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ALMA MATER
© UNMSM. Fondo Editorial

ISSN versión electrónica 1609-9036

 

Alma Mater Nº 18 - 19, 1999

Tabla de contenido


NOTAS


Para la historia del “peruanismo”
(en su dimensión internacional y multidisciplinaria)

Teodoro Hampe Martínez


Un ensayo de definición

    ¿Cómo definir la esencia del “peruanismo” y, más precisamente, el aporte de los estudiosos venidos de fuera en la construcción de la imagen de nuestro país? El asunto fue tocado con elegancia por Aurelio Miró Quesada (1907-1998), el difunto príncipe de los garcilasistas, en su discurso de bienvenida a los ponentes en el Primer Congreso Internacional de Peruanistas, realizado en Lima en 1951. Señaló aquella vez el decano de la Facultad de Letras sanmarquina: “... no podemos olvidar que, en la suma de todas las visiones, para delinear los perfiles espirituales del Perú, no sólo hemos usado nuestros propios ojos, sino también los de quienes han venido a observarnos de fuera”1.

    Desde esa perspectiva, y tomando en cuenta que el Perú como vocablo identificatorio de nuestra conformación territorial y social sólo aparece en el siglo XVI, podemos sugerir que los primeros “peruanistas” fueron los cronistas del Descubrimiento y de la Conquista, los soldados acompañantes de Pizarro en la primera hora. Aquellos hombres de áspera prosa –Cristóbal de Mena, Francisco de Jerez, Pedro Sancho, Miguel de Estete, Pedro Pizarro, Diego de Trujillo, entre otros– describieron el gobierno y la economía del Tahuantinsuyu (que todavía vieron en funcionamiento) y dejaron un testimonio invalorable, pionero, sobre las costumbres, el paisaje, la fauna y la flora de este territorio que se abría a la civilización occidental. Por lo tanto, aunque guiado por un criterio tradicional en historiografía, Raúl Porras Barrenechea escribirá: “Las crónicas de la conquista son la primera historia peruana; con ellas puede decirse también que nace el Perú, porque no hay patria sin historia”2.

    De años más recientes, podemos recoger la opinión del crítico literario y profesor de la Universidad de Lima, Jorge Cornejo Polar, quien también se ha ocupado de los peruanistas y de su imagen del Perú. Siendo presidente de la comisión organizadora del Primer Encuentro Internacional de Peruanistas, realizado en dicha universidad en 1996, escribió una nota periodística que empezaba con esta certera definición: “A los estudiosos que han escogido al Perú, a la realidad peruana en alguno de sus variados aspectos, como el tema principal o preferente de sus trabajos, se les conoce tradicionalmente como peruanistas, de la misma forma en que, por ejemplo, se emplea el término de helenistas para designar a quienes han optado por el mundo griego como ámbito para el ejercicio de su quehacer intelectual”3.

    El propio Cornejo Polar hacía notar que el factor afectivo desempeña un rol esencial en la vinculación que los estudiosos foráneos sienten hacia esta tierra, la cual se constituye al mismo tiempo en su objeto de investigación y en el receptáculo de su afecto. Sobre el punto del afecto, citemos extensamente al crítico limeño: “Pero el peruanista no es solamente el conocedor eximio de algún sector de la realidad peruana. También suele ser –casi siempre lo es– un enamorado del Perú. Hay un componente afectivo en la definición de su personalidad. El conocimiento precede, pues, al amor (aunque se dan ciertamente excepciones)...”4. Más aún, existen algunos casos donde la vena de atención a las cosas peruanas se ve reforzada inclusive por el matrimonio o unión sentimental con personas de esta tierra, como si se cerrara o afianzara un ciclo de acercamiento, compenetración e identificación.

El Congreso de Peruanistas de 1951

    Pocos certámenes han logrado mayor relieve y han tenido más larga trascendencia en nuestro medio que el Primer Congreso Internacional de Peruanistas, realizado en los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como parte de las celebraciones por el cuarto centenario de la fundación de la “Universidad Decana de América”, del 16 al 23 de agosto de 1951. La próspera situación financiera de entonces (era la coyuntura de la guerra de Corea), junto con la permanente inquietud por ahondar en la historia y la cultura peruana, permitieron que durante una semana intensa de trabajo se reunieran más de 150 delegados nacionales y extranjeros. Intervinieron con ponencia representantes de centros académicos de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, México y Venezuela.

    La iniciativa para organizar el certamen provino de la Sociedad Peruana de Historia, dirigida por la profesora Ella Dunbar Temple (1916-1998), quien expuso la conveniencia de poner a debate los últimos hallazgos y avances de investigación en materias de historia patria. No extraña que el comité organizador fuese integrado por ocho miembros de la Sociedad: Ella Dunbar Temple, como secretaria general; Carlos Daniel Valcárcel, como tesorero; y Luis Jaime Cisneros, Guillermo Lohmann Villena, Jorge C. Muelle, Gustavo Pons Muzzo, Carlos Radicati di Primeglio y Alberto Tauro del Pino, como vocales. A ellos se sumaron dos consagrados maestros sanmarquinos, Raúl Porras Barrenechea (director del Instituto de Historia), en calidad de presidente del Congreso, y Luis E. Valcárcel (director del Instituto de Etnología), a título de asesor5.

    De las representaciones extranjeras, una de las más numerosas e importantes fue la de España. Vinieron de esta nación el erudito cordobés José de la Torre y del Cerro, el misionólogo jesuita Constantino Bayle, el crítico literario Guillermo Díaz Plaja, los historiadores Manuel Ballesteros Gaibrois y Guillermo Céspedes del Castillo, así como el medievalista Claudio Sánchez Albornoz (radicado por motivos políticos en Buenos Aires). Además, hay que destacar la presencia del etnólogo alemán Hermann Trimborn, del académico francés Louis Baudin, del historiador argentino Enrique Ruiz Guiñazu, del jurista chileno Jaime Eyzaguirre, del geógrafo norteamericano George Mc Bride, del filósofo mexicano Leopoldo Zea, del historiador boliviano Humberto Vásquez Machicado y del antropólogo finlandés Rafael Karsten, entre muchos otros.

    Por razones que escapan a nuestro conocimiento, no se llegaron a publicar las actas completas del Congreso, aunque sí quedaron testimonios en los anales oficiales de la Universidad de San Marcos6. Cabe precisar que las ponencias y debates fueron estructurados en cinco comisiones, que cubrían todas las épocas de nuestro pasado y abarcaban extensamente las disciplinas relacionadas con la historia: (1) Perú antiguo: arqueología y etnología; (2) Historia del Perú hispánico: Conquista y Virreinato; (3) Historia del Perú independiente: Emancipación y República; (4) Literatura, filología y lingüística; (5) Bibliografía, archivología y museología. A último momento, en las propias jornadas del certamen, se organizó una comisión suplementaria de Arte y folklore.

    Entre los aspectos de relevante interés en dicho evento, destaca la confluencia de investigadores de diversas latitudes, unidos en su devoción por el Perú. El antropólogo norteamericano Wendell C. Bennett, de la Universidad de Yale, se refirió a ello en su mensaje de la ceremonia inaugural, subrayando que tan importante como la labor de especialistas en diversas áreas era “la colaboración internacional de hombres de ciencia y de letras”. Por su parte, Marcel Bataillon, el brillante hispanista y profesor en el Colegio de Francia (que venía con su gran prestigio como investigador de las repercusiones espirituales del erasmismo), señaló modestamente que se sentía “un aprendiz de peruanista, en todo el fervor de su aprendizaje, es decir, el que más necesitaba de los contactos científicos y humanos que el Congreso nos proporcionó...”7.

   Difícil se hace resumir la conjunción de luces académicas, de fervor patriótico y de primicias editoriales que se dieron en el certamen sanmarquino de 1951. En una de las sesiones plenarias se aprobó la moción de los delegados cuzqueños –Jorge Cornejo Bouroncle, Efraín Morote Best y Alfredo Yépez Miranda– para fomentar la repatriación de los restos del Inca Garcilaso de la Vega, guardados en la andaluza mezquita de Córdoba. El antropólogo y médico francés Paul Rivet (1876-1958), nombrado por aclamación “el decano de los peruanistas”, presentó el primer tomo de su monumental bibliografía de las lenguas aimara y quechua8. Por otra parte, Raúl Porras Barrenechea expuso la reimpresión facsimilar del Lexicón o vocabulario quechua de fray Domingo de Santo Tomás (1560), Luis E. Valcárcel presentó su edición crítica de la Miscelánea antártica de Cabello Balboa, y el chileno Guillermo Feliu Cruz trajo las papeletas con adiciones inéditas de José Toribio Medina a su historia de la imprenta en Lima9.

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Oro Chimú
Batán Grande

    En la última jornada se leyeron los acuerdos formales del Primer Congreso Internacional de Peruanistas, en 47 acápites. Algunas de estas resoluciones fueron llevadas a la práctica, otras quedaron meramente en el papel. Por ejemplo, se proponía la realización periódica de congresos nacionales de historia del Perú, con la participación de todos los institutos oficiales y privados dedicados al ramo, y se recomendaba la publicación inmediata de la crónica de Martín de Murúa (en el ejemplar de la colección Wellington), del manuscrito quechua de Huarochirí recogido por Francisco de Ávila y del ilustrado compendio, Trujillo del Perú, legado por el obispo Baltasar Jaime Martínez Compañón. También se propugnaba cambiar el nombre de la avenida Abancay –donde se encuentra la Biblioteca Nacional, en Lima– por el de Ricardo Palma y se urgía la promulgación de “una Ley de Propiedad Intelectual, que ampare la obra literaria, artística y científica contra plagios, transcripciones y extractos no autorizados” (acuerdo 34º).

Iscuchaca en Bolivia

    Señalemos, por último, dos acuerdos del Congreso que nos parecen especialmente atractivos. Uno concernía al establecimiento de un Instituto Internacional de Peruanismo, cuya organización quedó encomendada a los profesores Bennett, Porras Barrenechea y Rivet, y el otro tocaba la celebración regular de congresos internacionales de peruanistas (cada cinco años), con la especificación de que el segundo debía realizarse en la ciudad del Cusco en 195610. Como es bien sabido, ni el ambicioso Instituto logró ponerse en marcha ni el pretendido certamen tuvo lugar en la vieja capital de los incas.

Tareas peruanistas al fin del milenio

    Después de la serie de resoluciones atinadas y visionarias que se aprobaron en 1951, pasaron muchos años sin que pudieran lograrse mayores avances en la formalización institucional del peruanismo. Habría que esperar hasta la última década de nuestra centuria para ver, en cierta medida, plasmados los ideales de tener una asociación reconocida de especialistas y un nuevo certamen académico de amplia repercusión. Empecemos mencionando el Primer Encuentro Internacional de Peruanistas, convocado por el Departamento de Ciencias Humanas de la Universidad de Lima para debatir “el estado de los estudios histórico-sociales sobre el Perú a fines del siglo XX”, y que se llevó a cabo en las instalaciones de dicha casa de estudios del 3 al 6 de setiembre de 1996.

    Se presentaron en ese Encuentro más de 120 ponencias, de un amplio espectro de materias, a cargo de investigadores tanto nacionales como extranjeros (oriundos de Alemania, Argentina, Bolivia, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, Italia y Japón). Las contribuciones fueron divididas temáticamente en las secciones de antropología, arqueología, economía, etnohistoria, geografía, historia, historia del arte, lingüística, literatura y sociología. Posteriormente han salido las actas de dicho evento, publicadas en dos esmerados volúmenes gracias al auspicio de la UNESCO y a la coordinación editorial de Jorge Cornejo Polar; destacan los trabajos allí incluidos por sus balances y propuestas críticas para el desarrollo de las ciencias humanas y sociales en nuestro medio11.

    Por sintomática coincidencia, casi al mismo tiempo en que se realizaba el certamen en la Universidad de Lima adquiría reconocimiento oficial, en el Estado norteamericano de Pennsylvania, una corporación llamada Asociación Internacional de Peruanistas. Organización sin fines de lucro, está destinada a fomentar la difusión educativa y el intercambio profesional entre los cultivadores de distintas disciplinas que estudian el Perú, y el área andina en general. Los orígenes de esta Asociación se remontan a una convención de estudiosos latinoamericanistas (Latin American Studies Association) reunida en Washington, D. C. en setiembre de 1995, donde un grupo de docentes e investigadores manifestó la necesidad de crear una organización independiente dedicada a materias específicamente peruanas.

Monumento a Cristobal Colón (Lima)

    Explican los colegas responsables que varios factores han contribuido en los últimos años a reforzar el interés académico en América del Norte por los problemas materiales, la cultura y el destino histórico del Perú. De un lado está la superación de la violencia terrorista y de la desestabilización económica, que habían ahuyentado durante los años 1980 a muchos investigadores de esas latitudes; por otra parte influye la misma presencia en los Estados Unidos de millares de inmigrantes peruanos, quienes a través de su vida comunitaria han creado una “dinámica cultura peruana en el exilio”. La Asociación Internacional de Peruanistas está presidida desde su fundación por el crítico literario y poeta de origen limeño José Antonio Mazzotti, graduado de doctor en Princeton y actualmente profesor en el Departamento de Lenguas y Literaturas Románicas de la Universidad de Harvard.

    De acuerdo con el directorio de miembros publicado a mediados de 1997, ya para entonces contaba la Asociación con cerca de un centenar de afiliados, repartidos en diferentes universidades y centros de investigación de Argentina, Brasil, Corea del Sur, España, Estados Unidos, Francia, México, Suiza y el Perú. Una de sus principales líneas de actividad es la constitución de un banco de datos, con información actualizada sobre libros, artículos de revistas y tesis académicas, así como cursos, seminarios y manifestaciones de cine, fotografía, música, teatro, etc. Esta serie de informaciones ha sido puesta a disposición de los interesados en las pistas del espacio cibernético (http://www.incacorp.com/iap).

    Otro campo de intervención de la Asociación Internacional de Peruanistas es el de las publicaciones. Hasta la fecha su mayor logro editorial ha sido el volumen titulado Asedios a la heterogeneidad cultural, recopilación de ensayos coordinada por José Antonio Mazzotti y Juan Zevallos Aguilar, como una expresión de homenaje al desaparecido maestro Antonio Cornejo Polar (1936-1997), quien fuera presidente del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana12. Tras la muerte del pensador y crítico limeño de vastísima trayectoria, el Comité Asesor de la corporación peruanista ha quedado integrado por los profesores Rolena Adorno, John Beverley, Raúl Bueno, Sara Castro-Klarén, Eugenio Chang Rodríguez, Raquel Chang Rodríguez, Teodoro Hampe Martínez, Miguel Maticorena Estrada, Luis Millones, Julio Ortega, Guido Podestá y Doris Sommer.

    Una tercera y última línea de actuación está representada por las convenciones o asambleas generales de miembros. En este sentido, casi ninguna sede podía resultar más auspiciosa que el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Massachusetts, para llevar a cabo la primera reunión corporativa de gran nivel. Por ello celebramos la realización del Primer Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero, desarrollado los días 29 y 30 de abril y 1 de mayo de 1999, bajo el título general de Perú hoy, con una veintena de paneles y más de ochenta expositores, oriundos de Argentina, Canadá, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y (desde luego) el Perú13.

    Mirando el rol de las exposiciones en el certamen harvardiano, se aprecia que el énfasis temático ha estado puesto en la literatura y la historia, aunque también se convocaron mesas de economía, antropología, sociología, politología y estudios de género. Quedaron en cambio al margen algunos campos de investigación importantes como la geografía y los recursos naturales, o la filosofía y el pensamiento peruano. Siendo tan amplia la gama de los problemas nacionales y de los enfoques científicos, no resultaba factible abordar todos en un breve espacio de tiempo. ¡Para otra vez será!

    En cuanto a los peruanistas extranjeros, hay que destacar su numerosa presencia en los paneles dedicados a la investigación actual sobre las crónicas andinas y a la economía y sociedad en el virreinato del Perú bajo los Habsburgo. Otra categoría digna de mencionar, bien representada también en las jornadas de Harvard, es la de los académicos peruanos que han optado por seguir su carrera fuera de la patria (especialmente en los Estados Unidos). Con la presencia de todos estos participantes, pensamos que el Primer Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero ha sido un éxito y ha tendido un puente simbólico –sobre un espacio de casi medio siglo– entre aquellas jornadas memorables en la universidad más antigua de la América hispana y estas otras en la universidad más antigua de la América sajona.

Municipalidad de Lima


Notas

1  Aurelio Miró Quesada Sosa, “Discurso del Sr. Decano de la Facultad de Letras [...]”. Letras; órgano de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 49 (Lima, 1953), p. 39.

2  Raúl Porras Barrenechea, Los cronistas del Perú (1528-1650) y otros ensayos. Edición, prólogo y notas de Franklin Pease G.Y. Lima: Banco de Crédito del Perú, 1986, p. 7.

3  Jorge Cornejo Polar, “Los peruanistas y la imagen del Perú”. El Comercio, Lima, 31 de agosto de 1996, p. A3.

4  Loc. cit.

5  Cf. Raúl Porras Barrenechea, “El Primer Congreso Internacional de Peruanistas”. Documenta; revista de la Sociedad Peruana de Historia, II (Lima, 1949-50), pp. 716-717, y la nota editorial “La Sociedad Peruana de Historia en el Primer Congreso Internacional de Peruanistas”. Ibídem, III (Lima, 1951-55), p. 601 y ss.

6  Anales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; segunda época, II (Lima, 1951), pp. 879-942. Asimismo, una selección de las comunicaciones presentadas al Congreso está publicada en Letras; órgano de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 49 (Lima, 1953), p. 49 y ss. Cf. también la carta del Dr. Raúl Porras al historiador Miguel Maticorena (Alma Mater N° 13-14. Lima: UNMSM, agosto de 1997; pp. 139-140).

7  Anales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; segunda época, II (Lima, 1951), citas de las pp. 916 y 931. Véase también la presentación de Roger Iziga Núñez en Marcel Batallon, La Colonia (ensayos peruanistas). Compilación de Alberto Tauro. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1995, p. xi-xv.

8  Paul Rivet y Georges de Créqui-Montfort, Bibliographie des langues aymará et kichua (1540-1950). Paris: Institut d’Ethnologie, 1951-56. 4 vols.

9  José Toribio Medina, La imprenta en Lima (1584-1824). Santiago de Chile: en casa del autor, 1904-07. 4 vols.

10  “Acuerdos del Primer Congreso Internacional de Peruanistas”. Documenta; revista de la Sociedad Peruana de Historia, III (Lima, 1951-55), pp. 615-618.

11  Encuentro Internacional de Perua-nistas, Estado de los estudios histórico-sociales sobre el Perú a fines del siglo XX. Lima: Universidad de Lima, Fondo de Desarrollo Editorial, 1998. 560 + 546 pp.

12  José Antonio Mazzotti y U. Juan Zevallos Aguilar (coordinadores), Asedios a la heterogeneidad cultural. Libro de homenaje a Antonio Cornejo Polar. Philadelphia, PA: Asociación Internacional de Peruanistas, 1996. 525 p.    

13  Alonso Rabí do Carmo, “Primer Congreso Internacional: Perú en Harvard”. El Dominical (suplemento de El Comercio), Lima, 9 de mayo de 1999, pp. 16-17.

 

  

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