Actualidad Sanmarquina - Año 9 Nº 115 - Agosto del 2000


Oficina General de Relaciones Públicas


Honoris causa para el Presidente del Ecuador

 


La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la más antigua de América, se viste hoy de sus galas académicas para honrar y, a su vez, ser honrada al incorporar a nuestro claustro por su decisivo aporte al bienestar de nuestros pueblos, al excelentísimo señor Presidente de la República del Ecuador Jamil Mahuad Witt.

Nuestra más alta distinción académica, el Doctorado Honoris Causa, está reservado a aquellas personas, que a través de una obra trascendente benefician a nuestros pueblos en los distintos ámbitos del quehacer humano; pero, en este caso singular, lo que reconocemos en el señor Presidente Jamil Mahuad, es una obra que no se limita a un área del quehacer humano. Su decisiva, actuación y liderazgo en la hermana República de¡ Ecuador similar al que ejerce en nuestro país el señor Presidente ingeniero Alberto Fujimori Fujimori, han permitido que la paz se instale definitivamente entre nuestros dos países, con lo cual han abierto una senda de futuro promisor.

Nuestra Universidad es una institución, sobre la que solemos repetir con orgullo, que es más antigua que la República, anterior a nuestro ejército y que se ha nutrido de un sabio mestizaje donde todas las culturas se confunden. Hemos aprendido así a interpretar lo trascendente en la vida pública y política, y por ello hemos aquilatado adecuadamente la profunda trascendencia de la paz definitiva entre nuestros países y nos felicitamos de poder honrar hoy, a uno de los artífices del acontecimiento político más importante de este siglo.

Sabemos que la historia, no la forjan individualmente los hombres,,sino que somos todos en conjunto, los que decidimos el destino de nuestros pueblos; sin embargo, se necesitan hombres que puedan liderar tas grandes corrientes de-opinión, o interpretar correctamente los más puros, profundos y trascendentales intereses nacionales; que siempre deben estar basados en el pasado, ser coherentes con el presente, pero sobre todo, estar proyectados hacia el futuro. Es nuestro deber en San Marcos, interpretar la trascendencia y el valor de la actitud ejemplar de su excelencia, como Presidente del Ecuador, para aunar los esfuerzos del Presidente Alberto Fujimori y alcanzar un entendimiento que sólo pudo concretarse gracias a su decidida participación.

Los acontecimientos importantes como éste, señor Presidente, necesitan cierta distancia para ser adecuada mente apreciados y por ello, el acuerdo global de paz que se ha conseguid entre nuestras dos naciones, ha sido reconocido en nuestra región y por todos los países del mundo, como u modelo que convoca a la esperanza e una época en la que, desgraciadamente, en muchos lugares prevalece aún 1 hoguera inútil de la guerra.

Esa misma distancia que nos permite apreciar la grandeza de un acontecimiento, es un proceso y tiene sus tiempos y etapas; por eso permítanme recordar algunas de las palabras que expresé desde el Seminario Académico denominado "Ecuador y Perú: Bajo un mismo sol", que se realizó simultáneamente en Quito, Guayaquil, Loja Lima, sólo cinco días antes de la firma del acuerdo global de la paz y en el que participaron docentes de San Marco de universidades ecuatorianas, colombianas, bolivianas, venezolanas, Cambridge, Reino Unido, California, San Diego, Boston y destacadas personalidades como el Sub Secretario de Educación del Ecuador y el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Se dijo en esa fecha "Hemos expuesto nuestros puntos de Vista con toda claridad y absoluta transparencia, con nuestras interrogantes, inquietudes y temores, pero ha predominado la esperanza y el optimismo, porque finalmente los pueblos latinoamericanos y Particularmente el pueblo del Perú y del Ecuador toman conciencia de los lazos que nos unen, desde las perspectivas raciales, culturales e históricas, desde la época pre inca hasta la actualidad; siendo herederos comunes de hechos gloriosos como la gesta libertadora, en la que los combatientes por la independencia americana fueron indistintamente argentinos, chilenos, ecuatorianos, colombianos, venezolanos, bolivianos y peruanos".

Señalamos también que la globalización nos muestra con toda crudeza el enorme desarrollo de los países del hemisferio norte y la miseria de millones de habitantes del hemisferio sur. Los retos en la actualidad son ¿Cómo resolver el reto de la pobreza? ¿Cómo articularse con el mundo desarrollado de una manera inteligente? Y ¿Cómo lograr la salida del subdesarrollo?" y por ello propusimos que hoy se necesita una educación superior nueva, sustentada en nuevos principios, que busque dar respuesta a las urgencias del momento actual y contribuya a resolver los grandes problemas de nuestros países.

Señalamos igualmente que, la Universidad, con su especialización y necesaria atención hacia los problemas inmediatos de su entorno social, no había contribuido suficientemente a que nos conozcamos y reconozcamos como miembros de una comunidad supranacional: la "Comunidad Latinoamericana".

Precisamos en esa oportunidad, que: "Una educación para la paz es una educación que recupere las esencias nacionales, nos enseñe nuestros orígenes, nuestros procesos y nuestras peculiaridades y que perciba las diferencias y semejanzas con nuestros vecinos para una mejor convivencia como países hermanos que compartimos una historia, un continente y un futuro de esperanza".

Esa cultura de la paz implica que en todos los niveles contribuyamos a fortalecer una educación para la paz, en la que se resuelvan nuestras diferencias, y dé mayor sentido al esfuerzo que realizan nuestros gobernantes del Perú y Ecuador, quienes merecen nuestra admiración y apoyo, reconociendo en ellos su liderazgo y valentía.

Este valor y coraje del Presidente del Ecuador Jamil Mahuad Witt y el Presidente del Perú ingeniero Alberto Fujimori Fujimori, fue reconocido ya en esos días previos al acuerdo de paz de 1998, ya que ambos eran conscientes que el acuerdo a que se llegara no satisfacerla plenamente a todos los peruanos ni a todos los ecuatorianos. Pensando, sin embargo en el bienestar de nuestras naciones y fundamentalmente de los ciudadanos de menores recursos tomaron una decisión política, de verdaderos estadistas para llegar a una paz definitiva que liberará recursos para la lucha contra el subdesarrollo y la pobreza, creando puestos de trabajo, mejorando la educación y la salud de todos, en particular de los habitantes de la amazonía que requieren la mayor atención de nuestros gobiernos.

Todo esto se analizó y discutió los días 19, 20 y 21 de octubre del año pasado, cuando todavía existía la incógnita de las conclusiones a que iban a llegar los países garantes: Días después se produjo la ceremonia de la firma definitiva de la paz que no pudo tener un marco más extraordinario. Creo que la inteligencia y sabia voluntad de los negociadores y garantes, ha dado ejemplo al mundo entero, Pasadas algunas semanas o meses, todos vieron con claridad los enormes beneficios de la paz definitiva entre dos países hermanos. Parafraseando la frase inmortal dirigida a Bolívar y que la recordara el Doctor Mahuad ayer en su presentación en el Congreso de la República, diremos que la trascendencia de la paz "crecerá con el tiempo, como crecen las sombras cuando el sol declina".

Permítame, entonces, señor Presidente, doctor Jamil Mahuad Witt, convertirme en el intérprete de la fervorosa admiración de los profesores y estudiantes de esta vieja Casa de Estudios y honrarme en entregarle la insignia que lo califica como Doctor Honoris Causa, con lo que queda usted incorporado para siempre a los claustros y a la historia de San Marcos.

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Discurso del doctor Manuel Paredes Manrique en el acto de incorporación del Presidente Jamil Mahuad como Doctor Honoris Causa de esta Universidad.

 

 

 

 



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