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Gest. Terc.
Milen. 2003, 6 (11) : 73 - 83 |
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MEDICIÓN DE LA COMPETITIVIDAD GLOBAL AGRÍCOLA: EL CASO DE LAS PROVINCIAS DE CAJABAMBA Y CHOTA
Guillermo Aznaran Castillo*
ABSTRACT
This paper investigates empirically, in analysing two provinces: Cajabamba and Chota; the objetive is to find the potentialities existents in this agricole areas by to access in the Global Market.
En el presente estudio se utilizará, en primer lugar, la experiencia que tiene el IINCAP "Jorge Basadre", que trabaja desde hace dos décadas en el área rural del Departamento de Cajamarca, principalmente en las provincias de Cajamarca, Cajabamba, Chota y Celendín; para desarrollar su trabajo el IINCAP "Jorge Basadre" elaboró un Plan Estratégico para el período 1998?2007, cuyos ejes de acción apuntan a superar "la pobreza y construir el desarrollo humano sostenido, desde las bases de la sociedad civil. Es el reto a la prosperidad y del tránsito de la supervivencia a la sostenibilidad, del autoritarismo a la democracia y de la desigualdad a la equidad".
En segundo lugar, el IINCAP "Jorge Basadre" realizó una Encuesta Agrícola, en noviembre del 2000, a 84 agricultores en la provincia de Cajambamba (distrito de Cajabamba) y a 96 agricultores en la provincia de Chota (distrito de Chota). Estos agricultores son una muestra representativa del conjunto de agricultores de ambas provincias y departamento de Cajamarca. Más aun, en cierta forma, la muestra estadística podría otorgarnos una información que, en términos generales, representa al conjunto de agricultores del Perú.
Las preguntas han sido clasificadas en cuatro áreas de investigación: la existencia de redes regionales, la identificación de la oferta existente en las mencionadas provincias, el nivel tecnológico y los factores externos que actúan en esas zonas rurales.
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1. LA EXISTENCIA DE REDES REGIONALES
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde compra sus bienes alimenticios?
El 16,2% de los agricultores entrevistados en Cajabamba compra sus bienes alimenticios en su misma localidad; un 21.6% lo hace en su mismo distrito; y el 60.3% restante, en el ámbito de la provincia. Lo que nos estaría indicando que el abastecimiento de los bienes para su subsistencia está asegurado por la producción agrícola interna de la provincia en un 98.1%. Este dato es importante para los planes y políticas de un proyecto de seguridad alimentaria.
En el caso de los agricultores del distrito de Chota, provincia de Chota, el 4,1 % compra sus bienes alimenticios en la misma localidad; el 56,1% en el mismo distrito; y el 39,7% en el ámbito de la provincia. Por lo tanto, el abastecimiento alimenticio, también está asegurado por la producción agrícola provincial, con un 99,9%.
En consecuencia, es en el espacio geo-económico correspondiente a la provincia donde los agricultores y sus familias encuentran el abastecimiento alimenticio; asimismo, se puede añadir que los volúmenes de producción agrícola en el ámbito de cada localidad (caserío, villorrio, centro poblado, asentamiento, etc.) o de distrito, no existe una producción alimenticia suficiente para abastecer a la población, por lo tanto tienen que acudir al mercado provincial para satisfacer su demanda; por último, los mismos porcentajes (1,8% y 0,1) que presenta el abastecimiento en el ámbito regional; y el casi inexistente abastecimiento proveniente de Lima o del extranjero, nos demuestra las dificultades que tienen los agricultores y sus familias para integrarse a una red comercial regional.
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde compra sus herramientas agrícolas?
Los agricultores del distrito de Cajabamba adquieren su equipamiento agrícola, en un 4,0% en su localidad, sobre todo equipamiento menor; en un 6,7%, en su distrito; y en un 89,1%, en el ámbito de su provincia. Además, no existe un equipamiento agrícola que provenga del mercado regional, de Lima o del extranjero.
Los agricultores del distrito de Chota adquieren su equipamiento agrícola, en un 3,0% en su localidad; en un 53,8%, en su distrito; y en un 43,0%, en el ámbito de provincia. En este caso tampoco existe un abastecimiento proveniente del mercado regional, nacional o del extranjero.
Esta realidad nos muestra una orientación de los agricultores para invertir en un equipamiento menor como, por ejemplo, carretillas, lampas, montacargas, etc.; los bajos niveles de ingreso agrícola no les permite la adquisición de mejor equipamiento, el cual se encuentra en los mercados, regional, limeño y extranjero. Sin embargo, hay que considerar que si bien este tipo de equipamiento agrícola les permite producir, el grado de productividad e ingreso que alcanzan no les son suficientes para integrarse a una red regional.
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde compra las semillas?
Tenemos que los agricultores del distrito de Cajabamba adquieren sus semillas, en un 22,5% en su localidad; en un 11,2%, en su distrito; y un 60%, en el ámbito de su provincia. Con lo cual el 94% de las semillas se obtiene en la misma provincia. No existiendo adquisiciones en los mercados de Lima y del extranjero. También es resaltante el hecho que apenas el 6,2% de los agricultores compra sus semillas en el mercado regional.
En el distrito de Chota, los agricultores adquieren sus semillas en un 35,0% en su localidad; en un 38,3% en el distrito; y en un 26,6%, en el ámbito de la provincia. En este caso también la integración existe únicamente al interior de la provincia.
De las repuestas se asume que una gran parte de los agricultores de ambas provincias utiliza sus propias semillas o las de sus vecinos, lo que significa que las semillas no son producto de algún trabajo de investigación tendiente a mejorar su rendimiento y calidad. Además, por las condiciones económicas una parte de la cosecha se orienta a ser reciclada como semilla.
En lo que respeta a la pregunta ¿Dónde compra sus abonos y fertilizantes?
En el distrito de Cajabamba, el 9% de los agricultores adquiere sus abonos y fertilizantes, en su localidad; el 10,2% lo hace en el distrito; y el 71,8%, en el ámbito de la provincia. Existe también un 9% que los adquiere en el espacio regional, lo que se explica por la comercialización de abonos y fertilizantes importados.
Por otro lado, los agricultores del distrito de Chota adquieren sus abonos y fertilizantes, en un 25,4% en su localidad; en un 49,1 % en el distrito y en un 23,7% en el ámbito de la provincia. Los que acuden al mercado regional son apenas el 1.7%; al parecer en este caso es casi nula la integración comercial con la región, con Lima y con el extranjero.
Es importante señalar que el tipo de abono y fertilizante que se usa condiciona la conducta de los agricultores; es decir, un agricultor previamente decide qué abono y fertilizante utilizará, después el agricultor compra el abono y fertilizante en el mercado más próximo. Es evidente que los abonos y fertilizantes de origen químico se comercializan, sobretodo, en el ámbito provincial; también se percibe que en el proceso de adquisición interviene el nivel de capacitación del agricultor.
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde compra sus plaguicidas?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba hacen su adquisición, en un 4,4% en su misma localidad; en un 11,9% en el distrito y en un 82,1 % en el ámbito de la provincia. Las compras en el ámbito de la localidad son mínimas, sobretodo, porque se utilizan plaguicidas químicos provenientes de Lima o del extranjero.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota adquieren sus plaguicidas, en un 14,5% en su misma localidad; en un 53,2%, en el distrito; y en un 32,2%, en el ámbito de la provincia. En este caso también se presenta un mayor porcentaje de adquisiciones en el distrito y la provincia.
Esto nos estaría revelando que los agricultores utilizan agroquímicos; si bien estos productos provienen de Lima y del extranjero, se comercializan en puestos de venta, incluso, al nivel de distrito. Esto nos representa un gran escollo para la introducción de biotecnologías. En este sentido, se presentan dificultades cuando instituciones, como IINCAP "Jorge Basadre", implementan proyectos de plaguicidas alternativos con contenido ecológico.
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde vende su producción agrícola?
Los agricultores del distrito de Cajabamba venden su producción agrícola, en un 7,1% en su misma localidad; en un 17,6%, en el distrito; y en un 71,8%, en el ámbito de la provincia. Hay una evidente orientación de la producción hacia el mercado de la provincia.
Los agricultores del distrito de Chota venden su producción agrícola en un 16,7%, en su misma localidad; en un 50%, en el distrito; y en un 33,4%, en el ámbito de la provincia. También se hace evidente la orientación de la producción hacia el mercado de la provincia.
Esta realidad nos muestra la casi inexistencia de redes comerciales, por el lado de la venta, entre los agricultores del distrito de Cajabamba, apenas 3,5% de la producción agrícola del distrito se vende en el mercado regional; en el caso de la producción agrícola del distrito de Chota nada se vende fuera de la provincia. Esto podría significar que es prioritario trabajar en el ámbito de provincia para consolidar redes comerciales, y luego constituirlas en el espacio regional.
En lo que respecta a la pregunta ¿Dónde vende su producción pecuaria?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba venden su producción pecuaria, en un 12,2% en su misma localidad; en un 14,2%, en el distrito; y en un 63,2%, en el ámbito de la provincia. Se presenta una nítida orientación a la venta de la producción al mercado de la provincia.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota venden su producción pecuaria en un 20,5% en su misma localidad; en un 50%, en el distrito; y en un 29,4%, en el ámbito de la provincia. En este caso la producción pecuaria se orienta totalmente al mercado provincial.
De lo que resulta, la existencia de una producción que se orienta totalmente al consumo de la provincia, en el caso de Chota; mientras que en el caso del distrito de Cajabamba, el 10,2% de la producción pecuaria se vende en el mercado regional, e inclusive, el 1,0% se orienta al mercado de Lima. Por lo tanto, en términos de la producción pecuaria, las redes comerciales se establecen en el ámbito de la provincia.
En resumen, los agricultores del distrito de Cajabamba tienen establecidas redes comerciales (compra?venta) en el ámbito de su propia localidad (caserío, centro poblado, villorrio, etc.), a nivel del distrito y en el ámbito de la provincia. Esto significa que su economía se desarrolla, básicamente, al interior del espacio geo?económico provincial, quedando apenas un ínfimo porcentaje de actividad económica para poder integrarse al mercado regional y, finalmente, para integrarse al mercado de Lima.
En el caso del distrito de Chota, las cifras sobre las redes comerciales son las mismas en el ámbito de su propia localidad, a nivel del distrito y en el ámbito de la provincia; sin embargo, se percibe que hay una mayor integración en el ámbito de la economía provincial, lo que significa que la actividad económica del distrito de Chota tiene una nula integración con el mercado regional, inclusive no tiene de manera directa ninguna vinculación con los mercados de Lima y del extranjero.
2. LA IDENTIFICACIÓN DE LA OFERTA
Respecto a la pregunta ¿qué tipo de productos cultiva?
El 23,5% de los agricultores, del distrito de Cajabamba, responde que produce papa y el 22,6%, maíz como principales cultivos, tanto en términos de superficie cultivada como en volúmenes de producción; a esto debe agregarse que la papa en un 10,9% y el maíz en un 23,5% son los segundos cultivos en importancia relativa para los agricultores; con lo cual tenemos que para estos agricultores cultivan en un 46, 1 % la papa y el maíz como primer cultivo y en un 34,4% ambos productos como segundo cultivo en importancia. Por lo tanto, para efectos de estructurar la oferta agrícola de esta zona rural debemos partir de estos dos productos, a los cuales habría que agregar el olluco que es producido como segundo cultivo en un 19,3%, En todo caso la oferta existente es un punto de partida para la aplicación de políticas de desarrollo.
Por su lado, los agricultores del distrito de Chota responden que en un 18,7% producen papa y en un 33,2% maíz como principal cultivo, tanto en términos de superficie cultivada como en volumen de producción; si consideramos el segundo cultivo en importancia, tenemos que la papa se produce en un 21,5% y el maíz en un 8,5%; en este caso debemos considerar como relevante el hecho que los agricultores incluyen a la arveja en un 10,3% como segundo cultivo.
De lo que se concluye que si se quiere aplicar políticas para mejorar productividad, aumentar volúmenes de producción, establecer redes comerciales, tenemos que considerar que se debe partir de una base productiva conformada por la papa, el maíz, el olluco y la arveja. Aunque también puede incluirse como línea de producción con potencialidad a la cebada.
Respecto a la pregunta ¿qué tipo de producción pecuaria?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba responde que, en un 51,7% producen carne de cuy y en un 24,7% carne de res; como segundo producto pecuario se tiene la carne de cuy, de cerdo y de aves, con porcentajes de 7,9%, 6,7% y 9,0% respectivamente. Con lo cual tenemos que la carne de cuy es largamente la principal línea de producción pecuaria.
Por su lado, los agricultores del distrito de Chota responden que, en un 17,7% producen carne de cuy y en un 29,0% carne de res; como segundo producto pecuario se tiene la carne de cuy, de cerdo y de aves, con porcentajes de 34,7%, 4,8% y 13,7% respectivamente. En este caso, también hay una preferencia por la producción de carne de cuy.
Como conclusión podemos señalar, en primer lugar, los agricultores tienen dificultad para responder claramente por su principal producto pecuario; en la medida que esta es una actividad secundaria, realizada con muy poca inversión, lo que determina que sea una producción que tiene variaciones anuales en sus volúmenes y en su calidad. En segundo lugar, también se presentaron dificultades para precisar una sola respuesta, es decir, un mismo agricultor encuestado da varias respuestas; sin embargo, pensamos que las tendencias no se han distorsionado. En tercer lugar, tenemos que en la identificación de la oferta pecuaria, de estas zonas rurales, se debe tomar en cuenta la producción de carne de cuy, la que se orienta actualmente para el consumo interno, pero puede desarrollarse una estrategia ofensiva para posicionar este producto en los mercados nacional y global, tomando en cuenta sus valores proteicos y el buen sabor que tiene, con los cuales podrían reemplazar en las dietas familiares a otros tipos de carne. En todo caso la carne de cuy es la carta de presentación pecuaria de estas zonas rurales en el mercado global.
Respecto a la pregunta ¿qué tipo de producción artesanal es la principal?
Los agricultores de los distritos de Cajabamba y Chota declararon que no realizaban ninguna actividad productiva de tipo artesanal. Esto nos lleva a hacer algunas reflexiones: en primer lugar, al parecer la actividad agrícola y la actividad artesanal están separadas, o en ese sentido, son personas y familias distintas las que realizan aquellas actividades productivas. En segundo lugar, en algunos casos los agricultores realizan efectivamente alguna producción artesanal rudimentaria y de escaso volumen, orientada al autoconsumo, por lo tanto, no tiene relevancia para los efectos del presente estudio.
En tercer lugar, tenemos que en la identificación de la oferta productiva de las zonas rurales, Cajabamba y Chota, no aparecen productos artesanales, los que potencialmente puedan desarrollarse en una industria rural; en efecto se percibe que los agricultores y pobladores de aquellas zonas rurales se abastecen de herramientas, utensilios, enseres de hogar, vestido y otros bienes, con productos provenientes de las industrias extrarregionales. Esto nos podría llevar a afirmar que la producción vinculante con los mercados nacional y global es la agrícola.
Respecto a la pregunta ¿volumen de la producción agrícola?
Los agricultores de los distritos de Cajabamba y Chota no estuvieron en la capacidad de señalar exactamente cuáles eran los volúmenes de producción por cada tipo de cultivo (papa, maíz, olluco, cebada, arveja). Una de las razones es el escaso manejo de las unidades de pesos y medidas, a lo que se agrega las variaciones extremas que hay entre los volúmenes de producción de una campaña agrícola y la siguiente. Por último, está también presente el elemento de desconfianza; todo esto dificulta enormemente la identificación de la oferta agrícola de aquellas zonas rurales. En todo caso, se hace necesario ampliar la presente investigación, utilizando fuentes indirectas para calcular los volúmenes de producción que comprenderían la actual oferta agrícola.
Respecto a la pregunta ¿cuánto volumen de producción deja de vender?
Los agricultores de los distritos de Cajabamba y Chota no pudieron responder con exactitud esta pregunta. Por esta razón han preferido señalar que desconocen el volumen de producción que dejan de vender, esto también tiene que ver con la falta de planificación de la producción agrícola, en la medida que no se proyecta cuánto de la producción se orientará al autoconsumo y cuánto al mercado; en consecuencia, los volúmenes para cada uno de esos destinos se modifican, se mezclan y se priorizan de acuerdo a las contingencias que se les presentan a los agricultores y a sus familias. En este caso, también hay dificultades para identificar la oferta agrícola, necesitándose investigaciones complementarias.
Respecto a la pregunta ¿cuánto volumen de producción necesita aumentar para satisfacer el mercado?
Los agricultores de los distritos de Cajabamba y Chota tampoco respondieron con exactitud esta pregunta, por las mismas razones que se han señalado en la pregunta anterior. Además hay que precisar que esta falta de información expresa una débil articulación con el mercado global,
provincial y regional. Es evidente que esta falta de interés, de parte de los agricultores, por cuantificar la demanda del mercado, es la demostración directa que los agricultores no planifican su producción teniendo como referente al mercado, en tanto espacio económico donde se comercializará su producción. En consecuencia, hay una carencia de estudio de mercado, como también de planificación de la actividad agrícola. Respecto a la pregunta, ¿a cuáles de sus productos hace alguna transformación y en qué volumen y porcentaje?
Los agricultores de los distritos de Cajabamba y Chota responden que no hacen ninguna transformación a su producción (agraria y pecuaria), vendiendo y consumiendo sus productos tal como han sido obtenidos, Esto refleja la falta de una industria rural, que potencialmente podría servir de base para desarrollar un sector agroindustrial. En consecuencia, se reduce la oferta de aquellas zonas, evidentemente, sus perspectivas de integración al mercado nacional y global.
Respecto a la pregunta, ¿cuáles de sus productos son los más solicitados por el mercado?
Los agricultores del distrito de Cajabamba respondieron de la siguiente manera, en un 45,8% que era la papa, en un 20,5% que era el maíz, en un 20,5% que era el olluco, en un 10,7% que era la carne de cuy y en un 2,4% que era la carne de res. En el caso de los agricultores del distrito de Chota, apenas contestaron dos personas, quienes señalaron que el maíz es el producto más solicitado por el mercado (local, provincial y regional). Esta última información por ser exigua, no será tomada en cuenta en el análisis general.
Las respuestas, en términos de identificación de la oferta para la integración, nos indican que, en el distrito de Cajabamba, tienen significación para el mercado la producción de papa, maíz, olluco y la carne de cuy. En efecto, si hacemos el resumen de la identificación de la oferta agraria y pecuaria de la zona rural de Cajabamba tenemos que la papa es en 20% el principal producto y en 7,2%, el segundo producto en importancia; el maíz es en 13,4% el principal producto y en 11,3%, el segundo producto en importancia; del mismo modo la carne de cuy es en 17,5% el principal producto y en 3,8% el segundo producto en importancia; la carne de res es en 8,2% el principal producto, mientras que las carnes de cerdo y de aves son en 2,0% y en 2,7% los segundos productos en importancia.
En lo que se refiere al distrito de Chota podemos señalar que tienen significación, para el mercado, la producción de papa con un 11,8% como principal producto y el maíz con un 21,2% como principal producto; en cuanto al segundo producto en importancia, tenemos que para la papa, maíz, olluco, cebada y arveja, los porcentajes son 13,6%, 5,3%, 4,1%, 0,9% y 6,5% respectivamente. En la producción pecuaria el principal producto es en un 10,6% la carne de, res, con 6,5% la carne de cuy y como segundo producto en importancia tenemos que para la carne de cuy, la carne de cerdo y la carne de aves, los porcentajes son 12,7%, 1,8% y 5,0% respectivamente.
En lo que respecta a la pregunta, ¿qué dificultades tiene para producir más?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba responden, en un 21,8% que su principal dificultad está en la poca cantidad de tierra disponible en su predio agrícola, para un 28,2% el problema principal es el insuficiente nivel tecnológico con que efectuar sus procesos productivos, para un 34,7% es la falta de financiamiento la principal dificultad, para un 7,3% la principal dificultad está en los problemas de comercialización, mientras que para el 8.1% es la falta de capacitación de los agricultores, tecnológica y administrativa, lo que dificulta el incremento de la producción.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota consideran en un 18,5% que es la cantidad de tierras la principal dificultad, en un 18,4% la principal dificultad está en la insuficiente tecnología, en un 29,0%, la falta de financiamiento es la principal dificultad, en un 18,4% la principal dificultad está en la comercialización, mientras que en un 16,7% es la falta de capacitación de los agricultores, la principal dificultad para incrementar la producción.
Estas respuestas son importantes en la medida que permiten tener los insumos para la elaboración de una estrategia de desarrollo rural; en efecto, las respuestas nos muestran las debilidades que tienen esas realidades rurales, que se resumen en la existencia del minifundio, el bajo nivel tecnológico con el que producen, la falta de financiamiento de la actividad agraria y pecuaria, el desconocimiento del funcionamiento del mercado y, por último, una escasa capacitación, tanto en lo administrativo como en lo tecnológico. Es justamente en la superación de estas dificultades que se encuentra el reto del desarrollo en esas zonas rurales.
En resumen, respecto a las preguntas que buscaban información sobre la oferta agraria y pecuaria de las zonas rurales investigadas, podemos extraer algunas conclusiones: en primer lugar, existe una evidente carencia de información cuantitativa acerca de la producción agraria y pecuaria, de parte de los mismos agricultores, lo que dificulta los esfuerzos que se puedan hacer en términos de planificación estratégica en vías de una integración al mercado nacional y global.
En segundo lugar, de las respuestas se puede concluir que la actividad agraria y pecuaria no se realiza con una perspectiva mercantil, al parecer en los agricultores prima un sentimiento de recelo, de desconfianza y hasta de temor hacia el mercado, una de las razones puede estar en el grado de desconocimiento que tienen del funcionamiento del mercado, otra razón puede ser que no creen haber obtenido nada bueno del mercado. En consecuencia, cuando producen los agricultores más lo hacen pensando en su autoconsumo que en participar en el mercado, a final de cuentas acuden al mercado para vender los excedentes, una vez satisfecho el autoconsumo.
En tercer lugar, los agricultores no realizan ninguna transformación de su producción agrícola, lo que refuerza el hecho que la mencionada producción está orientada al autoconsumo alimenticio, para lo cual no se necesita ninguna transformación industrial. Por supuesto que no se trata en este caso de no solamente falta de perspectiva comercial, sino que también tiene que ver la falta de capacitación tecnológica que tienen los agricultores.
En cuarto lugar, la estructura de la oferta de las zonas rurales de Cajabamba y Chota, está conformada por la producción de papa, maíz, olluco, cebada y la carne de cuy; en estos productos los agricultores tienen conocimientos y experiencia, debiéndose agregar que son todavía una potencialidad, faltando un gran esfuerzo de investigación aplicada con el fin de cualificar la producción, estandarizar los productos, otorgando una ventaja competitiva a los productos, de tal manera que se puedan integrar a los mercados regional, nacional y global.
3. EL NIVEL TECNOLÓGICO
Respecto a la pregunta, ¿qué tipo de personal tiene su unidad empresarial?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba responden que, el 83,4% del personal que realiza tareas en un predio agrícola, pertenece a la misma familia que el propietario; asimismo, el 77,4% son personas que laboran de manera permanente mientras que el 22,4% es un personal que se emplea de manera eventual. También es remarcable que, únicamente, el 4,8% del total del personal posee algún grado de capacitación, siendo el origen del personal en un 72,6% la misma localidad. Por último, los predios agrícolas tienen, en un 84,5%, menos de cinco trabajadores.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden que el 68,7% del personal, que labora en un predio agrícola, pertenece a la misma familia que el propietario; del mismo modo el 68,8% corresponde al personal permanente, existiendo únicamente un 12,5% con algún tipo de capacitación. Acerca de la procedencia, lugar de origen del personal, se tiene que el 75% pertenece a la misma localidad.
De las respuestas obtenidas se puede concluir que los predios agrícolas son empresas mayoritariamente de tipo familiar, en donde el personal es muy poco capacitado, proveniente sobre todo de la misma localidad. Otra característica importante es que en su mayor parte son trabajadores permanentes. De lo que se podría asumir que el personal por ser permanente y de la misma localidad, estaría en disposición de participar en un programa de capacitación tecnológica. Además, hay que tener en cuenta los lazos familiares existentes entre el personal, pues este hecho podría significar un alto grado de identificación personal?empresa, facilitándose el programa de capacitación.
Respecto a la pregunta, ¿cuenta con herramientas y maquinarias?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, en un 59,5% consideran que sí cuentan con las herramientas y maquinarias apropiadas, aunque se debe tener en cuenta que, únicamente, el 67,8% de estos instrumentos de producción son de propiedad del agricultor, el resto son alquilados o son compartidos con otros agricultores; además, apenas el 3,6% de los agricultores declara haber recibido un préstamo para su adquisición, siendo el mismo porcentaje de agricultores quienes recibieron una donación de esos instrumentos de producción.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota responden en un 91,7% que sí poseen algún instrumento de producción, de este porcentaje, el 89,6% declara que es el propietario, el resto de herramientas y maquinarias son alquiladas o compartidas; siendo, además, el 6,3% instrumentos nuevos. También tiene importancia conocer que el 4,7% de los agricultores recibió en alguna oportunidad un préstamo para realizar tales adquisiciones.
Las respuestas nos indican que los agricultores poseen herramientas y maquinarias adquiridas cuando éstas ya tenían un cierto uso, a lo que se agrega que las compras se han hecho en gran parte con sus propios recursos, todo esto significa que aquellos instrumentos de producción son obsoletos, por lo tanto, no son los adecuados para desarrollar la producción y la productividad agrícola. También es resaltante observar que es muy reducido el porcentaje de agricultores que reciben un préstamo bancario o algún apoyo del Estado o de una institución de cooperación técnica. En consecuencia, ésta es un área donde más debe orientarse el apoyo externo.
Respecto a la pregunta, ¿cuenta con unidades móviles propias?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 6,3% que sí poseen una unidad móvil, de los cuales el 8,3% declaran ser propietarios, el resto las alquilan o comparten su uso con otros agricultores También es resaltante que un 4,2% manifiesta no necesitar una unidad móvil para su producción y venta.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, también responden en un 6,3% que sí cuentan con una unidad móvil, de los cuales el 8,3% declara ser propietario, el resto las alquilan o las comparten con otros agricultores. En este caso hay un 4,2% que manifiesta no necesitar para sus labores una unidad móvil.
En primer lugar, hay una plena coincidencia entre las realidades de ambos distritos; en segundo lugar, esa realidad nos indica que los predios agrícolas no están lo suficientemente equipados; en tercer lugar, los agricultores no tienen acceso al crédito para poder adquirir una unidad móvil, tampoco hay posibilidades de alguna donación. En cuarto lugar, aquellos agricultores que manifiestan no necesitar una unidad móvil, lo hacen porque sus predios son pequeños en cantidad de tierras como en volúmenes de producción. En quinto lugar, la falta de unidades móviles representa una dificultad para los agricultores, cuando éstos tienen que acudir al mercado, incluso se puede afirmar que sin unidades móviles los agricultores dependen de los transportistas y de los comerciantes para trasladar su producción hacia los mercados, lo que determina un debilitamiento en la capacidad de negociación de condiciones económicas de los agricultores con los comerciantes y transportistas.
Respecto a la pregunta, ¿hay algún estudio de suelos en su unidad agrícola?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba responden en un 2,4% que sí lo hace, pero no esclarecen qué tipo de estudio es el que se realiza, ya sea químico u otro; tampoco hay respuestas sobre estudios acerca de los micro?climas, lo que podría revelar los tipos de cultivos que más se adaptan en aquellos espacios geográficos.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota responden en un 4,2% que sí hacen algún estudio de suelo, pero precisan que es únicamente de carácter químico; en este caso, tampoco se
hacen otros tipos de estudio, como por ejemplo sobre los microclimas.
Esta carencia de análisis científico de los suelos, en donde se desarrollan actividades agrícolas, es bastante preocupante por varias razones: en primer lugar, la agricultura sigue siendo una actividad sin un basamento científico ni tecnológico; en segundo lugar, no existe la investigación necesaria para que los agricultores puedan decidir cuáles son los cultivos que más se adecuan al escenario geográfico; en tercer lugar, no hay, en consecuencia, posibilidades para hacer un manejo racional y científico de los suelos, tales como, el reposo y el enriquecimiento de los suelos.
Respecto a la pregunta, ¿ha cambiado de cultivos?
Los agricultores del distrito de Cajabamba responden en un 52,4% que sí han cambiado en alguna oportunidad de cultivo, el 21,4% hace el cambio de cultivo en cada campaña agrícola, mientras que el 78,6% lo hace cada cierto tiempo; entre las razones del cambio de cultivo tenemos que el 42,3% lo hace por falta de financiamiento, el 27,4% porque no se vendió la producción anterior, el 20,2% porque fueron capacitados en nuevos cultivos y el 9,5% porque algún organismo externo (Estado, ONG) les ha recomendado.
Los agricultores del distrito de Chota responden en un 60,4% que sí han cambiado de cultivo, el 37,5% cambia en cada campaña agrícola, mientras que el 62,5% lo hace cada cierto tiempo; entre las razones del mencionado cambio de cultivo tenemos que el 43,8% lo hace por la falta de capacitación en otros cultivos, el 20,8% porque no hay financiamiento, el mismo porcentaje por recomendación de un organismo externo (Estado, ONG) y el 14,6% porque no se vendió la producción anterior.
De las respuestas de los agricultores se puede asumir que hay una gestión agrícola deficiente, en la medida que, en primer lugar, hay un continuo cambio de cultivo, inclusive de una campaña agrícola a otra, lo que dificulta la acumulación de experiencia; en segundo lugar, estos cambios no responden, en ningún caso, a un proceso de investigación agrícola, ya sea de suelos, microclimas o de mercado; en tercer lugar, es mínima la coincidencia de los programas de capacitación tecnológica en la variación de los cultivos, lo mismo se puede afirmar acerca de la labor que realizan los organismos externos de promoción agraria.
Asimismo, se percibe que los continuos cambios responden a una búsqueda, de parte del agricultor, por acertar en un cultivo que represente un incremento de la producción y del ingreso agrícola, pero encuentra serias limitaciones, ya que no cuenta con investigación de suelos, de microclimas y de mercado; además, no dispone de los recursos que financien la actividad agrícola; en consecuencia, en este caso se combinan, falta de investigación, falta de financiamiento, falta de capacitación y escasa promoción agraria externa.
Respecto a la pregunta, ¿se asocia a algún vecino?.
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba responden en un 33,3% que se asocian para producir, el 10,7% para comercializar sus productos, el 29,8% se asocia para usar colectivamente herramientas y equipos agrícolas, el 36,9% lo hace para recibir algún tipo de capacitación de organismos externos de promoción agraria, el 10,7% forma parte de algún gremio que defiende sus derechos. En ciertos casos, los agricultores han respondido dos opciones a la vez.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 39,6% que se asocian para producir, el 8,3% para comercializar sus productos, el 20,8% para usar colectivamente herramientas y equipos agrícolas, el 52,8% lo hace para recibir algún tipo de capacitación de organismos externos de promoción agraria, mientras que el 37,5% forma parte de algún gremio que defiende sus derechos. En algunos casos, los agricultores han respondido dos opciones a la vez.
De las respuestas de los agricultores se puede percibir una orientación clara para enfrentar de manera colectiva los enormes problemas que presenta la realidad agraria. Por eso es importante resaltar la predisposición de los agricultores a asociarse para solucionar los problemas de producción, de acceso a los mercados, de la falta de recursos de capital y para defender sus derechos civiles, políticos y económicos. Una mención aparte merece la voluntad de asociarse para desarrollar programas colectivos de capacitación. Esto último abre posibilidades para que los agricultores sean receptores de la promoción agraria que realizan organismos externos, tanto del Estado como de las ONGs.
En resumen, las respuestas de los agricultores permiten sacar algunas conclusiones: en primer lugar, reiteremos que es un hecho la falta de investigación científica y tecnológica que oriente la producción agrícola, lo que determina que sea una actividad general sin racionalidad económica y sin adecuación al ecosistema; en segundo lugar, los agricultores no cuentan con una capacitación tecnológica suficiente para generar con eficiencia, eficacia y efectividad la actividad agrícola; en tercer lugar, existe una predisposición de los agricultores por enfrentar colectivamente los problemas que representa el desarrollo de la actividad agrícola, esto es importante para la programación futura de proyectos de cooperación técnica; en cuarto lugar, si bien existen algunos proyectos de cooperación, se hace necesario un enfoque integral de la mencionada cooperación, abarcando aspectos tecnológicos, productivos, comercialización y capacitación,
4. LA INTERVENCIÓN DE FACTORES EXÓGENOS
Respecto a la pregunta, ¿participa en algún proyecto de cooperación?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 44,0% que participan en un proyecto estatal, pero no precisan sobre el tipo de organismo ni el carácter del proyecto de cooperación; el 51,2% responde que forma parte de un programa de cooperación técnica desarrollada por la ONG "Jorge Basadre", mientras que el 4,8% señala que lo hace a través de una empresa privada que forma parte de un proyecto de cooperación.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 17,8% que forman parte de un proyecto de cooperación estatal, pero no precisan el tipo de organismo ni el carácter del proyecto de cooperación; el 64,6% responde que forma parte de un programa de cooperación técnica desarrollada por la ONG "Jorge Basadre", mientras que el 17,7% señala que la cooperación la reciben a través de una empresa privada.
En consecuencia, los agricultores forman parte de algún proyecto de cooperación, aunque éstos aparecen como experiencias aisladas y como producto de alguna iniciativa de una organización individual; un aspecto que es necesario aclarar es que la cooperación técnica y financiera internacional está presente a través de los organismos del Estado, de las ONGs, e inclusive, a veces, a través de empresas privadas. Entonces, se puede asumir que la presencia de la cooperación internacional es una fortaleza que tiene estas zonas rurales, la que puede usarse para explotar algunas oportunidades en la economía global.
Respecto a la pregunta, ¿es asociado a algún gremio agrícola o artesanal?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 30,9% que pertenecen a algún gremio, mientras que el 69,1% no ha creído conveniente pertenecer a un gremio, esta situación nos muestra una falta de institucionalidad en el sector agrario.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 52.1% que sí pertenecen a algún gremio agrícola o artesanal; aunque las cifras sobre agremiación son mayores que en Cajabamba, todavía hay mucho por hacer para consolidar una institucionalidad rural.
Es importante hacer una reflexión sobre esta falta de institucionalidad, en la medida que una carencia de organizaciones agrarias dificulta la recepción de cooperación internacional, así como reduce la capacidad de negociación de los agricultores frente al Estado, a los comerciantes y a todo tipo de intermediarios sobre el sector agrario y el resto de la economía nacional y global. Pero también hay que tener en cuenta la necesidad de una institucionalidad rural para enfrentar problemas como la investigación científica y tecnológica, la comercialización, la capacitación, etc.
Respecto a la pregunta, ¿tiene relación con algún banco o institución financiera?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 91,7% que no tienen relación con ningún Banco u otra institución financiera; hay que señalar, además, que en el distrito de Cajabamba no existe ninguna agencia bancaria, tampoco hay una Caja Rural o Caja Municipal, existiendo apenas una Cooperativa de Ahorro y Crédito, la cual no financia a la actividad agrícola.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 81,3% que no tienen relación con ningún Banco u otra institución financiera; en este lugar tampoco hay Banco u otra institución financiera que otorgue recursos a la actividad agrícola.
De lo que resulta una falta de financiamiento formal de la actividad agrícola, lo que necesariamente impacta negativamente en la adquisición de activos fijos, materias primas e insumos para desarrollar procesos productivos; del mismo modo la falta de instituciones financieras no es más que el reflejo de la incapacidad de la actividad agrícola para generar excedentes movilizables, por tanto, de la falta de ahorro interno en estas zonas rurales.
Respecto a la pregunta, ¿recibe algún tipo de ayuda o cooperación?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 48,8% que sí reciben algún tipo de ayuda o cooperación, sin embargo, apenas el 16,7% identifica el origen de esa ayuda o cooperación, sea del Estado o de alguna ONG.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 68,8% que sí reciben algún tipo de ayuda o cooperación, aunque apenas el 6,3% identifica de donde proviene esta ayuda o cooperación, sea del Estado, de una ONG o de sus vecinos.
De las respuestas de los agricultores no se pueden extraer conclusiones absolutas, en la medida que no están plenamente esclarecidas las fuentes que aseguran la ayuda o cooperación, en consecuencia; para evitar distorsiones dejemos únicamente establecido el hecho que los agricultores, por sus propias incapacidades materiales, tienen que recurrir a algún tipo de ayuda o cooperación.
En lo que respecta a la pregunta, ¿recibe algún tipo de capacitación tecnológica?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 48,8% que sí reciben algún tipo de capacitación tecnológica, aunque apenas el 4,8% reconoce que la recibe de parte de una ONG; de su lado, los agricultores del distrito de Chota responden en un 75% que sí reciben algún tipo de capacitación tecnológica, en este caso, es el 6,3% que reconoce de donde proviene dicha capacitación tecnológica.
Señalemos algunas apreciaciones, en primer lugar, si bien hay una cierta capacitación tecnológica que reciben los agricultores, esta capacitación no parece tener mayor impacto en la producción y la productividad agrícola de las zonas rurales. En segundo lugar, para hacer efectiva la capacitación tecnológica se debe formar parte de un programa integral de promoción agraria.
En lo que respecta a la pregunta ¿recibe algún tipo de capacitación administrativa?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden. en un 9,5% que sí reciben algún tipo de capacitación administrativa, aunque apenas el 2,4% reconoce que esta capacitación proviene de una empresa privada o por su cuenta propia. De su lado, los agricultores del distrito de Chota responden en un 18,8% que sí reciben algún tipo de capacitación administrativa, en este caso no hay ninguna información sobre la institución o fuente de la capacitación administrativa.
De las respuestas se puede asumir que los agricultores tienen una reducida capacitación administrativa, debiendo precisar que esta capacitación es necesaria para alcanzar una gestión eficaz de los predios agrícolas, por lo tanto, es tan importante la capacitación tecnológica como la capacitación administrativa, porque esta última tiene que ver con las decisiones gerenciales que deben adoptar los agricultores, en otras palabras, se trata de capacitar a los agricultores para que se conviertan en empresarios.
En lo que respecta a la pregunta, ¿utiliza algún intermediario para vender su producción?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 26,2% que sí utilizan algún intermediario para la comercialización de sus productos, por lo tanto el 73,8% actúa individualmente frente al mercado o no tiene la suficiente producción para ofrecer al mercado. Esto último estaría reflejado en el hecho que un 14,3% contesta que acude al mercado por cuenta propia y un 9,5% le encarga la venta a un vecino.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota, responden en un 35,4% que sí utilizan algún intermediario para comercializar su producción, en este caso hay poca información sobre los canales de comercialización que utiliza, salvo que un 8,3% declara que él mismo comercializa sus productos.
En ambos casos, el hecho de no utilizar un intermediario puede interpretarse como una muestra de baja producción ofertable en el mercado, también como una prueba de desconocimiento del funcionamiento del mercado, en consecuencia, los agricultores se constituyen en productores y comerciantes; esto nos indica una debilidad de parte de los agricultores pues significa una desarticulación del mercado.
En lo que respecta a la pregunta, ¿quién le informa sobre lo que se vende en el mercado?
Por un lado, los agricultores del distrito de Cajabamba, responden en un 81% que ellos mismos se informan sobre las necesidades del mercado, el resto se informa a través de los vecinos en un 13,1% o por una institución de promoción en un 5,9%.
De su lado, los agricultores del distrito de Chota responden en un 54,2% que ellos mismos se informan sobre las necesidades del mercado, el 14,6% recibe información del mercado a través de sus vecinos, mientras que el 31,2% no tiene ninguna información del mercado.
Las respuestas de los agricultores nos muestran un manejo empírico en la búsqueda de las señales del mercado. Por lo tanto, hay una investigación científica del mercado; al mismo tiempo hay un alto porcentaje de agricultores que no tiene ninguna información del funcionamiento del mercado. En este aspecto también se percibe una desarticulación de la economía rural con el mercado, empezando por el mercado global.
En resumen los agricultores en el distrito de Cajabamba están relacionados de alguna manera a un factor externo, el cual podría influenciar, si se actúa en forma planificada, la producción, la productividad y el ingreso agrícola. En el caso de los agricultores del distrito de Chota también están relacionados de alguna manera a un factor externo, igualmente este factor podría influenciar la producción, la productividad y el ingreso agrícola. En ambas zonas rurales se necesita tener la capacidad de utilizar, los factores externos, tales como un gremio, un Banco, la cooperación nacional e internacional, los programas de capacitación, los intermediarios y la información, para impulsar el desarrollo rural.
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E_mail: guillermoaznaran@hotmail.com
* Profesor Principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Miembro permanente de la Unidad de Investigación de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UNMSM. Miembro del Comité editorial de la Revista de investigación Gestión en el Tercer Milenio. Economista, graduado y doctorado en la Universidad de París, Francia. Profesor de Postgrado en las Universidades de San Marcos, Federico Villarreal, San Martín, Tacna. Autor de libros: Desarrollo económico autónomo, Cajas rurales, Globalización: competencias y cooperación; Crítica al liberalismo económico: pequeña empresa y desarrollo regional.
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