ENSAYOS

 

BIBLIOGRAFÍA

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1982: Mimesis. México: Fondo de Cultura Económica (1942).

Bakhtine, Mikhaïl.
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Genette, Gérard, et al.
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Rojas, Fernando.
1989. La Celestina. Ed. de Dorothy Severin. Madrid: Cátedra.

Severin, Dorothy.
1989a: «Introducción». En Rojas 9-44.

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1989b: Tragicomedy and Novelistic Discourse in «Celestina». Cambridge: Cambridge University Press.

 

NOTAS

(1) Dorothy Severin, en la «Introducción» a su edición de La Celestina, habla de dos principales escuelas interpretativas en torno a esta obra, la judeo-pesimista (representada entre otros por Américo Castro y Stephen Gilman), y la cristiano didáctica (en la que se inscriben Marcel Bataillon y Ciríaco Morón Arroyo). Maravall afirma que «los dos aspectos no son excluyentes y en la fusión de ambos y en la transformación que una obra de fondo moralizante puede sufrir por la irrupción de una nueva conciencia de lo personal, está uno de los lados de la significación histórico-social de La Celestina» (17) y a partir de esta afirmación construye su propia interpretación sociológica que ha sido caracterizada como marxista-weberiana.

(2) Mi traducción. En adelante, todas las traducciones de pasajes en otras lenguas serán igualmente mías.

(3) Véase su «Introduction à l’architexte» en Théorie des genres.

(4) Preferimos estas denominaciones a las más tradicionales de épica y lírica, por ser más abarcadoras y convenir mejor a dos actitudes estéticas fundamentales.

(5) Genette (137) menciona a otro autor que asume una opción similar: es Henri Bonnet, para quien los dos géneros básicos se denominan novela y poesía. Aunque no se pronuncian directamente sobre este debate, puntos de vista convergentes con los aquí sostenidos son planteados por autores como Raúl Bueno, Luiz Costa Lima y Paul Ricoeur.

(6) La Iliada encarnaría para él la rígida separación de estilos (stiltrennung), mientras la Biblia sería representativa de una cierta mezcla estilística (stilmischung).

(7) Véase Severin 1989a, 17.

(8) Para apreciar mejor el carácter precursor de La Celestina, observemos que incluso en Shakespeare no hay todavía una acción seria con un verdadero héroe plebeyo, y que sólo en el caso de Shylock se puede decir que un personaje de esa extracción social es parcialmente el motor de la acción.

(9) Sobre todo para el de Teoría de la novela, pero en lo central esta idea perdurará a lo largo de su trayectoria intelectual. Lucien Goldmann, en muchos sentidos discípulo de Lukács, trabajará también en la misma perspectiva.