivos de guanacos (Lamaguanicoe) y vicuñas (Lama vicugna), así como entre los de vicuñas y llamas/alpacas. En cambio, los incisivos de llamas y guanacos son indistinguibles. La evaluación de los dientes incisivos procedentes de Cahuachi confirmó la ausencia de vicuña (Valdez, 1988); no se logró determinar, sin embargo, la presencia o ausencia de guanacos. Así, la única posibilidad de aislar los tres grupos restantes fue mediante un análisis osteométrico.

ANÁLISIS OSTEOMÉTRICO

Para comprender la importancia de los camélidos se hace indispensable conocer cuál de las cuatro variedades fueron las exploradas en el centro ceremonial Nasca Temprano de Cahuachi. Los guanacos, llamas, alpacas y vicuñas son funcionalmente diferentes en el contexto de la sociedad andina. Por un lado, los guanacos y vicuñas son silvestres. Mientras las vicuñas han sido altamente valoradas por su fina fibra, los guanacos son cazados por su carne (Wheeler, 1984). Por otro lado, tanto llamas como alpacas son especies domesticadas (Novoa y Wheeler, 1984; Wing, 1972, 1986) y a ambas se les valora por su carne. Pero a las llamas se les utiliza, además, como animales de carga y a las alpacas para la producción de lana (Wheeler, 1984; Wing, 1972). Por lo tanto, definir Cuál, 0 cuáles, de las especies fueron usadas en Cahuachi ayudará a determinar la forma cómo fueron obtenidos estos animales.

No obstante que la taxonomía de los camélidos sudamericanos sigue siendo motivo de controversia (véase Kent, 1982; Miller, 1979), se pone de manifiesto que las cuatro variedades son de tamaños diferentes (Wing, 1972: 329). En general, los guanacos tienden a ser más grandes que las llamas, éstas más grandes que las alpacas y las alpacas más grandes que las vicuñas. Aunque Kent (1982: 146) menciona que esta desigualdad se refleja en el tamaño de los huesos, persisten los problemas para diferenciar con exactitud entre los huesos de llamas y guanacos, y entre los de alpacas y vicuñas. Por ejemplo, Wing (1972: 329) menciona que en algunos casos las llamas pueden ser más grandes que los guanacos, hecho que nosotros también hemos podido comprobar. Este fenómeno sucede en relación con el sexo del animal: las llamas machos fácilmente superan en tamaño a los guanacos hembras. Algo similar ocurre con las alpacas y vicuñas.

En el estudio osteométrico se distingue dos grupos de camélidos: uno perteneciente a animales grandes (guanacos/llamas) y otro perteneciente a animales pequeños (alpacas/vicuñas). Si se asume que los valores obtenidos en las colecciones de Cahuachi pertenecen a animales pequeños, se puede afirmar que estamos frente a restos de alpacas, por cuanto la evaluación de los dientes sugiere la ausencia de vicuñas. De igual modo, si los valores encontrados en Cahuachi se ubican entre los considerados animales grandes, se puede determinar que los restos son de llama. Debe considerarse, además, la mayor presencia de restos de especímenes adultos, indicador de la aplicación de un control racional, que sólo pudo llevarse a cabo en animales domesticados. 

Los estudios osteométricos fueron realizados siguiendo el criterio de Miller (1979; Miller y Burger, 1995) y Kent (1982). Para esto, se seleccionaron las (primeras) falanges y las escápulas, y de cada una de las muestras se obtuvo dos medidas (en milímetros). Al mismo tiempo, se utilizaron como muestras comparativas los huesos de camélidos modernos del Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Huamanga (véase Pozzi-Escot, 1987), además de dos esqueletos del Laboratorio de Biología de la Universidad de Calgary2. De las muestras comparativas se obtuvo similares medidas.

En primer lugar, se tomaron las medidas del ancho máximo del distal (anterior-posterior) y el ancho máximo de la cavidad glenoidal de las escápulas. Este procedimiento se hizo por separado para cada variedad, así como para las muestras arqueológicas de Cahuachi. De acuerdo al resultado (Figura 4), se observa que los valores de Cahuachi se ubican en una posición intermedia entre llamas y alpacas. Resultado similar se obtuvo al comparar las medidas de Cahuachi con las utilizadas por Miller y Burger (1995: Figura 8). Debe notarse que en las muestras comparativas de alpacas sólo se emplearon especímenes hembras. De éstos, dos eran menores de 3 años. Es interesante mencionar que los valores más altos de las muestras comparativas corresponden a una alpaca hembra de 8 años y 9 meses. Lamentablemente, no fue posible contar con Muestras comparativas que incluyan alpacas machos para poder verificar si estas arrojan valores mayores.

Para el caso de las muestras de llamas sí se pudo contar con ejemplares de ambos sexos. Los resultados evidenciaron que las llamas machos adultas tienen valores mayores que las hembras. Además, se observó que los valores de las llamas macho superan a los de guanacos hembras. En consecuencia, y considerando que una gran mayoría de las colecciones de huesos de Cahuachi pertenece a animales adultos (Valdez, 1988: 33), es razonable interpretar las muestras como
pertenecientes a alpacas, tal vez en su mayoría machos, con algunas llamas también, presentes.

En segundo lugar, se tomaron las medidas del ancho anterior-posterior y el ancho lateral-medial del proximal de la primera falange. Este procedimiento se hizo por separado para cada una de las especies, así como para las colecciones de Cahuachi. Los resultados (Figura 5) ubican los valores de Cahuachi por debajo del grupo perteneciente a llamas y alpacas, y, en buen número, sobrepuestos a los valores de alpacas. Una vez más, la ligera diferencia que se observa entre las muestras de Cahuachi y los valores de alpacas bien podría obedecer a la mayor presencia de animales adultos en la colección de Cahuachi. Para verificar estas deducciones, los valores de Cahuachi fueron comparados con las medidas utilizadas por Miller y Burger (1995: Figura 6) y se observó que las muestras de Cahuachi se sobreponen al grupo de alpacas. De este modo, y al igual que en el primer caso, estos resultados también indican la presencia de alpacas y de, tal vez, algunas llamas. Por lo tanto, el análisis sugiere que las colecciones de huesos de Cahuachi pertenecen en su gran mayoría a alpacas.

Un aspecto que queda por definir es si las alpacas consumidas en Cahuachi fueron localmente criadas o de lo contrario obtenidas de algún poblado de puna. Por el momento, esta cuestión se torna difícil de determinar, porque hasta la fecha, muchos sitios habitacionales nasca aún no han sido excavados, y no se sabe si se encontrarán huesos de camélidos en esos centros. Wheeler (1984) afirma que la crianza de llamas y alpacas implica siempre una alta mortalidad de las crías. Según esto, si encontraramos evidencias de infantes, fetos o recién nacidos en los sitios habitacionales nasca, se podría reforzar la idea relacionada con la crianza de alpacas en la costa sur (en los huesos analizados en el presente estudio no habían huesos de recién nacidos, fetos o infantes [Valdez, 1998]).

En referencia a Cahuachi, la ausencia de elementos indicadores de crianza de camélidos no constituye un hecho sorprendente, Pues, como se sabe, aquél fue un centro donde, específica mente, se realizaban actividades ceremoniales. Orefici (1994) reportó el hallazgo de un considerable número de camélidos sacrificados en Cahuachi, los cuales, al parecer, incluyen infantes. Estos animales pudieron ser obtenidos mediante el intercambio con algún poblado de pastores.

Para el caso de la costa norte, Shimada y Shimada (1985) han planteado que las llamas fueron criadas durante el desarrollo de la cultura Moche. Ecológicamente, la costa sur es menos cálida y por lo tanto más favorable para la crianza de animales como llamas y alpacas que la costa norte. Por lo tanto, no sería sorprendente si en el futuro se hallaran rastros de llamas y alpacas en los valles ocupados por la cultura Nasca. La costa sur es el territorio natural de los guanacos (Valdez, 1996), lugar donde aún hoy continúan siendo cazados (Ángel Iglesias, com. pers., 1988). .

En la iconografía nasca se aprecian ocasionalmente escenas de camélidos (Figura 6). En opinión de Carmichael (1998: 218, Figura 2) esto indicaría que esta sociedad se dedicó a la crianza de estos animales. El autor menciona, además, la posibilidad de que el estiércol de los camélidos fuera utilizado en el quemado de los finos ceramios nasca. Mientras no ocurran los hallazgos de fetos o de recién nacidos de camélidos parece cuestionable que aquellas representaciones sean necesariamente interpretadas como prueba de la crianza de camélidos en ese territorio.

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por Quintanilla Melgar (1996) en el sitio Chupa-Viscapalca, ubicado en la vertiente alta del río Pampas, ha puesto a la luz una buena colección de cerámica nasca, que de acuerdo a la autora pertenece a las fases 3, 4 y 5. Lo interesante de este hallazgo, que lo hace único en el contexto nasca, es el hecho que el referido sitio se encuentra en una zona ecológica identificada con el pastoreo de camélidos. Efectivamente, en asociación con la alfarería nasca se han encontrado huesos de camélidos, lo que sugiere que este sitio estuvo asociado con el pastoreo de esos animales. Esta información proporciona, por primera vez, una prueba fehaciente de que los pueblos nasca de la costa sur estaban en contacto con sus vecinos de la sierra.

Así, aunque existieron las condiciones favorables para la crianza de llamas y alpacas en la costa sur, el mejor escenario para esta actividad lo presenta el sitio de Chupa-Viscapalca. Estos nuevos datos nos inducen a considerar la posibilidad que los camélidos fueron obtenidos de los pastores de la sierra, a cambio, tal vez, de objetos de cerámica. Si éste fuera el caso, se explicaría así la mayor presencia de huesos de animales adultos en Cahuachi. Los pastores sólo habrían ofrecido, en algunas ocasiones, animales jóvenes a sus vecinos de la costa sur, por cuanto la crianza de las alpacas parece haber estado orientada a la producción de lana. Por este motivo, de haberse sacrificado animales jóvenes, las alpacas no habrían podido producir lana, considerando que recién a los 3 años se inicia el trasquilado. Empleando el criterio de Greenfield (1988: 573), se deja en evidencia que las alpacas fueron criadas primero por su producto secundario (lana) y recién a una edad adulta por su producto primario (carne).

ALPACAS EN CAHUACHI

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Tal como se ha dejado implícito en un inicio, los restos culturales, incluido los huesos de camélidos, tienen que ser interpretados teniendo como base la condición ceremonial de Cahuachi (Silverman, 1993). Así, por ejemplo, es importante subrayar la presencia de osamentas completas de animales en ese sitio (Valdez, 1988: 34), evidencia que los animales fueron conducidos vivos hasta Cahuachi (Valdez, 1994: 677). Dentro del contexto del centro ceremonial de Cahuachi es posible que el sacrificio de los camélidos formara parte de las actividades rituales.

La iconografía nasca es llustrativa en referencia a las posibles actividades efectuadas en Cahuachi o algún otro lugar de similar importancia. Este es el caso de una tableta publicada inicialmente por Tello (193 1: 87-112), que ilustra a un grupo de personas que se dirigen hacia un determinado lugar, en compañía de perros, portando antaras, loros y otros productos. Silverman (1993: 302) sugiere que dicha escena bien puede representar a una familia dirigiéndose hacia, o regresando de, Cahuachi. Escenas como ésta grafican lo acaecido en Cahuachi, donde los camélidos habrían sido conducidos hasta allí para luego ser sacrificados (véase Carmichael, 1998: Figura 2). Además de los restos de camélidos, en Cahuachi se han encontrado restos de loros. Estas aves habrían sido transportadas desde lugares distantes para ser sacrificadas. La presencia de perros en Cahuachi también se manifiesta en las huellas de los dientes dejadas en los huesos de los camélidos. Estas marcas no son numerosas, como en el caso de los huesos encontrados en sitios habitacionales, lo que sugiere que los perros tuvieron acceso a los huesos sólo por un período bastante corto.

Es de interés resaltar una ilustración presentada por Sawyer (1962: Figura 8), donde se observa la cabeza de un camélido con la boca abierta. Sawyer (1962: 156) menciona que dicha figura tiene un orificio en el cuello, que tal vez represente el corte practicado en el animal durante el sacrificio. En otra parte, Sawyer (1962: Figura 11) ilustra la representación de un camélido asociado con productos agrícolas, corno el ají y la jíquima. Esta representación, donde se observa primero el aparente sacrificio del animal y luego su directa asociación con productos agrícolas, indica que los camélidos fueron un componente importante de las actividades rituales llevadas a cabo en Cahuachi (Sawyer, 1962: 158). Estas pruebas permiten afirmar que las actividades ceremoniales en ese sitio estuvieron asociadas-con la actividad agrícola (Valdez, 1994), la principal fuente de subsistencia nasca.

Aún queda mucho camino por delante para poder tener una mejor perspectiva del desarrollo de Cahuachí y de la cultura Nasca en general. Tal como ya se señaló, muy pocos sitios nasca han sido excavados hasta la fecha, a excepción del mismo Cahuachi. Estamos a la espera de la publicación de trabajos sobre este sitio, por ejemplo, de la Misión Italiana, que a mi entender, dispone de una excelente colección de Cahuachi. Sólo cuando los resultados finales de los trabajos en Cahuachi se den a conocer, se podrá percibir mejor el significado de los restos de fauna aquí discutidos.

APRECIACIÓN FINAL

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En este trabajo se discuten los resultados de los estudios de osteometría practicados en las colecciones de huesos de camélidos, provenientes del sitio Nasca Temprano de Cahuachi. Estos análisis dieron como resultado que una gran mayoría de los camélidos, consumidos en dicho centro ceremonial, pertenecieron a alpacas, además de algunas llamas (tal vez). Por cuanto una buena cantidad de los huesos provenientes de Cahuachi corresponden a animales adultos, se puede argumentar que la crianza de las alpacas fue orientada a la producción de la lana. Asimismo, se puede sostener que entre la población nasca hubo cierta preferencia hacia la carne de alpaca.

Además, la presencia de osamentas completas de camélidos en Cahuachi, que incluyen partes que tienen poco o nada de carne, indica que los animales fueron conducidos vivos hasta el lugar, donde finalmente fueron sacrificados. Es muy probable que el sacrificio de los camélídos y sobre todo la obtención de la sangre hayan formado parte de las actividades ceremoniales. Los planteamientos aquí discutidos dejan en claro que la sociedad nasca tuvo acceso a los animales todavía vivos. Queda por determinar si los rebaños de alpacas fueron criados o no en la misma costa sur. Ecológicamente, esto pudo ser posible, pero arqueológicamente no se tiene aún las pruebas necesarias. Por ahora, la evidencia proveniente de Chupa-Viscapalca provee el mejor escenario. Esto nos estaría diciendo que los camélidos fueron obtenidos vía intercambio con pueblos pastoriles.

En síntesis, se puede sostener que los camélidos fueron una de las principales fuentes de carne en Cahuachi. Esto, desde luego, no implica que los camélidos hayan constituido la principal fuente de carne para toda la población nasca. Los datos obtenidos requieren ser verificados con otros similares para así poder definir mejor y/o modificar las observaciones aquí vertidas.

AGRADECIMIENTOS

A los integrantes del Centro Italiano Studi e Ricerche Archeologiche Precolombiane (CISRAP) y de manera particular a su Director, Giuseppe Orefici, por haber facilitado mi participación en el 'Proyecto Nasca" y sobre todo por haber permitido el estudio de las colecciones de fauna provenientes de Cahuachi. El estudio fue posible gracias a una beca otorgada por el CONCYTEC.

NOTAS

1 En opinión de Miller y Burger (1995: 439; Burger, 1992: 167), la ausencia de las cabezas y patas de camélidos en los sitios arqueológicos estaría indicando el consumo del charqui. Esta hipótesis no nos conduce a nada concreto, porque una distribución similar de los restos óseos de camélidos (sin cabezas, ni patas) resulta de consumir la carne fresca del animal (Valdez, 2000). Asimismo, la presencia de todos los huesos del animal no descarta la posibilidad que el charqui haya sido procesado y consumido en un sitio, en particular considerando que este producto se puede procesar fuera de los límites de la puna.

2 Las colecciones comparativas del Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Huamanga, todas provenientes del Centro La Raya (IVITA - Puno), son el E-8 (alpaca hembra de 2 años), E-11 (alpaca hembra de 8 años y 9 meses), U-H 06 (alpaca hembra de 2 años y 8 meses), E-10 (vicuña macho adulto *), además de 2 escápulas de una llama hembra adulta*. Entretanto, las colecciones del Laboratorio de Biología de la Universidad de Calgary incluyen el 1976-032 (guanaco hembra adulta *) y el 1981-005 (llama macho adulto *), ambas procedentes del sur del Perú. El asterisco (*) indica la falta de una edad específica en el registro de las colecciones comparativas.

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* Arqueólogo, University ofAlberta, Canadá. 

Comunicaciones: 
lidio@ualberta.ca



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