III Coloquio Nacional de Estudiantes de Historia
Avances de la Historiografía peruana: "Construyendo nuestra memoria colectiva"

"HUYENDO DE LOS PELIGROS MUNDANOS". INGRESO Y PROFESIÓN DE LAS MONJAS DE VELO NEGRO EN EL MONASTERIO DE LA ENCARNACIÓN,1750-1820

Arias Cuba Ybeth
Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Los monasterios formaban parte de las construcciones religiosas que caracterizaban la ciudad de Lima, llegando a sumar catorce a fines de la colonia. Entre los principales se encontraban los monasterios de la Encarnación, de la Concepción, de la Santísima Trinidad, de Santa Clara y de Santa Catalina. Estos claustros eran denominados conventos grandes.

Se conoce que existieron diversos intentos de reformar estas instituciones religiosas, pero existió un momento propicio luego del terremoto de 1746 que deterioró la situación de sus rentas y de su población (la que era numerosa por la gran cantidad de religiosas, criadas, seglares y esclavas). Las reformas borbónicas que trataron de implantarse desde la primera mitad del siglo XVIII que abarcaban los diversos aspectos de la sociedad colonial, aspiraban dentro de estas disposiciones estatales, el control del clero por la supremacÍa de los criollos en estas órdenes religiosas, para así lograr la dominación política anhelada por la Corona. El medio para conseguir este fin fue el control de los arzobispados y obispados cuyo poder se incrementó al intervenir directamente en la vida institucional de las órdenes. Su participación iba desde el ingreso o profesión de una postulante hasta la aprobación de la imposición de un síndico que administrara las rentas monacales reemplazando a los mayordomos, aunque las religiosas estuvieran en desacuerdo.

Este estudio gira en tomo a este monasterio se encuentra una intervención efectiva de la autoridad arzobispal en el proceso de ingreso y profesión que paulatinamente se consigue en la segunda mitad de esta centuria, donde la abadesa debe estar comunicando frecuentemente el estado del monasterio para no exceder el cupo establecido por el visitador (en este caso de 60 religiosas de velo negro) y a la vez el cumplimiento de la postulante con todos los requisitos del proceso, mientras anteriormente por el gran numero de ingresantes y profesas, como por el desinterés del arzobispo en estos procesos ,se hallaban expedientes incompletos con dos o mas folios vacíos.

 


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